LA FRASE

"¿QUÉ PARTE DE QUE EL SALARIO MÍNIMO ES MÍNIMO NO SE ENTIENDE?" (JORGE TRIACA)

domingo, 2 de abril de 2017

FUEGO AL VOTO AMIGO


Que el gobierno de Mauricio Macri está ejecutando un proyecto político para pocos es tan cierto como que llegó al poder con 13 millones de votos: el 51 % que recogió en el balotaje se formó con muchos sectores, no solo los aplaudidores de la tribuna de la Rural en la muestra de Palermo.

Que con ese proyecto de exclusión social y económica está haciendo estropicios enormes en la situación de los trabajadores, los jubilados, los cuenta propistas o la clase media en sus capas menos acomodadas, tampoco caben dudas.

Pero dejando de lado la posible desilusión de algunos de sus votantes con que el gobierno no vaya más a fondo en ciertos tics de la derecha (no reprimir salvajemete los cortes de calles, no liberar a los represores presos en las causas de lesa humanidad, seguir con la AUH o algunos planes que venían del kirchnerismo), o con los episodios de corrupción (este desencanto ciertamente bastante menos creíble), lo cierto es que estamos ante un gobierno que puesto a ejecutar su programa, no vacila en ir decididamente en contra de los intereses de buena parte de su propia base electoral.

Por ejemplo esa clase media que lo votó esperando poder comprar dólares sin restricciones, pero que al mismo tiempo consideraba un derecho adquirido los subsidios al gas o la luz, y ahora no puede pagar los tarifazos; la misma que aprovechaba el “Ahora 12” o el Procrear mientras puteaba a Cristina y el kirchnerismo, y hoy ve como desaparece la posibilidad de comprar en cuotas, y el crédito hipotecario volvió a ser una aventura riesgosa.

O los jubilados que reclamaban el 82 % móvil y se encuentran con que desapareció la cobertura del 100 % de los medicamentos del PAMI, les quisieron meter mano en la fórmula de movilidad de los haberes, y “su” presidente no sabe cuanto cobra el que cobra la jubilación mínima.

Ese público de Mirtha Legrand que observa asombrado como el paso por el programa de la diva se vuelve para Macri una aventura más tortuosa que haber ido a “678”, y para ellos en una experiencia más traumática que las cadenas nacionales de Cristina; porque se les dividen sus lealtades entre su gobierno y su programa favorito.

Trabajadores que votaron por “Cambiemos” para dejar de pagar Ganancias y que hoy afrontan la realidad cruel del desempleo, o se van de compras a Chile si les queda resto, y a lo mejor a la vuelta se encuentran con el telegrama de despido.

Docentes de esa típica clase media urbana gorila por formación cultural y tradición familiar, que ven con estupor como Macri destroza su sacralizada escuela pública, considerándola poco menos que un relleno sanitario del fracaso social.

Tamberos, yerbateros, vitivinicultores, productores de frutas del Alto Valle y en general empresarios -y no pocos trabajadores- de las “economías regionales” que apostaron por “Cambiemos” creyendo que despegarían, y hoy se encuentran con que las cosas están peor que antes, y algunas de las políticas que reclamaban con insistencia se adoptaron, pero fueron un helado en la frente.  

Artistas, empresarios teatrales y gente del espectáculo con sus preocupaciones básicas tan resueltas como para darse el gusto de tener un voto “ideológico” o “estético”, sin advertir que viven de consumos diversificados, superfluos o excedentes; que son los primeros de los que se prescinde cuando la cosa viene mal, y hay que ajustarse el cinturón.

Poniendo de lado por un momento la polémica sobre si muchos de ellos votaron “engañados” por un discurso de campaña seductor y entrador (algo dijimos al respecto en su momento acá) este fenómeno del “fuego amigo sobre el propio voto” que significan muchas de las políticas del gobierno merece ser analizado en sus proyecciones electorales.

Porque no parece que el gobierno haya hecho nada para granjearse parte de los apoyos que no tuvo en el balotaje (más bien todo lo contrario), pero lo llamativo es como además socava su propia base.

Tal vez por ese lado haya que explicar que la marcha de ayer quedara reducida a un cacerolazo bajas calorías con poco público sub 55, sin tomas aéreas en los medios amigos. (Acá tampoco). Eran por arriba las fotos, muchachos.

Aunque siempre alguna se escapa, aunque sea sin querer (ver la hora):


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Preocupa que a esta hora en medio de un país incendiado el presidente se esté masturbando con esa misma foto, y en su delirante extasis se le ocurra grabarse diciendoles "acarreados choriplaneros" al millon y medio de trabajadores que coparon esas mismas calles estos días mientras él huía a europa a sacarse fotos en fiestas. Al mejor estilo DeLaRua salio torpemente a revolear insultos en víspera del 1er paro nacional en su mandato, paro que viene con comba envenenada.

La foto de una esquina gritando que son la argentina por un lado; Y los millones que hoy marchan en todo el pais a la espera inmediata de una respuesta insultados y ninguneados por el otro, es un resumen de la historia unitaria y porteñista Argentina que va llegando a un nuevo momento bisagra. El insulto y la asquerosa soberbia de un porteño chorro frente a la dignidad de un país laburante mediran fuerza. Y esa foto de la esquina VS la foto del millon y medio de almas desde el Congreso a la plaza de Mayo ya avisa el resultado.

Anónimo dijo...

No se si llegan a las 20 mil. Siendo generoso le pongo 25 y estoy exagerando. Parece que esos se quedaron en el tiempo y todavía creen que gobierna Cristina.
Como dice la nota la mayoria sub 55.
Un fracaso en comparación a las anteriores marchas caceroleras y peor si la comparamos con la marcha por Nisman.
Yo creo que los que fueron son un grupo que sabe que su gobierno está haciendo agua por todos lados y están tratando de bancarlo y de paso insultan a la yegua. El problema que tienen es que muchos de sus votantes de la segunda vuelta ya le cuesta llegar a fin de mes.
Y la verdad tenés que tener la cara de piedra para salir a bancar a un gobierno que te engañó y que te está haciendo bolsa con los tarifazos o te va mal con el trabajo o lo perdiste o que te está quitando los derechos que conseguiste.