LA FRASE

"LA CRUELDAD DEL GOBIERNO CON LOS JUBILADOS ES INCALIFICABLE, LO ÚNICO QUE FALTA ES QUE LES DESCUENTEN EL 13 % DE LOS HABERES, O LOS REPRIMAN SI PROTESTAN." (PATRICIA BULLRICH)

viernes, 7 de septiembre de 2012

HABLÓ EL DUEÑO, Y SALIERON A PEGAR LOS CHANCHOS


Ayer nomás tomábamos nota acá de las declaraciones de Paolo Rocca, el CEO del grupo Techint, sobre que el gobierno había perdido el rumbo de la economía desde el 2008, y decíamos que había que prestarle atención porque eran la punta del iceberg de una renovada ofensiva del poder económico.

Invirtiendo el dicho campero, ayer habló el dueño (Rocca), y hoy salieron a pegar -en perfecto espejo- los chanchos, Bonelli acá en Clarín, y Pagni acá en La Nación: invitamos a leer ambas columnas, para comprobar que son dos gotas de agua en su línea argumental.

El dólar está barato, la economía pierde competitividad (sobre todo los sectores exportadores), los costos laborales (léase salarios) se incrementan, las regulaciones estatales entorpecen y molestan y provocan caída en las inversiones, el manejo de la economía del gobierno es caótico porque está repartido en cuatro cabezas (Kiciloff, Lorenzino, Moreno y Marcó del Pont, más el rol de Echegaray en la AFIP), más preocupadas por pelearse entre sí que en gestionar; todo lo cual redundaría en la ineficiencia en la gestión, en perjuicio del clima de negocios.

Acá pueden ver en la edición de Diario Registrado el video de Axel Kiciloff anoche en "6 7 8" contestando puntualmente a las quejas de Rocca, con lo que es la real situación del Grupo Techint: la levantan con pala, como hace años, y la seguirán levantando; pero quieren hacerlo con dos o tres palas; como lo dice acá la propia Cristina en Página 12.

Es curioso (o no tanto) que tanto Bonelli como Pagni chicaneen al gobierno comparando a Cristina con Martínez de Hoz por la supuesta defensa de un dólar barato, cuando al mismo tiempo se cuestiona el rígido control de las importaciones, y la defensa del salario (eso que ellos llaman costo laboral); y la estratagema es vieja: se llama presionar para forzar una devaluación. 

Que aumente sideralmente las ganancias de los exportadores (como la mayoría de las empresas del Grupo Techint) y transfiera ingresos desde los sectores populares que fijen de un salario o jubilación, hacia los grupos más concentrados de la economía: demasiadas veces vimos los argentinos esa película como para no saber como termina.

Lo que expresa Paolo Rocca (y en un punto es cierto lo que dicen Bonelli y Pagni: verbaliza el pensamiento dominante en los grupos económicos más poderosos del país) es su hastío por lo que considera ya excesiva prolongación de la anomalía kirchnerista iniciada en el 2003 por un extraño vericueto de la historia; que proyectó a Néstor Kirchner como el hombre que condujo la salida de la crisis del modo que todos conocemos.

La devaluación por la que vienen pujando grupos como Techint desde el día posterior al triunfo electoral de Cristina no es sólo un planteo económico o vinculado al tipo de cambio: es un objetivo político, que tiene en la mira disciplinar al poder político (que ha ganado autonomía en estos años) y a la sociedad, por el terror que disemina una reestructuración drástica de las variables económicas: ése es el perfecto "clima de negocios" que añoran tipos como Paolo Rocca. 

Como la híper de 1989 o la megadevaluación del 2002, que provocaron un tembladeral que sacudió al poder político, a las instituciones y a la sociedad, y las dejó en condiciones de aceptar mansamente descomunales transferencias de ingresos en favor de los mismos de siempre, los que nunca salen mal parados de las crisis; como Techint, sin ir más lejos.

Por eso lo que disparó las palabras de Rocca (replicadas hoy por Pagni y Bonelli con un llamado a filas para que otros popes empresarios lo sigan en el ejemplo) no fueron los controles al dólar o los límites a la distribución de dividendos (o sí lo fueron, pero en un sentido mediato), tanto como la perspectiva de que prospere una reforma constitucional y eventualmente Cristina acceda a un nuevo mandato.

Y no es que eso sea algo que esté cerca de concretarse ni mucho menos, pero las rusticidades de éstos tipos (que no se llevan para nada bien con la democracia, sus tiempos y sus procedimientos) son así: es el modo brutal que tienen de decir que no están dispuestos a tolerarlo.  

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Tengo una duda. Porque hoy hablé con un economista y me dijo que es verdad lo que dice Rocca sobre la competitividad y los salarios. Por eso China tuvo el crecimiento que tuvo, porque a los trabajadores le pagan con un plato de arroz. Mi interrogante es ¿cuál es la solución? Porque es malo bajar los salarios ahora si la empresa no tiene competitividad cierra. Ayuda!

La Corriente Kirchnerista de Santa Fe dijo...

¿Y quién te dijo que si pierde competitividad (léase tasa de ganancia) cierra?, los costos laborales (más en una empresa como las del Grupo Techint) son el 10 o el 11 % (en promedio) de los costos. Después tenés energía aprecios subsidiados, impuestos en niveles argentinos, más exenciones más reintegros a las exportaciones, más posición dominante en el mercado (en los aceros industriales y hojalata, Techint tiene más del 90 %), protección arancelaria y comercial y acceso al crédito interno como no tiene ninguna Pyme. Todo cierra para (lejos de cerrar) tener niveles de rentabilidad extraordinarios, medidos en pautas internacionales. ¿Con qué economista hablaste, con Orlando Ferreres?