LA FRASE

"DIGAN LO QUE QUIERAN SOBRE LAS PROTESTAS EN ESTADOS UNIDOS, PERO ALLÁ NADIE PINTÓ EL CABILDO." (MIGUEL BOGGIANO)

martes, 17 de junio de 2014

AHORA Y SIEMPRE


En el recuadrito remarcado de la tapa de La Nación de hoy dice textualmente: "La presidenta ofreció ahora lo que muchas veces negó: pagar a los que ganaron los juicios en los mismos términos que a los que aceptaron el canje." (las negritas son nuestras)

En la columna cipaya del mes (en la que por cierto, no se privó ni de citar como opinión autorizada a Cavallo), decía ayer Oviedo en la tribuna de doctrina: "Era imposible, como insistió contra toda razonabilidad el Gobierno, repudiar la deuda con los holdouts."

Ambas afirmaciones son notoriamente falsas, como el famoso "Kiciloff dijo que no le va a pagar ni un peso a Repsol": ni la Argentina pretendía repudiar la deuda que reclaman los buitres (es decir, desconocerla y no pagarla nunca), ni a Cristina se le ocurrió recién ahora ofrecerles cobrar en los mismos términos que los acreedores que ingresaron a los canjes del 2005 y el 2010.

La prueba es que en septiembre del año pasado -a instancias de un proyecto del Ejecutivo- el Congreso sancionó la Ley 26.886 que autorizaba la reapertura del canje de deuda para ese poco más del 7 % de los acreedores que no habían ingresado a los dos canjes anteriores. En Diputados (ver acá) la ley obtuvo 192 votos a favor, y sólo 33 en contra. 

Veamos lo que dice la ley en su artículo 2: "Los términos y condiciones financieros que se ofrezcan no podrán ser mejores que los ofrecidos a los acreedores en la reestructuración de deuda dispuesta por el Decreto Nº 563/10.". El Decreto 563/10 fue el que instrumentó el segundo canje de deuda, aprobado por la Ley 26.547.

Pero más interesante aun es lo que dice la ley votada el año pasado en su artículo 4: "Prohíbese ofrecer a los tenedores de deuda pública que hubieran iniciado acciones judiciales, administrativas, arbitrales o de cualquier otro tipo un trato más favorable que a aquellos que no lo hubieran hecho.".

Es decir que no es "ahora" (como dice falsamente LN) que el gobierno le ofrece a los fondos buitres cobrar en las mismas condiciones que los acreedores que ingresaron al canje, sino que ya desde -por lo menos- el año pasado, estaba previendo tratarlos del mismo modo, por una ley del Congreso. 

E incluso antes: la Ley 26.547 (2010) dice en su artículo 3: "Los términos y condiciones financieros que se ofrezcan no podrán ser iguales ni mejores que los ofrecidos a los acreedores, en la reestructuración de deuda dispuesta por el Decreto Nº 1735/04.". El Decreto 1735/04 es el que instrumentó el primer canje, aprobado por la Ley 26.017.

Y la misma ley del segundo canje (el del año 2010) dice en su artículo 5: "Prohíbese ofrecer a los tenedores de deuda pública que hubieran iniciado acciones judiciales, administrativas, arbitrales o de cualquier otro tipo un trato más favorable que a aquellos que no lo hubieran hecho."; o sea, exactamente lo mismo que la que se aprobó el año pasado.

Lo que supone que el gobierno argentino sostuvo en esta materia siempre la misma postura (en el 2005, en el 2010 y ahora), que es la que expuso anoche Cristina en la cadena nacional: pagar, pero en las mismas condiciones que al resto de los acreedores que sí aceptaron ingresar a los canjes de deuda, con quitas del capital y reprogramación de los plazos de los vencimientos; ni más ni menos.

3 comentarios:

Daniel dijo...

Esta gente no tiene límites. Nunca los tuvo ni los tendrá.

Nando Bonatto dijo...

La Nacion,desde su nacimiento , hasta hoy y en el futuro,demostro ampliamente que esta contra La Nación...asi de sencillo.Es el parte diario de guerra del enemigo de los intereses nacionales

Carpe Diem dijo...

Lo notable es la cantidad de personas que se desayunan leyendo LN, convencidos de que es un diario serio y confiable. Lectura que es una reafirmación de clase y de pertenencia. Y que no se hace un día aislado, ni una semana, sino durante años, en una escuela de cipayaje, y de confusión cognitiva que los arroja cada vez mas lejos de sus verdaderos intereses, reemplazándolos por la adhesión a los intereses de otros.