LA FRASE

"RECHAZAMOS LAS DEPORTACIONES DEL GOBIERNO ARGENTINO A LOS ACTIVISTAS QUE IBAN A LA CUMBRE DE LA OMC; HAY QUE SER TOLERANTES CON LOS QUE PIENSAN DISTINTO, COMO NOSOTROS QUE RECIBIMOS SIN PROBLEMAS A LA DELEGACIÓN DEL SOCIALISMO SANTAFESINO." (DONALD TRUMP)

martes, 22 de marzo de 2016

MIRÁ SI HUBIÉRAMOS HECHO SINTONÍA FINA


Sobre uno de los efectos del "cepo", leemos en Infobae: "Las ahora superadas barreras para girar divisas al exterior provocaron durante los últimos cuatro años de vigencia una sobre inversión de ganancias de las empresas de capital extranjero radicadas en el país de USD 29.343 millones, con una marca histórica en más de 20 años de USD 8.058 millones en 2015. Por el contrario, la reinversión de utilidades fue muy pobre en la mayor parte de la serie histórica que acaba de difundir el Indec, a través de un trabajo de revisión de la Dirección Nacional de Cuentas Internacionales desde 1994Pero desde que se impuso el cepo cambiario que vedó el pago de dividendos y rentas a las casas matrices del exterior, las empresas y bancos de capitales de ese origen comenzaron a registrar un singular salto a un nuevo rango de más USD 7.000 millones,...".

Para que se entienda: antes del "cepo" cambiario la reinversión de utilidades en el país de las empresas multinacionales radicadas acá fue pobre, y cuando se impusieron las restricciones al acceso a las divisas, subió drásticamente: en lugar de llevársela afuera, la tenían que invertir acá. Como se dijo acá para el 2012 y vale para los demás años de vigencia del "cepo", se cerró una canilla por la que se iban dólares del país (en forma legal, eso sí).

La cifra que aporta el informe no es menor: aunque lograda al cabo de los cuatro años del "cepo", supera la que mágicamente esperaba conseguir Prat Gay cuando -justamente- anunció el fin del "cepo", y que como consecuencia lloverían mágicamente los dólares (habló de 25.000 palos verdes), lo que como sabemos no sucedió. Por supuesto que en el caso de las utilidades no distribuidas y reinvertidas forzosamente por las multis estaban en pesos, y el informe las convirtió a dólares.

Después podemos discutir -como lo hace el artículo- si esa reinversión forzada de utilidades de las multinacionales en el país sirvió o no para mejorar su capacidad productiva, o su infraestructura para el desarrollo; porque esa discusión exige también analizar que tipo de inversión extranjera hay radicada en el país, buscando utilidades para remesar: no es lo mismo que deban reinvertir Wall Mart o Carrefour, que una automotriz, una petrolera o el grupo Techint; esa empresa "argentina" que tiene su domicilio fiscal en Luxemburgo.  

El cierre del grifo de las utilidades de las multis se hizo -es cierto- a los ponchazos y a partir de la escasez de divisas que motivó el "cepo": mediante el retaceo de los permisos de cambio del Banco Central (que en el caso de los bancos extranjeros de plaza limitó el giro de utilidades aumentándoles las exigencias de capital), las exigencias de la AFIP de que se pusieran al día con los impuestos para repatriar ganancias (lo que motivó que algunas empresas ofrecieran anticipar el pago de impuestos para poder sacar los dólares del país), el control accionario que tenía adquirió el Estado en el caso de YPF o ls participaciones que tenía en otras, a través del Fondo de Garantía de la ANSES, o el cruce de información de las operaciones de comercio exterior para detectar maniobras de sobrefacturación de exportaciones, o subfacturación de importaciones.  

Casualmente -en realidad, no- esta útima parte del conjunto de restricciones cambiarias denominadas "cepo" fue desmantelada apenas llegó Macri al gobierno, junto con todo el esquema de liberalización del comercio exterior, apertura de las importaciones y reducción al mínimo indispensable de las DJAI (declaraciones juradas anticipadas de importación) y las licencias no automáticas. Así las cosas no debe sorprender que la fuga de capitales (sumadas a las múltiples bicicletas financieras autorizadas y creadas por la gestión Sturzenegger en el BCRA) haya alcanzado a los 4000 millones de dólares, solo en los dos primeros meses de éste año.

Entre las múltiples tareas pendientes de lo que la propìa Cristina denominó "sintonía fina" estuvo sin dudas, modificar el régimen de las inversiones extranjeras en el país: en ésta entrada se explicaba en detalle como es uno de los más libérrimos del mundo, gestado en la dictadura por la Ley 21.382 de Videla y Martínez de Hoz, y empeorado por la Ley 26.697 de Emergencia Económica durante el menemismo.

Sin zonas vedadas a la inversión extranjera o sujetas a una autorización expresa del gobierno por considerarse estratégicas, sin asignación de prioridades explícitas para la radicación de inversiones en el país conforme los requerimientos del modelo de desarrollo y las necesidades de la estructura productiva, sin límites cuantitativos para la repatriación del capital, sin exigencias mínimas de reinversión de las utilidades que obtienen las compañías extranjeras que operan aquí y con la plena posibilidad de que accedan al financiamiento interno, sin que les sea obligatorio generarlo desde sus casas matrices.

Un pésimo régimen que lleva cuatro décadas intocado, y que ha producido los efectos que el propio informe del INDEC del que da cuenta la nota constata: la reinversión de utilidades de las multis en el país ha sido históricamente pobrísima, porque si no se las obliga, no reinvierten sino lo mínimo necesario para el mantenimiento operativo de sus inversiones; y apenas pueden acceden a los dólares a través del mercado de divisas (sumando una presión adicional al tipo de cambio en períodos de restricción externa como el que motivó el "cepo"), y se los llevan del país.

Dicho esto, contrastemos los resultados que en éste aspecto produzco el "cepo" con las nuevas medidas que está anunciando el Banco Central para evitar que la "lluvia de dólares" financieros y del comercio exterior operada para el segundo trimestre tire muy abajo el precio del dólar. 

Al respecto leíamos ayer en Ambito: "...se aceleraría el permiso para que las multinacionales giren utilidades al exterior. Se estima que en los últimos tres años quedaron sin transferirse ganancias por alrededor de 10.000 millones de dólares. En los últimos dos meses el BCRA comenzó a autorizar a empresas y bancos a realizar esos giros atrasados, pero de manera muy gradual, por lo que también se avanzaría con un esquema mucho más dinámico. Ese giro de divisas al exterior compensaría por lo menos parcialmente los dólares que entrarán por distintas colocaciones financieras."

¿Se entiende?: la mayor afluencia de dólares provenientes de capitales especulativos de corto plazo (atraídos por la relajación de los controles, la eliminación del encaje y las altísimas tasas de las LEBAC's que ahora pueden sucribir inversores del exterior) y el re-endeudamiento externo del país financiarían el mayor flujo de utilidades de las multinacionales a sus casas matrices; además de -por supuesto- la fuga de capitales estrictamente dicha. Otra genialidad del "mejor equipo de los últimos 50 años".

En los días en que se está revisitando la obra de Aldo Ferrer a raíz de su fallecimiento y cobra actualidad su consabida idea de "vivir con lo nuestro", mientras el gobierno plantea el acuerdo con los fondos buitres como la única alternativa para que vengan al país inversiones extranjeras, y a éstas como el único motor posible para el despegue económico del país, los argentinos nos debemos un debate sobre este tema: cual es el rol a cumplir por el capital extranjero en nuestro desarrollo, y bajo que condiciones y reglas de juego, para nuestro beneficio, y no solo el suyo. 

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