LA FRASE

"SI REALMENTE HUBIERAN PROSCRIPTO AL PERONISMO YO NO HUBIERA LLEGADO A LA VICEPRESIDENCIA DEL SENADO." (CAROLINA MOISÉS)

viernes, 27 de febrero de 2026

UN PAÍS NORMAL

 

Con apenas horas de diferencia, el CEO de YPF y el presidente de la CAME coincidieron en sus declaraciones: los cierres de empresas con su secuela de despidos y pérdida de fuentes de trabajo que se están sucediendo a lo largo y a lo ancho del país son los costos inevitables que hay que pagar para convertirnos en un país normal. Cosa que al parecer antes requiere tocar fondo en todos los planos: algo así como "cuanto peor, mejor".

Si lo hubiera dicho Myriam Bregman o algún otro dirigente de la izquierda los acusarían de golpistas y les armarían alguna causa judicial, pero como lo dicen corifeos de nuestra autopercibida élite empresarial pasa casi desapercibido, o se toma por válido el argumento; como si tal barbaridad ya no se hubiera dicho antes en nuestra historia, y los resultados no fueran los mismos, siempre que se aplicaron estas mismas políticas que hoy padecemos.

Y hablando de argumentos repetidos: desde 1976 para acá se nos dice que los planes económicos de la derecha (en sus diversas encarnaciones) son sólidos, pero es necesario alcanzar ciertos consensos políticos en torno a ellos para que puedan estabilizarse y lograr los frutos esperados (siempre que nos pongamos de acuerdo en cuales son). El "riesgo" no serían entonces las propias políticas económicas insustentables desde todo punto de vista, sino el "ruido político": las elecciones, las protestas sociales, el sindicalismo. La democracia, en definitiva.

Pues bien, desde ese punto de vista podría decirse que Milei disfruta de su propia pax: revalidó apoyo social en las elecciones de medio término, los respaldos de los grandes sellos empresarios a su gestión (como acaba de pasar con el G6) son explícitos (si no lo hicieran serían ingratos: gobierna para ellos), los medios hegemónicos (justo los que para él no son ensobrados) lo aplauden y replican al pie de la letra el discurso oficial, enfrenta al peor sindicalismo de la historia que dejó pasar la reforma laboral casi sin resistencia, la principal dirigente opositora (y presidenta a su vez del principal partido de oposición) está presa, proscripta y vigilada por la justicia en sus movimientos y declaraciones.

El peronismo está desarticulado y dividido y hasta apareció una fracción con peluca que se suma a la amplia coalición pan-oficialista; que controla con comodidad ambas Cámaras del Congreso y excluyó a la principal fuerza opositora de los cargos directivos y las comisiones; mientras ya están gastando a cuenta de que podrán armar una Corte Suprema a su medida. Y el resto del Poder Perjudicial (como pasa siempre) olfatea el clima de época y los ayuda a él, su hermana y sus funcionarios de zafar de las consecuencias de sus descuidismos varios, que perpetran mientras destrozan y entregan el país, o lo que queda de él.

Buena parte de los rectores de las universidades nacionales (los ligados a la UCR) negociaron bajo cuerda con el gobierno una nueva ley de financiamiento mucho más modesta que la que Milei se niega a cumplir aun mediando orden judicial, el Banco Central compra reservas, el dólar permaneció un buen tiempo más o menos estable y pareciera que todo está andando joya y acorde al plan, pero el riesgo país sigue estando por arriba del nivel que dispararía nuevo endeudamiento, las acciones y los bonos se desploman, y los cierres de empresas y despidos se multiplican, aunque ya hemos visto que esto último -según nos dicen- serían daños colaterales inevitables del éxito del modelo.

Pero sin embargo se mueve: lejos de la aparente calma por los reacomodamientos en la superestructura, el Congreso pintado de distintos tonos de violeta se sustenta en el ausentismo electoral de la mitad del padrón (registro récord desde la vuelta a la democracia), el voto de buena parte de los que concurrieron a las urnas ha sido traicionado en su sentido y los conflictos laborales son tan focalizados (por la crisis de la dirigencia sindical incapaz de conducirlos) como extendidos, porque la realidad "real" empieza a golpear donde más duele: bolsillo, empleo, salarios, inflación, despidos, cierres, recesión.

Y los agredidos por las políticas de Milei y su gobierno (simples ejecutores de una cruel venganza clasista) son como los personajes de la obra de Pirandello, que estaban en busca de un autor: no podemos saber hoy cuando se producirá la reacción, ni cuan extendida será ni -sobre todo- quien acertará a canalizarla y conducirla. Pero de algo podemos estar seguros: si no hay canales de expresión política (lo que explica la abstención electoral) ni sindical o a través de los movimientos sociales (otros desaparecidos en democracia) no significa que no la habrá. 

Nuestra historia es pródiga en ejemplos al respecto -en otros tiempos- de lo que era un país normal; que no es uno donde la mitad no vota, solo el 10 % vive más o menos bien, y se despliega un modelo económico que no tiene respuestas -ni empleo, ni progreso, ni perspectivas de futuro, ni inclusión- para las dos terceras partes de sus habitantes, como mínimo. Tuits relacionados:

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