LA FRASE

"SACAMOS A 15 MILLONES DE ARGENTINOS DE LA POBREZA PERO ELLOS, COMO ADORNI, ELIGIERON SEGUIR VIVIENDO COMO POBRES, Y ESA ES UNA DECISIÓN LIBRE QUE HAY QUE RESPETAR." (JAVIER MILEI)

domingo, 4 de marzo de 2012

VOLVIÓ COPITO


La verdad no se lo extrañaba mucho al gorila blanco, pero volvió como siempre: con pronósticos apocalípticos, como para que no extrañemos a Lilita.

Si se repasan los titulares de los diarios desde que empezó el asunto de la sequía, las pérdidas iban a ser de 20.000 millones de dólares, después de 10.000, ahora estamos en 6.000: si seguimos así, en un par de semanas, la sequía les va a terminar dando ganancias.

Por no mencionar que empuja los precios para arriba, y parte de lo que pierden por menores rindes, lo compensan con precios.

Pero los agrogarcas dejan en claro que lo que les preocupa no es la sequía sino -como siempre- las retenciones, el único y exclusivo tema que les preocupa.

Ah. no, nos olvidábamos: y "la falta de una auténtica política de Estado para el campo", claro.

Que involucra -básicamente- eliminar las retenciones.

Lo mismo de siempre, repetido una y otra vez, como concurrir al Congreso a darle instrucciones y directivas a los diputados opositores que tienen alquilados.

Como desde hace cuatro años.

¿Qué cambió entonces?

La tragedia de Once, la redoblada ofensiva de los medios contra el gobierno de Cristina y lo que ellos creen es un clima social más permeable a sus demandas.

Este tipo de movidas van camino a convertirse en algo parecido a los festivales folklóricos del verano parece; tanto que ya ni los mismos medios los toman  demasiado en cuenta: hoy en el prime time televisivo te rinde más una mamá de Lucas que un Biolcatti, o un poblador de Tinogasta o Famatina, que un De Angeli; ponéle.

Lo que no quita que los muchachos lo sigan intentando, total, tiempo es lo que les sobra.

¿Qué van a hacer, quedarse sentados tomando vermuth en el bar del pueblo?

NABINNER ES AL "PROGRESISMO" EUROPEO LO QUE LANATA Y SARLO A INGLATERRA


Lástima que no les avisó a los españoles, porque parece que no se dieron cuenta que tenían la solución mágica para todos sus problemas y la dejaron ir.

Es más, muchos pensaron que el progresismo de Rodríguez Zapatero no era muy diferente (de hecho, era bastante igualito) que la derecha de Aznar y Rajoy en eso de alimentar el "capitalismo financiero sin regulaciones".

Incluso en el afán de permanecer en el poder implementó ajuste tras ajuste, con reformas laborales, rebaja de pensiones y jubilaciones y todo eso; hasta que le pegaron un voleo en el orto.

Lástima que la conferencia era de "líderes progresistas de Iberoamérica", porque si no lo habrían invitado a Papandreu, para que  cuente los resultados de la vía griega al socialismo.

Vía el amigo Romualdo Moros (un colaborador free lance de éste blog) llegamos a este interesante reportaje que le hicieron a Binner en el diario "El país" de España:


Nos imaginamos como se la habrán cagado de risa a Binner cuando critica al gobierno porque tiene mayoría en el Congreso y la usa para sancionar las leyes: ¿creerá éste púgil que en alguno de los sistemas parlamentarios de Europa es distinto?

Otro tanto cuando le preguntaron de los sindicatos: curioso ejemplo de socialismo sin presencia sindical el nuestro, apenas con algunos gremios "que le muestran simpatía".

Pero el hombre fue a la madre patria a rendir examen, y "Populismo" se la silba de memoria: es la bestia negra que sirve para explicar todo (por ejemplo el peronismo, para los europeos, un ornitorrinco político) sin decir nada; la "bestia negra" a la cual echarle la culpa de todo.

Transcribimos algunos párrafos de este "winner" (al fin y al cabo él se siente un ganador, aunque los gaitas digan que está "lejos del mejor momento de su influencia política"), con las negritas nuestras:

"P. ¿En qué se nota una baja calidad institucional?

R. Se nota en la falta de respuestas, por ejemplo de la Corte Suprema de Justicia sobre problemas gravísimos del país. Esto no ayuda a tener ninguna seguridad de que uno de los poderes fundamentales de la República funciona (traducción: no le resolvieron el reclamo por el descuento del 15 % de la  coparticipación que va a la ANSES, ¿o ustedes se pensaban que hablaba del artículo 161 de la ley de medios?)

P. ¿Y como se recupera?

R. Con gobiernos que salgan del populismo. Los gobiernos populistas fomentan la falta de institucionalidad. Una persona, por ejemplo, es la que tiene a su cargo el comercio exterior e interior. Es la que decide qué se importa y qué se exporta. Eso es tirar por la borda todo lo que significa la institucionalidad en la seriedad comercial que debe tener un país. (sí, increíble: el tipo fue allá a sacarle el cuero al "Napia" Moreno, y cree que el comercio exterior mundial se maneja todo "institucionalmente". Al final del reportaje le explicaron que Papá Noel son los padres)   

P. ¿Cómo se sitúa uno ideológicamente frente al peronismo? ¿Qué espacio deja?

El espacio que deja es cero. Efectivamente, gobernante más de derechas que Menem no ha habido. En nombre del progreso entrego todas las empresas públicas. Y luego otro, por los mismos motivos comenzó a estatalizar lo que había privatizado el anterior. En general creen que son progresistas pero nosotros creemos que no lo son. Un gobierno que lleva adelante una ley antiterrorista no esta precisamente en una ubicación progresista. Confunde los símbolos patrios con el partido, todo es lo mismo. (No se puede creer que repita allá las mismas boludeces que dice acá cada día de la Bandera, o sí se puede: las debe haber aprendido en sus viajes a Europa)

P. Tendrá que hacer mucha pedagogía política (que macana, se le fue Rasino. ¡Ah no!, cierto que Bonfatti la nombró con horas cátedra)

R. También lo hacemos. La provincia de Santa Fe es la segunda por PIB. Hemos avanzado en educación, salud, productividad, reforma de la justicia. Estamos demostrando que el socialismo puede gobernar. (el humor del tipo es muy sutil, no digan que no, pero además ahora resulta que Santa Fe pasó a ser la segunda provincia del país en PBI gracias a su gestión)

P. ¿Se pueden sacar conclusiones del accidente de tren o es un hecho aislado?

R. Es algo más, no es algo aislado. Es algo más de todo lo que viene ocurriendo, tenemos un Estado que no garantiza los servicios que debe cumplir. (los que sufrieron cortes de luz y agua en Santa Fe los últimos cuatro años, abstenerse de comentarios)

P. ¿Y hasta donde va a llegar la presidenta?

R. Me parece que mucho más no tiene." (acá claramente ocupa un espacio vacante: el de Lilita Carrió)

El líder del "progresismo" vernáculo viaja perióricamente al primer mundo (faro de las políticas de inclusión si los hay, hoy por hoy) a rendir examen, y "Populismo" se la silba de memoria y la recita todo el tiempo, así como Lanata, Sarlo y cía. dicen "autodeterminación": garantiza que en Europa te den un certificado de "políticamente correcto", o traducido: "de éste no nos tenemos que preocupar". 

Porque además tuvieron el buen tono (entrevistador y entrevistado) de no tocar temas espinosos, como YPF por ejemplo.

¿Será verdad que el grupo favorito de Binner es "Las pastillas del abuelo"? 

sábado, 3 de marzo de 2012

TENEMOS QUE DEJAR DE REGALARLES TITULARES POR LO MENOS POR DOS AÑOS



Pero eso no es excusa para desconocer que lo que dijo es -políticamente- una burrada; un derrape de esos que no se deben cometer, ni en público ni en privado, porque además es incomprobable: cuando la mayoría de los docentes ganen esa plata, veamos si hay algunos que igual entonces quieren seguir haciendo paros.

Que seguro los hay, pero no cambia un ápice lo dicho, porque el gobierno (algo que suele olvidar a veces) tiene que hablarles a los otros, a los que tienen ganas de trabajar pero de recibir a cambio un salario digno.

Es cierto -como dice Sileoni- que éste proyecto político fue el que saldó las deudas de gobiernos anteriores por el Incentivo Docente, el que sancionó la ley de financiamiento educativo que permitió llegar al 6,47 % del PBI en educación y revitalizó la paritaria nacional docente para subir considerablemente el piso salarial de los docentes de todo el país.

Como también fue el que construyó casi 1400 escuelas nuevas a lo largo y lo ancho del país, mientras distribuía 45 millones de libros y casi dos millones de nebtoooks  a través de Conectar Igualdad, y apoyaba desde el Estado la investigación científica como nunca se hizo antes en la Argentina.

Pero justamente por eso no se espera que sus funcionarios incurran en este tipo de derrapes, regalándoles titulares gratis a medios que se relamen viendo como pueden hacer para limar al gobierno por cualquier vía.

Y la crítica incluye a la propia Cristina y sus expresiones sobre los docentes en el discurso ante la Asamblea legislativa: no se trata de cuestionar si tiene o no razón en lo que dijo (en algunas cosas sí, en otras claramente no, y si se las hubiéramos escuchado a Macri habríamos salido a cruzarlo duramente), sino de señalar que el lugar, la oportunidad, el contexto y el tono fueron claramente equivocados.

Pareciera que a veces cuesta entender que la dinámica sindical tiene su propia lógica, que no siempre es la de la política, aunque siempre tenga efectos politicos; pero lo cierto es que cada reproche de Cristina a alguna modalidad de protesta gremial (como pasó antes con los gremios de Aerolíneas) lo único que logra es -justamente- el efecto inverso al buscado: las medidas de fuerza se multiplican.

Es verdad que hay sectores de la dirigencia gremial docente que quedaron atrapados en la lógica de la carpa blanca, pero eso no autoriza a perder los estribos y ceder a la tentación de enojarse y confundir la parte con el todo, tirando el niño junto con el agua de la bañera.

Basta recorrer por estos días las redes sociales para advertir que las palabras de Cristina en el Congreso (de las que las de Sileoni son tributarias) hirieron la sensibilidad de muchos y muchas que la votaron, y que miran con simpatía el proceso abierto en el país el 25 de mayo del 2003.

Y si es verdad que -en tanto culturalmente perteneciente a la clase media- hay entre los docentes muchos "anti" a ultranza, esos exabruptos no hacen más que dejar a los propios sin argumentos, sin acercar a los extraños.

Si algo mostró el kirchnerismo desde sus inicios fue su capacidad de hacerse cargo del conflicto, y si hay un lugar en el que el conflicto está siempre a flor de piel, es la educación.

¿O no fue acaso uno de los primeros actos de gobierno de Néstor Kirchner viajar a Entre Ríos con Filmus para resolver una huelga docente, protagonizada por maestros que llevaban meses sin cobrar?

No hubo otro gobierno ni proyecto político -al menos en la restauración democrática- que supiera como el kirchnerismo lidiar con el conflicto laboral en la educación, encauzarlo y darle respuestas.

Y si es cierto que la dirigencia del sector debería reflexionar si es el paro sistemático la herramienta adecuada para canalizar sus reclamos (por momentos pareciera que no hay otra disponible), y que hay cuestiones (como el elevado ausentismo) que deben discutirse racionalmente y sin perjuicios; eso no autoriza a confundirse, ni a que nos confundan.

Y en esa confusión acabar repitiendo lugares comunes, como cuánto dura la jornada laboral de lo docentes o la cantidad de meses de vacaciones de que gozan, algo que llevó a Hugo Yasky (de cuya adhesión al modelo no se podrá dudar) a comparar a Cristina con Duhalde.

Porque si hay un proyecto político que puede garantizar mejores condiciones laborales y salariales para los docentes y una inversión sostenida para fortalecer la educación pública es éste, no nos engañemos. Y no porque lo digamos nosotros nomás, sino porque hace casi nueve años que lo viene haciendo.

Justamente por eso las exigencias para el gobierno y para Cristina son mayores: porque como ella mismo lo dijo en el Congreso, no son los cuatro o cinco vivos que aprovechan estas turbulencias y -en el fondo- no les importan un comino ni la Argentina ni los argentinos, sino sus propios intereses.

Así que a serenarse (todos: incluyendo a los gremios docentes), y tratar de buscar las soluciones a los conflictos, como hasta acá se hizo; sin regalarles titulares de arriba a los que fueron derrotados estrepitosamente en las urnas, y no nos referimos justamente a los otros candidatos presidenciales.    

ES LA CONSTITUCIÓN, ESTÚPIDO


Por Raúl Degrossi 

Clarín de ayer se detiene en la infidencia de Cristina al contar que -cuando analizaban el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que envió al Congreso- Boudou le sugirió que eliminara el requisito del acuerdo del Senado para el nombramiento de los miembros del Directorio.

La nota incluso sugiere que la idea era un capricho de Boudou, aunque la propia Cristina se ocupó de aclarar en la Asamblea Legislativa que la sugerencia era acorde a la Constitución Nacional.  

En efecto, hay que recordar que la Constitución establece con claridad que el Presidente de la República “Es el jefe supremo de la Nación, jefe del gobierno y responsable político de la administración general del país” (artículo 99 inciso 1), por lo cual entre otras cosas le corresponde nombrar y remover a “los embajadores, ministros plenipotenciarios y encargados de negocios con acuerdo del Senado; por sí solo nombra y remueve al jefe de gabinete de ministros y a los demás ministros del despacho, los oficiales de su secretaría, los agentes consulares y los empleados cuyo nombramiento no está reglado de otra forma por esta Constitución” (inciso 7 del mismo artículo).

La Constitución exige el acuerdo del Senado (además del caso citado de los diplomáticos) para los jueces de la Corte Suprema y los demás tribunales federales y los ascensos de los oficiales superiores de las Fuerzas Armadas, de modo que, hasta acá, los miembros del directorio del Banco Central entran dentro de la categoría “empleados (cadetes de lujo, pero cadetes al fin) cuyo nombramiento no está reglado de otra forma” por la Constitución, y por ende los debería designar y remover el Presidente.

Pero existe desde hace mucho la práctica de establecer (por leyes del Congreso) el requisito del acuerdo legislativo para cargos en los que la Constitución no lo exige, temperamento criticado hasta por juristas insospechados de simpatía con el actual gobierno, o con el peronismo en general como el ya fallecido Germán Bidart Campos, por oponerse a la Constitución.

Mas aun, en 1974 (pocos días antes de la muerte de Perón) se dictó la Ley 20.677, que suprimió el requisito del acuerdo del Senado para la designación de funcionarios en cualquier organismo de la Administración Pública para el cual la Constitución no estableciese ese requisito; porque justamente las dictaduras militares anteriores a esa fecha, cuando estaban en retirada, imponían ese requisito en muchos casos, y no creo que fuera para proteger a las instituciones.

Pero, en el caso del Banco Central la zoncera de la autonomía fue más fuerte, y la Ley 24.144 en su artículo 7 estableció el requisito del acuerdo para los integrantes del Directorio (incluyendo al Presidente), y es sin dudas ese agregado (que tiene una curiosa historia que brevemente cuento a continuación) el que determinó que en la misma ley, en el artículo 9, se estableciera la participación en algún punto del Congreso en su remoción; como se vio cuando hubo que desalojar al okupa Redrado.

Cuando la ley se sancionó en 1992, Menem y Cavallo dictaron el Decreto 1860 que le introdujo vetos parciales (¡vetocracia entonces también!), y entre ellos a este artículo 7 en cuanto exigía el acuerdo del Senado para las designaciones, pero apenas dos días después daban marcha atrás, se arrepentían del veto (¡volvió la democracia!) -cosa inédita e insólita en términos constitucionales- y terminaban aceptando el requisito.

A esta altura del análisis es interesante destacar que el texto actual del artículo 7 de la Carta Orgánica del Central no fue aprobado por una ley del Congreso, sino por un hermoso y robusto decreto de necesidad y urgencia (el 1373) dictado por Menem con la firma de todo su gabinete (entre ellos, Roque Fernández), a poco más de quince días de la asunción de De La Rúa y a pedido de éste, para poder nombrar directores “en comisión” hasta que obtuvieran el acuerdo del Senado, otro mamarracho institucional.

Explico por qué: la Constitución establece en su artículo 99 inciso 19) que el Presidente puede “llenar las vacantes de los empleos, que requieran el acuerdo del Senado, y que ocurran durante su receso, por medio de nombramientos en comisión que expirarán al fin de la próxima Legislatura”, lo que implica dos cosas: que el Congreso no esté funcionando, y que esos nombramientos rigen hasta el final del próximo período ordinario de sesiones.

Es decir que si el Congreso funciona, y si uno cree tanto en las instituciones y en la autonomía del Banco Central -al punto de exigir el acuerdo del Senado para nombrar al Directorio-, lo que tiene que hacer es pedir el acuerdo mandando los pliegos de los propuestos, y sentarse a esperar que los aprueben, y no andar apelando a esos subterfugios como nombrarlos “por las dudas y mientras tanto”.

De lo contrario, y dejándose de paparruchadas, los tendría que nombrar el Presidente por sí y ante sí y removerlos cuando le plazca de acuerdo a sus políticas, con lo cual no haría más que cumplir estrictamente -fíjese usted, señora- con la Constitución Nacional.

Aunque a Clarín lo único que le preocupe es que Boudou quedó mal parado con los senadores, porque propiciaba que los puenteen.

LO LEYERON PRIMERO EN NESTORNAUTAS


Más precisamente ayer, acá.

MISTERIOS DE LA COMUNICACIÓN HORIZONTAL


Este tema de hacer política exclusivamente desde los medios -y en muchos casos, siguiendo la agenda y la lógica de los medios- genera un personaje curioso y abundante: el legislador o funcionario "comentarista" de la realidad.

El tipo tiene una responsabilidad política concreta (legislar o gestionar en un cargo ejecutivo) para lo cual lo votaron o designaron y le pagan, pero en lugar de eso se dedica a actuar como columnista free lance de los diarios, radios y canales de televisión. una especialidad en la que descollara Hermes Binner, sin ir más lejos; y que en el Frente Progresista es moneda corriente.

Para el político "comentarista" lo que importa no es lo que él hace o deja de hacer, sino sus opiniones -diarias, semanales, depende de la envergadura del personaje o sus dotes mediáticas- sobre lo que dicen o hacen los políticos de verdad, los que tienen responsabilidades de gestión y las asumen (no como Macri), con aciertos y errores, porque el que no hace nada, seguro que nunca se va a equivocar.

Y en la visión "gobiernocéntrica" de la realidad que se promueve desde los medios (donde todo lo que pasa o deja de pasar en el país o en el mundo se explica por lo que hace o deja de hacer el kirchnerismo), y más aun después del 54 %, el blanco principal de los "comentaristas" es Cristina: que si habla, que si no habla, que por qué no habla, que por qué no se calla, que cuanto habla, que lo que dice, que por qué toca tal tema o por qué omite tal otro.

Acá tenemos un ejemplo concreto de eso con éste muchacho Riestra, un amigo de este blog que hace poco le pedía a la presidenta que hablara del "tema de la minería y la represión de la protesta social" (antes, de la camioneta encontrada con merca y logotipos de Desarrollo Social de la Nación); y ahora parece que tampoco le conformó el discurso de Cristina en el Congreso: que si sólo habló de las cosas que le interesan a los porteños y bonaerenses, que si eligió a Macri como adversario (¿Riestra lo hubiera elegido como aliado?), que describió una realidad que acá en Santa Fe no se ve, etc.

Cuando lo atendimos al coso éste por sus declaraciones sobre el tema de la minería y demases, decíamos que parecía que acá en Santa Fe no había nada para preocuparse porque el hombre tenía tiempo para fugarse mentalmente a Catamarca.

Es comprensible que no haya opinado sobre otros asuntos abordados por Cristina en su discurso, como las críticas a los docentes por los paros: lógico, el hombre viene del palo y mucho no le deben haber agradado las palabas de la presidenta, pero como al mismo tiempo le tiró un centro a Bonfatti elogiando su ofrecimiento salarial a los gremios docentes santafesinos, Riestra pasó por alto esa parte del mensaje presidencial.

Tuvo que tragarse el sapito porque si esta gente tiene en claro una regla, es que donde se come, no se manicurea.

No tiene sentido detenerse en algunas cuestiones puntuales que dice el diputado para refutarlas, como que la única obra de cloacas que se está haciendo en la ciudad de Santa Fe la paga la nación a través del PROMEBA, o que el único acueducto c onstruido y habilitado en los últimos años en la provincia, lo hizo la Nación mientras el gobierno del que él forma parte no hizo un pomo al respecto.

Tampoco tiene mucho sentido (o en todo caso sí) recordar los silencios de Riestra (tan preocupado él por los dichos y omisiones de Cristina en su discurso): hasta acá, no se sabe que haya dicho nada de la botoneada de Corral a los movimientos sociales que protestaban en su casa, o del papelón protagonizado por Ciancio y su ballet en la Legislatura cuando se discutió la situación de la EPE. 

Este tema de la dirigencia comentarista de la realidad genera una especie de comunicación horizontal trucha, donde cualquier pescado se pone (mediáticamente) de tú a tú con Cristina y la interpela, como el zoquete del PRO que -a dúo con Binner- habló dias pasados sobre el acto de la bandera en Rosario.

Estos personajes deben sentir que -de ese modo- se suben a un imaginario ring con la presidenta votada por doce millones de argentinos, y "son alguien" porque "salen arriba del diario", como diría Niní Marshall.

O quizás deben pensar que marcan tendencia o influyen sobre la opinión pública, como si a alguien les importara lo que dicen, o estuviera esperando su palabra esclarecedora.

El problema es que si nadie se ocupa de lo que dicen, no habría tampoco nada de que ocuparse en relación a ellos, porque hacer -lo que se dice hacer- poco, tirando a nada.

viernes, 2 de marzo de 2012

INFOBAE Y AMBITO APROVECHAN PARA PEDIR QUE VUELVA LA INDEXACIÓN


Si uno mira el título de la nota, y el copete del recuadro de al lado, piensa que allí se resaltan los puntos principales del proyecto anunciado ayer por Cristina en el Congreso para modificar la Carta Orgánica del Banco Central y la ley de convertibilidad.

Y sin embargo no es así; porque mientras el proyecto apunta a modificar las funciones del BCRA y el concepto de la convertibilidad en lo que refiere a las reservas (el famoso tema del nivel de respaldo de la base monetaria), el diario de Hadad cola el tema de la indexación de los precios y prestaciones de los contratos; que fue prohibido por la Ley 23.928 (creadora del régimen de convertibilidad), prohibición ratificada por la Ley 25.561 (de Emergencia Pública y Reforma del Régimen Cambiario).

Ambito Financiero en su tapa de hoy es más concluyente todavía al respecto:


Hasta donde se puede saber el proyecto del Ejecutivo y sus fundamentos, nada tiene que ver con eso, que además no estuvo en discusión: se modifican los artículos 4 y 5 de la ley de convertibilidad (que tienen que ver con la aplicación de las reservas al respaldo de la base monetaria), y no el 7 y el 10 (modificados por la Ley 25.561), que son los que hablan de la prohibición de indexar.

Por el contrario, la indexación tiene para los argentinos tan triste memoria como los procesos inflacionarios e hiperinflacionarios, porque era un mecanismo perverso que no hacía más que estimular la espiral de aumento de los precios nominales.

Incluso con índices en muchos casos elegidos al azar o caprichosamente (o peor aun: según expectativas de rentabilidad), y desvinculados de la economía de cada contrato o relación jurídica concreta.

Pensemos por ejemplo en lo que pasaría económica y socialmente si se permitiese legalmente volver a introducir cláusulas de indexación automática (sea por el costo de vida, por los precios mayoristas, por el índice de la construcción, el precio del dólar o la evolución de los salarios, lo que sea) en el valor de los alquileres en los inmuebles destinados a vivienda. 

Después este mismo periodismo (casi terrorista) dice que el gobierno tiene que tomar urgentemente medidas para combatir la inflación; que además como todos sabemos, tiene un altisimo componente de expectativas: si se agita el fantasma de la vuelta de la indexación, más de uno va a darle el doble a la remarcadora, por las dudas, "para cubrirse"; otro clásico argentino de triste memoria.