LA FRASE

"NO TENGO NADA QUE VER CON EL HUMO QUE ESTÁ CUBRIENDO BUENA PARTE DEL PAÍS." (RICARDO CARUSO LOMBARDI)

viernes, 3 de abril de 2020

EL REY PAOLO


Por A.C.
No es un tema personal con un anciano rico, dueño de una fortuna inconmensurable. Si bien Forbes la estima en 8.000.000.000 millones de dólares, él y nosotros sabemos que esos 8 mil millones son solo la punta del iceberg. Es lo declarado, lo que se puede detectar impositivamente, pero todos sabemos que hay mucho, mucho más, sobre todo en el caso de éste rico anciano que ha dedicado su vida a generar enormes sumas para fugarlas a paraísos fiscales en los cuales además fija domicilo. Ayer en las Islas Caimán, hoy en Luxemburgo.
Luxemburgo, un país de 600.000 habitantes que posee 4 billones de dólares de Inversión Financiera Directa, una inversión financiera muy superior por ejemplo a un gigante como China, grandes recursos que recibe porque desde hace unos años se ha convertido en el principal paraíso fiscal utilizado por las empresas multinacionales para evadir el pago de impuestos.  Los 4 billones de dólares de inversión divididos por los 600.000 habitantes de Luxemburgo, representan 6.600.000 dólares por habitante, lo que resulta una ficción insostenible, un indisimulable puerto para piratas y delincuentes económicos. Y por eso allí está radicado el grupo económico del viejo Paolo. Pero ésto no se trata de un tema personal, sino de la conducta que exhibe en un momento límite como el que atravesamos, despidiendo empleados en medio de una situación social extrema.
De nada sirve el maquillaje de nombres con firmas reales y fantasmas, a nadie puede engañar.  Que San Faustin S.A. aparezca como sociedad controlante de Techint, y que a su vez San Faustin sea controlada por Roca & Partners, y que ésta última se diluya a través de una fundación privada creada bajo el derecho holandés con el nombre de Roca & Partners Stichting Administratiekantoor Aandelen San Faustin, nada cambia. Detrás –y adelante- siempre está el viejo Paolo, como de las millones de toneladas de acero y de los tubos sin costura a través de empresas como Ternium,Tenaris o Siderar, como de los casi 1.500 despidos dispuestos en medio de la pandemia.
Por eso no hablaremos ahora de Agostino Rocca, su abuelo, designado por Mussolini como director de la actividad metalúrgica del Estado italiano durante el fascismo, como tampoco de la llamativa muerte de su socio y hermano mayor, con quien lo unía una eterna enemistad.  Sin que ello implique olvidar, podemos postergar el análisis sobre la compra a precio vil de SOMISA pagando mucho menos de lo que la siderúrgica estatal tenía como stock de producción, o que varios miembros de su familia que le sirven de escudo fiscal, se acogieron por grandes cifras al blanqueo de capitales dispuesto por Macri.
A propósito del gobierno anterior, y esto sí es momento de plantearlo, solo durante el último año de gestión macrista, el holding del viejo Paolo recibió del Estado argentino más de 300 millones de dólares en subsidios.  Fuga de divisas, paraisos fiscales, oscuridad tributaria y beneficiado con enormes subsidios estatales. A cambio de ello, el viejo Paolo asume el papel de punta de lanza, porque se siente impune, para provocar al gobierno despidiendo trabajadores en el marco de una crisis local y mundial sin precedentes.
Basta de cuarentena, hay que normalizar la actividad económica sin importar los costos en vidas por el contagio del coronavirus. Ese es el claro mensaje del viejo Paolo, que actúa como si tuviera la inmunidad de un rey. No hay razonabilidad en la avaricia.
Por eso no es suficiente dictar una conciliación obligatoria. En un marco de emergencia sin precedentes como el actual, el Estado tiene facultades dentro del marco constitucional para disponer otro tipo de medidas, entre ellas, tomar a su cargo actividades económicas estratégicas, y el Estado argentino además, resulta accionista del grupo Techint a través del Fondo de Garantía de Anses.
La respuesta del gobierno se debe canalizar por el camino que en ésta situación de emergencia social y económica se presenta como necesario: la decisión de un Estado que asume los resortes estratégicos de la economía.  Si se utilizan los recursos legales que el Estado dispone, el rey Paolo deberá asumir que su poder económico no lo convierte en intocable, y que las necesidades del Estado tienen prioridad sobre los intereses empresarios. 

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