LA FRASE

"YO VENÍA AHORRANDO BÁRBARO HASTA QUE TUVE QUE EMPEZAR A PAGARLE HONORARIOS A LA ESCRIBANA PARA DIBUJARLA." (MANUEL ADORNI)

viernes, 3 de mayo de 2019

DE ESTO HABLAMOS


Ayer nomás, y a propósito del pedido de Massa de que Macri convocara a Cristina para pactar una transición ordenada hasta el final de su mandato (en rigor, habló de seis meses, hasta las  elecciones), decíamos en esta entrada que "Todo indica que estamos en presencia de una pura maniobra de especulación política para comprometer públicamente a la candidata con mayor intención de voto en las encuestas, en la distribución de los costos que genera el desastre de las políticas que Massa posibilitó con sus apoyos en el Congreso, y otras instancias, como el foro de Davos. Algo así como cuando en las vísperas de la interna peronista de 1988, Menem capitalizó el desgaste que le ocasionó a la imagen de Antonio Cafiero haber pactado con Alfonsín un paquetazo impositivo para intentar mejorar la situación de las cuentas públicas, y evitar la crisis que finalmente estallaría igual, llevándose puesto al gobierno.

Lo de Massa -para nosotros- está emparentado con las declaraciones de Lavagna propiciando una reforma constitucional para impedir la reelección presidencial, generándole así un condicionante adicional desde el vamos al futuro presidente (que nacería “pato rengo” desde el vamos), y con los disparates de Moreno pidiendo que Cristina se corra de la competencia electoral, Macri renuncie a su cargo y lo reemplace Lavagna, elegido por la Asamblea legislativa, aun sin ser miembro del Congreso; para dar paso a un “gobierno de unidad nacional”. Soluciones absurdas que no harían sino agravar la crisis, justamente cuando la magnitud de ésta exige un poder institucional más fortalecido, frente a poderes no institucionales desmadrados por la relajación de la autoridad presidencial al límite de su virtual disolución en el ejercicio por Macri; y con un choque de trenes en marcha entre las distintas fracciones del capital, para incidir en el rumbo económico del futuro gobierno. Los argentinos sabemos por experiencia (1989, 2001) que es justamente en situaciones de excepcionalidad institucional cuando esos poderes fácticos obtienen beneficios más gigantescos, a costa de nuestros derechos y nuestro nivel de vida."

Y muy errados no estábamos: como muestra el tuit de apertura, leemos en Clarín (la noticia también está en La Nación, con menos detalles) que  el gobierno negocia con Pichetto, Urtubey y Massa un documento público con 10 puntos que oficialistas y oficialistas (o sea, los opositores que de hecho integraron estos años el dispositivo político de soporte de Macri) se comprometen a respetar, gane quien gane las elecciones, para "llevar tranquilidad a los mercados". Algo así como una "mini Moncloa", o la versión política del "pacto de caballeros" firmado por los empresarios para los "Precios Esenciales". Veamos cuales son los puntos (las negritas son nuestras):  

"1- Lograr y mantener el equilibrio fiscal." (Para garantizar el pago de los servicios de la deuda)

"2- Sostener un Banco Central independiente, que combata la inflación hasta llevarla a valores similares al de países vecinos." (El cuento de la "independencia del BCRA", cosa que no fue nunca y menos es ahora, más el abandono del mandato múltiple por las "metas de inflación", la eventual aprobación de la reforma a la carta orgánica pedida por el FMI para dar marcha atrás con la aprobada por el kirchnerismo en 2012, es síntesis: crearle un paraíso financiero al próximo gobierno en el corazón del Estado, en el cual no podrá tener injerencia)

"3- Mayor integración al mundo, promoviendo el crecimiento sostenido de nuestras exportaciones." (Sin decir como, porque el "shock exportador" prometido al devaluar la moneda y bajar o eliminar retenciones, nunca se produjo) 

"4- Respeto a la ley, los contratos y los derechos adquiridos con el fin de consolidar la seguridad jurídica, elemento clave para promover la inversión." (O sea, mantener los privilegios y garantías otorgadas al capital durante este gobierno, como los avales a los contratos PPP, la dolarización de las tarifas, los subsidios y la flexibilización laboral a las petroleras en Vaca Muerta, o los privilegios otorgados a las concesionarias del peaje. Nada de "emergencias económicas", "pesificación de tarifas", ni cosas por el estilo)

"5- Creación de empleo a través de una legislación laboral moderna." (Reforma laboral flexibilizadora, con indemnizaciones por despido a cargo del trabajador con una parte del salario, y facilidades para despedir, mayor precarización de las condiciones de trabajo)

"6- Reducción de la carga impositiva, a nivel nacional, provincial y municipal y enfocado en los impuestos más distorsivos." (Más concesiones al capital, con la idea "ofertista" que de ese modo vendrán las inversiones aunque no haya consumo y mercado interno. Y para cumplir al mismo tiempo con esta premisa -ya prevista en el pacto fiscal firmado con los gobernadores- y la señalada en el punto 1., habrá que profundizar aun más el ajuste, y los recortes del gasto público)

"7- Consolidación un sistema previsional sostenible y equitativo." (Punto directamente relacionado al anterior: si se bajan las cargas patronales, vendrán nuevos recortes a los jubilados en sus beneficios, como ya sufrieron con el cambio de la fórmula, la no prórroga de las moratorias, y la instauración de la PUAM, menor a la jubilación mínima. Corren peligro las jubilaciones de la moratoria, y se abre la puerta para el retorno del régimen de capitalización, puro o mixto)

"8- Consolidación de un sistema federal, basado en reglas claras, que permitan el desarrollo de las provincias y que impidan que el gobierno nacional ejerza una discrecionalidad destinada al disciplinamiento político." (Está previsto como mandato constitucional de imposible cumplimiento -por las condiciones políticas exigibles- desde 1994. Mientras tanto, este gobierno le triplicó la coparticipación a la CABA por decreto, y le "descongeló" el Fondo del Conurbano a la provincia de Buenos Aires) 

"9- Asegurar un sistema de estadísticas transparente, confiable y elaborado en forma profesional e independiente." (¿No estaba conseguido eso ya, o van a coincidir con nosotros en que Todesca la viene dibujando lindo?) 

"10- Cumplimiento de las obligaciones con nuestros acreedores." (El punto más importante de todos, y el único que realmente importa; para tratar de evitar la suba del riesgo país, el desplome de los bonos de la deuda y la escalada de los CDS, créditos de seguro de default. El tema es que para dar seguridades en ésta materia no bastan las buenas intenciones: son necesarios dólares, y de eso no hay para todos, menos si el gobierno los rifa alegremente para financiar la fuga de capitales)

Como se puede ver, no hay un solo punto que atienda a las necesidad más urgentes y apremiantes de la inmensa mayoría de los argentinos, y aparece volcada, punto por punto, la hoja de ruta pactada por el gobierno con el FMI, y las "condicionalidades" ¿impuestas? por éste a cambio de su salvataje financiero. Y una par de cazabobos para la gilada, como el federalismo y la credibilidad de las estadísticas públicas, no se puede culparlos: funcionaron antes.

Una trampa por donde se lo mire, que al único que puede favorecer es al gobierno, sustrayendo la economía de la competencia electoral, y de la confrontación de propuestas de cara a las urnas: exactamente lo que necesita Durán Barba para que la campaña transcurra sobre otros ejes. A esta trampa la quiso atraer Massa a Cristina, aunque ante la evidencia de los hechos trate de despegarse como una mancha venenosa, o negar los contactos con el gobierno.

Poco importa si esos contactos efectivamente existieron (todo indica que sí), o se trata de una maniobra instalada desde el dispositivo mediático oficialista, para "acorrarlar" a Cristina y al kirchnerismo, y hacerlos ver como los "irracionales" que se niegan a concertar políticas en beneficio del país. En este último caso, sería otra cara de la misma moneda: el "círculo rojo" tratando de liberarse de la carga de tener que construir un candidato que la enfrente, haciendo que gane quien gane las elecciones, deba aplicar un mismo y único programa. 

Y tratando de que las distintas fracciones del capital (que están empezando a explorar alternativas electorales que convengan a sus intereses, incluyendo al kirchnerismo y a Cristina) cierren filas en torno a las banderas comunes, con las que "Cambiemos" sedujo a todas en 2015: la baja de impuestos, la eliminación de regulaciones estatales y la flexibilización de la fuerza de trabajo, para abaratar aun más los salarios y el costo laboral.  Es decir, el mismo núcleo de ideas que nos condujo al desastre actual: nada más alejado no solo de las necesidades actuales de los argentinos, sino de una propuesta que pueda seducirlos para que depositen en las urnas un voto contundente por un cambio de rumbo.

jueves, 2 de mayo de 2019

TWEETS POLÉMICOS

DEFINÍME "VULNERABILIDAD SOCIAL" Y "CARENCIAS"


Todo bien con el deporte de la ovalada, el tercer tiempo, las derrotas dignas y Los Pumas cantando el himno, pero...

¿En serio me vas a decir que un mundial juvenil de rugby es algo destinado a "...los sectores de la población con mayores indicadores de vulnerabilidad social y diversas carencias...." como para destinarle a eso 11 millones de pesos en subsidios, en este momento?

¿No hay nada más "vulnerable" ni "careciente" donde invertir la guita, que se yo, la emergencia social y alimentaria que vienen reclamando en vano las organizaciones del MOB en la provincia, desde hace meses?

La semana antes de las elecciones, 11 palos, en un mundial de rubgy.

Encima para los gastos de "logística, equipamiento, promoción y difusión, y de organización.

¿No hay sponsors privados que pongan guita?

Y después se preguntan por que las elecciones salieron como salieron. 


LA MONCLOA DE LAS URNAS


Cristina era -por lejos- la dirigente política más popular del país cuando dejó su cargo frente a una Plaza de Mayo repleta aquel 9 de diciembre de 2015, y también entonces lideraba la principal fuerza opositora al nuevo gobierno; tanto por volumen electoral, como por representación institucional en el Congreso.

Sin embargo, cuando la autodenominada “oposición responsable” (buena parte de la cual había llegado a sus bancas en las listas del FPV, y al amparo de su capital político) decidió disfrazar sus coincidencias de fondo con los grandes pilares del modelo macrista de “aportes a la gobernabilidad” para sacarle al peronismo el sambenito de saboteador de gobiernos de distinto signo, no la convocaron ni a ella ni al kirchnerismo como expresión política con representación institucional para discutir las condiciones de un posible entendimiento con el gobierno; que algunos como Pichetto y parte de la coalición oficialista soñaban como una “Moncloa” criolla.

Por el contrario, Cristina y el kirchnerismo fueron estigmatizados, expulsados del territorio de la legitimidad política y confinados a la persecución judicial, mientras el núcleo básico del modelo de valorización financiera para la fuga de capitales se desplegaba con el apoyo explícito de esa misma “oposición responsable”, que se “sacaba el sombrero” ante el levantamientos del cepo, o aprobaba el acuerdo con los fondos buitres o el blanqueo de capitales, junto con la “ley del arrepentido”, el instrumento de la persecución a la fuerza mayoritaria.

Las consecuencias perniciosas de ese modelo fueron advertidas antes (en lo que se denominó despectivamente “campaña del miedo” y durante las discusiones en el Congreso, y hoy, cuando están a la vista de todos, desde esa misma “oposioción responsable” Massa pide que Macri convoque a Cristina, para organizar una transición ordenada no hasta el fin al de su mandato, sino hasta las elecciones, en seis meses.

Sabrán disculpar los compañeros que creyeron ver en el gesto del tigrense un guiño a la unidad, o un reconocimiento implícito al liderazgo o la centralidad de Cristina, pero nos permitimos disentir al respecto: ni los antecedentes, ni el contexto (en un acto de reafirmación de su candidatura presidencial, con fuertes críticas al kirchnerismo) ni las consecuencias del llamado autorizan, en nuestra modesta opinión, esa conclusión. 

Ver si no al final el video con lo más importante de lo que dijo, y sobre todo como responde cuando le preguntan sobre Cristina y el kirchnerismo: con la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción, y la "extinción de dominio"; y cuando le preguntan que hizo bien el gobierno, señala -en el país de los DNU por cualquier cosa, los presos políticos y los jueces de la Corte metidos por decreto- los avances en materia de transparencia y calidad institucional. Le preguntan por un posible acuerdo de unidad de distintos candidatos presidenciales para la gobernación bonaerense, y responde que hay un decreto que lo prohíbe. 

Todo indica que estamos en presencia de una pura maniobra de especulación política para comprometer públicamente a la candidata con mayor intención de voto en las encuestas, en la distribución de los costos que genera el desastre de las políticas que Massa posibilitó con sus apoyos en el Congreso, y otras instancias, como el foro de Davos. Algo así como cuando en las vísperas de la interna peronista de 1988, Menem capitalizó el desgaste que le ocasionó a la imagen de Antonio Cafiero haber pactado con Alfonsín un paquetazo impositivo para intentar mejorar la situación de las cuentas públicas, y evitar la crisis que finalmente estallaría igual, llevándose puesto al gobierno.

Lo de Massa -para nosotros- está emparentado con las declaraciones de Lavagna propiciando una reforma constitucional para impedir la reelección presidencial, generándole así un condicionante adicional desde el vamos al futuro presidente (que nacería “pato rengo” desde el vamos), y con los disparates de Moreno pidiendo que Cristina se corra de la competencia electoral, Macri renuncie a su cargo y lo reemplace Lavagna, elegido por la Asamblea legislativa, aun sin ser miembro del Congreso; para dar paso a un “gobierno de unidad nacional”.

Soluciones absurdas que no harían sino agravar la crisis, justamente cuando la magnitud de ésta exige un poder institucional más fortalecido, frente a poderes no institucionales desmadrados por la relajación de la autoridad presidencial al límite de su virtual disolución en el ejercicio por Macri; y con un choque de trenes en marcha entre las distintas fracciones del capital, para incidir en el rumbo económico del futuro gobierno. Los argentinos sabemos por experiencia (1989, 2001) que es justamente en situaciones de excepcionalidad institucional cuando esos poderes fácticos obtienen beneficios más gigantescos, a costa de nuestros derechos y nuestro nivel de vida.

Si bien no se nos escapa que los tiempos del cronograma electoral parecen eternos para la premura de las urgencias sociales y el grado de descomposición cotidiana que exhiben las variables económicas, el entuerto en el que Macri nos ha metido es tanto económico (fruto de la insistencia en sostener un modelo inviable) como político: como pasaba en el 2003, el Estado está quebrado, el poder presidencial devaluado y la política uncida al carro de las lógicas corporativas. Por eso como entonces, la trabajosa reconstrucción debe empezar por la política, para poder de inmediato empezar a remediar la economía.

Y para que eso ocurra y aunque a muchos les parezca intolerable, Macri debe llegar al final de su mandato, debe haber elecciones y él, su proyecto y lo que en el fondo representan deben ser derrotados lo más ampliamente posible en las urnas; de modo que el nuevo gobierno asuma con la mayor legitimidad disponible, porque la va a necesitar y mucho; tanto para plantarse frente al poder económico, como para absorber las previsibles críticas del macrismo social, que sobrevivirá cuando el macrismo político e incluso el propio Macri sean anécdota, y entonces -previsiblemente- asumirán frente a ese nuevo gobierno la actitud de hacer como si nada hubiera pasado, como si la pesadilla de estos cuatro años no hubiera existido, o no la hubieran apoyado.

Una actitud parecida a las de los que plantean (dentro y fuera de la coalición oficialista) una “Moncloa” criolla como si estuviéramos en 2002, y no solo el macrismo no hubiera ocurrido, sino y sobre todo, tampoco el kirchnerismo. Por eso imaginan salidas mediante alquimias institucionales para negarle a Cristina revalidarse mediante un amplio triunfo electoral; tal y como Menem le negó a Néstor Kirchner el balotaje en el 2003, y por las mismas razones: si “Néstor pudo” como rezaba la consigna instalada estos días en las redes sociales, con un 22 % y sin segunda vuelta, ¿cómo no va a poder ella, ganando en primera vuelta?

El rechazo a estos experimentos “moncloístas” no debe entenderse como un rechazo a la búsqueda de la mayor unidad opositora posible, ni al pacto social que está en el ADN del peronismo desde sus orígenes. Pero precisamente el pacto social que Perón ensayó en sus gobiernos no era  -como los pactos de la Moncloa- la sacralización de un modelo injusto y regresivo, o un acuerdo de impunidad de sus perpetradores, sino un consenso distributivo para ordenar las pujas sectoriales, en la búsqueda de un modelo de desarrollo integrado, independiente, incluso y con una distribución más justa del ingreso.

Así como Néstor decía que la unidad no debía ser para cualquier cosa o para resignar banderas, se trata de que un nuevo gobierno, legitimado por el voto mayoritario de los argentinos, siente a la misma mesa a los que estén dispuestos a acordar en esas premisas y comprometerse a cumplirlas; incluso a fracciones del capital que confrontaron fuertemente con su gobierno y los de Cristina, pero también están sufriendo la destrucción que genera el macrismo: hoy, en un modelo de economía de mercado, muchas empresas valen mucho menos que cuando el “populismo chavista estaba a punto de convertirnos en Venezuela”, según reza el relato oficial. No acordar transiciones, ni compartir responsabilidades, ni hacer pactos espurios para garantizar la prolongación del modelo macrista, más allá del mandato de Mauricio Macri. Tuit relacionado: 

miércoles, 1 de mayo de 2019

"GOBERNAR ES CREAR TRABAJO"



Feliz Día del Trabajador para todos y todas.

Que el próximo sea con un gobierno que entienda verdades tan sencillas, como las que explica Perón en el video.

TWEETS POLÉMICOS

AFINANDO EL LÁPIZ


Con el 97,32 % de las mesas escrutadas al filo de las seis de la mañana del lunes, podemos seguir desmenuzando datos de las PASO santafesinas del domingo: sobre un padrón total de 2.669.708 la concurrencia orilló el 70 % (se puede tramitar la excusación para no votar, y siempre sube en las generales), y se emitieron un total de 1.689.533 votos válidos, de los que 1.497.038 fueron afirmativos (es decir, para un candidato o lista) y 192.495 en blanco: el 11,39 % de los votos válidos, una cifra alta.

* La elección de Lifschitz oomo candidato a diputado provincial fue mejor que la de Bonfatti a gobernador, pero por solo 49.549 votos de diferencia. Si se considera que Bonfatti perdió por 183.060 votos contra la suma de los dos candidatos del PJ y que solo consiguió vencer a Perotti en el mano a mano por apenas 46.682 votos, queda claro que aun mediando reforma constitucional que hubiera habilitado la reelección del gobernador (para lo cual Lifschitz decretó una absurda consulta popular), el socialismo y el Frente Progresista hubieran perdido igual frente al peronismo.

* El socialismo propagandizó en campaña sus políticas sociales, y en especial el “Plan Abre” que viene desplegando desde el 2014 en Santa Fe, Rosario, Villa Gobernador Gálvez y Santo Tomé; tantas veces “felicitado” por el Observatorio Social de la UCA. Sin embargo, parece no haber tenido traducción electoral, al menos en lo que a la candidatura a gobernador de Bonfatti se refiere: perdió en Rosario por más de 80.000 votos contra la suma de los candidatos del PJ, otro tanto le pasó en Villa Gobernador Gálvez, en Santa Fe salió tercero detrás del PJ y Corral, y en Santo Tomé no solo perdió la elección a gobernador, sino que el Frente Progresista está a punto de perder la intendencia a manos del PJ, en cuya interna ganó el candidato kirchnerista.

En el mismo contexto, el ministro de Desarrollo Social de la provincia perdió por paliza en la elección a senador del Departamento Caseros; y pese a haber invertido en Rosario miles de millones de pesos del presupuesto provincial para financiar obras municipales, el socialismo perdió la interna por la intendencia a manos de Pablo Javkin, y dejará de gobernar la ciudad por sí mismo, luego de 30 años.

* De acuerdo con la ley provincial que regula las PASO, se necesita el 1,5 % del padrón general (no de los votantes) para pasar a la elección general, que en este caso eran 40.045 votos. Por aplicación de ese filtro (que antes de la última reforma era del 3 % del padrón), quedarán afuera de esa instancia las dos listas de la izquierda (la del FIT y la del MST) y otras dos más; una de las cuáles corrió con el sello pichettista de “Alternativa Federal, y obtuvo con Pablo Di Bert apenas 22.766 votos (el 1,34 % de lo votos válidos emitidos) en la categoría a gobernador.

* Entre las fuerzas que no lograron llegar a las PASO se encuentra, como dijimos, las dos listas de la izquierda, que defienden el sistema de la boleta única, “porque nos roban boletas”. Los resultados dejan claro que lo que le faltan no son boletas ni fiscales, sino votos: en una de las provincias más castigadas por las políticas económicas y sociales del macrismo la izquierda hizo una elección desastrosa, sacando el 2,11 % la lista del FIT para gobernador (1,41 % en diputados provinciales), y un 1,45 % la del MST (0,81 % a diputados), siempre sobre los votos válidos emitidos (o sea, incluyendo los que fueron en blanco). Ni siquiera la perspectiva de quedar afuera de la general los indujo a una estrategia de unidad, que les hubiera permitido alcanzar esa meta.

* Los quioscos “progres” que coquetearon con María Eugenia Bielsa hasta que decidió participar de la interna del PJ y entonces volvieron a lo del siempre (el antiperonismo de centroizquierda) armaron sendas listas de diputados provinciales no vinculadas a ninguna candidatura a gobernador, para sacarle al máximo el jugo a la fragmentación que promueve la boleta única, de la que son por eso fervientes defensores.

Y lograron sortear el “cepo”·del 1,5 % del padrón para llegar a la general, gracias a la reforma que lo bajó del anterior 3 % que regía antes, con el cual hubieran quedado afuera: Del Frade obtuvo 61.425 votos (el 3,63 % de los votos válidos emitidos) y Giustiniani 47.384 (el 2,80 % calculado del mismo modo); con lo cual los dos podrían aspirar a renovar sus respectivas bancas personales, que era en esencia lo que buscaban, si uno despeja el humo de los discursos. Recordemos que Giustiniani llegó a ser candidato a vicepresidente de Carrió en 2007, cuando el socialismo al parecer no estaba vinculado al narcotráfico.

* Por contraste, la mediática Amalia Granata (cuya candidatura está en suspenso porque el partido que le prestó su lista le retiró el apoyo obtuvo 146.665 votos: el 8,68 % de los votos válidos emitidos. Se reitera así el fenómeno de los “famosos” metidos a la política, que la boleta única no hace sino personalizar, como lo demuestran los casos de Emilio Jatón (el candidato del socialismo a la intendencia de Santa Fe), o de Marcos Castelló, el amplio ganador de la interna del PJ para senador por el Departamento La Capital; ambos casi seguros ganadores de sus categorías en la general.

En el caso de Granata, hubo además una hábil capitalización de la disputa por la despenalización del aborto capturando el voto “celeste pro vida”; que debería hacer reflexionar al movimiento a favor de la despenalización: cuando las luchas y reclamos parciales se escinden del contexto político general, suelen sacar mejor provecho de ese recorte las posiciones más retrógadas sobre cada tema en discusión, como ocurre con el debate por las políticas de seguridad.

* La suma de las 10 listas de diputados provinciales del PJ obtuvo 387.755 votos, 289.531 menos que la sumatoria de las dos listas de candidatos a gobernador. En este caso, “más fue menos”, y la competencia feroz por una banca en la Legislatura provincial (había 8 listas “sueltas”) no potenció al conjunto. Y muchos planteos “autocríticos” quedaron al desnudo: el cuestionamiento más que a una línea política, o de corte ideológico, era al reparto de los cargos, nada para morirse pero tampoco para andar traficando discursos.

En esta categoría el “piso” para acceder al reparto dentro del frente "Juntos" por el sistema D’Hont son 25.343 votos, con lo cual cuatro listas quedan afuera; y las seis restantes deberán repartirse en forma proporcional 22 bancas, dado que de no mediar un cambio muy pronunciado de tendencia, el Frente Progresista se impondrá en esta categoría en las generales y tendrá la mayoría automática de 28 bancas que otorga la Constitución provincial a la lista ganadora: delicias de la boleta única. En ese marco a la lista encabezada por “Quico” Busatto (que ganó la interna) le corresponderían 7 cargos sobre 22 (aunque en ese caso también entran en el reparto las otras fuerzas, o sea que en realidad serían menos), o 9 sobre 28, si es que el PJ lograra ganar en esta categoría en la general.

* Los senadores provinciales ratificaron el poder de la Banelco de los subsidios: de 19 departamentos, en 16 se impusieron los que actualmente ocupan las bancas (por el oficialismo provincial, el PJ o “Cambiemos”), y las excepciones fueron San Jerónimo (donde Capitani abandonó su banca para acompañar en la fórmula a María Eugenia Bielsa), Rosario y La Capital; casos en los que la sumatoria de los candidatos del PJ supera al Frente Progresista, que actualmente detenta ambas bancas. En el caso de Santa Fe, solo Marcos Castelló (el ganador de la interna) suma más votos (unos 7000 de diferencia) que los dos candidatos del FPCyS. De confirmarse los resultadosen junio, el peronismo reafirmaría su mayoría en la Cámara.

* Es un hecho que el PJ en general y Perotti en particular, captaron voto desencantado de “Cambiemos”, y el ejemplo claro se da en Rafaela, la tercera ciudad de la provincia y en la que él mismo fue intendente: allí el peronismo en su conjunto (con un 78 % de voto a Perotti y un 22 % a Bielsa dentro del frente “Juntos”) superó a Bonfatti en relación de 3 a 1, y a Corral en relación de 2 a 1; pero su candidato a intendente (célebre por desmarcarse de la campaña del peronismo en elecciones anteriores) ganó la interna, pero estaría peleando voto a voto la intendencia con la sumatoria de los candidatos de “Cambiemos”.

* Es muy posible que la diferencia que arrojaron las mesas escrutadas hasta ahora en favor del frente conformado por el PJ se amplíe cuando se complete el total, en el escrutinio definitivo, sobre todo si se tiene en cuenta la procedencia de las 163 meses que faltan computar: 74 son del Departamento Rosario donde "Juntos" acumuló una diferencia de 103.101 votos sobre el Frente Progresista de los 183.060 votos de distancia que los separaron en el total provincial; y otras 11 son del Departamento La Capital, donde el PJ obtuvo una diferencia de 40.738 votos 

Pero además faltan 17 mesas del Departamento San Lorenzo (14.041 votos a favor del peronismo y sus aliados), 4 mesas del Departamento Castellanos (19.031 votos arriba el PJ en el recuento hasta ahora) y 14 mesas en el Departamento Vera (3589 votos a favor del PJ). Por el contrario, de los 4 Departamentos de un total de 19 donde se impuso Bonfatti, en uno se escrutaron todas las mesas (9 de Julio) y en los tres restantes (que le aportaron al candidato del FPCyS una diferencia a favor de 14.239 votos) solo restan escrutar 15 meses, y solo 2 de ellas en el Departamento General López (con diferencia a favor de Bonfatti de 9433 votos). Tuit relacionado: