LA FRASE

"NO TENGO NADA QUE VER CON EL HUMO QUE ESTÁ CUBRIENDO BUENA PARTE DEL PAÍS." (RICARDO CARUSO LOMBARDI)

miércoles, 20 de noviembre de 2013

EN OBLIGADO, EL PROFESOR ROMERO HUBIERA ESTADO EN LOS BARCOS INGLESES


Sobre el significado del Día de la Soberanía Nacional que se celebra hoy en conmemoración de la Vuelta de Obligado, leemos en Infobae el contrapunto entre Luis Alberto Romero y "Pacho" O'Donnell.

Según nos cuenta el inefable profesor, no se entiende porqué conmemoramos hoy el día de la soberanía nacional, celebrando "como si fuese una victoria algo que objetivamente fue una derrota militar". "Podemos decir que fue una derrota honrosa –matiza-, que somos ganadores morales y todo eso, pero de hecho es que se intentó impedir el paso de las naves inglesas por ese sitio del río Paraná, pero las naves cortaron las cadenas y pasaron igual. Y vino esta cosa loca de transformar una derrota en victoria". 

Tampoco le cae bien a Romero que, en referencia a la batalla de Obligado y el conflicto con los ingleses, se use la palabra "nacional", "porque en esa época la Nación todavía no estaba constituida, había provincias, y particularmente en este caso lo que estaba defendiendo el gobierno de Rosas era algo que tenía que ver exclusivamente con los intereses de la ciudad de Buenos Aires y su puerto, es decir, mantener el monopolio del comercio con el resto de las provincias. Lo que querían hacer los barcos ingleses era aplicar la doctrina que en aquellos momentos estaba desarrollándose en el mundo de la libre navegación de los ríos para vincularse directamente con Corrientes donde fueron muy bien recibidos".

Es decir entonces que la nación solo empezó a existir cuando se dictó la Constitución de 1853 (habérselo dicho a Belgrano y San Martín), que empezó declarando la libre navegación de los ríos; o sea concediendo en su letra lo que los gauchos de Obligado negaron con su sangre, pero eso sí: en el marco de una apertura a la civilización europea; la versión de entonces de la globalización.

Que zonzos Rosas, Mansilla y aquéllos gauchos (entre ellos los santafesinos, que pelearon en Tonelero, Quebracho y otras acciones a lo largo del Paraná contra los invasores), que no comprendieron que lo único que querían los ingleses y franceses, era hacernos llegar los beneficios de una civilización más avanzada. Que hayan empezado por los obuses de los cañones Peysar lanzados sobre las barrancas de Obligado, al profesor le parece apenas una anécdota. 

También cuestiona Romero la elección del feriado del 20 de noviembre (lo que se hizo por el Decreto 1584/10 de Cristina, porque el Día de la Soberanía Nacional está establecido por la Ley 20.770 de 1974), como una instrumentación política del gobierno: "Más que una cuestión nacional fue una cuestión de la provincia de Buenos Aires. Transformar una derrota en victoria y una cuestión ceñida al interés de Buenos Aires en una causa nacional forma parte de este gran mito de la historiografía revisionista".

Ya se sabe que el monopolio de las decisiones en esa materia las tienen los historiadores, sobre todo si corresponden a la escuela de Mitre y (ya en tiempos modernos) del "maestro" Halperín Donghi. ¿Qué es eso de que se anden metiendo el Congreso y la presidenta con el calendario conmemorativo de los feriados y fechas patrias?

Cuestiona también el profesor la importancia que se le da a la fecha, que no tiene la misma envergadura de las que conmemoran las batallas claves por la independencia, o el 25 de mayo. Lo atribuye a "un caso muy típico del revisionismo que el oficialismo adoptó como política propia. Forma parte de esa línea discursiva del gobierno de hacerse cargo de la versión revisionista de la historia y convertirla en versión oficial; forma parte de un estilo muy característico de la política discursiva del gobierno esta especie de grandes falsedades convertidas en actos heroicos. Son las visiones míticas de la historia que tienen una función política, y el trabajo de los historiadores es pinchar los globos"."

A esta altura ya uno se pierde en las cavilaciones del profesor, y no sabe si está mal festejar el Día de la Soberanía Nacional el 20 de noviembre en conmemoración de Obligado, o lo que está mal es dedicar un día al año, para conmemorar la soberanía nacional y reflexionar sobre ella. O si está mal pretender ser soberanos, vaya uno a saber.

Lo de "pinchar globos" es curioso porque parece que no se aplica a todos los casos, por ejemplo a derribar los mitos construidos (con claros y definidos propósitos políticos) por la historiografía liberal, en la formación de la nación que el profesor Romero añora y venera.

Sarmiento decía -con su brutal sinceridad- que en historia y si conviene a los propósitos políticos, "si hay que mentir se miente", y que la versión que los vencedores de Caseros construyeron de nuestra guerras civiles estaba "llena de inexactitudes y mentiras a designio". 

Mitre le devolvió a Adolfo Saldías (que lo admiraba, y tenía por referencia insoslayable en temas históricos, como todos en su tiempo) su obra sobre Rosas y la Confederación Argentina (en la que por ejemplo analizaba la acción de Obligado, y los conflictos del Restaurador con las potencias europeas), con una carta en la que decía "Si por tradiciones partidistas entiende usted mi fidelidad a los nobles principios por que he combatido toda mi vida, y que creo haber contribuido a hacer triunfar en la medida de mis facultades, debo declararle que conscientemente las guardo, como guardo los nobles odios contra el crimen que me animaron en la lucha. Admito, como Lamartine, que las víctimas se den el abrazo de fraternidad sobre las tumbas de sus verdugos, pero pienso que el odio contra los tiranos es una fuerza moral, y pretender extinguirlo en las almas es desarmar a los pueblos y entregarlos como carneros sin ira en brazos de una cobarde mansedumbre". 

De hecho, la disputa que hoy plantea Romero por la importancia de Obligado y porque se celebre un Día de la Soberanía Nacional conmemorando aquel hecho no tiene tanto que ver con una disputa académica o de escuelas historiográficas, como defender una idea de país; que tiene que ver más con ciertas formas jurídicas institucionales, que con los atributos profundos que definen a una nación: pueblo, territorio, soberanía, proyecto colectivo y compartido, afirmación de identidad ante el mundo; aun desde la pluralidad interior.

Y sobre la importancia histórica del combate de Obligado (que Romero minimiza, o por lo menos pone en duda), fue el propio San Martín (que algo sabía de soberanía, independencia y lucha por la construcción de la nación) el que dijo: "Los interventores habrán visto que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca: a un tal proceder no nos queda otro partido que el de no mirar el porvenir y cumplir con el deber de hombres libres, sea cual fuere la suerte que nos depare el destino; que por mi íntima convicción, no sería un momento dudosa en nuestro favor,  si todos los argentinos se persuadiesen del deshonor que recaerá sobre nuestra patria, si las naciones europeas triunfan en esta contienda, que en mi opinión es de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de la España."

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo agregaría como futuro hecho histórico el día que Néstor le pagó la deuda al FMI, donde recuperamos la soberanía económica.

Anónimo dijo...

Que pena que a José Luis Romero, padre de este Romero, alguien en vez de pinchar los globos le pinchó los forros.
fernandobbca

Unknown dijo...

Este señor es el historiador favorito de la UNL!!!