LA FRASE

"YO VENÍA AHORRANDO BÁRBARO HASTA QUE TUVE QUE EMPEZAR A PAGARLE HONORARIOS A LA ESCRIBANA PARA DIBUJARLA." (MANUEL ADORNI)

domingo, 3 de diciembre de 2017

UN ANTRO A CERRAR, POR RAZONES DE HIGIENE


Los que son lectores habituales del blog sabrán que siempre fuimos muy críticos del Consejo de la Magistratura, ese engendro concebido por Alfonsín en el Pacto de Olivos para -en teoría- morigerar la influencia de los poderes políticos sobre la justicia, y garantizar la independencia de los jueces.

No solo que la experiencia concreta de su funcionamiento en estos años transcurridos desde la reforma constitucional de 1994 es más que negativa (en todos los gobiernos) sino que nunca terminamos de entender como alguien que decía abominar de las representaciones corporativas consagró en la Constitución la única representación de ese tipo que hay en todo su texto: la de los jueces y abogados de la matrícula federal en el Consejo de la Magistratura, de acuerdo con el artículo 114.

Como hemos dicho muchas veces, si hay un ámbito en el que se necesita la oxigenación que proviene de afuera, de otros sectores de la sociedad no contaminados por microclimas nocivos, es el Poder Judicial, que llamarlo "la justicia" nos parece un exceso.

Lo que el sueño alfonsinista (en esto tan divagante como en otros aspectos que introdujo en la reforma) pensó como una estructura de pesos y contrapesos que mantenían cierto “equilibrio” (palabra que incluso aparece en el texto del artículo indicado) se reveló en lA práctica como algo completamente desperfilado, en contra de los órganos que ejercen la representación de la soberanía popular y -lo que es más importante aun, dados los fines perseguidos con su creación- de una mejora en la administración de justicia.

En la práctica el Consejo nunca fue más que un antro en el que se refugiaron lauchas presupuestívoras radicales, de los sucesivos fracasos electorales de la UCR en elecciones nacionales, tanto como un ámbito de lobby institucionalizado para las grandes corporaciones de abogados; en especial el colegio porteño de la calle Montevideo, conspicuo inspirador y defensor de todos los golpes de Estado y dictaduras habidas en el país, y punto de encuentro de los plumíferos jurídicos favoritos del poder económico.

Tras haber metido a un consejero de más por la ventanA luego de birlárselo a la oposición en los comienzos del mandato de Macri (fechoría convalidadA por los jueces adictos al gobierno), Macri redobló la apuesta y acordó con Lorenzetti y Pichetto un operativo comando para secuestrar por unas horas a un senador opositor, y lograr así la mayoría circunstancial necesaria para iniciar el proceso de destitución del juez Freiler; previo haber separado de su cargo en el Consejo a un senador del FPV, exigiéndole el título de abogado que no exigen ni la Constitución, ni la ley que reglamenta el funcionamiento del órgano.

Y ahora, luego de haber logrado hacer rodar la cabeza de Freiler, vaN por la del juez Rafecas, otro de los que se animó -por ejemplo- a poner la firma en resoluciones judiciales encuadrando la causa de Papel Prensa en el contexto de los crímenes de lesa humanidad (como lo que efectivamente fue), y a juzgar a los funcionarios del gobierno de De La Rúa y un grupo de senadores del PJ por los sobornos de la Banelco para aprobar (oh, azares del destino) otra reforma laboral.

En todos estos enjuagues bochornosos los radicales (es decir, los herederos políticos del creador del Consejo) no solo no se rasgaron las vestiduras indignados porque se tergiversaban los fines de la institución, sino que prestaron entusiastas su concurso decisivo, a punto tal que ahora la acusación contra Rafecas la comanda Angel Rozas.

El “equilibrio” del que habla la Constitución en la composición del Consejo está desvirtuado en la práctica, desde que la ligazón entre los representantes de los abogados y del oficialismo (tanto del Poder Ejecutivo como del Legislativo) es indisoluble; a punto tal que es difícil precisar quien secunda las maniobras de quien. En todo caso, todo juez que se alinee con esos intereses (ambos) tendrá extendida la alfombra para prosperar en su carrera judicial, y a la inversa, el que ose desafiarlos, será carne de patíbulo.

Como Rafecas, del que ni siquiera pueden decir que no pueda explicar su patrimonio como Freiler, y que además cometió el crimen (este sí, al parecer, de lesa humanidad) de haber dicho por escrito y con sólidos fundamentos jurídicos, confirmados por la Cámara de Apelaciones) que la denuncia de Nisman contra Cristina por el memorándum con Irán era un completo disparate, carente de todo fundamento jurídico.

No está claro aun cuando habrá en la Argentina otro gobierno de signo nacional y popular, ni cerrado el debate en punto a la conveniencia o no de reformar la Constitución; y en su caso que cambios introducir.

Sin embargo, desde acá nos atrevemos a adelantar una parte de nuestra opinión al respecto: hay que eliminar esa cueva de roedores curialescos llamada Consejo de la Magistratura, por estrictas razones de higiene democrática.

sábado, 2 de diciembre de 2017

TAMPOCO ES PARA TRATAR DE ESE MODO A MARTINIANO MOLINA Y LOS INTENDENTES DEL PRO


NO AL VOTO ELECTRÓNICO


En la edición del lunes pasado de "Y nadie hace nada" que hacemos por la FM Chalet 100.9 entrevistamos a Tomás Aguerre (foto), uno de los editores del blog Artepolítica, sobre un tema que pasó un poco desapercibido en medio de otros de la coyuntura: el informe de un grupo de científicos del CONICET que desaconsejaron al gobierno avanzar en la implementación del voto electrónico. 

Conversamos con Tomás sobre el contexto en el que se produjo el informe, sus alcances y las advertencias que formularon los autores del informe sobre el tema, no ya específicamente sobre el proyecto concreto que el gobierno envió al Congreso y tiene media sanción de Diputados; sino en general sobre cualquier intento en ese sentido.

Las inconsistencias del voto electrónico en cuanto a garantizar el carácter secreto del voto y el respeto irrestricto por la voluntad del elector, en el centro del problema; y como explicaba Tomás, la perspectiva cierta de que cualquier elector pueda objetar judicialmente el sistema en caso que la iniciativa prospere, como sucedió en Alemania dando lugar a un conocido fallo de su tribunal constitucional contra el sistema.

Esto último como advertencia a tener en cuenta dada la manifiesta intención del gobierno de seguir adelante con el proyecto que está en el Senado, aun después de haberse conocido el informe del CONICET y sus conclusiones.

Acá abajo les dejamos el audio completo del reportaje, y en ésta entrada pueden acceder al informe completo:

LE PONEMOS MÁS GARRA NOSOTROS QUE ELLOS


Desde el primer día del gobierno de Mauricio Macri del presidente para abajo, nos vienen anunciando con bombos y platillos que sería inminente la firma del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el MERCOSUR; del cual la Argentina gobernada por “Cambiemos” y el Brasil de Michel Temer son los principales impulsores.

Más incluso que los propios europeos, que en cuanta ocasión han podido, dejaron en claro que faltaba mucho terreno por transitar para llegar al acuerdo, especialmente por el lado de la apertura de los mercados europeos a nuestra producción primaria (las carnes por ejemplo) y sus derivados, como los biocombustibles.

La propia Angela Merkel se lo dijo a Macri en persona no una, sino dos veces: cuando él fue a Alemania, y cuando ella vino acá. Ahora sabemos que Francia (el otro socio principal de la UE) se ha sumado a las reticencias alemanas, con los mismos argumentos: el lobby del sector agropecuario de sus respectivos países es muy fuerte y con gran peso electoral, como para que cualquier gobierno europeo lo ignore. Solo los rudimentarios “emprendedores” que nos gobiernan pueden desconocer esa cuestión.

Así las cosas, cabría preguntarse cuáles son las razones de tanta insistencia del gobierno de “Cambiemos” en promover un acuerdo respecto al cual la contraparte no parece tener el mismo entusiasmo por cerrarlo, máxime cuando los presuntos beneficios que de él obtendríamos nosotros (incrementar nuestras exportaciones de productos primarios y alguna otra por allí) ni siquiera están aseguradas.

Porque por otro lado los beneficios que la Unión Europea obtendría de cerrarse el acuerdo encierran grandes riesgos para nuestra economía, en especial para el sector industrial: supone la total eliminación de los aranceles externos y la apertura de nuestro mercado interno a una producción que además de ser más competitiva, es excedente porque no pueden colocarla en sus propios países.

Y supone también (tanto como lo significaba en su momento el ingreso al ALCA rechazado por Néstor Kirchner, Chávez y Lula) la apertura de las compras y contratos gubernamentales a los proveedores europeos (eliminando cualquier vestigio de “compre nacional”, o algo por el estilo), la más amplia protección de patentes y privilegios de invención (lo que entraña mayor pago de royalties aun que los actuales) y eventuales avances privatizadores en el campo de la educación y la salud.

Entre otros temas la negociación abarca medidas sanitarias y fitosanitarias; telecomunicaciones; comercio electrónico; propiedad intelectual; medicamentos comerciales, textiles y vestido; pequeñas y medianas empresas; transparencia y anticorrupción; solución de controversias; desplazamiento de empresas del Estado y modificación de regímenes licitatorios; regulaciones ambientales y laborales; derechos de los consumidores; derechos digitales; circulación de capitales y desregulación de servicios financieros.

Como así también supone aumentar los factores de extranjerización y falta de control sobre resortes claves de nuestra estructura económica que ya existen por otros medios; como los tratados bilaterales de protección de inversiones (TBI), la ley de inversiones extranjeras y la desregulación total del flujo de capitales y del uso de las divisas, sin mencionar los que el gobierno de Macri específicamente añadió al cuadro, como los contratos de “participación pública privada” (PPP) y el fenomenal endeudamiento externo con cesión de la jurisdicción y ley argentina para las emisiones de deuda.

Pese a todo eso, la semana pasada el propio Marcos Peña ratificó ante la cúpula de la UIA la intención del gobierno de ir a fondo para concretar el acuerdo, y reiteró una vez más el pronóstico de que su firma sería inminente; en una economía que viene sufriendo en estos dos años el combo explosivo de la apertura de las importaciones, la suba de las tarifas, un nivel astronómico de las tasas de interés y la merma del consumo interno, por lo ataques al salario y las jubilaciones.

Una economía en la que además se sigue destruyendo tejido industrial y puestos de trabajo en el sector, como se ve acá; pese a los anuncios de “brotes verdes”; cosa que si el acuerdo prospera, solo podrá empeorar.

Que el gobierno se haya manejado en una cuestión tan trascendental con el más absoluto secretismo (nadie conoce a ciencia cierta la letra chica del acuerdo que se está negociando) no debería asombrar, tanto como el hecho de que la dirigencia política, empresarial y sindical  esté en la palmera respecto al tema; ignorándolo o por lo menos sin dar muestras claras de tenerlo en agenda. 

Con algunas excepciones: acá algunas personalidades (incluso del mundo de la política) se expresan en contra, rechazan prcisamente el secreto que envuelve a las negociaciones e invitan a adherirse al documento que rechaza el acuerdo. Si finalmente las prevenciones europeas (que son las que hoy lo están trabando, como dijimos) son vencidas y éste se termina concretando, después será demasiado tarde para lágrimas.

viernes, 1 de diciembre de 2017

"EL QUE APUESTA AL DÓLAR, PIERDE"


¿NO SE LES ESTARÁ YENDO UN POCO LA MANO?


Mientras la provincia estira el cronograma de pago a los estatales, y el gobierno llora miseria sobre el déficit de la Caja de Jubilaciones para que la nación se lo financie (entregando a cambio a los jubilados nacionales en el pacto fiscal firmado con Macri), le otorgan un anticipo de coparticipación a la Municipalidad de Rosario por 650 millones de pesos.

Que sería el segundo del año, porque en septiembre le dieron otro por 300 millones; y se suma a los 68 palos para desarrollar "centros comerciales a cielo abierto", y a los 312 millones para los hospitales municipales, por encima de los 1099 millones ya previstos en el presupuesto (vayan sumando).


Pero la cosa no termina ahí, no señor: como ven el gráfico de arriba (de los anexos del decreto) 170 de los 650 millones de pesos otorgados a la Municipalidad de Rosario salieron de partidas originariamente destinadas a seguridad, salud y educación.

Y por si todo eso fuera poco, para la cartera de la dama (Fein) y de la billetera del caballero (Lifschitz, en realidad nosotros) esto otro: 


Explicamos: le dan a la municipalidad 32 millones de pesos para comprar trolebuses eléctricos, que se suman a los 30 millones que ya le habían dado con el mismo fin en julio pasado, también con partidas sacadas de la educación.

Rosario, el agujero sin fondo de la bota santafesina.

  

FUERTE AUTOCRÍTICA