Miguel del Sel fue DIPUTADO y EMBAJADOR del PRO, pero los medios te instalaron que el que "se metió en política" fue Dady Brieva, solo por ser peronista, aunque jamás ocupó un cargo público ni fue a alguna lista. ¿Te das cuenta de como te lavan el cerebro? pic.twitter.com/0nSgG5JFQM
— GABRIEL TAYLOR 🍀 (@vict0camp0) March 22, 2026
La ocasión parecía trivial: el programa de almuerzos (ahora cenas) de la diva, el grupo Midachi como invitados, para promocionar su despedida de los escenarios como tal. Nada extraordinario ni fuera de lo común.
Y de pronto la embajadora cultural de Santa Fe, designada en tal carácter por Binner por destacarse "...obrando siempre con verdad y probidad, y promoviendo el consenso y la democracia..." (cita textual del Decreto 1769/09 que así la declaró), le pregunta a boca de jarro al "Daddy" Brieva por qué se dedicó a la política; estando presente en la mesa Miguel Del Sel, que fue dos veces candidato a gobernador de Santa Fe por el PRO (y estuvo a punto de ganar las dos veces), diputado nacional por ese partido y embajador en Panamá en el gobierno de Macri (el chiste se cuenta solo).
Es decir que a la señora le pareció llamativo que Dady "se dedicara a la política", entendiendo por tal no que asumiera una candidatura o función pública (podría haberlo hecho perfectamente, al fin y al cabo es un ciudadano con todos los derechos inherentes a esa condición), sino que expresara abiertamente su opinión sobre los problemas del país, claro que desde un lugar concreto: el peronismo, al que nunca negó ni del que nunca renegó.
Para peor, defendiendo a Cristina en su inocencia, y reivindicando a sus gobiernos. Y ahí está precisamente el problema: lo que molesta no es el compromiso político del artista o el famoso de ocasión (en la misma mesa, como dijimos, estaba Del Sel), sino el lugar en el que elige pararse para manifestar ese compromiso.
No está demás recordar -cuando estamos en la vigilia del 50° aniversario del golpe genocida- que en esa misma mesa, en plena dictadura, la misma señora se emocionaba con las lágrimas de Videla cuando la selección de fútbol ganó el Mundial 78'; y años después provocó a Cecilia Rosetto (cuyo marido fue secuestrado y desaparecido por la dictadura) hasta hacerla levantarse de la mesa e irse, diciéndole que estaba "muy politizada, muy de izquierda".
Cuando un famoso (como Del Sel o Reutemann) se mete en política del lado "correcto" (el del régimen, en cualquiera de sus encarnaciones) es celebrado como un soplo de aire fresco, viene a "dar una mano", y ni siquiera se lo interpreta como un político (palabra que como ya sabemos, detestan): es un ciudadano comprometido con su país.
En cambio cuando ese famoso (como Dady) expresa opiniones políticas "inconvenientes" (para ese mismo régimen), inmediatamente es señalado, perseguido y puesto bajo sospecha de hacerlo por conveniencia, o por plata.
Y no se trata simplemente de que Mirtha Legrand mantenga una línea de conducta (gorila, antidemocrática, fascista), sino de que -justo en la antesala del aniversario de aquel día trágico- expresa el sentido común instalado por la dictadura, que tiene a su vez un aire de familia con el Decreto Ley 4161/56 de Aramburu: si vos no "andabas en nada raro, nada te iba a pasar".
Eso -"marcar" a la gente por sus opiniones políticas- también es una herencia (de las peores) de la dictadura abierta un día del que mañana se conmemoran 50 años.
Tuit relacionado:
Dady le tendría que haber contestado a la vieja chota (perdón: embajadora cultural de la provincia, designada por Binner) "Yo nunca me metí en política, siempre fuí peronista", como Gatica.
— La Corriente K (@lacorrientek) March 22, 2026
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