LA FRASE

"NO TENGO NADA QUE VER CON EL HUMO QUE ESTÁ CUBRIENDO BUENA PARTE DEL PAÍS." (RICARDO CARUSO LOMBARDI)

viernes, 4 de abril de 2014

EL GARANTISMO TAMBIÉN ES PARA LOS LINCHADORES


La imagen de apertura corresponde a ésta nota de La Nación de hoy; que da cuenta de la sentencia por la cual fueron absueltos los acusados por el linchamiento de un joven de 15 años en 2010.

El caso fue resuelto en septiembre del año pasado y lo mencionó Horacio Verbitsky en su columna de Página 12 del domingo pasado. El pibe había tratado de robar un auto con un arma de plástico.

La tribuna de doctrina lo rescata hoy con el título que ven en la imagen, y otro propósito muy claro: sembrar la idea de que salir a linchar chorros es -legalmente- gratis, cosa que es falsa.

Los propios jueces que fallaron en la causa sostuvieron respecto a los linchamientos: "la reacción de los vecinos que lincharon a Navarro "no reviste ninguna justificación ni legal -que es lo que ahora nos interesa- ni ética ni moral posible. Nadie puede predicar que la sospecha o incluso la certeza respecto de la responsabilidad penal por la comisión de un delito pueda habilitar una aplicación de características sumarias de una pena expresamente prohibida en el ordenamiento jurídico argentino.".  

Pero lo interesante del caso es que de al ladrón de marras trataron de "lincharlo" 50 valientes, de los que sólo pudieron ser identificados los 5 que fueron llevados a juicio, lo que implica que hay otros 45 que siguen sueltos, y nunca fueron a dar cuentas ante la justicia: un caso flagrante de impunidad.

En la causa uno de los cinco imputados pudo obtener una condena menor acogiéndose a la suspensión del juicio a prueba (la llamada "probation"), y los otros cuatro zafaron porque no se pudo probar que hayan matado al ladrón: ante la presunción de inocencia constitucional, si la justicia no encuentra pruebas, nadie puede ser condenado.

Lo sabemos todos, lo establece la Constitución nacional, lo critican los cultores de la mano dura y la "tolerancia cero", entre los que sin dudas se anotan los linchadores y sus apologistas.

Bien, en éste caso los ha favorecido y zafaron de ir presos por asesinos.

Pero hay más: ayer por la tarde en Twitter el increíble Guillermo Cherasny (el que propuso hace un par de días linchar a Cristina) ensayó una serie de inverosímibles justificaciones seudo legales para futuros linchadores vocacionales, una especie de "Manual para salir Impunes" (leer desde el último hacia el primero):

  
Una mescolanza que da ganas de tirarle con un Código Penal de tapa dura por la cabeza, o que será objeto de risa en las facultades de derecho por años.

"Emoción violenta" de los linchadores como atenuante del homicidio, cuando el Código dice en su artículo 81 inciso a) "encontrándose en un estado de emoción violenta y que las circunstancias hicieren excusable": recordemos que en el caso del barrio Azcuénaga de Rosario era una turba contra un ladrón que estaba en el piso, reducido e inconciente; y que había robado a otro, no a ellos.

Habla de homicidio preterintencional como ejemplo de que las patadas (el medio) no tenían la intención de causar el resultado (la muerte); cuando si lo que se discute es el medio (en este caso las patadas), hay que hablar de si es o no idóneo para producir el resultado.

Es ridículo discutir si hubo o no dolo de los linchadores, cuando expresamente decían que querían matar al ladrón; lo que se repitió en la mayoría de los casos.

Lo de la "emoción violenta retardada" (sería como tener el marulo cargado desde hace tiempo, con ganas de linchar a alguien) es increíble, a menos que se refiera a que los linchadores son unos retardados. 

Y si 50 tipos pateando a uno en el piso hasta matarlo no es alevosía, no sabemos que lo será.

Lo interesante es ver a los fachos impresentables estos desempolvando todas las garantías procesales y de fondo que consagra la Constitución nacional (ésas que detestan, porque desearían por ejemplo legalizar la tortura para que los delincuentes confiesen), para justificar lo injustificable; y para zafar de ir presos si se les ocurre (a otros, ellos los alientan a hacerlo y les tienen el saco, como diría Jauretche) seguir linchando gente.

1 comentario:

Q dijo...

Estos son los famosos valientes de a muchos.
Ninguno tiene las pelotas para decir: Si fui yo y me la banco.