LA FRASE

"NO NOS LLAMAMOS UN CARGO, DE HECHO PEDIMOS CUATRO O CINCO COMO PARA EMPEZAR A HABLAR." (HUMBERTO TUMINI)

lunes, 29 de mayo de 2017

"CAMBIEMOS", LA CONTINUACIÓN DEL MENEMISMO POR OTROS MEDIOS


El tema lo trató Horacio Verbitsky en su columna de Página 12 del domingo pasado, y en su debut en el programa de Navarro en C5N: aterrizó en el Congreso (o por lo menos ya se giró a las provincias para la discusión) el “Plan Maestro” anunciado por el gobierno para la educación; en medio de los conflictos docentes.

Decía el “Perro” que la iniciativa (de apenas cuatro artículos, con un par de anexos) planteaba una serie de metas u objetivos generales con los que casi nadie podría estar en desacuerdo, pero sin especificar los fondos con los que se financiaría su cumplimiento; y que además significaba una velada derogación de la ley de financiamiento educativo aprobada durante el gobierno de Néstor Kirchner, que le permitió al país alcanzar la meta del 6 % del PB invertido en educación, y superarla.

Sobre el mismo tema, leíamos en Ambito Financiero las quejas de las provincias: “Los planteos apuntan, entre otros ejes, a la manera en que los mandatarios financiarán la aspiración nacional de aplicar una jornada educativa extendida en todos los niveles, con rebote en materia de horas docente, infraestructura acorde y la posibilidad de tener que ofrecer además el servicio de comedor para el almuerzo. "No podemos financiar todas las metas, el proyecto es poco claro en materia de fondos y necesitamos más recursos nacionales", aseguraron ayer a este diario desde el entorno de un gobernador con arcas ajustadas. El "Plan Maestro" fue lanzado a fines de abril por Macri.

Entre los lineamientos centrales incluye garantizar para 2026 la cobertura universal del nivel inicial desde sala de 3, lograr para 2019 que las 23 provincias y CABA tengan implementado el nuevo modelo de escuela secundaria 2030, disminuir para 2026 un 70% el abandono escolar en la secundaria y alcanzar en 2026 la jornada extendida en el 100% de escuelas de nivel primario y secundario. Según la iniciativa, "en 10 años Nación multiplica por 9,25 el gasto incremental inicial, y las provincias lo deben incrementar por 25". "Lo que se desprende de este plan es que Nación aportaría infraestructura y apoyo estratégico pedagógico, y el resto queda en manos de las provincias", disparó.". ” (las negritas son nuestras)

A menos de una semana de asumir Mauricio Macri y cuando su ministro Esteban Bullrich transparentó el propósito de no volver a convocar jamás la paritaria nacional docente, explicábamos en ésta entrada como funciona el mecanismo de la Ley 26.075 de financiamiento educativo; y los compromisos que conforme a ella asumían la nación y provincias sobre el gasto incremental necesario para cumplir con las metas trazadas .

Contábamos entonces que el mayor esfuerzo lo hacía proporcionalmente el Estado nacional, revirtiendo así la tendencia del menemismo con la ley federal: con solo un 22 % de la matrícula educativa total del país (la de las universidades nacionales), solventaba el 40 % del esfuerzo necesario para llegar al 6 % del PBI invertido en educación, quedando el 60 % restante en el conjunto de las provincias.

También en plena campaña electoral recordábamos en ésta otra entrada que los únicos en oponerse en 2005 a la sanción de la ley fueron los legisladores de la UCR, con el argumento de que "socavaba las autonomías provinciales". No hacía falta ser muy avispados para advertir que de llegar "Cambiemos" al gobierno intentarían cargarse la ley de financiamiento, como parte de la "pesada herencia recibida" del kirchnerismo. 

Es sabido y se ha dicho hasta el cansancio que la ley de financiamiento está íntimamente ligada a la discusión de la paritaria nacional docente y el programa de compensación salarial creados por ella; y más acá en el tiempo, al intento de negociar a la baja en relación con la inflación el Salario Mínimo Vital y Móvil; luego de diferir el reclamo docente por paritarias nacionales a esa otra discusión.

Como se ve, una estrategia consistente con el propósito de bajar el “costo laboral”, donde el conflicto docente tiene un claro efecto disciplinador sobre los reclamos de la fuerza de trabajo para recuperar la participación que viene perdiendo en la distribución del ingreso nacional, desde que Macri llegó al gobierno.

El "Plan Maestro" no es otra cosa que el intento de legalizar la deserción del compromiso del Estado nacional con la financiación de la educación, para alcanzar las metas de equilibrio fiscal exigidas por el FMI y que el gobierno se autoimpusiera; por las cuáles hay presiones indisimuladas del establishment: ayer nomás nos contaban que no basta con reducir o eliminar los subsidios a las tarifas, y se necesitan intervenciones más agresivas, y tijeretazos más profundos.

El otro -si las circunstancias políticas lo permiten- será al sistema de seguridad social, que se lleva casi el 40 % del gasto consolidado del sector público nacional (el blanqueo de capitales, la "reparación histórica" y el desguace del fondo de ANSES van en esa dirección), preparando acaso el terreno para volverlo a privatizar.

Lo que comprueba que el gobierno de Macri es la continuación del menemismo (que transfirió las escuelas secundarias a las provincias, sin darles los recursos para solventarlas), por otros medios.

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