LA FRASE

"MI COMPROMISO CON EL PRESIDENTE Y LOS OBJETIVOS DE SU GESTIÓN ES ABSOLUTO, SI ME PIDE PONERME EL DISFRAZ DEL CAPITÁN AMÉRICA LO HARÍA SIN NINGÚN INCONVENIENTE." (CARLOS PRESTI)

sábado, 29 de noviembre de 2025

TWEETS POLÉMICOS

 

viernes, 28 de noviembre de 2025

¡BASTA, GILDO!

 

Apenas asumió el gobierno hizo declarar por la Legislatura 5 emergencias: de seguridad y penitenciaria, sanitaria, social, educativa y de los servicios de agua potable y saneamiento. En todas se hizo dar facultades extraordinarias para hacer contrataciones directas sin licitación pública, invocando la emergencia.

Por la emergencia penitenciaria creó una cámara judicial de ejecución penal en la que designó a jueces que -lo dijo explícitamente- tenían que estar alineados con la política de persecución criminal del Poder Ejecutivo.

Hizo aprobar una emergencia previsional y una reforma al régimen jubilatorio de los empleados públicos recortando los haberes base iniciales, dilatando el traslado a los jubilados de los aumentos a los activos, imponiendo un aporte adicional sobre los sueldos y algunas jubilaciones, y reservándose la facultad de aumentar la edad jubilatoria por decreto, si la nación la sube.

En la emergencia en seguridad se hizo otorgar la facultad de reintegrar al servicio activo a policías y agentes penitenciarios retirados, para una vez reintegrados poder ascenderlos de modo extraordinario en forma directa, sin concursos ni invocación de méritos o causas.  

Impulsó y logró aprobar una reforma constitucional que le otorgara la posibilidad de la reelección, y pocas semanas después de haberla aprobado y viendo los resultados de la última elección en la provincia, empezó a hablar de establecer el balotaje o en su caso la ley de lemas para elegir al gobernador, en contra de lo que dice expresamente la propia Constitución que hizo reformar.

Trató de evitar que la reforma constitucional no estableciera la autonomía funcional del Ministerio Público de la Acusación y aunque no lo logró en la letra, si en la práctica, promoviendo designaciones masivas de jueces y fiscales bajo el sistema vigente, demorando el dictado de las normas de selección que deben aplicarse de acuerdo con la nueva Constitución todo lo que haga falta para completar el copamiento de todos los cargos vacantes, con candidatos propios.

Logró que la reforma dispusiera el inmediato cese de los miembros de la Corte Suprema de Justicia en sus cargos al cumplir 75 años, y desde entonces viene amenazando a los que ya los cumplieron con cesarlos por decreto si no renuncian, para poder completar el armado de una Corte íntegramente hecha a su medida, durante su mandato.

No introdujo en la reforma constitucional cambios en el Tribunal de Cuentas, pero mantuvo la ley (que era inconstitucional antes y lo sigue siendo ahora) aprobada durante otro gobierno de su mismo signo que prorroga los mandatos de los vocales cuando se vencen, hasta que se les designe reemplazante; con lo cual se asegura que los que quieran quedarse en sus cargos por el mero transcurso del tiempo una vez vencido sus mandatos no ejerzan ningún tipo de controles molestos para su gobierno.

Ahora que tenemos toda su atención, les contamos que nada de lo precedentemente enumerado pasó ni sigue pasando en Formosa ni con Gildo Insfrán, sino en Santa Fe y con Pullaro. Por eso muchos no se enteraron por ningún medio, y otros tantos se enteraron, pero prefirieron hacerse bien los boludos. Tuit relacionado: 

jueves, 27 de noviembre de 2025

TWEETS POLÉMICOS

 

miércoles, 26 de noviembre de 2025

SEAMOS PRECISOS

 

En política -como en todo- las cosas son lo que son, y no lo que uno cree que son, o lo que alguien dice que son. El concepto aplica para los gobiernos de derecha como el actual, respecto a los cuales de un tiempo a ésta parte se busca (desde algún lugar del análisis político) siempre lo novedoso o disruptivo, sin acentuar las continuidades históricas: los bloques sociales y económicos que apoyan y promueven esos proyectos políticos porque sus intereses se benefician con ellos, los objetivos precisos y concretos que esos proyectos persiguen, y como impactan en la realidad. 

Sin que deje de ser interesantes las razones por las que la gente vota un determinado proyecto (y siempre que existan modos confiables de establecerlo, y no simples especulaciones intelectuales), es mucho más relevante cuales son los intereses que prioriza con las políticas que ese proyecto ejecuta desde la conducción del Estado. Quedarse en que Milei logró conquistar el voto de los pibes de Rappi podrá servir para imaginar estrategias electorales futuras que reviertan ese hecho, pero no perder de vista que gobierna para Blackrock y los fondos buitres permite dimensionar más claramente la naturaleza del proceso, y sus resultados; y generar las estrategias necesarias para impedirlos.

Lo mismo sucede con las políticas de seguridad y defensa del gobierno, el giro en materia de derechos humanos, y sus posturas frente al legado de la dictadura y el consenso democrático: la evidencia histórica señala que, más allá de los discursos (y a veces ni ahí, recordemos que fue Macri el que empezó con lo del "curro de los derechos humanos"), cada vez que la derecha gobierna esa línea de pensamiento y acción va unida a política económicas de desregulación, apertura, destrucción de empleo y tejido industrial, valorización financiera y endeudamiento para financiar la fuga de capitales, como la sombra al cuerpo. 

Cuando se dice que ese tipo de políticas no cierran sin represión no se trata de un simple cliché ideológico, sino de una constatación empírica: sea en forma abierta (como sucede con éste gobierno desde sus inicios con la protesta social) o como amenaza implícita, como está sucediendo con las fuerzas armadas; cuyo rol además es siempre auxiliar respecto del proyecto político al cual sirven: brazo armado de la nación para la defensa de su soberanía e integridad territorial, o cuerpo auxiliar de nativos que sostiene el orden colonial, como es hoy en día.

Se trata siempre de comprometer políticamente a las agencias armadas del Estado más allá de su rol estrictamente profesional, en el alineamiento incondicional con determinados objetivos políticos que no son los del país en su conjunto, sino de un determinado grupo político, que actúa ostensiblemente como gestor de los intereses de poderes económicos, del país y del extranjero; mientras se disuade toda oposición posible, mediante el uso o la amenaza del uso de la fuerza, sin mayores restricciones.

Si muchos argentinos parecen compartir todo el combo (las políticas económicas y sociales y los mecanismos de disciplinamiento necesarios para asegurarlas) más allá de como sean atendidos por él sus propios intereses objetivos, significa ni más ni menos que hay un porcentaje (no menor) de la sociedad con el que no hay canales de comunicación ni encuentro posible, no al menos sin desfigurarnos tanto que nos terminemos convirtiendo en ellos. Significa (como se dijo acá) que hay que revisar conceptos en cuanto a la amplitud de ciertos consensos básicos, que dábamos por sentados. 

Pero también significa que que hay lugares adonde no llegan ni impactan ni alcanzan las revisiones ni las autocríticas, porque son impermeables a nuestra acción política, así como en otros puede ser efectiva: distinguir la diferencia para no desperdiciar esfuerzos donde son inútiles y ponerlos allí donde son necesarios, es crucial en la coyuntura.

Así como hay cosas con las que no hay que transigir ni siquiera con el pretexto de la necesidad de aggiornarse, como "el discurso para el mundo de las finanzas" que se reclama al peronismo, o la reforma laboral. Porque hoy, en el contexto actual y con las iniciativas concretas que el gobierno despliega en esos campos (se podrían citar otros) no hay encuentro ni contacto posible, que no suponga una pérdida: de derechos, de discurso o de credibilidad.

Porque el mundo financiero en el país es, efectivamente y más allá del rol teórico que se supone debe cumplir el crédito como dinamizador de la economía y el crecimiento, un nicho de la timba; y la única propuesta posible allí es regularlo desde el Estado, y fuertemente: con la derogación de la ley de entidades financieras de Martínez de Hoz que aun nos rige para imponer límites a la voracidad del mercado, con controles al flujo de capitales o al acceso y manejo de las divisas, con mecanismos (como fue en su momento la reforma de la carta orgánica del BCRA en el segundo gobierno de Cristina) que permitan canalizar el ahorro de los argentinos a la financiación de la inversión productiva para crecer.

Y porque el gobierno está planteando una reforma laboral flexibilizadora sustentada en la visión (falsa) de que el problema del país es que los trabajadores registrados tienen demasiados derechos, o que nuestro costo laboral es muy alto, y nos hace perder competitividad. Nunca saldrá de esa mirada un diseño de regulación laboral que permita ampliar (y no reducir) los derechos reconocidos a los trabajadores, y hacer que ellos alcancen a un número mayor de los miembros la fuerza laboral efectiva, o que genere más empleos dignos y bien remunerados, sino más bien todo lo contrario.

Tuits relacionados:

martes, 25 de noviembre de 2025

TWEETS POLÉMICOS

 

lunes, 24 de noviembre de 2025

SIN GARANTÍAS

 

El día después de las elecciones de octubre, decíamos en ésta entrada: "...el resultado de las elecciones no agrega nada a la absoluta insustentabilidad intrínseca del modelo de valorización financiera y fuga en curso en términos económicos y sociales, pero si le aporta un fuerte espaldarazo de sustentabilidad política; que habrá que ver como lo administran los que mandan, más allá de Milei. Macri también tuvo su  cuarto de hora electoral, y a las pocas semanas estaba pidiéndole la escupidera al FMI, como preludio del fracaso de su intento de reelección.".

En el caso del experimento libertario, hay que agregarle el elemento de la absoluta dependencia no ya de los flujos de capitales del exterior (lo que es inherente al modelo mismo), sino de las decisiones que toma otro gobierno (el de Trump) por el cual el de Milei fue intervenido; gobierno extranjero que tiene que lidiar con sus propios problemas, y atender sus propios intereses.

Menos de un mes después y cuando en "los mercados" todo parecía ser una fiesta por haber despejado el "riesgo kuka" en Argentina, se supo en las últimas horas del jueves (sugestivamente en la previa de un fin de semana extra large sin operaciones bancarias, bursátiles o cambiarias) que el pool de bancos yanquis encabezados nada menos que por el JP Morgan declinó prestarle 20.000 palos verdes a Caputo para poder pagar los vencimientos de deuda que se suceden a partir de enero del año que viene.

La razón de la negativa es fácil de entender para cualquiera, incluso hasta los votantes de las fuerzas del cielo: no hay garantías de que el país pueda honrar esa deuda porque le faltan dólares, algo que justamente reconoció el propio Caputo días antes, y que fue lo que motivó el pedido del préstamo. En éste caso y ante el riesgo de provocar un crack financiero en su propio país, ni Donald Trump ni su gobierno intercedieron ante los bancos para destrabar el préstamo a sus aliados/lacayos regionales; lo cual podría marcar que para la administración yanqui la puerta del cementerio para Milei podría estar más cerca de lo previsto, o para ser más precisos, que la ayuda tiene límites. 

Cuando parecía -en la lectura del oficialismo, el círculo rojo y los medios hegemónicos- haber desaparecido la volatilidad económica retorna con toda su fuerza, y ello seguramente impactará en la volatilidad política y el destino de las reformas que Milei impulsa (por pedido del FMI, los EEUU y el círculo rojo y por convicción propia) en el Congreso: los que hasta el jueves buscaban su foto con Santilli o Adorni para comprometer su apoyo bien podrían subirse el precio, o desensillar hasta que aclare, o dicho de otro modo: por que le van a extender así nomás a Milei y Caputo un cheque en blanco que ni el JP Morgan quiso darles, y el que lo vio antes que todos fue Macri; que desde las elecciones no ha hecho más que intentar subirse su precio, y evitar que se le termine de desgranar el PRO.

El castillo de naipes financiero de Caputo es tan frágil que cualquiera que prestara atención lo podría ver: en menos de un mes pasó de afirmar que el dólar flotaba a decirles a los empresarios argentinos que era absurdo que le pidieran al gobierno pasar a un esquema de libre flotación cambiaria en éste contexto; y de sostener que iban a sobrar los dólares o que no era importante acumular reservas ni había que hacerlo a cualquier precio, a reconocer que no los tiene, al menos no en la cantidad suficiente para pagar los próximos vencimientos de deuda, sin ayudines de afuera: no se trataba entonces simplemente de hacer bajar el riesgo país, para habilitar la vuelta a los mercados voluntarios de deuda.

En fin, nada que no se supiera, pero el asunto es otro, y es que si éste gobierno y su modelo fracasan sería el tercero al hilo que defrauda las expectativas de los votantes, contando el de Macri (que al menos de la boca para afuera llegó prometiendo conservar lo bueno del kirchnerismo), y el de Alberto Fernández, que no hizo casi nada de lo que concitó la esperanza ciudadana en el "Frente de Todos".

Milei pasaría así de ser un resultado del desencanto democrático de vastos sectores de la ciudadanía, a ser un ejemplo del fenómeno que lo engendró, y otra apuesta fallida (y van) de nuestro círculo rojo, cuya miopía conceptual -al punto que apoya experiencias políticas que terminan afectando sus propios intereses- es una desgracia para el país. Con un agregado desesperanzador: la complicidad de buena parte del pueblo argentino, por acción (acompañando estos engendros electorales de la derecha), o por omisión, quedándose en su casa en lugar de ir a votar.

El ausentismo electoral es la otra cara de la moneda de las persecuciones y proscripciones políticas de opositores (centralmente de Cristina), y ambas contribuyen al vaciamiento de sentido de nuestras rutinas democráticas: si la democracia es solo cotillón electoral y cada vez más acotado, mientras la economía queda reducida a los malabares financieros para "calmar a los mercados" y ambos dominios quedan completamente escindidos entre sí (de modo que se intenta instalar la idea de que vote lo que vota la gente o incluso si decide no ir a votar, solo hay un rumbo económico posible, aunque sea desastroso), están dadas todas las condiciones para otra crisis, más profunda aun que la que transitamos.

En ese contexto la profundización del lawfare contra Cristina y el peronismo en general aun después de un triunfo electoral del gobierno tiene por objetivo preciso recrear las condiciones del 2001, del que dicen huir: obturar cualquier salida a la crisis por la vía política, en elecciones democráticas y de las que surja una legitimidad que pueda poner límites a la voracidad de todas las fracciones (nacionales y extranjeras) del capital, como pasó después del fracaso del gobierno de Macri.

Cuando la gente llega -como llegó en el 2001- al punto del hartazgo (y la decepción) en el que reclama que se vayan todos, se quedan ellos, los que siempre están y nunca van a elecciones, más fortalecidos frente a un poder político cada vez más débil, y con instituciones cada vez más desacreditadas. Sin embargo, por esa miopía conceptual que arrastra, nuestra élite económica parece no advertir los cambios de contexto, y los riesgos que para ellos mismos y sus intereses entraña que Milei y su gobierno le hayan cedido los comandos del país a Trump; riesgos que ya deja entrever el acuerdo comercial que se termina de negociar, y supone -de cerrarse definitivamente- compromisos que condicionan el desarrollo del país más allá incluso del estallido final de la burbuja financiera de Caputo.

domingo, 23 de noviembre de 2025

TWEETS POLÉMICOS