LA FRASE

"YO VENÍA AHORRANDO BÁRBARO HASTA QUE TUVE QUE EMPEZAR A PAGARLE HONORARIOS A LA ESCRIBANA PARA DIBUJARLA." (MANUEL ADORNI)

jueves, 28 de agosto de 2014

ADIVINANZA


¿Quién es el que está a la derecha (visto desde acá) de Moyano?:

a) El padre Lombardero

b) Cacho Rubio

c) La pared

LOS QUE NO ENTRARON A LA MORATORIA


Anoche Diputados convirtió en ley la moratoria previsional impulsada por Cristina para que puedan acceder al beneficio jubilatorio los que habían quedado afuera de la ley inclusión votada en 2005; y no pudieron acreditar aportes entre 1993 y 2003, es decir en los años más duros del neoliberalismo en la Argentina. 

La votación marcó un amplio apoyo al proyecto, ya que la versión definitiva habla de 204 votos favorables.

La imagen de apertura corresponde a los diputados que no estuvieron en sus bancas cuando se votó: a lo mejor tenían algo más importante que hacer.

O a lo mejor son simplemente vagos, que nunca van a trabajar: tal pareciera ser el caso de Barletta, Carrió o Massa.

Los que nosotros recuadramos son los más conocidos, entre los que está por ejemplo Durand Cornejo, el diputado por el PRO de Salta que tuvo tiempo para presentar hace poco -por intermedio de una ONG trucha- una cautelar en la justicia para que no se apliquen las cláusulas de desinversión de la ley para Cablevisión y Clarín; pero no para ir al Congreso.

O Viky Donda (a lo mejor a esa hora había un recital del conjunto Falopa), y las chicas binneristas Ciciliani y Rasino, que seguramente estaban en cosas más importantes.

Acá abajo vemos a los que se abstuvieron (no hubo votos en contra), entre quienes sobresalen Lousteau y el amigo Javkin, el "inventor" de la boleta única.

En el FAUNEN (para variar) hubo votos a favor, ausentes y abstenciones: todos los climas, digamos:  


Y finalmente como dato de color las aclaraciones y modificaciones al acta original, incluyendo los votos afirmativos del moyanista Plaini (recuadrado en rojo en la primera imagen) y de dos diputados del FPV que figuraban como ausentes:


La aclaración sobre Binner como "presente no identificado" admite -en nuestra opinión- al menos dos interpretaciones posibles:

1) A la hora de pulsar el votón para indicar que estaba presente y votaba usó la mano invisible del mercado.

2) En la Cámara no lo tienen muy junado, porque no aparece nunca.

GIRANDO EN CÍRCULOS


Cuando este post esté subido estaremos en las primera horas del paro del troscomoyanismo, y alguno podría preguntar por qué no lo ilustramos con alguna imagen de los alcances de la medida; que incluyó una simpática "previa" amenizada con cortes y piquetes, tal como daba cuenta acá Gerardo.

Nosotros elegimos otra imagen, la del tablero de Diputados ayer, reflejando el amplio apoyo que obtuvo la moratoria previsional que permitirá que casi medio millón de argentinos accedan a la jubilación; porque da una buena medida del contexto en el que el paro se despliega.

Un paro (otro más y van) que parece destinado a convertirse casi en parte del paisaje, y sobre el que mucho no se puede decir, que no haya sido dicho ya en los anteriores; porque la discusión en éste punto sigue girando en círculos.

Porque es tan cierto que existen dificultades objetivas en el mundo del trabajo o que el kirchnerismo tiene pendiente recomponer sus vínculos institucionales con buena parte del movimiento sindical; como que ese mismo movimiento sindical continúa estando dividido, atomizado y perdiendo peso específico en las grandes discusiones nacionales, con una extraviada hoja de ruta que no da cuenta tampoco de muchos de esos problemas que afectan a los trabajadores.

De hecho, sentado que todo paro es político, en los que vienen desplegando Moyano, Barrionuevo y sus aliados trotskistas (en una sociedad en la que desaparecen los resquemores a medida que crece el aislamiento hacia el resto del conjunto social), el componente específicamente reivindicativo viene apareciendo cada vez mas diluido; y por momentos -prolongados momentos- exclusivamente centrado en la cuestión de Ganancias; que afecta a una porción ciertamente menor de la fuerza laboral, y no la más desprotegida.

Lo que explica en buena medida la creciente soledad de Moyano y sus socios, o la también creciente gravitación que adquieren los piquetes de la izquierda para garantizar el éxito de la medida: de allí que en esta oportunidad el propio Moyano y Barrionuevo hayan decidido suavizar su habitual retórica maccartista, para no malquistarse con sus compañeros de ruta. 

Que por supuesto son inmunes al ridículo, y por eso decidieron adelantar el happening un día, para "diferenciarse" de la burocracia sindical a la cual dicen combatir, pero de la que resultan eficacísimos aliados.

En ese contexto, carece de sentido reiterar otra vez la discusión sobre los alcances y el acatamiento del paro, o la incidencia que tienen a esos efectos los piquetes de la izquierda. En todo caso es más interesante detenerse a analizar sus posibles proyecciones posteriores; respecto a lo cual tampoco parece que este paro en particular, vaya a marcar demasiadas novedades.

En lo específicamente reivindicativo (concretamente, el reclamo por Ganancias) el que suponga que a esta altura de los acontecimientos Moyano y sus aliados tienen la capacidad de imponerle cambios al gobierno entiende bien poco de lo que está pasando; y sobre todo de la lógica política del kirchnerismo.

Y en otra cuestiones a menudo omitidas en el discurso del moyanismo -como el combate al empleo informal, las paritarias o el aumento del salario mínimo- el gobierno ha tomado la iniciativa, o ha sostenido los marcos institucionales donde se pueden canalizar las inquietudes; y de hecho así ha sucedido.

Lo que explica que, en una economía que no crece y tiene dificultades para generar empleo del sector privado o para sostenerlo, la conflictividad laboral no se haya desmadrado.

Un paro de naturaleza política (dicho esto sin connotación peyorativa, sino de simple constatación de la realidad), que goza del apoyo explícito de la "task force" de los fondos buitres, y respecto del cual el empresariado es indiferente; porque hoy tiene otras preocupaciones reales, como el avance en el Congreso de la ley de abastecimiento.

Lo que corrobora que es un paro contra el gobierno, que hace blanco en el programa económico del gobierno (sin acertar a precisar cuáles serían las alternativas que propone el sector del sindicalismo que promueve el paro); y que invisibiliza a las patronales como destinatarias de la protesta gremial.

Un paro atrapado en la lógica binaria que preside el debate político en la Argentina, y que hizo que ayer, mientras en el Senado se discutía la ley de pago local de los bonos de la deuda, la misma oposición que protagonizaba otro papelón fungiendo de infantería parlamentaria del buitrerío (y que venía de hacer de amanuense de las centrales empresariales en la discusión de la ley de abastecimiento), recibía en Diputados a una delegación de la CTA Micheli para expresarle su apoyo a la medida de fuerza: otro de los milagros que genera el kirchnerismo.

El moyanismo ampliado continúa así girando en círculos, condenado a expresar un difuso planteo de naturaleza política, sin un programa político concreto y con un liderazgo  (el de Moyano) controvertido incluso hacia el interior de las fuerzas que hoy convergen en el paro; no hablemos ya de su imagen en el resto de la sociedad.

Emitiendo señales hacia el conjunto del sistema político de cara al 2015 para ser tenido en cuenta; pero gastando a cada paro su capacidad de hacer daño, y absolutamente incapaz de generar cambios en la agenda política. 

Si Moyano y los suyos no obtienen respuesta de éste gobierno, pensar que las pueden obtener de los que hoy son prospectos a futuro para suceder a Cristina, es no entender nada de lo que está pasando en la Argentina. Y frente a esto la respuesta del gobierno al paro se puede conocer hoy: gobernar.

Si bien la moratoria previsional fue lanzada antes de decretarse el paro, no deja de ser un poderoso simbolo de época que se haya terminado de aprobar en las horas previas a que éste comience.

Mientras Moyano y los suyos armaban otro paro reclamando eliminar Ganancias para el sector de la fuerza laboral formalizada que ha sido el gran ganador de los años del kirchnerismo (porque fue el alza de sus salarios por la política oficial de sostener las paritarias lo que los puso a tiro del impuesto), el Congreso nacional aprobaba por amplísima mayoría una política impulsada por el kirchnerismo para incluir en los beneficios de la seguridad social a una buena parte de los perdedores de las políticas de los 90', hasta hoy no reivindicados.

Por eso la imagen que elegimos para ilustrar el post.

BALTASAR GARZÓN EN SANTA FE


miércoles, 27 de agosto de 2014

TWEETS POLÉMICOS


SORPRENDENTE


A partir de hoy los peajes en la autopista a Rosario cuestan $ 14, un 40 %.

Sorprendente: esto nunca había pasado antes, desde que gobierna el socialismo.

Al menos eso es lo que se desprende del título de la nota en el diario del Loco Lindo.

"Nunca me hubiera esperado algo así de Ciancio, un tipo siempre tan medido; aun sin colocar medidores", nos comentaba Víttori.

Habría que averiguar entonces donde y por orden de quien fueron los aumentos del 678 % (oia, mirá que número) en los peajes desde diciembre del 2007 cuando asumió Binner, y el de la autopista Santa Fe-Rosario costaba $ 1,80.

Y hablando de Binner: ayer dijo que estaba preocupado porque la inflación ya era del 50 % anual (la AFTA de los fondos buitres habla de un 30 %, así que imagináte), pero se ve que no se quedó ahí y tomó cartas en el asunto.

Entre esto de los peajes, lo del agua y la amenaza de aumentar la luz, mientras confía en que la mano invisible del mercado logre bajar la inflación, el socialismo hace su módico aporte para combatirla.

LA OPOSICIÓN DESPERDICIÓ OTRA OPORTUNIDAD


Cuando empezó la discusión por el proyecto que introduce cambios a la ley de abastecimiento, decíamos acá que la iniciativa tenía altísimo voltaje político; y que suponía otra oportunidad para que la oposición rompiera con la lógica que vino siguiendo invariablemente todos estos años, de alinearse en la defensa de los intereses corporativos, como consecuencia de operar con la lógica primaria de oponerse a todo lo que planteara el gobierno.

Y decíamos también que los empresarios se oponían al proyecto no por razones técnicas o constitucionales, sino ideológicas y de intereses concretos; y el transcurrir del debate parlamentario lo viene demostrando con creces.

Desmintiendo -una vez más- el mito de la "escribanía", el oficialismo aceptó abrir el proyecto a cambios, de los que dan cuenta acá Ambito Financiero, y acá El Cronista: exclusión de las Pymes del régimen siempre que no tengan posición dominante en el mercado, eliminación de la sanción de clausura definitiva de la empresa o establecimiento en caso de segunda reincidencia en violaciones a la ley, cláusula de confidencialidad para que el gobierno no difunda "información sensible" de las empresas a la que pueda acceder (ayer hubo uno que llegó a hablar de "secreto estadístico", en fin), exigencia de orden judicial para disponer clausuras por un lapso mayor, una mejor tipificación de las infracciones para evitar discrecionalidades que puedan resultar arbitrarias, y hasta la posibilidad de que las empresas "forzadas a producir a pérdida" (otro de los latiguillos que hemos escuchado en estos días) reclamen al Estado una compensación si así se comprobara.

Como se ve, cambios introducidos al proyecto original (algunos que podrían discutirse incluso, en nuestra opinión) atendiendo a reclamos puntuales de los propios empresarios, claro que sin afectar su objetivo fundamental: dotar al Estado de herramientas para mejorar su capacidad de control sobre el proceso de formación de precios, en beneficio del consumidor.

Sin embargo, los cambios no bastaron: acá vemos como la UIA sostiene su durísima oposición a la iniciativa en términos ideológicos que expresan el más crudo liberalismo; en la línea de Krieger Vasena, Alsogaray, Martínez De Hoz y Cavallo, y en cierto sentido hacen bien: su postura confirma que el proyecto lesiona intereses hasta hoy consolidados; que no son por supuesto los de la mayoría de los argentinos.

La UIA también pide que no se innove en el marco legal vigente y que simplemente se aplique la ley de defensa de la competencia y los "tribunales arbitrales de consumo"; lo que comprueba la inocuidad de ambos, y con el apoyo de los invalorables constitucionalistas de alquiler promete ir a la justicia a defender sus intereses; lo que por otro lado confirmaría que (pese a lo que solemos escuchar con frecuencia en sentido contrario), estamos en democracia y hay división de poderes.

Mas aun: los susodichos constitucionalistas vaticinan aquí en Clarín (donde al parecer el proyecto original no sufrió ningún cambio) que la iniciativa sera "pulverizada" por la justicia, como pasó con la reforma judicial; cosa que es probable que suceda.  

Al fin y al cabo, no haría más que confirmar el rol que la justicia viene cumpliendo cuando lo que está en juego son intereses económicos: ser el garante final de los negocios (ese mismo rol que en el plano internacional cumplen los Griesa) y de la perpetuación del Estado bobo; con algún fallo de cotillón ocasional en favor de los consumidores; que no altera la esencia del asunto.

Desde la misma óptica, los otros proyectos impulsados por el gobierno como la instancia previa de conciliación en las relaciones de consumo o el fuero especial del consumidor gozan de más amplio consenso: mientras el avance estatal en estas cuestiones se mantenga en un ámbito apto para el oenegeísmo o la jerga tribunalicia, los empresarios no habrán de preocuparse.

En términos políticos e ideológicos, la discusión por los cambios a la ley de abastecimiento reedita los debates por las retenciones móviles y la ley de medios sobre el rol del Estado y el lugar de la política, frente a los poderes fácticos. 

Y la oposición prácticamente en bloque y con cada vez menos matices, repite la misma actitud de entonces, demostrando que no ha aprendido la lección, ni aun con resultados electorales a la vista: otra vez eligió alinearse ciegamente con las demandas de los grupos económicos; aun a riesgo de perder votos, porque cualquiera sea la opinión que se tenga del gobierno, no hay demasiada gente dispuesta a creer que los empresarios son angelitos de la guarda, a los que no hace falta controlar.

Con justificaciones insólitas que no hacen más que dejar expuesto que han decidido jugar -una vez más- ese tristísimo papel; como Gerardo Morales acá diciendo que "las correcciones “"minimizan o disminuyen la arbitrariedad"”. Sin embargo, su bloque no cambiará la postura original frente al texto porque, aseguró, la iniciativa mantiene "“la lógica de que el control de precios es la única política antiinflacionaria."

Supongamos que así fuera, y que la oposición entendiese (aunque no lo termine de decir claramente, porque sabe que espanta votos) que a la inflación hay que atacarla por el lado del gasto público produciendo un feroz ajuste fiscal, ¿por qué razón -que no sea decidir voluntariamente alinearse con los intereses empresariales- no votar un proyecto que plantea controlar los abusos empresariales en beneficio de los consumidores?

¿No sería más lógico votarlo y, si luego de aprobado no logra avances en la contención de la inflación, plantear que era insuficiente y hay que tomar otras medidas?

La oposición al kirchnerismo sigue tributando a la lógica política de gobernabilidad que nos llevó a la crisis del 2001, y de la que el país salió a partir del 2003 por las convicciones políticas de Néstor primero, y de Cristina después.

Siguen creyendo (con los fantasmas de los finales anticipados de los gobiernos de Alfonsín y De La Rúa a la vista) que el mejor modo de garantizar la gobernabilidad y la estabilidad de las instituciones frente a la amenaza del golpe económico, es cediendo en toda la línea a las demandas del poder económico; cuando la experiencia histórica concreta, y la propia actitud de la UIA y las otras cámaras patronales en la discusión de la ley de abastecimiento, indican lo contrario.

Como otro botón de muestra (de ambas cosas, la lógica corporativa y la respuesta del dispositivo opositor), vemos que los empresarios de ADEPA (dueños de los medios gráficos) reclaman que el futuro gobierno derogue la ley de medios "para garantizar la libertad de expresión", y el ñoqui de lujo Gerardo Millman (director de la AFSCA en representación de la oposición) dice que hay que hacerlo, porque quedó obsoleta porque fue pensada para un mercado y una sociedad distinta, hace 5 años.

Que se sepa, luego de tamaña afirmación no renunció a su cargo con sueldo rentado por nuestros impuestos, en un organismo creado por la ley que calificó de ese modo.