LA FRASE

"EN UNA REUNIÓN CELEBRADA EN EL ASCENSOR DE MI EDIFICIO, HEMOS RESUELTO DEJAR EN LIBERTAD DE ACCIÓN A MIS VOTANTES, PARA QUE CADA UNO VOTE COMO LE PAREZCA EN LAS ELECCIONES DEL DOMINGO." (PINO SOLANAS)

miércoles, 20 de abril de 2016

"EL QUE CALLA OTORGA", O ALGO POR EL ESTILO


En la campaña electoral para las elecciones a gobernador del año pasado, Lifschitz lanzó la idea de someter al acuerdo legislativo la designación del jefe de policía de la provincia.

En su momento en ésta entrada analizábamos nosotros la propuesta, diciendo que además de ser un absurdo en términos constitucionales y legales, encerraba una trampa política: lo que se buscaba era compartir con los legisladores la responsabilidad política de designar al jefe de la policía, responsabilidad que es exclusiva y excluyente del gobernador, porque así lo mandan la ley orgánica de la policía.

O sea: en caso de otro Tognoli, el gobierno se atajaría diciendo "lo pusimos entre todos", o algo por el estilo. Recordemos que por entonces (cuando explotó el escándalo Tognoli) Binner decía "lo nombramos porque le correspondía el ascenso", lo cual además de ser falso, es otro disparate: se trata de una decisión netamente política, de cuyas consecuencias hay que hacerse cargo. 

Y la propuesta electoral del candidato del FPCyS era además un grave error político, porque significaba darle al funcionario así designado una estabilidad en el cargo aun mayor que la que tiene su superior (el ministro de Seguridad), que está a tiro de decreto el gobernador.

En todo caso lo que debería haber hecho Lifschitz es proponer una modificación de la ley orgánica de la policía provincial, de modo que se requiriera el acuerdo legislativo para ocupar el cargo, pero no: como sabemos optó por el atajo de la "autolimitación" de facultades y mandó los antecedentes del propuesto a la comisión bicameral de acuerdos de la Legislatura, para que en un plazo perentorio dijeran si tenían algo que objetar al respecto.

Los legisladores -como no podía ser de otra manera- no dijeron nada, porque no correspondía que lo hicieran.

No porque no tuvieran nada que decir, como parece sugerir el decreto de designación cuya imagen ilustra el post en sus considerandos; dando a entender claramente que no estamos mal rumbeados en nuestra interpretación de la movida: Lifschitz está abriendo de antemano el paraguas, por si algo sale mal.

No hay comentarios: