LA FRASE

"LO QUE PASÓ LOS OTROS DÍAS EN LA PUERTA DE MI CASA FUE UN INTENTO DE ROBO, NADA QUE VER CON SAQUEOS Y ESAS COSAS." (EDUARDO DUHALDE)

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Y NO SE VINO



Quizás sea prematuro para decirlo, porque estamos en la mañana de Navidad; y todavía faltan un puñado de días para terminar un año difícil.

Pero lo cierto es que pasaron las fiestas, y antes de eso, el aniversario de aquel diciembre trágico del 2001 y no se produjo el tan ansiado -y deseado por muchos- estallido social.

Y que no se diga que fue porque los gobiernos (incluyendo el nacional) se apresuraron a mejorar los salarios de las fuerzas de seguridad para distender ese frente y utilizarlas para reprimir si fuera el caso, o para evitar que se repitieran las sediciones policiales que se replicaron hace poco en todo el país.

Porque con ese argumento no harían más que confirmar que de estallido social hubo poco, y de robo organizado aprovechando las zonas liberadas por la ausencia policial, mucho. 

En un país con muchos problemas (eso de que nosotros sostenemos un relato en el que todo está resuelto es un mito opositor), algunos de ellos graves, la mayoría de los argentinos apostó (como era de esperarse) a pasar las fiestas en paz.

Y el éxodo masivo a los lugares de veraneo, y los habituales amontonamientos de gente comprando regalos de último momento devolvieron la imagen de un país, si no plenamente feliz y conforme, muy pero muy lejos del infierno que nos pintan todos los días desde la tapas de los diarios.

Como fue el año pasado, y el anterior, y la mayor parte de los diciembre de esta última década.

Demostrando que en éste asunto del eterno retorno de la profecía del estallido social hay bastante de proyección de deseos, de gente que confunde eso (sus propios deseos) con la realidad.

Gente que metaboliza mal resultados electorales, o que pensó -como Escribano- que el kirchnerismo era otro intento fallido mas, que iba a durar un año; y para la cual su simple perduración desde entonces, supone poco menos que un suplicio. 

Que le asignó a las elecciones de éste año un carácter plebiscitario, de un modo tal que el lunes a la mañana, luego de que las urnas hablaran, Cristina no estaría mas en la Casa Rosada.

Pero las cosas son más complejas: la sociedad lo es, la construcción política también, y dentro de esa complejidad, el kirchnerismo; cono encarnación actual del peronismo en el gobierno.

Un proyecto político que -con marchas y contramarchas- ha introducido en el país cambios que terminaron conformando una Argentina distinta a la del 2001 (a la que siempre se evoca, desde el temor o desde el deseo); y para nosotros, claramente mejor. 

No perfecta, mejor.

Este último aspecto incluso corroborado por el pueblo argentino en forma mayoritaria, en dos elecciones presidenciales; zanjando todo debate al respecto, al menos en términos de legitimidad democrática.

Y un país al que le esperan por delante desafíos mayúsculos, algunos de larga data, otro producidos por el crecimiento y el modo en que salió de la crisis del 2001, que generan nuevas demandas; porque de eso se trata la evolución de las sociedades, y el rol de la política es estar atenta para interpretarla y darle respuestas.

Pero al mismo tiempo un país en trance de maduración, que de a poco entiende que aquéllos días del 2001 fueron de excepcionalidad, porque se derrumbaba una experiencia política y social que trascendía al gobierno de la Alianza, y que fue nefasta para las mayorías nacionales.

Si se comprende ese carácter excepcional, es posible que muchos maduren superando la pulsión de ver sus deseos íntimos transformados en realidad, y aun desde otra perspectiva distinta a la nuestra, se dediquen a construir en serio un país mejor; sin apostar al eterno fracaso, sólo para probar que tenían razón. 

martes, 24 de diciembre de 2013

PARA EL BRINDIS CON ESA TÍA CACEROLERA QUE TODOS TENEMOS

UN REGALO DE MAJUL PARA EL ARBOLITO


(*)

El gran objetivo político de la Presidenta es pasar la Nochebuena sin saqueos, sin muertos, con la menor cantidad de cortes de energía posibles y en paz. (objetivo compartido con los 40 millones de argentinos, salvo algunos turros) Ella y, en especial, su hijo Máximo Kirchner, creen que después de mañana a la noche la Argentina será otra. (¿Argen y Tina?) Entre sus íntimos y sus incondicionales, la jefa de Estado y su hijo en operaciones (¿de que lo operan, de la rodilla de nuevo?) sostienen que hubo, en las últimas semanas, un intento de golpe de Estado no tradicional, impulsado por delincuentes disfrazados de policías. (más o menos lo mismo que pensó Bonfatti, que los denunció por eso en la justicia) 

Además, ambos, junto con el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini, explican que el ascenso de César Milani es una decisión política que tiene, como principal objetivo, que el Ejército y las demás Fuerzas Armadas respondan al gobierno constitucional, en caso de que sea necesario. (que es ni más ni menos que lo que manda la Constitución, desde 1853) ¿Lo piensan en serio o lo usan como excusa para explicar el derrumbe en las encuestas del gobierno, de Cristina Fernández y de casi todos los ministros de la administración, incluyendo al jefe de gabinete Jorge Capitanich y el de Economía, Axel Kicillof? (¿de todos, hasta de Meyer o Lino Barañao? ¿cómo se puede derrumbar en las encuestas alguien a quien nadie conoce?) “Lo repiten tanto que se lo terminan creyendo” me dijo (¿que lo que dice la Constitución de las FFAA es cierto?) un exjefe (va separado) de Gabinete (Alberto Fernández) que ya pasó, en su momento, por circunstancias parecidas. (¿cuándo hubo antes policías autoacuartelados en 18 provincias?) Ahora sí, la jefa de Estado está en el peor momento de su gestión. Incluso peor que en 2009, porque entonces la administración todavía tenía la posibilidad de elegir a un pingüino o una pingüina como sus posibles sucesores. (pero entonces vos escribías que no, y que por eso Kirchner quemaba papeles en la chimenea de Olivos, porque se iban) El problema más urgente es que los nuevos cartuchos se queman demasiado rápido. Hace un mes la designación de Capitanich aparecía como una jugada magistral, propia del mejor Kirchner.(raro que no lo dijiste entonces, cuando opinabas que era al pedo) Haría que Cristina Fernández no se desgastara en el día a día, generaría una imagen de control y autoridad y colocaría al alto funcionario en la grilla de los presidenciales del oficialismo, matando a varios pájaros con el mismo tiro. 

Al tero Sergio Massa, (¿porque en un lado pega los gritos y en el otro pone los huevos?, se ve que lo conocés bastante bien) porque Capitanich desplegaría las banderas que el exintendente (separado Majul, ¿aprobaste Castellano en el secundario?) de Tigre agita. (el famoso programa del sentido común) A la paloma Daniel Scioli, (¿por lo boludo o porque al final siempre te termina cagando?) porque le pegaría de lleno en sus ambiciones de sucederla desde el Frente para la Victoria. Al águila Mauricio Macri, (¿por qué es un ave de rapiña?, aunque a Macri en general se lo asocia más con un pavo o un ganso, pero las opiniones entre los ornitólogos están divididas) porque le quitaría cierto monopolio de las ideas de racionalidad y desarrollismo. (¿Macri con ideas, y encima teniendo el monopolio?, aflojá con la merca, que las pocas neuronas que todavía no se exiliaron de tu marote van a preguntar donde queda Eezeiza) Y también a la prensa crítica, esa serpiente de muchas cabezas, (ahí estamos de acuerdo: son un nido de víboras. Aunque en realidad, la figura era la Hydra, y las serpientes, las muchas cabezas. Se ve que te llevaste Literatura también)  porque el jefe de gabinete los atendería todos los días, lo que haría bajar las defensas de los periodistas que solo quieren preguntar.(y se demostró acertadísimo: como no quieren que les responsan y el tipo lo hace, de última ya ni están yendo a las conferencias de prensa, o no las cubren) El desplazamiento de Guillermo Moreno terminaría aflojando todo el resquemor en los sectores medios que lo percibían como la encarnación de Lucifer. 

Pero ahora todo parece haberse diluido, entre la rebelión de las policías provinciales, (la rebelión es, justamente querido Luisito, alzarse contra los poderes constitucionales, leé la Constitución y el Código Penal) los saqueos, (choreos, aprovechando la zona liberada por la cana rebelada) los cortes de luz y la preocupante subida de los precios de los alimentos en diciembre, que hacen preconfigurar un índice de costo de vida anual, a partir del año que viene, que podría superar el 30%, lo que tornaría a la inflación inmanejable. ("preconfigurar", "podría", "tornaría", lo tuyo es el anuncio del inminente Apocalípsis, pero en condicional, por si falla, como decía Tu Sam) Si me dejan hacer las tres o cuatro cosas que tengo en la cabeza damos vuelta la historia” me dijo Sergio Massa dos días después de asumir como jefe de gabinete. (lo cual confirmaría que en la cabeza de Massa no hay más que tres o cuatro cosas) Su primera decisión me había sorprendido: decidió recibirme en su despacho de la Casa de Gobierno, (¿ésa fue la primera decisión?, entró pisando fuerte el tipo) a pesar de que sabía que irritaría a los talibanes del Frente para la Victoria. (más bien los hacía cagar de risa: decían "mirálo a Massita, perdiendo el tiempo con el pelotudo de Majul") Aceptó una nota para la televisión. Me explicó que lo hacía porque quería marcar la cancha desde el principio, porque después le sería muy difícil darlo vuelta. Y me adelantó cuáles eran sus verdaderas intenciones: hacer otra vez creíbles las mediciones del INDEC, volver, de a poco, a la órbita del Club de París, detener la bola de nieve de los subsidios, sacárselo de encima a Guillermo Moreno y mostrar a una Presidenta más cerca de la gente, primero con el llamado a conferencias de prensa, después con un mano a mano con los periodistas más creíbles e influyentes de la Argentina. (lástima que todo eso no lo dijo en la nota, donde elogiaba a Moreno y decía que los números del INDEC estaban bien, te boludeó mal en vivo y en directo para todo el país, y vos ni te diste cuenta) Massa se fue un año más tarde, después de fortísimas discusiones con Néstor Kirchner, en lo que considera su experiencia política más intensa desde que se hizo dirigente del Partido Justicialista. (claro, esas cosas en la UCD no pasaban, imagináte discutir con Alsogaray, un plomazo. Igual, después que él se fue el kirchnerismo dio vuelta la historia y ganó con el 54 %, o sea que taaan grosso no era el tipo)

Quizá por eso, hace un par de domingos, en La Cornisa TV, entre corte y corte, (o sea que en tu programa lo posta posta pasa cuando se apaga la cámara, por eso tenés cada vez menos ráting Majul; dáte cuenta que te estás pegando un tiro en el dedo gordo del pie) explicó: “Ojalá que a Coqui le vaya bien ¡Aunque esta situación me hace acordar tanto a lo que me pasó a mí cuando me designaron jefe de gabinete! (¿por qué le ponés signos de admiración a tu recreación de lo que decís que te dijo Massa, en un corte?)

Lo que el diputado nacional”. por el Frente Renovador dice en voz alta (pero ojo: en los cortes) es lo que piensan, en voz baja, (no se piensa con la voz, Majul) gente que integra este gobierno, como los ministros Florencio Randazzo y Julio De Vido, o gobernadores que forman parte del Frente para la Victoria, como Scioli o Juan Manuel Urtubey. (un triunfador nato, habilitado para dar consejos: viene de perder con el PO) Y esto implica, nada más y nada menos, que Cristina Fernández no va a cambiar, aunque la hayan operado de la cabeza (será porque no le hicieron una cirugía estética) y la hayan convencido de que el cuerpo, todo el tiempo, no lo tiene que poner. Ella, sino los otros, si es que no se quiere morir, como Néstor. 

El problema, otra vez, es que por más que a la administración le moleste la comparación de diciembre de 2001, cuando se habla de los saqueos, o de diciembre de 2008, cuando se habla de los cortes de luz, o de 1989, cuando se habla de alta inflación o hiperinflación, (a esta altura esa comparaciones, más que molestar, dan risa: agarrá un libro de historia aunque sea de los de Lanata, que no muerden Majul. O leé diarios viejos, con eso bastaría) los problemas estructurales les están explotando en la cara, y eso que todavía faltan poco menos de dos años para terminar el mandato. 

El Papa Francisco, en primer lugar, y los presidenciables, en segundo lugar, pero muy cerquita, están haciendo cuentas todos los días y rezando, de paso, para que todo termine bien, y en los tiempos que marca la Constitución. (pará un cachito: el Papa llegó al cargo porque el que estaba antes que él renunció antes de terminar el mandato, que es hasta que se muera, lo eligieron unos cuantos viejos chotos para gobernar una monarquía absoluta de derecho divino, o sea que no sería lo que se dice un experto en regímenes constitucionales y mandatos acotados. Lo de los presidenciables rezando de sólo imaginarlo da risa) Pero para eso Cristina Fernández tendrá que hacer algo que acá y en el resto del planeta se llama ajuste. (o sea que la Constitución manda a hacer el ajuste, para que un presidente termine su mandato, la pelotudez del año)

No importa, ni siquiera, el concepto estrambótico con el que reemplacen la palabra ajuste Capitanich o Kicillof. Tampoco importan las encuestas ni el cálculo político. (Ponéte de acuerdo: toda esta nota empezó con que Cristina caía en las encuestas) Importa, eso sí, que lo hagan cuánto antes, y que afecten lo menos posibles, ("posible", en singular Majul) a los que menos tienen. Porque cuánto más se demore más va a ser el daño colectivo que le van a producir a toda la sociedad. (¿alguna precisión sobre tan matemática comprobación del futuro podría ser?) Si la meta inmediata es llegar a Navidad, (el almanaque manda: cuando estás en Nochebuena, la meta inmediata siempre es llegar a Navidad, sobre todo si te pasás con el lechón y el clericó) no sería malo que aprovechara las fiestas como un momento de íntima reflexión y empezara a hacer lo que se debe, aunque no parezca simpático ni popular. (o sea el ajuste, pero si no alcanza a los que menos tienen, será simpático y popular; ¿o tenemos que meternos en la cabeza de Massa para saber como sería realmente?, porque a lo mejor por eso piden que lo haga Cristina, y rápido)

(*) Las negritas son nuestras, el original acá.

CUANDO TU PASADO NO TE CONDENA ¿O SÍ?


¿Ya salió el comunicado del Comité Nacional de la UCR planteando su indignación por una justicia amañada, que consagra la impunidad de los que delinquen?

¿O se demoraron porque estaban abrazando tribunales en defensa del juez Rafecas, que llevó adelante la investigación?

¿O por el contrario, porque están organizando el acto de desagravio a De La Rúa?

¿O están demasiado ocupados con el caso del fiscal Campagnoli?

¿Será quizás que -como con la Fragata Libertad- están organizando una vaquita para pagar las costas del juicio, a las que el tribunal condenó al Estado?

Cuando entre al Consejo de la Magistratura el pedido de sanción contra el juez Rafecas por el modo en que instruyó la causa (hecho por el tribunal que absolvió a los acusados) ¿los radicales lo defenderán como en la causa Ciccone, o le soltarán la mano?

Que mala suerte que tienen algunos: justo cuando objetan el ascenso de un jefe del ejército por presunta participación en la represión, les condenan otro porque fue probado que participó.

Y cuando cierran filas defendiendo a un juez y a un fiscal presuntamente atacados por luchar contra la coprrupción, y se indignan por la designación de conjueces que a lo mejor algún día favorecen a los funcionarios del gobierno acusados en la justicia, esa mima justicia (cuando ya no son gobierno) exime de culpa y cargo al último presidente de su partido, en una causa por corrupción. 

Mucha mala suerte, sobre todo de que exista algo llamado historia.

lunes, 23 de diciembre de 2013

PROBÁ CON UN PARRIPOLLO


O un video club, un fútbol 5 o una cancha de paddle.

De úlrima dáte una vuelta por la parroquia más cercana, que a lo mejor les quedó algo de la colecta "Más por menos".

DISCEPOLÍN



Un día como hoy, hace 62 años, se apagaba la existencia de Enrique Santos Discépolo, Discepolín como se lo conoció; uno de los más grandes creadores de la cultura popular y -por que no- uno de los más finos intérpretes de la realidad que le tocó vivir.

Un hombre apasionado que supo transmitir su pasión existencial a todo lo que hacía, desde sus geniales creaciones en la música, el cine o el teatro (que forman parte ya del acervo cultural de nuestro pueblo), hasta su compromiso político con el peronismo, en aquellos tiempos en que la movilización popular del 17 de octubre abría paso a un país que ya ni sería el mismo; aunque algunos quisieran retroceder el reloj de la historia.

Discépolo fue un vate popular, y también un artista consagrado, que supo de as mieles del éxito, pero que nunca -como decía Evita- se dejó robar el alma que traía de la calle.

Que sufrió en carne propia por su compromiso político,en los meses finales de su vida y con su salud ya minada, el odio y el desprecio de sus colegas, que hasta ayer lo adulaban. 

El destierro en vida en su propio círculo social, como luego les tocaría padecerlo tras la caída de Perón a otras figuras de la época (hace poco nos dejó una, la inolvidable Nelly Omar); por el simple (y tremendo) pecado de haber adherido al peronismo.

El odio gorila (ése mismo que hoy reclama diálogos y consensos) les negaba el reconocimiento que largamente se merecían quiénes -como Discepolín- habían hecho extraordinarias contribuciones en lo suyo, simplemente por haber expresado una posición política.

Algo para recordar hoy, cuando muchos impostan sufrimientos y persecuciones inexistentes, jugándolas de víctimas para vender un libro más, o tener otro punto de ráting.

A propósito de eso, el audio de apertura (una de las charlas radiales de "Pienso y digo lo que pienso") fue grabado en 9 de noviembre de 1951, sobre el filo de la veda electoral de los comicios del domingo 11; en los que por primera vez votarían las mujeres, y Perón sería reelecto con casi el 63 % de los votos.

Según nos cuenta Norberto Galasso en su biografía del poeta, la noche anterior cerró su campaña la fórmula de la UCR con un acto en plaza Constitución y Balbín (el candidato presidencial) criticó a Discépolo; al que acusó de "haberse vendido a la dictadura peronista para convertirse en su vocero".  

En respuesta, Discepolín decía: "Reuniste a un pueblo para hablarle de mí, no tenías otra cosa que decir. ¿Vendido yo? ¡Inocente!. Si sabés que comprarme a mí es un mal negocio. Desde que nací hasta ahora vivo de mí y de mis obras. Por fortuna -o por desgracia- no hay nadie que pueda ayudarme. Sólo mis obras y el pueblo...no hay gobierno que pueda darle más éxito o menos éxito a una canción mía, a una obra mía, a una película mía.

Tengo el orgullo de mi independencia. Lo que yo le debo a esto gobierno es mucho más de lo que vos te creés. Le debo, desde mi soledad, la enorme dicha que goza el pueblo, el rumbo firme que lleva y el porvenir que vislumbro."     

Discépolo no fue sólo un hombre comprometido políticamente, sino sobre todo un poeta y creador excepcional; pero su genio aplicado en función de lo que entendió como un deber de la hora (la defensa del proyecto político al cual adhería, y que estaba transformando el país) dejó también su rastro, en aquellas charlas radiales tituladas "Pienso y digo lo que pienso".

Y a Mordisquito, aquél contendor imaginario del poeta, nos lo podemos cruzar a diario en el trabajo, el barrio o las reuniones sociales; y lo escuchamos replicado hasta el infinito en radio, televisión y diarios.

La tremenda actualidad de la pintura de época de Discepolín es una prueba más de su genio; el que le hizo ganar un lugar permanente en el panteón de los destacados de la cultura popular; más importante aun que el lugar que se había ganado -y que muchos pretendieron negarle- en el Olimpo de los consagrados.

SOBRE LOS ACUERDOS DE PRECIOS


El 1° de enero empezará a regir el nuevo acuerdo de precios firmados por el gobierno con las principales empresas y cámaras que integran los distintos eslabones de la cadena de producción y comercialización de alrededor de 200 artículos (la lista se conocerá esta semana); que compondrían unos dos tercios de los conusmos habituales de las familias.

Entre las novedades sobresale que -tras su largo paso por el gobierno- no estará Guillermo Moreno al frente por parte del Estado (lo que supone todo un interrogante) y la lista de productos es más acotada que la que comprendía el acuerdo anterior, que vence justo ese día. 

El acuerdo además -estrictamente hablando- establece un sistema de precios administrados: considerando su duración (todo el próximo año) se autorizarían incrementos de precios, si las empresas logran demostrar fehacientemente variaciones de costos, por cualquier causal; un esquema similar al que viene funcionando con las prepagas, desde que salió la ley regulatoria.

Lo que le permitirá al Estado además acceder a información sensible para cruzarla con la que ya dispone por vía de la AFIP, o los controles que ejerce para las empresas que operan en el mercado de capitales. 

Probablemente el nuevo acuerdo sea más realista en cuanto a las posibilidades reales de controlar el cumplimiento de lo pactado, y de allí el número menor de artículos alcanzados; pero también es cierto que existe la posibilidad real que las empresas intenten compensar sus márgenes de utilidad, con los precios de los productos no comprendidos.

En lo inmediato, el acuerdo busca operar sobre las expectativas en la formación de los precios que impactan en los niveles de inflación, para descomprimir ese frente; y supone para el gobierno un desafío mayúsculo, tanto para garantizar eficacia de todas las agencias estatales comprendidas en su ejecución (principalmente la AFIP y la Secretaría de Comercio Interior), como para dotar de volumen político a la iniciativa.

En los prolegómenos de la firma, se conoció un informe de Comercio que desnudaba las maniobras de las principales empresas para eludir el acuerdo vigente, falseando la oferta de bienes mediante productos en apariencia distintos a los comprendidos; pero con diferencias menores o inexistentes, y a precios considerablemente mayores.

Según se ha dicho, se tomó nota del problema (detectado por los vilipendiados militantes de "Mirar para Cuidad", digamos de paso) a la hora de armar el nuevo acuerdo.

Cuyo éxito depende en nuestro opinión de una suma de factores que deberán alinearse, a saber:

* La capacidad de gestión estatal para actuar en tiempo real y oportuno en la fiscalización, aplicando de inmediato las sanciones del caso, en el marco legal vigente: Ley 20.680 de abastecimiento (si faltaran los productos comprendidos en el acuerdo), Ley 22802 de lealtad comercial (si vuelven las maniobras fraudulentas con las ofertas), Ley 24240 de defensa del consumidor y Ley 25156 de defensa de la competencia; si aparecen situaciones de abuso de posición dominante en la formación de precios (ver al respecto lo dicho acá). Y si esa legislación no funciona o es inadecuada, no hay que vacilar en utilizar las mayorías en el Congreso para impulsar su modificación.

* La ampliación  de la base social y política del acuerdo, avanzando en estrategias para sumar a la fiscalización del mismo a sindicatos, cooperativas, vecinales, organizaciones sociales, gobiernos provinciales y municipales: acá hemos historiado lo que pasa por ejemplo en la provincia de Santa Fe; donde el gobierno provincial aduce falsamente no tener competencias legales para actuar previniendo y sancionando abusos.

* La decisión de utilizar la información disponible y las herramientas del Estado con sentido inteligente, desde los medios de promoción (como la ampliación de la oferta de crédito a las empresas que puiedan expandir su producción y alentar la competencia para corregir distorsiones o situaciones de concentración); hasta los de disuasión, como la eliminación inmediata de beneficios, promociones o exenciones fiscales o de cualquier tipo, a aquéllos que saquen los pies del plato y no cumplan lo pautado.

Ya se ha vuelto un lugar común citar para el caso a Perón con aquello de que los hombres son buenos, pero si se los vigila, son mejores; y en este sentido el cumplimiento del acuerdo supone un desafío mayúsculo a la capacidad de gestión estatal, comparable (en términos de envergadura y de significación política) a haber instrumentado la AUH o el Programa Procrear.

Enfrente de éste intento del gobierno por atacar el problema inflacionario, hay un discurso opositor absolutamente vacío de propuestas, que remite sistemáticamente al INDEC y el problema de la medición de los precios; omitiendo toda referencia al comportamiento rentístico y predatorio del empresariado, que es el efecto concreto de esa inflación, en los bolsillos populares.

Por esa razón a esa misma oposición -cuando es gobierno en el nivel provincial o municipal- hay que comprometerla institucionalmente en el acuerdo; aunque más no fuera para ponerla en evidencia.

A los que siempre bancamos a Guillermo Moreno nos quedará el gusto amargo de pensar que este nuevo ensayo -en apariencia más estructurado que los anteriores en el planteo- perfectamente hubiera podido ponerse en marcha con él en el gobierno (y hasta se nos antoja que, para determinados casos, hubiera sido mejor), pero no podemos quedarnos en ese detalle; sino apostar a que la cosa funcione, no por el éxito del gobierno, sino del conjunto del pueblo argentino, en especial los sectores populares.