LA FRASE

"ES VERDAD LO QUE DICE ESTEBAN, Y NO SOLO PASA CON LA CERVEZA ARTESANAL; SINO TAMBIÉN CON EL VINO PATERO." (PATRICIA BULLRICH)

martes, 2 de mayo de 2017

DÍA DEL TRABAJO ESCLAVO


"Hoy llegamos a todo el país con el Estatuto del Peón que llenará una necesidad sentida en los campos argentinos. Sé bien que ello no agradará a algunos patrones sin conciencia. Sé también que será motivo de críticas por parte de algunos merodeadores de las grandes empresas y escribas sin escrúpulos al servicio de los poderosos que ya han visto mal que yo defienda con más emoción el perfeccionamiento de la raza humana que el de los toros y perros argentinos. Entendemos que en muchos aspectos, la situación de los peones había llegado, en ciertas oportunidades, a ser una forma disimulada de la esclavitud. No de otra manera ha de considerarse a hombres que solo perciben un sueldo de veinte a treinta pesos por mes.

Buena alimentación, vestimenta adecuada, vivienda sana y decorosa, libre y alegre desarrollo físico y espiritual, y protección biológica y económica contra los riesgos sociales y profesionales, son los basamentos inconmovibles de nuestra política social, impulsada vigorosamente desde lo más profundo de la conciencia popular argentina. Debemos cuidar al ser humano. No se concibe una sociedad donde ello no sea una preocupación fundamental de los hombres de gobierno. Yo, como argentino, estaría más orgulloso si fuéramos famosos en el mundo por la perfección de nuestros hombres que por la hermosura y pureza de nuestros ganados..." (coronel Juan Perón, al anunciar la promulgación del Decreto Ley 28.169/44, Estatuto del Peón de Campo) "

"La vida rural ha sido y debe ser como la de un manantial tranquilo y sereno, equilibrado y de prosperidad inagotable. La Sociedad Rural no puede silenciar su protesta ante las expresiones publicadas en que se ha comentado el Estatuto del Peón y en las que aparecen los estancieros como seres egoístas y brutales que satisfacen su inhumano sensualismo a costa de la miseria y del abandono en que tienen a quienes colaboran con su trabajo. El trabajo de campo, por su propia índole, fue y es acción personal del patrón. Este actúa con frecuencia con los peones en la labor común, lo que acerca a las personas y establece una camaradería de trato, que algunos pueden confundir con el que da el amo al esclavo, cuando en realidad se parece más bien al de un padre con sus hijos”. 

“En la fijación de los salarios es primordial determinar el estándar de vida del peón común. Son a veces tan limitadas sus necesidades materiales que un remanente trae destinos socialmente poco interesantes. Últimamente se ha visto en la zona maicera entorpecerse la recolección debido a que con la abundancia de cereal y el buen jornal por bolsa, resulta que con pocos días de trabajo se consideran satisfechos..holgando los demás..." (Comunicado de la Sociedad Rural ante la promulgación del Estatuto del Peón de Campo)

Para el Día del Trabajador del año pasado, a menos de cinco meses de comenzado el gobierno de Macri, decíamos acá: "...para el gobierno de Macri (y más allá del chiste sobre la vagancia presidencial) el trabajo no tiene importancia central; y así lo trasunta el lenguaje, y lo definen las políticas públicas, y las prioridades de la gestión. Todo pasa por "atraer a las inversiones", haciendo en el camino todas las concesiones que sean necesarias al capital, empezando por abaratar el costo de la fuerza de trabajo. Se habla de empleo inútil o ficticio, grasa militante, trabajo innecesario, costo laboral, cargas laborales, se despide a gente sin miramientos y sin políticas compensatorias, dando el Estado el ejemplo que incentiva a los empresarios a repetirlo.". Invitamos a la re-lectura del post, con la memoria fresca de los hechos sucedidos desde entonces.  

En el gobierno de los CEO's no es sorprendente que la política laboral tenga un sesgo marcadamente clasista, como que está diseñada por los patrones. Lo que no deja de sorprender es que haya sectores del sindicalismo (como el "Momo" Venegas) que decidan dar un paso más; para ir de la simple inacción o complicidad por omisión con políticas contrarias a los intereses de los trabajadores, a integrarse plenamente en el dispositivo político que ejecuta esas políticas, y hacerlo en el nombre de una supuesta "pureza doctrinaria" peronista.

De haber vivido y participado en el trabajo en el campo (¿acaso alguna vez lo habrá hecho?) en 1944, Venegas podría perfectamente haber suscripto aquella solicitada de la Sociedad Rural sobre el Estatuto del Peón: aun hoy su pensamiento -y sobre todo, su acción- no está muy lejos de eso. No cuesta mucho esfuerzo imaginárselo parado al lado de la tranquera, con la boina en una mano y la otra extendida para recibir "lo que el patrón disponga" por la jornada de trabajo. Lo que se hace complejo es asociar eso con el peronismo, pero debe ser una impresión nuestra porque al fin de cuentas el peronómetro lo tiene él, no nosotros.  

Venegas es ciertamente una marginal tanto en la política como en el sindicalismo, de eso no caben dudas; pero eso no quita la contundencia del mensaje que transmite su acto obsecuente de ayer, como "apoyo" de un sector del mundo del trabajo a un gobierno cuya base social principal es la que se manifestó en las plazas el "1°A"; que no es precisamente peronista: el mensaje no pudo ser más claro, y de allí la presencia del presidente en el acto, como invitado estelar.

Nos están diciendo que ese es el sindicalismo "que necesita el país" (el que ve todo con los ojos del patrón), y esos son los trabajadores que reclama el modelo de "Cambiemos": los que no solo se resignan a perder derechos, sino que ni siquiera se plantean la posibilidad de hacer algo por obtenerlos, o por recuperarlos. 

Del mismo modo que el campo (con su "convivencia entre patrón y peones como si fueran el padre con sus hijos") es un sector clave en el modelo productivo que Macri intenta llevar adelante, la industria manufacturera es lo opuesto; con sus sindicatos y comisiones internas, paritarias, huelgas y reclamos, salarios altos y en blanco; y convenios colectivos de trabajo que "deben ser revisados integralmente", según han reclamado el gobierno y el propio presidente, en cuanta oportunidad han podido.

De allí que no sea arbitrario trazar un arco que una aquél enojo de la Rural contra el populismo en ciernes, que metía la cola en la regulación de las relaciones laborales del lado del más débil; con la ofensiva coordinada y conjunta de las patronales del campo y el sindicalismo patronal de Venegas (la quinta pata de la Mesa de Enlace) contra el RENATEA; para sacar -con la invalorable colaboración de la Corte Suprema de Justicia cuyo presidente prometió en el "mini Davos" garantizar seguridad jurídica a los inversores- al Estado de los controles contra la informalidad y el trabajo esclavo, para que los problemas al respecto  los "arreglaran entre las partes". 

¿Alguno recuerda algún operativo de control por ese motivo, en estos 17 meses de "Cambiemos"? El último "paro" que hubo en el campo fue el lock out agrogarca del 2008, y no es casual. Claro que cuando las parte se ponen de acuerdo (como pasó en la paritaria bancaria) pero ese acuerdo conspira contra el plan general del gobierno, éste no vacila en tirarlo por la borda, y amenazar con echar a los jueces que pretendían validarlo.

Pero el cuadro grotesco que ofreció este 1° de mayo con Macri (que se ha propuesto destruir al peronismo y su herencia) hablándoles a los trabajadores con el retrato de Perón de fondo no sería completo, sin mencionar el intrascendente acto de una CGT recluida en un espacio cerrado con derecho de admisión, por temor a los desbordes. Ferro también se explica por Obras; y el "Momo" sacó pecho para protagonizar el bochorno de ayer, por la insoportable levedad del ser del triunvirato cegetista. 

Que si bien cuestionó por boca de Schmid (el único orador) las consecuencias del plan económico para los trabajadores, no acertó a esbozar siquiera la mínima línea de un plan de acción a futuro para intentar detenerlas; pasando así del ridículo del acto en el Ministerio de la Producción con la huida del palco, a la intrascendencia absoluta de ayer; que hizo que el bizarro acto del "Momo" Venegas se convirtiera en lo más comentado del Día del Trabajador.

"Dirigentes obreros entregados a los amos de la oligarquía por una sonrisa, por un banquete o por unas monedas. Los denuncio como traidores entre la inmensa masa de trabajadores de mi pueblo y de todos los pueblos. Hay que cuidarse de ellos: son los peores enemigos del pueblo porque han renegado de nuestra raza. Sufrieron con nosotros pero se olvidaron de nuestro dolor para gozar la vida sonriente que nosotros les dimos otorgándoles una jerarquía sindical. Conocieron el mundo de la mentira, de la riqueza, de la vanidad y en vez de pelear ante ellos por nosotros, por nuestra dura y amarga verdad, se entregaron. No volverán jamás, pero si alguna vez volviesen habría que sellarles la frente con el signo infamante de la traición. Peor aun son, los que provenientes de ese pueblo lo traicionan, lo abandonan lo venden, lo usan como moneda de cambio. Peor que un oligarca es, un traidor a su clase..(Eva Perón, "Mi mensaje")

1 comentario:

Anónimo dijo...

La Ley de Accidentes de Trabajo ya no se puede aplicar.
Ahora hay que derogar la Ley de Contrato de Trabajo, la Ley de Trabajo Agrario, la de Asociaciones Profesionales y la Ley 14.250 (Convenciones Colectivas). Y listo.
Solo tiene que regir el Código Civil y Comercial, y ahí van a llover las inversiones.
Si son tan limitadas las necesidades materiales de los peones y los trabajadores ¿ para que quieren buenos salarios? ¿para gastarlos en destinos socialmente poco interesantes, como el alcohol, la droga o el juego?
El Colo.