LA FRASE

"SACAMOS A 15 MILLONES DE ARGENTINOS DE LA POBREZA PERO ELLOS, COMO ADORNI, ELIGIERON SEGUIR VIVIENDO COMO POBRES, Y ESA ES UNA DECISIÓN LIBRE QUE HAY QUE RESPETAR." (JAVIER MILEI)

viernes, 5 de enero de 2018

¿POR LOS CORRAL PAPER'S MACRI SE NEGÓ A FINANCIARLE LOS PUNTEROS A CORRAL?


El cuadro de apertura está sacado de la página oficial de la Municipalidad de Santa Fe, y muestra la ejecución del programa "Iniciativa Comunitaria y Cooperativas de Trabajo" durante el 2017, hasta el 30 de noviembre (último dato disponible).

Es el famoso programa de financiamiento de obras en los barrios a través de ONG's, cooperativas y asociaciones civiles que Corral usó para desviar fondos hacia una red de punteros políticos al servicio de la UCR (muchos de ellos con antecedentes penales), irregularidades que dieron origen a la investigación periodística denominada "Corral Paper´s" y a una causa judicial que duerme el sueño de los justos en los tribunales santafesinos. 

Los números que se pueden ver arrojan datos interesantes, que analizamos con la ayuda de los recuadros de la imagen:

* El programa tenía asignados originariamente fondos por $ 94.370.803 en la Ordenanza de presupuesto, que luego fueron aumentados por Corral mediante los "superpoderes" a $ 112.198.228,87 (recuadro rojo): un incremento del 18,89 %, que no pasó por el Concejo Municipal, en un año electoral.  

* Ese aumento de las partidas del programa se basó en el compromiso del gobierno de Macri de aportarle fondos nacionales, cosa que en el presupuesto que votaron los concejales no estaba: más precisamente hablamos de $ 24.337.560 (recuadro verde), que compensan una merma de unos 6,5 millones de fondos municipales asignados al mismo en la Ordenanza de presupuesto (recuadro celeste).

* Como viene sucediendo todos los años desde que existe el programa (ver al respecto acá) Corral compromete invertir el grueso de las partidas en obra pública ("Bienes de Uso"), y una cantidad menor en "Servicios No Personales" (pagarles a los cooperativistas o miembros de las ONG´s): en el presupuesto que votó el Concejo $ 80.100.000 (o sea el 84,88 % del crédito original) iba a obras. 

* Pero apenas se promulga la Ordenanza de presupuesto (lo mismo ocurre todos los años) Corral apela a los "superpoderes" para modificar las partidas, reduciendo los fondos asignados a obra pública, y aumentando en la misma proporción los que se destinan a pagarle a su red de punteros (de nuevo ver el cuadro celeste): en los primeros meses del 2017 solo el 14,61 % de lo gastado fue a obras, y el 81,97 % a "Servicios No Personales".

* De los aportes comprometidos por el gobierno nacional para el programa, $ 3.983.002 estaban destinados al pago de los cooperativistas y miembros de las ONG´s ("Servicios No Personales"), pero en los primeros 11 meses del año pasado no llegó un peso del gobierno de Macri de esa cifra: ¿acaso influyeron las denuncias periodísticas contra Corral que rebotaron en medios nacionales como C5N  a través del programa "ADN", y el gobierno nacional no quiso quedar pegado?

* Casi la mitad de los fondos prometidos por el gobierno nacional para este programa ($ 10.793.374,16) estaban destinados a obra pública ("Bienes de Uso"), pero hasta el 30 de noviembre no había llegado un peso: ¿Sabían en la Rosada que lo de las obras por esta vía es un cuento de Corral, o entró dentro del recorte de fondos nacionales del que hablábamos acá, tema que ampliaremos en otra entrada? 

POR QUÉ CRISTINA SIGUE SIENDO CRISTINA


La centralidad de Cristina, a dos años de haber dejado el gobierno, es un hecho incontrastable: la refuerza el gobierno (porque le conviene polarizar con el pasado, para no hablar del presente) tanto como los medios hegemónicos que son parte del dispositiva oficialista, y es la piedra de toque de toda discusión sobre la unidad opositora: que sí Cristina sí o Cristina no, que donde la ponemos o que hacemos con ella, que "mi límite es Cristina" (Massa dixit), que su ciclo está cumplido o que se corra pero que deje los votos (un montón).

El post kirchnerismo no nació -como muchos suponen- después de la derrota de Scioli en el balotaje, sino mucho antes: cuando finalmente Cristina lo consagró candidato luego de que lo postulara como tal "el peronismo realmente existente" como le gustaba decir a algunos, muchos "autocríticos" de hoy se asieron al motonauta entonces con la idea de "escribir el segundo tomo" del kirchnerismo; suponiendo que Cristina -sin cargos institucionales, y sin fueros- entraba en el ocaso de su carrera política. Con la derrota, el post kirchnerismo tomó la forma de los pedidos de autocrítica, es decir de pedirle a Cristina que reconociera sus errores, y culparla en exclusiva de la derrota. 

La otra suposición ampliamente compartida entre la dirigencia del peronismo es que el voto de Cristina estaba allí disponible, para el que lo quisiera recoger solo con decir que era peronista, "porque la gente vota al escudito". Es notoria la semejanza entre este argumento y el anterior (el que suponía que privada de los incentivos materiales que podía brindar conduciendo el Estado, Cristina perdería volumen político) con los argumentos del gorilismo posteriores al 55', para imaginar el ocaso definitivo de Perón, una vez desalojado por la fuerza del poder.

Tampoco faltaron los que acariciaron la idea de construir el "kirchnerismo sin Cristina",  así como hubo en su momento varios intentos de construir el "peronismo sin Perón", el más conocido de ellos el del "Lobo" Vandor. El final de la historia es conocido, tragedias personales aparte: fue -en palabras del propio Perón- como tratar de hacer un guiso de liebre sin la liebre.

Lo que demostraron todas estas lecturas era -como mínimo- una profunda ignorancia o defectuoso conocimiento de la naturaleza del vínculo de Cristina con sus votantes, y en definitivas, del proceso kirchnerista que ella encarnó junto con Néstor; proceso que forjó un vínculo de identificación política a partir de una lectura compartida por muchos de la crisis del 2001; consistente en reemplazar el "que se vayan todos", y el vacío que dejaba, poniendo política al modo "antiguo", con ideas, hechos de gobiernos consistentes con esas ideas y la decisión de confrontar, si fuera necesario.

De hecho así como hubo críticas (o sea, autocríticas para los demás) por no haber ido más a fondo o antes en determinadas cuestiones (en especial en el manejo de los resortes claves de la economía, o la depuración del partido judicial), la mayoría de las críticas que se la hacen al kirchnerismo -en especial en la fase en que fue conducido por Cristina- tienen que ver con "haber hecho demasiado quilombo al pedo", abriendo varios frentes de conflicto al mismo tiempo, sin haber evaluado correctamente antes la correlación de fuerzas. 

Acorde con esta lectura, el conflicto con las patronales del campo por las retenciones móviles, le pelea con Clarín por la ley de medios o la disputa con los fondos buitres "estuvieron de más", o deberían haberse evitado; aun cuando sean los hitos puntuales de definición de la identidad kirchnerista. En todo caso y anticipándonos al final de estas reflexiones, lo que hicieron fue tensionar la identidad de un peronismo enfermo de pragmatismo, y acostumbrado a "navegar con la ola", con tal de permanecer en el poder.

El voto a Cristina es sin dudas, el más fiel de todo el sistema político argentino, a punto tal que está por verse su la propia Cristina podría "transferirlo" a alguien; como lo hizo Perón con Frondizi en el 58' (con renuencias de parte de su electorado, que desoyó la orden y votó en blanco) y a Cámpora en el 73', con 15 años de proscripción y tensiones políticas exacerbadas más en el medio, y en otro contexto. 

Es curioso además que esa solución (que Cristina "bendiga" a alguien, o no lo vete) la sugieran (explícita e implícitamente) los que cuestionan (a veces con razón, por cierto) las decisiones de Cristina a la hora de seleccionar candidatos, sin dar cuenta de los errores propios: ¿o el resto de la dirigencia peronista viene acertando mucho de un tiempo a esta parte en sus estrategias electorales?

Ni siquiera Macri tiene un voto "pasional" como el que sigue a Cristina, y de hecho buena parte de su núcleo duro de adhesiones se asienta en el voto antiperonista tradicional, más (o reforzado por) el voto anti kirchnerista y antiCristina, en ese orden o en el que más les guste: no se define por una adhesión espontánea y convencida a la figura del presidente, sino por un rechazo visceral a Cristina, el kirchnerismo y el peronismo, en general.

En muchos análisis desde el peronismo -e incluso desde el propio kirchnerismo- se desdeña lo emocional como un componente de la pre-política, o algo que debe ser superado por formas superiores de evolución política, omitiendo que sin ese componente no hubiera existido -por ejemplo- el 17 de octubre; y el ejemplo viene a cuento porque la adhesión emocional -que suele ser la más perdurable en estos tiempos de identidades partidarias en crisis y tradiciones políticas que se reconfiguran- se basa en sólidas y estrictas razones objetivas: fue lo que el objeto de la adhesión emocional hizo cuando le tocó gobernar (antes Perón, luego Néstor, también Cristina) lo que forjó el vínculo; no simplemente su magnetismo o carisma personal, que por lo demás es distinto en cada caso.

Claro que hay una gran diferencia entre la referencia social (que se mide mirando al electorado o conjunto de la sociedad) y el liderazgo o la conducción de una construcción política, que presupone además la aceptación por los dirigentes intermedios, responsables de la arquitectura electoral y la acción política directa. Precisamente en la disociación entre ambos factores residen las dificultades para encontrar una síntesis entre Cristina y el  conjunto del peronismo, o buena parte de él: hay más adhesión a CFK entre la gente, que entre los dirigentes.

Sabemos mucho de las presuntas "bolillas negras" de Cristina por los off the récord que trascienden por los medios, no porque ella lo dijera públicamente con nombre y apellido. Sin embargo, sabemos mucho de los que le ponen o pusieron bolilla negra a ella, a veces sin reparar en las obvias diferencias de envergadura política y reconocimiento social: cualquiera puede hacer más o menos de memoria la lista de los que le pidieron correrse y dar un paso al costado, o señalaron con contundencia que su ciclo político está agotado.

El discurso de Cristina en el acto de Avellaneda hace unos días volvió a ser leído por muchos exclusivamente en clave de renunciamiento de su parte a una posible candidatura para el 2019 (una prueba más de su centralidad política), pero no difiere demasiado de lo que ella misma viene diciendo desde diciembre del 2015: si soy un obstáculo para la unidad me corro, y listo. 

Pero ya sabemos como evolucionó la cosa desde entonces: los propios intendentes bonaerenses que la daban por muerta en el inicio del gobierno de Macri fueron a buscarla para que les salvara la ropa en sus distrito en las elecciones del año pasado, sencillamente porque nadie "mide" electoralmente lo que ella, ni de cerca. 

Claro que ahora -conseguido el objetivo de retener sus quintitas- muchos de ellos vuelven a las andadas, y se van de picos pardos con Peña y Frigerio, o se reúnen con Massa (como Menéndez, el flamante presidente del PJ bonaerense) a ver como hacen para "aislar a Cristina dentro del peronismo y del conjunto de la oposición"; es decir para atender prioritariamente una necesidad política del gobierno, no de la oposición. 

"Que hacer con Cristina" excede a su propia persona, por importante que sea: supone una discusión política del peronismo sobre la experiencia kirchnerista, para incorporarla definitivamente a su trayectoria histórica poniendo en la balanza los aciertos y los errores, pero sin complejos y sin caracterizarla como una anomalía; a menos que estemos hablando de otra cosa, y no de peronismo.

Y ahí radica el meollo de la cuestión: si los cuestionadores de Cristina no alcanzan su estatura ni -sobre todo- su reconocimiento social, no es culpa de ella, sino de su propia ineptitud y de su conducta, que no hace más que alentar en muchos casos las sospechas del que se referencia políticamente en CFK: ninguno de ellos tiene los ovarios de ella para -llegado el caso de volver a ser gobierno- hacer lo que hay que hacer, por una razón muy sencilla: no lo están haciendo ahora, desde la oposición.

El gobierno que suceda a Macri en 2019 encontrará un país peor que el que Cristina dejó en 2015, en todos los frentes: más endeudado, con la economía más vulnerable a los shocks externos, con empleo destruido, salarios y jubilaciones en retroceso, un contexto regional e internacional distinto, las instituciones más penetradas por las lógicas corporativas y graves retrocesos en el estado de derecho y los consensos democráticos básicos.

Es decir que si le tocara a la oposición suceder a Macri la cosa no será para tibios, ni componedores, ni "tiempistas", lo que no significa que se deba empezar a romper todo desde el primer día, porque además esa difícil saber si se podría hacerlo. Y esto es lo que muchos argentinos perciben intuitivamente, y por eso Cristina perdura como referencia: porque no aparecen en el horizonte los que sean capaces de convencerlos de que tienen lo que hay que tener, y lo van a poner encima de la mesa, cuando las papas quemen. 

jueves, 4 de enero de 2018

ACÁ NO ENTIENDE EL QUE NO QUIERE


ES ASÍ: EN LAS FIESTAS UNO SE PROPONE DEJAR DE TOMAR, PERO CUESTA


Pocas veces tan bien puesto un título como el de la edición de Página 12 de ayer que aparece en la imagen de apertura: el cínico de Macri diciendo en Chubut que no hay que endeudar más al país, mientras el mismo día (3 de enero) firmaba el Decreto 2 de éste año (completo acá en el Boletín Oficial de hoy), por el cual autoriza al Ministerio de Finanzas (eufemismo por deuda) de Luis "Toto" Caputo a emitir más deuda externa, por nada menos que 15.000 millones de dólares.

El mecanismo al que apeló en este caso fue ampliar la emisión autorizada por otro decreto anterior (el 29 del 2017), por el que se habían emitido otros 13.357 millones de dólares de deuda, siempre en las mismas condiciones; con legislación de Nueva York y prórroga de jurisdicción a favor de sus jueces.

El decreto autoriza a Caputo a "a) Determinar las épocas, plazos, métodos y procedimientos de emisión de los nuevos títulos públicos; b) Designar instituciones financieras que participarán en la colocación de los nuevos títulos públicos; c) Suscribir acuerdos con entidades financieras colocadoras de los nuevos títulos públicos a emitirse, previendo, para ello, el pago de comisiones en condiciones de mercado; d) Preparar y registrar un programa de títulos públicos ante los organismos de control de los principales mercados de capitales internacionales; e) Suscribir acuerdos con agentes fiduciarios, agentes de pago, agentes de información, agentes de custodia, agentes de registración y agencias calificadoras de riesgo que sean necesarios tanto para las operaciones de cancelación de deuda como de emisión y colocación de los nuevos títulos públicos, previendo el pago de los correspondientes honorarios y gastos en condiciones de mercado;", con lo cual -si quisiera- podría volver a emitir otro bono a 100 años, por ejemplo.

Y a su vez lo autoriza a imputar el nuevo endeudamiento "...dentro de las autorizaciones de la Ley de Presupuesto General de la Administración Nacional de cada Ejercicio o en el marco del artículo 65 de la Ley de Administración Financiera y de los Sistemas de Control del Sector Público Nacional N° 24.156 y sus modificaciones.. ", que habla de las operaciones de crédito público.

De tal modo se cumple lo que advertía hace poco Sebastián Soler en ésta nota de "El cohete a la luna", en cuanto a que "El Ministro de Finanzas podría lanzar el año que viene (la nota es de los últimos días del 2017) otra bengala, más luminosa aún si lo considerara necesario, porque el esquema legal de la ley del presupuesto 2017 que le permitió endeudarnos por un siglo a sola firma, se repite calcado en el proyecto de ley del presupuesto 2018.

La Ley 24.156 de Administración Financiera establece que las operaciones de crédito público del gobierno nacional deben ser autorizadas por la ley de presupuesto o por una ley específica que debe indicar, “como mínimo”, ciertas características de las operaciones, entre las que se incluye “el plazo mínimo de amortización”, pero no dice nada sobre el plazo máximo. Acatando formalmente ese requisito, el artículo 34 de la Ley 27.341 del Presupuesto 2017 y su planilla anexa habilitaron al gobierno nacional a realizar operaciones de crédito público con plazos mínimos de entre noventa días y cuatro años, pero obviaron señalar sus plazos máximos. El Decreto 29/2017 del presidente Macri implementó dicha autorización, facultando al Ministerio de Finanzas a emitir títulos públicos por hasta 20.000 millones de dólares y determinar las “épocas, plazos, métodos y procedimientos” de su emisión. Fue en ejercicio de dicha facultad que el ministro Caputo dictó la Resolución 97-E/2017 y dispuso la emisión del bono 2117. Las hipótesis contrafácticas son imposibles de probar, pero uno supone —quiere suponer— que el Congreso habría rechazado el endeudamiento a cien años si el Poder Ejecutivo hubiese declarado su intención en el proyecto de presupuesto. 

La interpretación de que el ministro Caputo actuó dentro de sus facultades es banal, sobre la base de una lectura superficialmente literal de las disposiciones relevantes, que se limita a observar que la Ley de Administración Financiera no requería que la Ley de Presupuesto señalara un plazo máximo y el presidente le delegó al Ministro la potestad de fijarlo: Pero así soslaya las garantías de proporcionalidad y racionalidad que deben satisfacer los actos administrativos, en especial cuando se ejecutan en ejercicio de facultades discrecionales. Es a la luz de esos principios que debe interpretarse la expresión “cómo mínimo” que debía precisar la Ley de Presupuesto del ejercicio 2017. El texto del artículo 32 del proyecto de ley del presupuesto 2018 y el contenido de la planilla que lo complementa son esencialmente iguales al artículo 34 y la correspondiente planilla del presupuesto 2017. Indican el monto y el plazo mínimo de la deuda a emitir, pero callan sobre el plazo máximo. Esta vez los legisladores no podrán aducir haber sido víctimas de un ardid si Caputo vuelve a endeudarnos por un siglo en 2018. Inclusive, bajo la lógica que equipara la omisión de un plazo explícito en el presupuesto con la libertad absoluta de los funcionarios del Poder Ejecutivo para elegirlo, Caputo bien podría ir all the way y colocar un bono “perpetuo”, como los emitidos antaño por los Estados Unidos y el Reino Unido.".

Además de los obvios efectos perniciosos que el gigantesco endeudamiento que el gobierno de Macri está contrayendo desde sus inicios tiene para la economía nacional desde ahora y por varias generaciones, no debe soslayarse el punto que advirtió Soler: el Congreso nacional ha resignado definitivamente sus facultades constitucionales para  "contraer empréstitos sobre el crédito de la nación" y "arreglar el pago de la deuda interior y exterior de la nación" (artículo 75 incisos 4) y 6) de la Constitución Nacional).

Una resignación que comenzó en los albores del gobierno de Macri, cuando la "oposición responsable" avaló el oprobioso acuerdo con los fondos buitres, y abrió así el grifo del endeudamiento; dando casi un peligroso cheque en blanco a un gobierno adicto a endeudarse, para financiar el saqueo y la fuga de capitales.

EL MACRISMO Y LAS OPORTUNIDADES DE ASCENSO


A esta altura está más que claro que el ascenso del gendarme Echazú dispuesto ayer por Patricia Bullrich es un claro mensaje hacia el personal de las fuerzas de seguridad para que no tengan miedo de poner mano duro en la represión, porque obtendrán su recompensa.

Lo quiera o no el gobierno (y todo indica que sí lo quiere) esa es la lectura que harán los uniformados -incluso de las fuerzas que no dependen de él, sino de los gobiernos provinciales- y obrarán en consecuencia: de "no vamos a tirar a un gendarme por la ventana ante la simple sospecha" pasamos a "las fuerzas de seguridad tienen que tener el beneficio de la duda", y ahora a "lo felicito Echazú, se ha ganado un ascenso por su eficaz y patriótico comportamiento".

Lo curioso es que desde el gobierno se intente ensayar otro tipo de justificaciones, tales como que Echazú no estaba imputado en la causa por la desaparición y posterior muerte de Santiago Maldonado, y en consecuencia nada obstaba a que se lo ascendiera. 

Si Echazú no está imputado en la causa, no se entiende que el juez federal de Esquel le haya dado participación en ella al punto de poder designar peritos de parte que asistieron a la autopsia de Santiago, en los términos del artículo 73 del Código Procesal Penal de la Nación: " La persona a quien se le imputare la comisión de un delito por el que se está instruyendo causa tiene derecho, aun cuando no hubiere sido indagada, a presentarse al tribunal, personalmente con su abogado defensor, aclarando los hechos e indicando las pruebas que, a su juicio, puedan ser útiles.".

Pero aunque eso no fuera así, lo que no dice el gobierno es que conforme a las propias normas del personal de la Gendarmería Nacional, si Echazú pudo ascender fue porque el Ministerio de Seguridad desde el primer momento de la desaparición de Santiago Maldonado se dio a la tarea de borrar toda posible prueba de la participación de la fuerza en la represión, y asumir la defensa cerrada de todos los efectivos que participaron en el operativo en el cual Santiago perdió finalmente la vida.

En efecto, el artículo 74 de la Ley 19.349 de Gendarmería Nacional establece en su inciso c) que no podrá ascender "el personal que se encuentre en alguna de las siguientes condiciones:c) En pasiva según lo previsto en el inciso c) del artículo 64.".

Y el inciso c) del artículo 64 contempla cinco situaciones en las que el personal se encuentra en disponibilidad pasiva y en consecuencia impedido de ascender, de las que nos interesa destacar el apartado 4): "El castigado con suspensión de empleo durante el tiempo de la sanción o en prisión preventiva o condenado a pena de delito que no lleve como accesoria la baja o destitución." (las negritas son nuestras) 

Como es sabido y contra todas las reglas y recomendaciones de los organismos internacionales de protección de los derechos humanos en casos de violencia institucional, el gobierno de Macri a través del Ministerio de Seguridad de Patricia Bullrich tomó desde el principio la decisión de no separar a la Gendarmería de la investigación del caso Maldonado, ni sumariar a ninguno de los que participaron del operativo, ni mucho menos suspenderlos preventivamente en sus funciones, hasta tanto se esclarecieran los hechos, y su participación y responsabilidad en ellos.

Es decir los dejaron en funciones, con uso del uniforme y grado y la portación de las armas reglamentarias, y -lo más importante- la posibilidad de influir en la propia investigación judicial, borrando o alterando pruebas; como efectivamente sucedió. No les aplicaron -salvando las distancias- la "doctrina Irurzun" de la prisión preventiva y los "poderes residuales", sin ir más lejos.

Si lo hubieran hecho -como correspondía- Echazú no podría haber sido ascendido; aunque en la causa judicial no se lo hubiera imputado formalmente por la desaparición y posterior muerte de Santiago Maldonado.

Prefirieron encubrirlo a él y a todos los partícipes del operativo, y en una pseudo investigación a cargo de un tal Barbieri (el encargado político de los "asuntos internos" de la fuerza) lo que hicieron fue "libretearlos" respecto de lo que tenían que decir sobre el caso, si eran citados a declarar por la justicia.

Y todo tiene una razón muy lógica: Echazú y sus compañeros no eran unos loquitos que ingresaron a los tiros en la Pu Loff de Cushamen "por la suya" porque se pasaron de rosca, sino porque estaban cumpliendo expresas y (definidamente) imprecisas instrucciones de Pablo Nocetti, el jefe de gabinete de Patricia Bullrich cuyo teléfono aun hoy sigue sin peritarse, y su extravagante doctrina de la "flagrancia" para combatir la no menos delirante "amenaza terrorista" de la fantasmal RAM.

Como asimismo tampoco Nocetti (que ni siquiera fue citado por la justicia aun para esclarecer su actuación en los hechos) es otro loquito suelto, como lo comprueba el hecho de que por estos días Bullrich (su superior) acaba de viajar al sur a conformar con los gobernadores de Neuquén, Río Negro y Chubut un "comando operacional" para enfrentar a la RAM. que es un pobre remedo del "Operativo Independencia" en Tucumán en los 70', para enfrentar a la guerrilla.

Un espantajo que el gobierno necesita agitar para disimular el ajuste brutal al que está sometiendo al pueblo argentino. La contribución del gendarme Echazú a ese objetivo político es lo que ha sido premiado con su ascenso.    

miércoles, 3 de enero de 2018

CONFIRMADO: NO PIENSA PAGAR LA DEL CORREO


POR MAS DE UN "FÚTBOL PARA TODOS" POR CABEZA, TODOS CONTRIBUIMOS A QUE NO SE DIFUNDAN LOS CHANCHULLOS DE CORRAL


Ayer nomás decíamos acá a propósito del despido de Nicolás Lovaisa de Radio Nacional Santa Fe que detrás estaba la mano de José Corral, porque Nico fue uno de los periodistas que investigaron los manejos turbios de su gestión en lo que se dio en llamar los "Corral Paper's".

Un tema que fue olímpicamente ignorado en buena parte del año por la mayoría de los medios santafesinos -con las excepciones de siempre: Diario Santa Fe, FM Chalet, Solar de Radio y no muchos más- que están disciplinados a fuerza de recibir abundante pauta oficial de la Municipalidad de Santa Fe.

Medios que eso sí, cubrieron la inverosímil conferencia de prensa que sobre el filo del fin del año pasado dio Corral para hablar del tema, sin explicar nada: para más información al respecto, ver acá. 

En la página web de la Municipalidad está colgada la ejecución del presupuesto del año pasado hasta el 30 de noviembre (último dato disponible), que nos permite ver que la gestión de Corral tenía asignados $ 36.105.741 para ser distribuidos entre los medios en concepto de publicidad oficial.

Esa "cajita feliz" es administrada por Andrea Valsagna, en la imagen de apertura acompañando al intendente y al ahora diputado nacional y ex rector de la UNL "Nicky" Cantard, rindiendo pleitesía a los miembros de ADIRA (los dueños de diarios del interior), en éste caso con Gustavo Víttori (a) "El Loco Lindo" y Nahuel Caputo, que además es uno de los accionistas de LT9. 

Ese presupuesto original de pauta oficial a distribuir fue luego ampliado por el intendente a través de los "superpoderes" a $ 40.594.361, o sea un aumento del 12,43 % sobre lo votado por los concejales.

A la fecha indicada antes (30 de noviembre) el área de Valsagna había comprometido $ 37.974.082,79 del crédito presupuestario destinado a publicidad (más del presupuesto original, y el 93,54 %  del reformulado); de los que se devengaron efectivamente $ 33.486.102,33.

Si tomamos el criterio de lo devengado, el aumento del gasto de la municipalidad de Santa Fe en publicidad oficial respecto al 2016 es del 33,06 %. Si tomamos el criterio de lo comprometido, el aumento en el año 2017 (electoral) respecto al anterior es del 50,9 %. 

Si dividimos el gasto en publicidad oficial de Corral el año pasado por los habitantes de la ciudad de Santa Fe, resulta que cada uno de nosotros puso $ 68,31 (base devengado) o $ 77,47 (base comprometido), por pera santafesina.

Cifras a comparar por ejemplo con los $ 47,64 anuales por cada argentino (y santafesino) que costó el último "Fútbol Para Todos" de la era kirchnerista, que tanto lo indignaba a nuestro benemérito intendente.