LA FRASE

"DEL "PLAN BELGRANO" A MÍ ME TOCÓ LA PARTE DE VILCAPUGIO Y AYOHUMA." (JOSÉ CANO)

viernes, 8 de abril de 2016

EL POPULISMO, ESA MALÉFICA MAQUINARIA DE PRECISIÓN SUIZA


El discurso neoliberal es tan viejo y repetido, que repite invariablemente los mismos clichés: cada vez que les toca gobernar, empiezan con que "se acabó la fiesta, llegó la hora de pagarla", pero resulta que en ese momento ellos siempre se olvidaron la billetera.

Así los "ajustes inevitables para sustentar el crecimiento futuro sustentable" siempre van para un lado, y los beneficios para el otro; y a la diferencia de velocidades con la que te cagan la llaman "shock" o "gradualismo". Pero que te cagan, te cagan; eso es inexorable.

Y a ese ajuste siempre te lo presentan como poco menos que la aplicación de una ley física, atento a "la pesada herencia recibida". Sobran los antecedentes históricos: Prebisch en el 55', Martínez de Hoz en el 76', el plan BB en el 89', Cavallo en el 91', ahora Prat Gay. "Es duro, pero no nos quedaba más remedio que hacerlo", es el latiguillo habitual. Tan viejo que se remonta a Avellaneda en 1874, aunque en ese caso se sucedían a sí mismos, y ni Mitre ni Sarmiento podían ser tildados de populistas.  

Siempre el telón de fondo es "la crisis", real, magnificada o inventada. Hay que reconocer que esta vez en algo han sido creativos: la crearon. Hace pocos días el INDEC ("su" INDEC, el "discontinuado" de Todesca) nos informó que la economía creció un 2,1 % el año pasado. Lejos de las tasas chinas, con muchas dificultades, pero creció. Ahora están hablando -ellos mismos, en papers que circulan por las oficinas de Prat Gay- de una caída del 3 % para éste año; en que "cambiamos". 

El observatorio social de la UCA ("su" observatorio, el que usaban durante el kirchnerismo para alertar sobre la pobreza y la indigencia) les dijo que en tres meses la pobreza creció unos 5 puntos, o lo que es lo mismo: la revolución de la alegría fabricó un millón y medio de nuevos pobres, a razón de medio millón por mes; algunos dicen más. Y todo antes del tarifazo del transpore y el gas.

Así se complica llegar a la pobreza cero prometida por el presidente Mau, máxime cuando pasamos de "una economía que no crea nuevos empleos desde hace cuatro años", a otra que los destruye con una velocidad impresionante, en apenas tres meses. 

Y no se trata acá de validar las cifras de la UCA, dado que son bastante chantas, sino de apuntar que desde el "campo propio" (ahora se sumó FIEL) les dicen lo que es obvio para cualquiera que lo quiera ver: desde que Macri gobierna los pobres son más, y no menos. Bastante más, sin entrar en discusiones sobre cuantos más. La lógica consecuencia de un combo explosivo de medidas tendientes a favorecer a los que más tienen, y prácticamente ninguna para compensar los costos que provocan, para los que menos tienen. 

Durante 12 años nos dijeron todo el tiempo que el estallido de la bomba era inminente, y todo volaría por los aires: vendrían el apagón energético total, la hiperinflación, el rodrigazo en cuotas, la estanflacion, la mega-devaluación, el default, la desaparición de las reservas, el BCRA lleno de papelitos, el asalto a las cajas de seguridad, el corralito; o todo eso junto y mucho más. El fin del mundo estaba a las puertas, al menos una vez al mes.

Y todo porque "el populismo que improvisa y no tiene mirada estratégica de largo plazo, siempre sacrifica el bienestar futuro sustentable por la comodidad demagógica del presente"; y hace todo a los ponchazos y atándolo todo con alambres. Por eso estaba bien votar un gobierno de CEO'S, que llevarían su experticia gerencial a la conducción del Estado, como si fuera una gran empresa; con el agregado de que no afanarían nada, porque ya eran ricos.

Además nunca nos terminan de explicar como hace el populismo para "afanársela toda", y al mismo tiempo "gastar irresponsablemente" en jubilaciones, AUH, empleos y empresas estatales, subsidios, satélites, escuelas, netbooks y 100 % de cobertura en medicamentos del PAMI, mientras pagaba la deuda que otros contrajeron. O como los 8000 palos que le debería Cristóbal López a la AFIP (sucedáneo actual de los 1700 anuales del "Fútbol Para Todos") hacen necesario el brutal ajuste de las tarifas, los despidos en el Estado y pagarles 12.500 millones de dólares cash a los fondos buitres.

Como tampoco nos explican en que momento pasamos de "la persistencia de grandes bolsones de pobreza" y "el falso relato k del crecimiento y la distribución del ingreso", a una supuesta fiesta descontrolada de disfrute que vivimos por 12 años, pero que tiene que terminar porque no se puede sostener más.

Porque eso sí: una vez instalados en el gobierno, nos dicen que ahora sí la bomba estalló, y les estalló justo a ellos (siempre les estalla a ellos, al parecer), a las pocas horas de haber asumido; de modo que ese mismo populismo que mantenía todo prendido con alfileres, es capaz de planificar todo para cagarles la vida con la precisión de una mecanismo de relojería suiza.

Las cajas se quedan vacías justo -pero justo, vea- cuando ellos llegan al poder, y no les queda más remedio que rebajarles impuestos a los que más tienen, y aumentárselos a los que menos tienen. El Banco Central "lleno de papelitos" los pone en el doloroso trance de levantar el "cepo", regalarles esos papelitos a los bancos a cambio de un préstamo leonino, y usar el swap con los chinos; que no servía para nada y no se podía contar como parte de las reservas.

Los servicios están a punto del colapso final justo -pero justo, vea- a minutos de haberse instalado ellos en sus despachos para empezar a gobernar; y no les queda más remedio que aumentar brutalmente las tarifas para que en unos años -el neoliberalismo es siempre la promesa del paraíso futuro, que nunca llega- funcionen como los de un país escandinavo. Es simplemente cuestión de tenerles paciencia.  

Nos cuentan que el sabotaje planificado que les dejó el populismo incapaz de planificar los obliga a hacer lo que siempre quisieron hacer: ajustar, a los mismos, del mismo modo, con las mismas recetas y los mismos resultados. Lo que proponían en campaña como única solución posible, te lo venden en el gobierno como la cucharada de aceite de ricino que hay que tragar, porque estamos empachados, pero luego del gusto asqueroso, nos vamos a sentir mejor.

Y además nos dicen que lo que cualquier hijo de vecino -salvo los fanáticos propios- calificaría como un manotazo al bolsillo que siguió de largo hasta tocarnos impiadosamente el culo, se trata simplemente del "sinceramiento" de una realidad ficticia, que era insostenible: éramos pobres, muy pobres, pero no lo sabíamos. No nos dábamos cuenta.

Una ficción que el populismo pudo sostener durante 12 años, ayudado por el viento de cola que justo -pero justo vea- cuando llegan ellos, se vuelve de frente y es un huracán. A lo mejor eso también lo programó el populismo, para cagarles la vida.

Cuando les toca gobernar a ellos es cuando descubren que Brasil está al lado, que si se resfría nosotros estornudamos, que anda mal y en crisis y que eso nos afecta; y que el mundo está complicado. Pero al mismo tiempo la solución que nos proponen es "abrirnos" a ese mundo, que está lleno de problemas.

Si hasta da para pensar si no son mufas (basta que ellos empiecen a gobernar, para que se desaten todas las plagas bíblicas que anunciaron por años, al mismo tiempo), o para preguntarse por qué carajo no dejaron que siguiera gobernando el populismo; así le estallaban las bombas en su propia cara y entonces sí podían venir ellos -los que saben como se deben a hacer las cosas- a arreglar todo.

Cuando la cosa es exactamente al revés: es la "pesada herencia recibida" de un desempleo menor al 6 %, salarios altos en dólares comparados con los de los demás países de la región y ajustados anualmente vía paritarias acordes a la inflación real, cobertura previsional ampliada a más del 97 % con movilidad semestral de haberes y cobertura del 100 % de los medicamentos por el PAMI, y AUH desplegada a 3,6 millones de beneficiarios, la que les brinda un "colchón" para que el ajuste salvaje que están desplegando no provoque ahora un estallido social; y lo saben.

De hecho, sobre ese supuesto trabajan, sabiendo que tienen resto para seguir ajustando. O por lo menos eso suponen.