LA FRASE

"EL QUE QUEIRA TENER ENSEGUIDA LOS RESULTADOS DE LA ELECCIÓN QUE SE VAYA A VIVIR A CUBA." (FERNANDO NIEMBRO)

jueves, 1 de octubre de 2015

EL ARCO KIRCHNERISTA


Quiso el destino -o no- que en el breve espacio de apenas unas horas se lograra el primer acuerdo salarial pactado en paritarias sobre los salarios de los trabajadores y trabajadoras de casas de familia; y que el país lograra colocar en el espacio su segundo satélite íntegramente diseñado y construido acá, por cabezas y manos de científicos y trabajadores argentinos.

Dos hechos relevantes que son -a su vez- todo un símbolo poderoso de un proceso político acometido por la tensión permanente de resolver lo urgente y lo necesario, sin renunciar a pensar en lo importante; aunque a veces importante en un país parece serlo todo, sobre todo porque -como se dice en uno de los spots publicitarios del FPV- la satisfacción de las viejas necesidades va creando otras nuevas; y es lógico que sea así.

El kirchnerismo ha sido hasta acá un proceso político caracterizado por la inclusión y la ampliación de derechos, en paralelo a la recuperación de la autoestima nacional y colectiva, y la fe en lo que los argentinos somos capaces de hacer; y los dos hechos que puntualizamos son el ejemplo más claro de eso, como los dos extremos de un arco cuya trayectoria expresa muy elocuentemente los últimos 12 años.

Como emergente político de la crisis más profunda de nuestra historia, el kirchnerismo se puso como meta revertir la exclusión, las desigualdades y la pérdida constante de derechos durante la larga noche neoliberal; y recuperar nuestro orgullo nacional cuando esa misma crisis había hecho que se pusiera en tela de juicio nuestra subsistencia y viabilidad concreta como comunidad política, y como proyecto social compartido capaz de contenernos a todos los argentinos.

No están lejos los años en los que para muchos compatriotas -entre ellos, científicos como los que ahora construyeron el ARSAT- el exilio era la única perspectiva concreta; y se discutía abiertamente si el país era capaz de administrarse por sí mismo; o ameritaba una suerte de "intervención extranjera" tutelada por el FMI y los organismos multilaterales de crédito.

Sobre esa realidad desplegó el kirchnerismo su proyecto político, y mientras atendía a lo urgente y lo excluido (recuperar el salario, el empleo, las jubilaciones, la AUH o el aumento del salario mínimo), se ocupaba de lo necesario y lo importante para el futuro del país: repatriar científicos, recuperar la inversión pública en infraestructura para mejorar las condiciones de vida de la gente y las posibilidades de desarrollo del país, invertir en educación, ciencia y tecnología, apostar a la industria nacional y a la creatividad, el ingenio y la capacidad de los argentinos. 

E incluso ambos planos son a veces difíciles de distinguir, tanto que no es casual que los que protestan por la ampliación de derechos (porque los viven como una pérdida de privilegios, o determinado status social) suelen ser los que consumen cuanta zoncera autodenigratoria -como diría Jauretche- anda suelta; para tratar de convencernos de que somos el peor país del mundo, en el cual ellos se sienten exilados.

Lo cierto es que en todos estos años fuimos recuperando autonomía, dignidad, cohesión y densidad nacional -por decirlo en palabras de Aldo Ferrer-, al tiempo que incluíamos, ampliábamos derechos y reducíamos desigualdades.

Méritos enormes de un proyecto político con la voluntad necesaria para trazarse esas metas y dejar el cuero en el intento por lograrlas; al tiempo que generaba la mística para que millones de compatriotas se sintieran parte de él, o sintieran por primer vez que su país se ocupaba de ellos.

Por supuesto que no todo está hecho, ni lo que está hecho es perfecto ni mucho menos; como tampoco todo lo hecho estuvo pensado tal cual terminó siendo hasta el último detalle desde el primer día.

Por el contrario, el kirchnerismo como proyecto político estuvo sujeto permanentemente a la prueba, el ensayo y el error; porque siempre entendió -con pragmatismo realista- que no hay que enamorarse de los instrumentos concretos, pero jamás perder de vista los objetivos

Una enseñanza que se nos antoja muy útil  para el futuro próximo, cuando de volver a ser gobierno, el contexto y los ejecutores serán distintos; pero de lo que hay que asegurarse es de que el rumbo sea el mismo. 

Porque si algo demostraron estos años es que -como le gustaba decir a Perón- los argentinos tenemos un rumbo, y es el nuestro, el que elegimos; y cuando otros nos piensan en función de "como nos ven afuera" es importante no perder de vista cómo nos hemos demostrado a nosotros mismos -en primer lugar- las cosas que somos capaces de hacer.

Y ese rumbo ha de ser -por fuerza- con la gente adentro; como le gustaba decir a Néstor y repite con frecuencia Cristina: de nada valdrá poder construir y lanzar satélites al espacio u obtener los mayores logros científicos y tecnológicos como país, si ese país no es capaz de contener a todos los argentinos, y garantizarles derechos esenciales, y una mejor perspectiva de vida para ellos y sus familias. 

Cuando se habla despectivamente de "modelo" y "relato", se ocultan deliberadamente esa "hoja de ruta" sostenida con tosudez por el kirchnerismo en todos estos años, y los hechos concretos que la fueron jalonando; y que el propio pueblo argentino reconoció rotundamente en las urnas en el 2007 y el 2011; y todo indica que lo volverá a hacer.

Si eso se confirma podremos decir -junto con Cristina- que no fue magia.

4 comentarios:

Esther dijo...

Muy bueno.

juan carlos paulina dijo...

Como viejo Peronista de toda la vida .. tu artículo es una síntesis perfecta de lo que pasó en estos 12 años. Gracias a Néstor y Cristina muchos viejos Peronistas tenemos el pecho inflado de orgullo de lo que pensabamos nunca más íbamos a ver y vivir. MUCHAS GRACIAS KOMPAÑERO !!!!

Cíborg K dijo...

De Vido la está rompiendo. No sé si tiene el reconocimiento que merece.

CK

Anónimo dijo...

Una síntesis de aquellas sobre estos 12 años que por suerte pudimos vivir.
" los argentinos tenemos un rumbo" y "ese rumbo ha de ser -por fuerza- con la gente adentro". Impecable.
El Colo.