LA FRASE

"ME SIENTO CON GANAS DE TENER OTRO MANDATO, ESTE CARGO ES MAGNÍFICO, SOBRE TODO POR EL RÉGIMEN DE LICENCIAS QUE TIENE." (MAURICIO MACRI)

viernes, 29 de mayo de 2015

¿EL HELADO SE TERMINA DE DERRETIR O SE LO PEGA EN LA FRENTE?


Los rumores sobre la bajada de Sergio Massa de su candidatura presidencial están a la orden del día, y por estas horas hasta se llega a sostener que la decisión sería inminente; apurada por las deserciones masivas de dirigentes del espacio en la estratégica provincia de Buenos Aires, y por el naufragio de los acuerdos que había ido tejiendo en el interior del país.

A esta altura de los acontecimientos la confirmación o no de esos rumores es irrelevante, porque el daño político a las aspiraciones electorales del tigrense es irreversible: no puede afianzarse una candidatura que hay que desmentir todos los días que se seguirá sosteniendo.
Para colmo (o para peor para sus intereses), en medio de un festival de rajes, el "Cachi" Martínez se le queda, por lo menos hasta ahora. 

Pase lo que pase con la candidatura de Massa, todo indica que estaríamos asistiendo a los últimos días de un experimento político que se reveló fallido en menos de dos años desde su lanzamiento; pero que -a poco que se lo analizara- estaba destinado de antemano al fracaso.

Una estrategia que probó primero con un "Plan A", basado en un hipotético garrochazo masivo de dirigentes del PJ que no fue, y ahora se da al revés, por razones muy sencillas de entender: nadie en el peronismo se va de un espacio en el que hay un liderazgo claro, con posibilidades y decisión para ganar y sostenerse en el poder.

Del mismo modo que los garrochazos por goteo en sentido inverso que se ven a diario se fundan en la misma razón, vista de otro lado: nadie se queda en un espacio donde la conducción comete errores groseros todos los días, y eso errores comprometen seriamente las chances electorales.    

Fracasado el "Plan A", Massa intentó el "Plan B": fungir como rueda de auxilio de los antiperonismos provinciales, colaborando para que le ganen al PJ en algunas provincias, a cambio de brumosas promesas de reciprocidad en las elecciones presidenciales captando el voto radical/antiperonista; promesas que se revelaron con el tiempo frágiles como el papel.

Como si no fueran pocos los desaciertos en la estrategia de alianzas, les fue sumando los barquinazos discursivos: de una especie de Capriles que prometía "mantener lo bueno del kirchnerismo, y cambiar lo malo", a competir con Carrió en la dureza del discurso anti K, sin escalas

La "ancha avenida del medio" terminó devorada por la polarización, y Massa condenado a cazar en un coto donde ya mordían muchos, con mejor éxito que él. Por eso Macri lo dejó desangrarse rechazando su planteo de una "gran PASO opositora"; mientras el FPV le va chupando de a uno los intendentes del conurbano. Y entre ambos se repartirán sus votos si finalmente se baja, a esta altura es muy probable que más para el kirchnerismo, que para el PRO.

Lo real y concreto es que Massa -aunque decida seguir hasta el fin con su candidatura- ya no incide en el tablero nacional porque ha perdido la capacidad de hacerlo, por circunstancias ajenas a él (la creciente polarización), y por los muchos errores propios; como el caso de la candidatura a gobernador de Buenos Aires de De Narváez, a cambio de plata para la campaña, que terminó implosionando al propio espacio; para terminar en el escándalo por agredir a un periodista en un episodio que pone en tela de juicio la subsistencia de su propia candidatura.

Massa -hoy por hoy- no está en condiciones de desafiar a nadie ni de imponerle condiciones, y sus dotes de conductor (de las que muchos obsecuentes a su alrededor presumían) están a la vista; tanto como los límites de los candidatos "guionados", construidos paso a paso por los consultores. Algo que habrá que recordar cuando muchos se deslumbran con Macri y los pases mágicos de Durán Barba. 

A la vista de que el massismo como experiencia política se derrite aceleradamente como un helado al sol, habrá que esperar para ver si Massa lo deja derretirse, o se lo vuelve a pegar en la frente.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

De quien hay que mantenerse alejado es de Monica Lopez,pa' mi es medio yeta.

Anónimo dijo...

Su enorme ego que lo llevaron a creerse Maradona cuando el cuero le da para aspirar a ser un Oscar Garré (sub 40 abstenerse), termino siendo su perdición...

Chelo Saavedra dijo...

Al final Felipe Solá resultó más civilizado que De Narvaez, porque nunca cagó a piñas a nadie como el Colorado. Apenas fue a amenazar con custodios armados a la gente de un festival a beneficio de chicos discapacitados.