LA FRASE

"DIGAN LO QUE QUIERAN SOBRE LAS PROTESTAS EN ESTADOS UNIDOS, PERO ALLÁ NADIE PINTÓ EL CABILDO." (MIGUEL BOGGIANO)

lunes, 13 de octubre de 2014

PARA DISCUTIR EL PRESUPUESTO (1º PARTE)


Oscurecido por la escalada del conflicto con Clarín por la ley de medios, pasó casi desapercibido que la Cámara de Diputados (con el exclusivo voto del oficialismo y sus aliados) aprobó el presupuesto nacional para el 2015, que pasó al Senado.

Y como viene sucediendo todos los años desde el 2003 para acá, la discusión prácticamente se circunscribe a las proyecciones macroeconómicas en las que se basa el texto (inflación, tipo de cambio, nivel de actividad), dejando en un segundo plano la discusión central de cualquier Presupuesto: como y de donde planea obtener los recursos del Estado, y a qué gastos propone aplicarlos.

O en todo caso si se entra en esa materia, se lo hace desde algún lugar marginal al contexto de todo el Presupuesto nacional, como la publicidad oficial, o las partidas del "Fútbol Para Todos" (ver al respecto acá).

Más enriquecedor ven cambio sería aprovechar el Presupuesto y la información que contiene para otro tipo de análisis, como por ejemplo la tan meneada (y pendiente) "reforma tributaria progresiva para que los que más tienen, más paguen".

En ese sentido, el Presupuesto contiene una estimación del denominado "gasto tributario ", es decir la cuantificación de los recursos que el Estado deja de percibir como consecuencia de las exenciones impositivas o tratamiento diferenciado (deducciones, devoluciones, alícuotas menores) que tienen determinadas actividades. Estos son los números globales: 


Expusimos las cifras del costo tributario en el caso de Ganancias e IVA, porque son los impuestos que más aportan al conjunto; y aun así podemos ver que el segundo representa casi el doble de ese costo tributario; en relación con el primero.

Respecto de las exenciones y deducciones de Ganancias, vemos que la famosa "renta financiera" no gravada (la principal, que son las abultadas ganancias de los bancos, lo está) representaría unos 15.985 millones de pesos sumando intereses de los títulos públicos, los depósitos a plazo fijo y los devengados por las obligaciones negociables que emiten las empresas para financiarse.

Dejando de lado la discusión sobre la equidad o no de gravar esas rentas hoy exentas (en la que todas las posiciones son admisibles) veamos que pesan en los ingresos no percibidos del fisco menos (poco más de la mitad) que -por ejemplo- el régimen promocional de la industria de Tierra del Fuego:


Sin considerar tampoco que de gravarse en alguna forma las rentas financieras exentas (por ejemplo los intereses de los depósitos a plazo fijo) se estarían desincentivando mecanismos de ahorro de un modo tal que no haría más que aumentar la avidez por el dólar; o que se está intentando (en relación a los títulos públicos) cerrar los conflictos pendientes con los fondos buitres sobre la base de que acepten ingresar a los canjes del 2005 y 2010, que ya contienen quitas de capital, disminución de intereses y estiramiento de plazos de pago. 

Otras rentas exentas que gozan de gran popularidad a la hora de señalar posibles propuestas de reforma tributaria, tampoco mueven demasiado el amperímetro en términos de aportar ingresos adicionales al fisco; aun cuando es justo que se las grave, específicamente con Ganancias: los salarios de magistrados y funcionarios del Poder Judicial y la tan maltratada minería  hoy exentas aportarían en conjunto casi 3.435 millones de pesos al año; menos que lo que representa la devolución de un porcentaje de IVA por los consumos con tarjeta de débito (ése solo rubro representa para el gasto tributario tres veces las exenciones impositivas a la minería). 

¿Significa esto que no debe modificarse nada en materia impositiva, o que el sistema actual es justo y equitativo?

No, significa que es necesario conocer los números concretos para opinar con fundamento, y no sanatear; y sobre esa base hacer un análisis de costo-beneficio sin salir a proponer a la bartola cosas que pueden sonar lindas, pero no tienen la capacidad de introducir cambios sustantivos.

En otra entrada proponemos el mismo ejercicio de análisis del presupuesto, pero para los gastos.

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