LA FRASE

"HAY GENTE EN LA MESA DE ENLACE QUE CUESTIONA QUE YO NO HAYA DADO EL DISCURSO DE CIERRE DESPUÉS DEL PRESIDENTE EN EL ACTO DEL 8 DE JULIO, PERO LES HICE ENTENDER QUE TENEMOS QUE SER GENEROSOS." (DANIEL PELEGRINA)

miércoles, 20 de septiembre de 2017

INSÓLITOS NIVELES DE PAYASISMO


Los otros días en ésta entrada analizábamos las obras incluidas y excluidas para Santa Fe y su zona de influencia en el proyecto de presupuesto nacional para el año que viene; y entre ellas hablábamos de la planta potabilizadora de agua para la ciudad, incluida bajo el sistema de “participación pública privada”; con un presupuesto de 7501 millones de pesos que pondrían -en teoría- inversores privados.

Planteábamos nuestra dudas al respecto, porque la obra está comprendida dentro del plan general de mejoras y desarrollo del servicio que debe ejecutar Aguas Santafesinas S.A., la empresa estatal que presta el servicio de agua potable y cloacas en 15 localidades de la provincia.

Y en el marco de la interna a cielo abierto entre socialistas y radicales que ya cobra contornos payasescos, vemos acá en el diario del Loco Lindo que ayer hicieron anuncios en simultáneo sobre la obra el gobernador Lifschitz y el intendente Corral, cosa que no debe sorprender: mientras la semana pasada Corral estaba en Rafaela visitando obras en una ruta nacional con Macri, el gobernador anunciaba obras de bacheo en Santa Fe, como si fuera el intendente.

Pero volvamos a la planta potabilizadora: Corral se atribuye el mérito de haberla incluido en el presupuesto nacional con la modalidad PPP (participación pública privada), mientras Lifschitz también considera esa alternativa como una de las posibles para hacerla; pero ninguno de los dos nos explica como funcionaría, sin mencionar que para el gobernador costaría entre 1500 y 2000 millones de pesos, y en el presupuesto nacional figura -como dijimos antes- con un costo de 7501 millones.

En los últimos días del primer gobierno de Reutemann en 1995, la provincia privatizó los servicios de agua potable y cloacas en 15 ciudades y pueblos de la provincia, dando lugar a la desaparición de la ex DIPOS, y a la llegada de Aguas Provinciales de Santa Fe; el consorcio privado comandado por el Grupo Suez y Aguas de Barcelona (los mismos que habían aterrizado en la nación, para los mismos servicios).

Radicales y socialistas (que por entonces formaban la Alianza Santafesina, el antecedente del FPCyS) le saltaron a la yugular y con razón al gobierno de Reutemann por la privatización, ejecutada por Roberto Gayá, un hombre que provenía de la UCR del sector de Usandizaga.

Como cualquier santafesino sabe, la concesión fue un completo fracaso desde el principio: la concesionaria nunca cumplió ni siquiera mínimamente con las obras e inversiones comprometidas, reclamando la dolarización de las tarifas para sostener -en teoría- la ecuación económica del negocio.

A principios del 2006 el gobierno de Jorge Obeid rescindió la concesión por culpa de la concesionaria, y creó Aguas Santafesinas S.A., con un 51 % de acciones del Estado provincial, un 39 % de los municipios y comunas comprendidos en el radio de la concesión y un 10 % de los trabajadores de la empresa a través de un programa de propiedad participada.

La medida dio lugar a un juicio del Grupo Suez contra la provincia y el Estado nacional en el tribunal arbitral del CIADI; lo que generó -otra vez- la crítica de radicales y socialistas, porque se había cedido jurisdicción en tribunales del extranjero, aun cuando eso era consecuencia de los tratados bilaterales de inversión firmados en el gobierno de Menem.

En los dos últimos años de su gobierno, Obeid fijó una política de subsidios a las tarifas, y el plan de obras e inversiones fue solventado con aportes del Estado; tal como hizo Néstor Kirchner con AYSSA, creada al mismo tiempo para atender los servicios del AMBA (Area Metropolitana del Gran Buenos Aires); un criterio que cambio sustancialmente a partir de diciembre del 2007 con la llegada del Frente Progresista de radicales, socialistas y otros partidos al poder en Santa Fe.

Desde entonces, los gobiernos de Binner, Bonfatti y Lifschitz adoptaron un esquema de fuertes aumentos de tarifas (por lo menos dos al año), con la excusa de solventar un plan de obras y ampliar los servicios, en especial las cloacas. Incluso llegaron al extremo de crear sendos cargos solidarios específicos sobre las facturas de los usuarios de Santa Fe y Rosario, para esas últimas obras. Es decir, hace 10 años vienen manejando a la empresa estatal, como la querían manejar lo privados en los tiempos de Reutemann.

Con solo remitirse a la etiqueta “Aguas Santafesinas” a la derecha del blog pueden leer las entradas que hemos hecho sobre el tema, para enterarse de que nada de eso pasó: las tarifas aumentaron, el cargo solidario se cobra, pero las obras no llegan, o si lo hacen -y a cuentagotas- es con aporte del Estado provincial, o con partidas el fondo sojero que llegan de la nación desde el 2009.

Así llegamos a éste punto, en el que ambos socios hoy desavenidos no descartan hacer una obra crucial para los vecinos de Santa Fe como la nueva planta potabilizadora bajo un esquema igual o si se quiere, peor que las privatizaciones de la década del 90’; como es la “participación pública privada”, que incluso podría venir con la prórroga de jurisdicción a favor de los tribunales de Nueva York para cualquier pleito derivado del contrato, como cuentan acá.

Y en el medio de la payasesca disputa entre radicales y socialistas (pensemos lo que dirían estos mismos tipos si así se dirimiera una interna del peronismo) los santafesinos seguimos sin saber cuando, como y por cuanto dinero se hará la obra, si es que se hará; y quien pondrá la plata; sin dejar de señalar que tampoco nos cuentan quien elegirá al privado que -en teoría- pondrá la plata, y cuáles son los beneficios que ese privado obtendría a cambio, por financiar la construcción de la planta. Por supuesto que el periodismo de copy paste de partes oficiales de prensa jamás se hará estas preguntas, ni se las hará a los funcionarios.

¿Se viene otra privatización solapada y sin intervención de la legislatura de los servicios de agua potable y cloacas como la que los radicales y socialistas le criticaron a Reutemann en los 90’, con tarifas dolarizadas y jurisdicción extranjera para dirimir los conflictos?

O quizás no llegue a tanto y simplemente se trate de otro capítulo más de una pelea bizarra y payasesca.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Y mientras tanto la tarifa de agua no para de aumentar. Es terrible el choreo que padecemos los contribuyentes! Estos socialistas están demasiado cerca del Pro. Casi que son la misma bosta.