Por Elabas Ave.-
Se vino el veraneo y vemos tres frentes que empezaron a trabajar con vistas al 2015. Por un lado, Sergio Massa, que recluta lo peor del peronismo y trata de arrastrar un espectro de adherentes, que no es tan amplio porque no se le suman mucho de otros lares. Por otro el llamado "progresismo", que es un rejunte difícil de digerir para los lectores de Página 12 y que pareciera moverse hacia la derecha, al compás de la sociedad magnettizada. Por el suyo, el macrismo tiene en vista por fin hacer pié en la Pcia. de Buenos Aires, y tratar de coordinar algo con otras, para ser el referente nacional de la derecha, sin decirlo.
En cuanto al gobierno, le es difícil mirar al futuro porque, obviamente, su misión es resolver no sólo el largo o mediando plazo, sino las dificultades del presente que son varias. A Cristina le costó mucho ponerle el cuerpo a la situación, y la factura la ha pagado con creces. La cara visible que aparece es la de Capitanich, que con el par de centenas de objetivos y metas se juega la agenda no sólo del gobierno sino la personal. Veremos qué pasa, pero el proyecto nacional y popular que los peronistas defendemos deberá ser estabilizado, para profundizarlo. Y si bien es cierto que entre la utopía y la posibilidad el trecho es largo, no debemos conformarnos con transitar un par de años. Hay que seguir adelante con políticas de Estado que permitan un mejor vivir material y espiritual a mayor cantidad de gente. Si no, volveremos a sumergirnos. Porque lo establecido pretende que volvamos a políticas de exclusión, recesivas y cuyos resultados ya conocemos. Ahora, eso es difícil de lograr sin una figura carismática que impulse, comunique, conduzca. Y fuera de Cristina no veo a nadie con uña de guitarrero.




