LA FRASE

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sábado, 20 de mayo de 2017

OBLIGADOS A REPRESENTAR


Mario Wainfeld suele decir en sus columnas en Página 12 que los dirigentes sindicales están “obligados a representar”; una expresión para ilustrar sobre la dinámica propia del conflicto social, que cuando escala termina reduciendo los márgenes de maniobra de esos dirigentes para administrarlo, o (ejem) hacerse los boludos.

Por mas vocación negociadora que se tenga y por más amañadas que estén las elecciones en cada grenio, para permanecer en sus cargos los sindicalistas necesitan revalidarse electoralmente, y para lograrlo es indispensable exhibir resultados concretos para sus afiliados; y si no se puede, una actitud firme para conseguirlos.

De lo contrario se les puede venir encima aquello de “con la cabeza de los dirigentes”, y si no que lo digan los “gordos” de la CGT, que tuvieron que huir corriendo de su propio acto. Cuanto más abajo se esté en la pirámide de representación sindical, más cierto será el axioma: si en las superestructuras se puede ir surfeando las olas del conflicto, en las bases hay que saber nadar, para no ser desplazados por la corriente.

El amplísimo triunfo de Roberto Baradel en las elecciones del SUTEBA (con más margen incluso que en la elección anterior) corrobora una vez más -por si hiciera falta- que así son las cosas: el tipo se puso el conflicto docente al hombro, contra todo y todos; llámense la agresión, las amenazas (directas o veladas, como la de Macri en el Congreso), las descalificaciones, las operaciones de prensa, los intentos de quebrar los paros convocando a “voluntario” o descontando los días de huelga, y de aislarlos del conjunto de la sociedad; desacreditando su lucha y el rol que debe cumplir el sindicalismo, al mismo tiempo.

Pero quedó demostrado con los números de la elección (es decir, con la decisión de los propios representados de Baradel) que le erraron fiero, porque para empezar eligieron como blanco a un dirigente que (estética personal aparte) es todo lo contrario de los “gordos” cegetistas rosqueros y transeros: no tiene denuncias de corrupción en su contra ni un abultado patrimonio imposible de justificar, su dinámica sindical está atada permanentemente a lo que van decidiendo las bases, y no le pueden decir que no les hizo paros a otros gobiernos; incluyendo a aquellos con los que simpatizaba políticamente, como el kirchnerismo.

La victoria de Baradel es entonces, una rotunda derrota de Macri y Vidal, y de su estrategia para doblegar al sindicalismo combativo para poder imponer su programa de flexibilización laboral, recorte de derechos y baja del salario.

Lo que no supone que Baradel y su gremio hayan ganado la batalla del salario y la paritaria nacional docente, sino que -contra lo que sostenía el gobierno- cuenta con el respaldo mayoritario de los docentes para seguir librándola.

El gobierno y los medios del dispositivo hegemónico oficialista apostaron indisimuladamente al caballo de Troya trosco; curiosamente la “amenaza” que siempre acecha al sindicalismo “tradicional” que no luche a fondo, o defeccione en la defensa de los intereses de sus representados. Y si se nos permite, está bueno que así sea, porque los trabajadores deben ser representados por los que tengan más convicción para hacerlo, vengan de donde vengan.

Pero la lista de la izquierda en el SUTEBA fue una “amenaza” que en términos prácticos fungió más como segunda marca de “Cambiemos” o como pinza del operativo del gobierno nacional y el bonaerense para cerrar el cerco sobre baradel y la huelga docente.

Un triunfo de la lista de Del Plá hubiera sido visto más como un éxito de Vidal que de Pitrola, Altamira o la izquierda clasista combativa y luchadora; le pese a quien le pese.

Ese era el contexto que determinaba la elección, el mismo contexto que por lo general los troscos nunca saben ver, y por eso también fueron parte de los grandes derrotados: podrán pescar en buena ley (y si los trabajadores así lo deciden) algo en términos de representatividad cuando los que deban asumirla flaqueen; pero también cuando su praxis sindical se emparente con la política en un punto: dejar de actuar siempre como si efectivamente todos (ellos excluidos, por supuesto) fuéramos lo mismo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Votaron dos docentes que recibieron un choripan gratis antes del voto.
Hay que anular las elecciones.

LO QUE RESTA DEL DIA dijo...

y que en los conflictos, aunque el grueso de las bases no lo sean, prefieren kirchneperonistas para que los conduzcan que troscos oportunistas mediáticos...