LA FRASE

"SI UN PERRO DE LA GENDARMERÍA MUERDE A UN DIPUTADO, HABRÁ QUE TOMAR COMO CRITERIO DE VERDAD LO QUE DIGA EL PERRO, A MENOS QUE SEA VERBITSKY." (PATRICIA BULLRICH)

martes, 12 de abril de 2016

"LA ECONOMÍA NO CREA EMPLEO HACE 4 AÑOS"


El gráfico de apertura muestra la evolución del empleo privado registrado (es decir, con aportes al sistema de seguridad social, o "en blanco") en cantidad de trabajadores, desde 1996 hasta el año pasado; y el promedio anual de los salarios de esos trabajadores registrados (lo que ganan en promedio por mes, en cada año).

Lo primero está demostrado en la línea roja, que muestra que el número de empleados registrados fue creciendo invariablemente entre 2003 y 2015, a diferente ritmo o velocidad, dependiendo siempre del punto de partida. 

Pero siempre creciendo, incluso en los años del "cepo" en los que la cantinela habitual es la que reza el título del post: "la economía no crea empleo (privado) hace 4 años". Acá mismo en Ambito Financiero de hoy lo repite Funes De Rioja.

A lo que hay que sumar que el Estado kirchnerista implementó políticas anti-cíclicas para evitar que el menor crecimiento de la economía destruyera puestos de trabajo: Procrear, Repro, línea de créditos del Bicentenario, línea de financiamiento productivo del Banco Central; todas abandonadas o minimizadas por la actual gestión. 

La fuente es irreprochable porque los datos se sacan del SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino), es decir los empleos registrados denunciados por los empleadores a la seguridad social, por los que pagan aportes patronales sobre la nómina, y les descuentan a los trabajadores de sus salarios la contribución personal, y las depositan a ambas en la ANSES. Y la recoge el Ministerio de Trabajo de la Nación, gestión Macri-Triacca, a lo que hay que añadir que ambos componentes son tenidos en cuenta por el Estado en la "formulita" de la ley de movilidad previsional que determina los aumentos de jubilaciones, pensiones y AUH.

Los salarios promedio están representados en el gráfico en las barras azules en términos nominales (cantidad de plata en el bolsillo), para medir la evolución del salario real hay que tomar algún índice inflacionario: o también puede tener utilidad expresarlos en moneda dura (dólares), claro que allí entra a jugar el tipo de cambio vigente en cada caso.

Este enfoque es el que hicieron precisamente los sectores que apostaron al fin del "cepo" sabedores de que implicaba una mega-devaluación, que les permitió licuar esos salarios en dólares, porque medidos de ese modo "estaban muy altos" (Paolo Rocca o Cristiano Rattazzi dixit).

Y en cuanto al empleo, será interesante ver la evolución del mismo indicador tras los primeros meses de la gestión macrista, que lo está destruyendo en forma sistemática: por decisión propia en el Estado, por efecto de las políticas económicas implementadas, en el sector privado.

Políticas que -entre otras cosas- se intentan justificar con el hecho de que presuntamente "la economía no creaba empleos privados hace 4 años", lo que se rebela una falacia más, y van.

Lo concreto es que el modelo que se está desplegando en el país necesita de mayores niveles de desempleo, para forzar los salarios a la baja y recomponer rentabilidad empresaria (no porque no la hayan tenido en los años kirchneristas, ni mucho menos); bajo el eufemismo de "recuperar competitividad".

1 comentario:

Mauro dijo...

Hay varias investigaciones que intentan demostrar (a mi gusto lo hacen) que las ganancias de competitividad en base a salarios bajos son espurias y de corto plazo. Inclusive, no recuerdo ahora donde, pero he visto alguna regresión para el caso de los tigres asiáticos que demuestran la importancia de la coordinación entre el sector privado y la política pública en los campos de educación y la generación de tecnología conjunta.
Seguimos intentando con recetas viejas para problemas mucho más complejos que la competitividad: nuestro problema es de estructura productiva. Mucha competitividad basada en factores naturales (campo y minería) conlleva desempleo si no hay fábricas. Y las fábricas, sin protección, no sobreviven.