LA FRASE

"YO VENÍA AHORRANDO BÁRBARO HASTA QUE TUVE QUE EMPEZAR A PAGARLE HONORARIOS A LA ESCRIBANA PARA DIBUJARLA." (MANUEL ADORNI)

viernes, 25 de septiembre de 2026

LA VIDRIERA DE LA ONU


La crisis y el fracaso del sistema multilateral con cabeza en la ONU y sus organizaciones no es ninguna novedad, como tampoco su incapacidad para aportar soluciones concretas a los problemas globales; fruto en parte de una carencia original (deliberada) de su diseño: la ausencia de mecanismos coercitivos eficaces para hacer cumplir sus decisiones, o el forzado bloqueo del Consejo de Seguridad (su órgano más relevante en términos ejecutivos) por el poder de veto de las grandes potencias.

Aunque Milei pretenda presentarlas como fruto de un descubrimiento de su intelecto superior, son cuestiones que nadie discute, ni siquiera los defensores del multilateralismo: sobran las apelaciones de personalidades mundiales mucho más destacadas que nuestro presidente a representar el sistema multilateral dentro del cual la ONU se inserta, para rescatarlo del pantano en que se encuentra y para que pueda cumplir la función con la que fue pensado; ser una instancia de cooperación entre los Estados para la resolución de los conflictos, contribuyendo a la paz y la estabilidad mundial.

Sin embargo con todo y su crisis, la ONU (y especialmente la convocatoria anual de su Asamblea General) sigue siendo la vidriera por excelencia de la política mundial, que ninguna figura política que se precie de tal desprecia, aun aquellos que van allí al solo efecto de denigrarla (como Milei), exhibir con crudeza sus ambiciones (como Trump) o pretender blanquear su imagen porque los persigue el repudio internacional (como Netanyahu).

Una vidriera en la que se exponen -amplificadas- ideas, agendas y también estaturas de dirigentes políticos: desde el púlpito del salón de la Asamblea se pueden identificar personajes minúsculos (como Milei), junto con otros que dan la talla de verdaderos estadistas, como Lula: ¿Quién no sintió algo de envidia por nuestros hermanos brasileños por el presidente que tienen, comparado con el mamarracho nuestro?     

Claro que no necesariamente ese reflejo se extiende a la realidad política interna de cada país: ahí anda el propio Lula recorriendo Brasil de una punta a la otra para asegurarse el triunfo en las elecciones del 4 de octubre, frente a un contrincante que no tiene nada que envidiarle a Milei en términos de personaje mamarrachesco y papelonero. Y el mismo Trump que usó la tribuna de la ONU para jactarse de que puede hacer lo que prácticamente se le antoje, está a semanas de lo que podría ser la peor derrota en décadas de los republicanos, en las elecciones legislativas de medio término, y perder el control del Congreso.

Pero hablábamos de agendas, ideas y estaturas de dirigentes: en el video de apertura pueden ver el discurso de Cristina en la Asamblea General de la ONU en el 2011, poco antes de ser reelecta como presidenta con el 54,11 % de los votos. Por razones de higiene mental, nos pareció mejor que subir el discurso que pronunció Milei en el mismo lugar esta semana.

En ese discurso Cristina habló de varios temas, y entre ellos -de un modo central- de nuestro reclamo de soberanía en Malvinas, y la explotación ilegal de los recursos naturales de las islas por la potencia colonialista que las ocupa; dicho esto para los que creen -como Milei- que el tema empezó cuando lo descubrieron ellos, o mejor dicho, cuando un asesor de imagen les arrimó la idea de utilizarlo para intentar encubrir la realidad, o distraer del fracaso de su gobierno.

En el mismo discurso Cristina habló de Palestina y su derecho a existir y ser reconocido como Estado independiente, como el principal modo de asegurar la paz y la estabilidad en Medio Oriente, la necesidad de reformular la arquitectura de los organismos internacionales (incluyendo al FMI), de regular los movimientos internacionales de capitales y la crisis migratoria.

Si buscan otros discursos suyos en el mismo foro, la verán hablando de la reestructuración de las deudas soberanas de los Estados (punto en el cual el país consiguió un amplio apoyo internacional que Macri primero y Milei después rifaron, entregándose a los fondos buitres), de la necesidad de regular los paraísos fiscales, de la concentración brutal de la riqueza mundial en escasas manos, de los riesgos de la financiarización de la economía, del terrorismo, los fundamentalismos y el respeto por los derechos humanos, del bloqueo a Cuba, del fracaso de los planes de estabilización y las políticas de ajuste del FMI, de la especulación con el precio de los alimentos y los desafíos de las nuevas tecnologías para el mundo del trabajo y la inclusión social; entre otras cosas.

Podrá decirse -con razón- que no era clarividente, sino que simplemente estaba atenta a tomar nota de las preocupaciones dominantes de su tiempo en la escena nacional e internacional, pero no se le podrá negar el mérito de no limitarse a la descripción de los problemas, sino a ensayar soluciones desde una mirada política, en clave democrática. Que es más de lo que puede decir Milei, y los que piensan como él, acá y en todo el mundo.

Porque basta repasar el listado de los temas de los que habla Cristina en sus discursos (simplemente tomando los de la ONU como ejemplo, por aquello de la vidriera mundial) para darse cuenta que el núcleo de ideas dominantes que hoy parecen conducir al mundo (y dentro de él, a los Estados y a la política, con excepciones) son las que, si no causaron directamente los problemas apuntados, poco han hecho por resolverlos, y bastante por agravarlos, o crear otros igual de preocupantes.

Y la vidriera de la ONU también nos permite reflexionar mirándonos para adentro, como sociedad, para preguntarnos: si es verdad (y creemos que sí lo es) que los gobernantes no nacen de un repollo sino que son en cierto punto un reflejo de la sociedad que gobiernan, ¿Cómo pudimos retroceder tanto los argentinos en términos de agenda, de ideas, de miradas, de rumbo, hasta extraviarnos en el pantano en el que nos encontramos? ¿Tendremos la capacidad de encontrar en las elecciones del año que viene la oportunidad para recuperar el camino, o elegiremos como sociedad profundizar la decadencia?

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