LA FRASE

"MI QUERIDA BETTINA HIZO UN VIAJE EN EL AVIÓN PRESIDENCIAL QUE QUIZÁS NO DEBIÓ HABER HECHO." (MANUEL ADORNI)

lunes, 23 de marzo de 2026

EL SENTIDO COMÚN DE LA DICTADURA

 

La ocasión parecía trivial: el programa de almuerzos (ahora cenas) de la diva, el grupo Midachi como invitados, para promocionar su despedida de los escenarios como tal. Nada extraordinario ni fuera de lo común.

Y de pronto la embajadora cultural de Santa Fe, designada en tal carácter por Binner por destacarse "...obrando siempre con verdad y probidad, y promoviendo el consenso y la democracia..." (cita textual del Decreto 1769/09 que así la declaró), le pregunta a boca de jarro al "Daddy" Brieva por qué se dedicó a la política; estando presente en la mesa Miguel Del Sel, que fue dos veces candidato a gobernador de Santa Fe por el PRO (y estuvo a punto de ganar las dos veces), diputado nacional por ese partido y embajador en Panamá en el gobierno de Macri (el chiste se cuenta solo).

Es decir que a la señora le pareció llamativo que Dady "se dedicara a la política", entendiendo por tal no que asumiera una candidatura o función pública (podría haberlo hecho perfectamente, al fin y al cabo es un ciudadano con todos los derechos inherentes a esa condición), sino que expresara abiertamente su opinión sobre los problemas del país, claro que desde un lugar concreto: el peronismo, al que nunca negó ni del que nunca renegó. 

Para peor, defendiendo a Cristina en su inocencia, y reivindicando a sus gobiernos. Y ahí está precisamente el problema: lo que molesta no es el compromiso político del artista o el famoso de ocasión (en la misma mesa, como dijimos, estaba Del Sel), sino el lugar en el que elige pararse para manifestar ese compromiso.

No está demás recordar -cuando estamos en la vigilia del 50° aniversario del golpe genocida- que en esa misma mesa, en plena dictadura, la misma señora se emocionaba con las lágrimas de Videla cuando la selección de fútbol ganó el Mundial 78'; y años después provocó a Cecilia Rosetto (cuyo marido fue secuestrado y desaparecido por la dictadura) hasta hacerla levantarse de la mesa e irse, diciéndole que estaba "muy politizada, muy de izquierda".

Cuando un famoso (como Del Sel o Reutemann) se mete en política del lado "correcto" (el del régimen, en cualquiera de sus encarnaciones) es celebrado como un soplo de aire fresco, viene a "dar una mano", y ni siquiera se lo interpreta como un político (palabra que como ya sabemos, detestan): es un ciudadano comprometido con su país.

En cambio cuando ese famoso (como Dady) expresa opiniones políticas "inconvenientes" (para ese mismo régimen), inmediatamente es señalado, perseguido y puesto bajo sospecha de hacerlo por conveniencia, o por plata.   

Y no se trata simplemente de que Mirtha Legrand mantenga una línea de conducta (gorila, antidemocrática, fascista), sino de que -justo en la antesala del aniversario de aquel día trágico- expresa el sentido común instalado por la dictadura, que tiene a su vez un aire de familia con el Decreto Ley 4161/56 de Aramburu: si vos no "andabas en nada raro, nada te iba a pasar".

Eso -"marcar" a la gente por sus opiniones políticas- también es una herencia (de las peores) de la dictadura abierta un día del que mañana se conmemoran 50 años. 

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