LA FRASE

"¡POR FAVOR, COMO VAN A DECIR QUE EL GOBIERNO DE MACRI ES FASCISTA, CON MUSSOLINI LOS TRENES FUNCIONABAN PERFECTAMENTE Y LLEGABAN SIEMPRE A TIEMPO!" (ALEJANDRO BIONDINI)

miércoles, 23 de diciembre de 2015

RECLAMAN QUE -EN LA MEDIDA DE LO POSIBLE- LA CRISIS NO CAUSE DOS NUEVAS MUERTES; PERO SI NO HAY MÁS REMEDIO...


El episodio de la represión a los trabajadores de Cresta Roja excede claramente el conflicto puntual: lo que está haciendo el gobierno de Macri es enviar un mensaje claro a todos los que en el futuro puedan ensayar una protesta; y es que no les temblará la mano para reprimir.

Quedará para la discusión teórica si con eso responde a sus íntimas convicciones, o a las presiones del "círculo rojo" y buena parte de su electorado, pero lo cierto es que Macri está lanzado decididamente por el camino de sobreactuar los "gestos de autoridad", pero siempre para el mismo lado: el de los más débiles, y el de acrecentar su poder, más allá incluso del mandato de las urnas, y de los límites institucionales que hasta ayer le reclamaba respetar al kirchnerismo. Allí está el decretazo de intervención de la AFSCA para comprobarlo.

Si lo que el presidente quisiera es afirmar su autoridad con gestos que la demuestren, podría empezar por tomar alguna medida en contra de los intereses de los grandes grupos económicos (una solita aunque sea, para perder el invicto); en lugar de entregarles el gobierno y el país, llave en mano: acá por ejemplo lo tenemos al Secretario de Comercio Miguel Braun (uno de los dueños de la cadena de supermercados La Anónima) discutiendo los aumentos de los productos de "Precios Cuidados" con -entre otros- ...La Anónima.

Lejos de eso, avanzó nombrando jueces de la Corte por decreto, y hoy a la mañana ordenó la intervención de la AFSCA apelando a la fuerza pública y por un decreto que -al momento de realizarse el operativo- ni siquiera estaba publicado en el Boletín Oficial; porque la edición digital seguía siendo la del día anterior. Algo así como "la mañana de los micrófonos largos", en democracia.

Pero al parecer tamañas "muestran de autoridad" no serían suficientes. Leemos a Morales Solá: " Importantes sectores sociales se acostumbraron a cortar calles, rutas y autopistas, a trastornar el espacio público en demanda de soluciones al gobierno. Sus protagonistas incluyen desde la izquierda trotskista hasta sectores de la clase media dispuestos a reclamar por un corte de luz, pasando por trabajadores que reclaman un aumento salarial y por la estabilidad de las empresas.Importantes sectores sociales se acostumbraron a cortar calles, rutas y autopistas, a trastornar el espacio público en demanda de soluciones al gobierno. Sus protagonistas incluyen desde la izquierda trotskista hasta sectores de la clase media dispuestos a reclamar por un corte de luz, pasando por trabajadores que reclaman un aumento salarial y por la estabilidad de las empresas. La sensibilidad de los líderes de las protestas ha cambiado mucho a lo largo de casi una década y media. Al principio, cuando el país vivía su peor colapso económico y social, los primeros jefes piqueteros se ocupaban de pedir disculpas por las molestias que causaban. Iban a la televisión y a los diarios para explicar sus razones y pedir comprensión. Ahora, esa sensibilidad no existe más. Peor: buscan el momento y el lugar que más complicaciones pueden causarle a la gente común.". Raro ¿no? no menciona a los que caceroleaban para que los dejaran comprar dólares, ni a los agrogarcas que sitiaron ciudades y las desabastecieron en el 2008.

La omisión no es casual, y Van Der Kooy despeja toda duda al respecto: "...es la cabeza de un partido, el PRO, y también de la mayoría de un electorado que no posee preferencia por la presencia callejera. A lo sumo, para protestar cuando las cosas superan los límites o exacerban el espíritu. Podrían recordarse, a propósito, algunos de los cacerolazos que supieron conmover a Cristina Fernández. Pero esa clientela estaba, por entonces, en la oposición."

"El presente sería diametralmente distinto. Macri está obligado a empezar a remover, de a poco, la cultura del piqueterismo que se insinuó a finales de los 90 y se convirtió en práctica cotidiana, luego de la crisis del 2001, durante el kirchnerismo. Forma parte de una de las demandas, entre una parva, de su propio electorado. Tal desarticulación no encerraría pocos riesgos. Macri no podía quedar convertido en pasivo actor del pleito con los trabajadores de Cresta Roja, que cerraron uno de los tres principales accesos a la Ciudad, sin sufrir mella en su autoridad. Se trata de una condición que lo obsesiona por un motivo lógico y sencillo: no debe dejar ninguna duda sobre la gobernabilidad." (las negritas son nuestras)

Más claro, imposible: hay protestas y protestas, según sea el que protesta, y según sea el que gobierne. Y al que gobierna ahora lo votaron para que meta palos, y el tipo cumple, mete palos; y listo.

Sin embargo, hay dificultades: dice Morales Solá: "Otro desafío que tiene el Gobierno es el de administrar la represión sin provocar muertes. Hay un problema objetivo: las fuerzas de seguridad han perdido el temor que solían provocar en los revoltosos, y éstos, a su vez, se tornaron cada vez más violentos. Tras más de una década en el papel de meros espectadores del descontrol social, las fuerzas del orden se olvidaron de los manuales que les enseñan a reprimir sin producir una violencia desmedida.".

O sea, lo empujan a pelear, le tienen el saco pero que trate (que trate, nomás) de que no haya muertos; porque entonces todos (los que lo votaron para que metiera palos, los que le piden desde las columnas de lo diarios "afirmar la autoridad") tomarán distancia de las responsabilidades; para la tribuna claro. En su fuero íntimo dirán que son "daños colaterales".

¿Morales Solá añora acaso los años en los que las fuerzas de seguridad estaban más "entrenadas" para reprimir la protesta? porque si son los mismos que recordamos nosotros, por entonces no les preocupaba mucho que digamos "producir violencia desmedida".

Y no nos vayamos a la dictadura: por estos días anda todavía la justicia tratando de establecer las responsabilidades por las muertes de diciembre del 2001 en Plaza de Mayo, cuando -por una broma cruel del destino- las fuerzas de seguridad que reprimieron ayer en Ezeiza están al mando de Patricia Bullrich: un retorno en el túnel del tiempo a la peor crisis de nuestra historia reciente. 

Al decir del plumífero de Bussi, la represión no es una decisión política, ni la consecuencia inevitable de haber empezado a descargar sobre las espaldas de los argentinos un brutal ajuste (¿o acaso futuras protestas por las medidas económicas del gobierno serán tratadas con guante de seda?), sino un problema de gestión: es cuestión de "administrar mejor" los balazos de goma, para que no haya muertos, de ser posible. 

De última, si los hay, será consecuencia de que los protestantes de turno "se tornaron cada vez más violentos"; o ya habrá tiempo entonces para volver a titular que "La crisis causó nuevas muertes".

6 comentarios:

marcelo ignacio dijo...

Dos cosas: la primera, el tipo que tiene diez tiros de goma en la espalda los tiene en la espalda; estaba de espaldas, posiblemente huyendo. No estaba haciéndole frente a la gendarmería. Cagones hijos de puta, le tiran a un tipo que se está yendo.

La segunda es que hubo provocadores; por supuesto que los hubo. No sé si a la mañana, pero al mediodía seguro que los hubo. Entonces tiraron balas de goma, dieron palos y usaron el camión hidrante. Si esa es la excusa estamos jodidos, porque casi siempre va a haber provocadores, gente que tire piedras, gente que se enoje, que trate de defenderse o contraatacar. Y troscos y estúpidos que empeoren las cosas; la primera vez que estos tipos tienen que hacer frente a los provocadores, causan más de diez heridos. Y la próxima vez, que va a haber varias próximas veces, ¿qué? ¿Dos muertos? No saben manejar una crisis en la que hayan provocadores.
O no les interesa.

O son muy torpes o son una manga de hijos de puta.

Q dijo...

marcelo, por que no ambas opciones???

Michael Madison dijo...

Mi opinión al respecto: son las dos cosas. Lo que los hace mucho, pero mucho, más peligrosos.

Anónimo dijo...

Se le escapa esto o lo dice adrede?: "...buscan el momento y el lugar que más complicaciones pueden causarle a LA GENTE COMÚN." O sea, el que protestra no es gente común, pareciera que la gente común no protesta, si protestás sos algo fuera de lo común, capaz que ni gente sos... Claro, si no sos gente, justificadísimo recagarte a palos, tal como pisotearías un hormiguero sin remordimientos porque, por supuesto, "eso" no es gente.
Tom

Anónimo dijo...

Después de lo que se vió en la Ricchieri, en el próximo conflicto gremial que se produzca, los trabajadores no van a ir con las manos vacías.Porque ya saben como los esperan.
Doce días de "gobierno" y Macri ya abrió la caja de la violencia.
Cuando esa caja se abre, es muy difícil de cerrarla.
El Colo.


El que vende prestobarbas para gorilas dijo...

O son ellos los que mandan a los provocadores.