"¿Cómo se puede explicar la reiteración de políticas económicas ruinosas? Una hipótesis: porque no hay ningún otro proyecto, ni idea, en la élite dominante argentina. Y además, porque ese libreto económico colonial coincide con lo que quieren los principales centros de poder que ocurra con nuestro país: el subdesarrollo que se muerde la cola. También se reiteran esas políticas ruinosas porque los opositores, llámense como se llamen, en vez de estar cada vez más claros y más firmes en la denuncia, la oposición y la propuesta alternativa, ceden intelectualmente y se ablandan políticamente ante los profesores del fracaso.".
"El no aprender se transformó en una característica de la sociedad argentina, que parece no tener memoria institucional ni memoria histórica. Es como una amnesia que se reitera. Pero la sociedad no es una persona. Es un complejo sistema articulado entre actores de muy diverso poder material y simbólico. En nuestro caso, un sistema político-económico totalmente controlado hace décadas (desde el golpe del '76) por una clase dominante que es la que fija el límite de lo que se puede pensar y de lo que se puede recordar. Los incontables fracasos y desastres protagonizados por los gobiernos de la clase dominante argentina son metidos en la bolsa (insólita, ridícula) de los supuestos “80 años de peronismo”, o ya en el delirio mileísta, de “los 100 años de socialismo”.
"No sólo no hay memoria histórica nacional mínimamente basada en hechos reales, con una atribución justa de responsabilidades y una comprensión madura de las circunstancias históricas, sino que ha sido reemplazada por un discurso propagandístico a medida de los intereses de la clase dominante que viene modelando el país, eternamente impune.".
"Alguien menciona que el antecedente del fracaso del gobierno de Macri —de similar orientación que el actual— también pesa sobre las expectativas de los presuntos inversores. Se puede entender la preocupación por la continuidad cambiaria del modelo y los peligros de un salto devaluatorio. Lo que resulta increíble es que haya gente que dice que no invierte porque habría peligro de “cambio de rumbo”. Es ahora cuando no están invirtiendo, con el “rumbo bueno”. Este rumbo bueno genera condiciones que impiden la inversión, excepto en petróleo y minería para exportación."
"La ideologización del análisis económico ha llegado a niveles absurdos. Le temen a un futuro gobierno que pueda venir a enmendar los desastres que está generando el gobierno actual, que nos está empujando a una crisis severa. En cambio, si “alguien”, un futuro gobierno que continuara el rumbo, les garantizara que los salarios se seguirán hundiendo, que el mercado interno se secará del todo y que la obra pública no se continuará más —y por lo tanto la infraestructura del país se tornará invivible—, entonces sí estarían dispuestos a invertir. No sabemos si engañan a los interlocutores o se engañan a sí mismos con ese tipo de argumentos. Viven en una burbuja ideológica en la que han dejado de analizar la realidad y repiten lo que su sector social considera demostración de “sabiduría” y “visión estratégica”.".
"En todo caso, la producción, el crecimiento y el desarrollo del país no pueden seguir dependiendo de inversores cuyo pensamiento es tan incoherente y desemboca indefectiblemente, a lo largo de los gobiernos neoliberales, en la misma conclusión personal: “Mejor, por ahora, no invierto. Pasado mañana, veremos”.
E"ste sector social siempre recurre al subterfugio —una verdadera chantada— de la “incertidumbre”. Hay fracaso económico e inconsistencia macroeconómica ahora. Se entró en una dinámica de contracción permanente, que derrumba la actividad y los ingresos fiscales, con lo cual la compra de activos para pagar la deuda desplaza a actividades básicas del Estado, que está yendo hacia una crisis fiscal. Pero ellos dicen que estamos fenómeno —mientras cierran las plantas productivas— y que esperan la ratificación electoral del rumbo del Titanic. Jamás se indaga por qué en estos modelos rentísticos-financieros, la incertidumbre es lo que se termina imponiendo como lógica para justificar el cortoplacismo y la especulación oportunista."
"En lo que sí son buenos los diversos actores de la derecha vernácula es en engañar o confundir a la opinión pública, en domesticar a los políticos opositores y en echarle la culpa al peronismo/kirchnerismo/zurdaje de lo que ellos están generando con sus reiteradamente ruinosas políticas económicas."
"¿Con ser del capital alcanza? La actual experiencia vuelve a demostrar lo que ya demostraron Martínez de Hoz, Menem-Cavallo-De la Rúa y Macri: podés ser el ídolo indiscutido y absoluto de las grandes empresas, de las grandes embajadas y de los organismos internacionales de crédito, pero nada garantiza que, al seguir por los lineamientos que te dictan esos grandes actores, llegues a alguna meta socialmente útil o nacionalmente relevante. Y menos aún políticamente exitosa.".
(El original completo, acá.)

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