LA FRASE

"VAMOS A PONER UN MILITAR RETIRADO AL FRENTE DEL SERVICIO METEOROLÓGICO PORQUE LOS METEORÓLOGOS QUE ESTUVIERON HASTA AHORA JAMÁS ACERTARON NINGÚN PRONÓSTICO." (MANUEL ADORNI)

miércoles, 28 de enero de 2026

DE LO PEOR

 

Maximiliano Pullaro es -con ventaja- de lo peor que anda dando vueltas hoy por la política argentina: inescrupuloso, cínico, ventajero, mitómano y acomodaticio a lo que marcan los vientos de las encuestas y los focus group. 

Tanto que no vaciló ni un instante en aprovechar políticamente la trágica muerte de Jeremías Monzón para apoyar la baja de imputabilidad penal de los menores y pedir que se les apliquen las mismas penas que a los adultos cuando cometen delitos, siendo que él mismo carga en su prontuario con la muerte de un chico de 13 años, jugando a la ruleta rusa cuando eran adolescentes, en su pueblo natal: ni siquiera ese precedente atroz le impuso recato a la hora de meterse a opinar del tema.

Sabiendo además -porque si no lo sabe es muy bruto, o está mal asesorado- que aunque prosperase la reforma del Código Penal que impulsa el gobierno de Milei y se bajara la edad de imputabilidad penal de los menores a los 13 años, la nueva norma no se aplicaría a los asesinos de Jeremías porque no puede regir retroactivamente y siempre regirá la ley penal más benigna; como lo marca claramente el artículo 2 del Código Penal desde su sanción en 1921, por derivación del principio del artículo 18 de la Constitución Nacional: "Ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso,...".

Para que no queden dudas de por donde rumbea este personaje (menor, aunque él crea que está llamado a destinos trascendentes), véase que recién el lunes y después de 10 días cambiaron la noticia de apertura del portal oficial de la provincia -en rigor, una especie de agenda personal de Pullaro y poco más-, para subir esta nota con sus declaraciones contra el "garantismo" al que calificó de "ideología defendida por el kirchnerismo que le hizo mucho daño al país"; y que según el gobernador consistiría en "...que los delincuentes son víctimas de un sistema social injusto y que por eso no tienen que ir a la cárcel o tienen que pasar el menor tiempo posible ahí dentro”.".

La referencia no es casual (nada lo es con este personaje, claro ejemplo de la política guionada): en esos 10 días anteriores a la nota, lo que abría el portal del gobierno provincial era la noticia de la visita del gobernador a la nueva cárcel para presos de alto perfil bautizada como "El Infierno"; tema que analizáramos nosotros en ésta entrada. Es decir que Pullaro arrancó el año sobregirado en su agenda derechosa, preocupado porque en las últimas elecciones en la provincia terminó tercero, y viene perdiendo aceleradamente votos a manos de "La Libertad Avanza": tiene que apurarse a mostrar que el auténtico representante de las ideas de derecha en Santa Fe es él.

Tanto que apela a un típico recurso nazi (si: nazi) que es la deslegitimación del adversario político creando un hombre de paja al que atribuirle todos los males, que en éste caso es el kirchnerismo: lo que Pullaro llama despectivamente "garantismo" (mezclando absolutamente todo en un guiso incomible, pero con eficacia en mentes cacofónicas que responden a la sugestión post hipnótica de ciertas palabras evocativas) no son ni más ni menos que los principios que consagra la Constitución Nacional desde 1853 y el Código Penal desde 1921, y no los inventó el kirchnerismo.

De hecho, el propio Pullaro hizo campaña electoral para la reforma de la Constitución provincial buscando su reelección con la falsa premisa de "garantizar una Constitución que no sea garantista", como si la provincia de Santa Fe pudiera hacer tal cosa, sin violar la Constitución Nacional y colocar por tanto a Santa Fe en condiciones de ser intervenida por el gobierno federal.

Pero para los inescrupulosos como Pullaro -y para sus electores promedio a los que está dirigido el mensaje- son consideraciones que no cuentan: "garantismo" es sinónimo de complicidad con los delincuentes, y si en la ecuación aparece el mágico nombre del  kirchnerismo, los prejuicios hacen su trabajo y listo: a Jeremías Monzón lo mandó a matar Cristina, como a Nisman, y asunto terminado. Lo que de paso exculpa otro fracaso de su tan promocionada política de seguridad, con índices presuntamente espectaculares de baja del delito.

El sobregiro de Pullaro a la derecha con canalladas como ésta tiene también otro propósito muy concreto: preparar el terreno para justificar su apoyo a la reforma laboral esclavista de Milei, dado que tendría otro punto de contacto con el gobierno nacional: hay que bajar la imputabilidad penal de los menores, para terminar con el garantismo kirchnerista y listo.

Un apoyo a la reforma laboral que vendrá aunque ésta no tenga "una mirada Pyme" (vaya uno a saber que significa eso en el contexto, pero seguimos apelando a las palabras mágicas que no requieren ser explicadas), ni le paguen a la provincia las deudas contraídas por la Nación, ni hagan obras nacionales en Santa Fe e incluso le manoteen coparticipación por la rebaja del impuesto a las Ganancias para las grandes empresas. De hecho, Pullaro acaba de pedir complementar esto último con una eliminación de las retenciones, como para que no queden dudas respecto a para que lado patea. 

Y no se trata de que nosotros seamos adivinos sino que el personaje en cuestión es mínimo, simplón y previsible, aunque se crea un banana genial, y más que nada él mismo lo está anunciando, con todas las letras. Tuits relacionados:

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