LA FRASE

"EL PROBLEMA NO ES QUE TROTTA QUEDÓ EN EL OJO DE LAS CRÍTICAS, SINO QUE QUEDÓ." (ANÍBAL FERNÁNDEZ)

sábado, 20 de febrero de 2021

CONTRA ESTO NO HAY VACUNA

 


El mundo atraviesa una pandemia provocada por un virus desconocido, contra el cual hubo que desarrollar a la mayor velocidad posible vacunas. Y ahora es el turno de producirlas a escala como para poder vacunar lo más pronto posible, a la mayor cantidad de gente, comenzando por el personal que cumple tareas esenciales y los grupos de riesgo.

Los destrozos que ha provocado la pandemia en la salud de la población y en la economía mundial han desatado una guerra por las vacunas, donde los países más ricos acaparan la mayor cantidad de dosis posibles, y los demás -entre los que estamos nosotros- que se las arreglen como pueden. Los apremios sanitarios van por el ascensor o en cohete (y no a la luna, precisamente), y la producción y distribución de las vacunas, por la escalera.

En todo el mundo -y con especial virulencia en la Argentina- los gobiernos enfrentan la objeción de sectores sociales que cultivan el terraplanismo sanitario, cuestionando la eficacia de las vacunas en general, y por motivos políticos e ideológticos, de la vacuna rusa en particular.

Esos son los hechos -conocidos por todos, pero por momentos pareciera que deliberadamente ignorados, o menospreciados en su peso específico- que marcan el contexto en el cual un gobierno que viene de anotarse un éxito porque la eficacia de la Sputnik fue validada ampliamente en los ámbitos científicos, debe despedir a su ministro de Salud porque montó un "canal vacunatorio VIP" para que gente de la política, periodistas y empresarios accedan a las escasas vacunas disponibles, antes de lo que les hubiera correspondido.

Esto último es el hecho detonante del escándalo, más allá de que se conociera por la infidencia de Verbitsky: si el "Perro" hubiera contado en público que preguntó como hacer para vacunarse "por izquierda" (reside en la CABA, donde no empezó la vacunación aun) y desde el Ministerio de Salud le contestaron que no era posible y debía esperar su turno, estaríamos hablando de otra cosa. Miremos la luna (y no la del cohete), no el dedo.

Desde ese estricto punto de vista, la decisión del presidente de pedirle la renuncia a Ginés -que termina con más pena que gloria una gestión con luces y sombras- es irreprochable. Que ese mismo presidente haya optado por hacer la vista gorda con funcionarios que dijeron que el salario digno es el que se puede pagar (como el ministro Moroni), que estaban encarando un "proceso de reorganización" educativa (como Trotta), o que le ofrecieron a su empleada pagarle el sueldo con un plan social (como Donda) es harina de otro costal. En todo caso, es el propio Alberto Fernández el que acaba de ponerse a sí mismo una vara alta, que deberá sostener en el tiempo, con sus decisiones futuras: con los que se vacunaron por izquierda como Solá, por ejemplo.  

Por fuera de los hechos -sobre lo que parece no haber mayores discrepancias- están las interpretaciones, algunas francamente delirantes. Ni las miradas "internistas", ni la espeleología de "operaciones" mediáticas o políticas, ni las teorías conspirativas nos deberían distraer de lo principal: el gobierno se ha autoinflingido un daño gravísimo en la transparencia y credibilidad de la campaña de vacunación, y en la suya propia. Un gobierno, además, al que no le sobre paño, ni mucho menos.

Y acá nos queremos detener, para concluir: no hay más margen para errores, ni tiros en el pie, de nadie. Ni del presidente ni de sus funcionarios, del primero al último. Y contra la boludez propia, no hay vacuna. Si no se toma conciencia cabal del momento y contexto en el que les toca ejercer sus funciones, como dijo Cristina, que se busquen otro laburo. Tuits relacionados: 

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Desde el gobierno se anunciaba que los integrantes de la delegación que viajaba a México junto al presidente, debían ser vacunados previamente al viaje y listo.
El nivel de imbecilidad de los protagonistas es abrumador.
El Colo.

Unknown dijo...

¿Qué tan casual puede ser juntar en un mismo "vacunatorio VIP" al "fuego amigo" Verbitski, a un viejo conocido de AF como Aranda y a 2 pesos pesados diplomáticos irremplazables para la misión a México, como Taiana y Valdez?
Con el tiempo se sabrá cómo fue la curiosa convocatoria a concurrir al Ministerio de Salud y no a otro sitio.
Por el contrario, se resalta que Felipe Solá sí cumplió con las formas y se vacunó en el Posadas, incontaminándose de toda mancha voraz.
A mí me huele que alguien ideó con astucia cómo bajar del avión a 2 individuos que podrían no ser del gusto de los contertulios oficiales y no oficiales que aguardan en México y los citó, no a un vacuna torio clandestino, sino a una pira incendiaria para que se inmolaran como viudas en el Ganges.

Anónimo dijo...

Creo que lo peor que nos puede pasar es querer encontrar una conspiración. Lo que se hizo está mal; el error, la desidia, el delito de otro no exculpa el propio...daño autoinflinfido, tiro en el dedo gordo del pie que se suma a otros con efectos que se mantienen. Comparto que se acorta el paño. Kña

Cíborg K dijo...

La detonación controlada de nuestro HV service y todas sus consecuencias están bien. Es un evitable hueco que encontraron y había que desactivarlo.

No obstante, para mí, el problema de fondo es que si no los atacás y los dejás pensar, en vez de tener que defenderse se ocupan de atacarte. Como en casi cualquier confrontación, incluso deportiva.

CK

profemarcos dijo...

"es harina de otro costal" pero todos esos "costales" tienen gorgojos.

Claudia dijo...

Uno espera mesura de un Presidente. Se lo presupone rodeado de especialistas cuyo métier no es otro que presentarle al primer mandatario, en tiempo y forma, un arco de posibles respuestas ante un hecho determinado.
La sobre-reacción epidérmica hay que dejársela a los que vienen haciendo una industria de ella, por caso, la secta de Juntos por el no-cambio, que de erupciones de testosterona saben bastante más, acostumbrados a vivir en estado de efervescencia sanguínea continua.
Si ante una situación se evalúan daños, también vale considerar trayectorias de los involucrados en ella y tomar en cuenta la posición relativa, el peso específico, de los agentes oficiales que estén en el ojo de una sorpresiva tormenta.
Si el daño ocasional obedeció a casualidad o a causalidad, el tiempo arrojará luces y sombras. Pero la posición relativa de un agente nunca debe perderse de vista. Ni la del funcionario ni la del Presidente.
La imagen presidencial, su laboriosa e incesante construcción, nunca debe estar por encima de los procesos de fondo. Que son los que interesan. Deshacerse de un Ministro importante a inicios de una campaña vacunatoria masiva y trascendente como pocas, deshacerse de 2 peones diplomáticos de relevancia manifiesta a horas de un viaje internacional y gravitante, no parecen acciones mesuradas.
¿ A cuánto cotiza la imagen moral presidencial? ¿Vale más que las estrategias pacientemente diseñadas para cada sector de la gestión? ¿Está la elusiva opinión pública por encima de la racionalidad obligada de los procesos de gobierno? ¿Puede una nebulosa lista de astutos ser más importante que el trabajo pautado que venía llevándose a cabo?
¿Esa reacción presidencial moralista es ecuánime y se aplica a todas las áreas sospechadas de cobijar otras categorías de astutos (o de declarados quintas columnas, lo que es aún peor) que parasitan subrepticiamente no pocas áreas de gestion?
Me parece que el sainete del vacunatorio VIP hizo perder la imagen del caballo y del carro; de qué término antecede al otro.
Espero que para próximas situaciones el Presidente recupere la perspectiva de frente y fondo. Porque me parece que en esta ocasión, la perdió completamente. Saludos.

Anónimo dijo...

Alcentro Fernández, cada día que pasa es más y más ese tipo que se fue pataleando del gobierno porque no lo dejaron ser presidente y se pasó 10 años hablando mal del kirchnerismo.

Ahora es presidente con 80% de votos kirchneristas y te llena el gobierno de radicales.

Lo de Gines ya fue. La imagen de Gines nunca fue buena en la oposición.