LA FRASE

"EL GOBIERNO NOS GANÓ LA ELECCIÓN TRAYENDO A VOTAR A SAN LUIS A GENTE DE OTROS PAÍSES, COMO LA ARGENTINA." (ALBERTO RODRÍGUEZ SAÁ)

lunes, 27 de marzo de 2017

LLUVIA DE INVERSIONES DE SENTIDO


Cada día que pasa del gobierno de Macri trae nuevos estropicios al tejido social, económico y productivo del país, lo que nos lleva a preguntarnos no ya como fue posible que ganara las elecciones (para lo que existen explicaciones, o al menos se pueden ensayar), sino como el grueso de los argentinos toleran esto.

Para uno y otro interrogante uno se remite necesariamente a aquello de la “construcción de la subjetividad”, el rol que juegan los medios en las percepciones sociales, la “posverdad” que hoy está tan de moda; y en cualquier caso a un proceso sistemático de inversión del sentido de las cosas; en el que nada es lo que parece, o lo que siempre se supuso que era, de un modo tal que anestesia los sentidos de muchos, para detectar las groseras contradicciones e imposturas. El discurso presidencial en el Congreso condensó -amplificadas- en minutos todas esas sensaciones Y si no veamos:

Hay gente que dice que para terminar con la corrupción votó a un tipo que fue procesado por contrabando para evadir impuestos y defraudar al fisco, y que una vez en el poder se comprobó (o en todo caso lo supo más gente) que tenía cuentas no declaradas en paraísos fiscales; y que después de conocido eso, decretó un blanqueo que incluyera a sus familiares (pese a que el Congreso lo rechazó), eliminó todo control  la fuga de capitales, designó nada menos que como jefe de los espías a un tipo que tiene cuentas secretas, con depósitos hechos por una empresa que admitió haber pagado coimas; le condonó deudas multimillonarias con el Estado a una de las empresas de su familia, y le adjudicó todas las rutas aéreas que solicitó, a otra.

Se podría escribir un libro reseñando los contrastes, contradicciones e incoherencia de los que dicen que la obra pública debe dejar de ser sinónimo de corrupción, cuando vienen de esa patria contratista que se viene enriqueciendo a costilla del Estado desde hace más de 40 años, dejando sobres en los bolsillos en todo el trayecto.

Venían a “unir a los argentinos” y “cerrar la grieta” y en teoría con eso sumaron votos, pero para poder mantenerlos fieles necesitan practicar sistemáticamente el revanchismo político, para ocultar que al mismo tiempo profundizan la grieta social: porque además ahora resulta que la pobreza cero es inalcanzable, es una aspiración, necesitamos 20 años para conseguirla y mientras tanto, tendremos que aceptar que haya más pobres.

Macri dice que con su gobierno “se terminó el tiempo de la ventajita”, mientras él y sus funcionaros baten los récords de conflictos de intereses y los casos de gente que está de los dos lados del mostrador al mismo tiempo, y genera negocios desde el Estado para su empresas, las de su amigos, parientes, socios y favorecedores.

Celebran que “volvimos al mundo” pero ignoran como funciona, le cierran las puertas a nuestros vecinos culpándolos de todo lo malo que nos pasa, acumulan papelones diplomáticos y comprueban amargamente que afuera, “en el mundo”, el blindaje mediático de que gozan acá, no funciona; sea con un diario alemán, una periodista mexicana o la cadena Al Jazeera.

Reemplazaron las cadenas nacionales por los “timbreos” y la “cercanía y el contacto directo con la gente, con los vecinos”, pero montados escenográficamente, rodeados de vallas y con rigurosos controles policiales y de seguridad; y el presidente no sale a ningún lado sin su micrófono de ambiente, como uno lleva el documento. Aunque últimamente parece que ni los "timbreos controlados" son seguros, y sus propios trolls están pidiendo en las redes sociales que hagan cadenas nacionales "para difundir los logros del gobierno".

Venden la promesa eterna de un futuro mejor que primero era el día siguiente, luego el segundo semestre y finalmente el día del arquero; pero cuando se impone la realidad concreta de que estamos cada día un poco peor, nos dicen -como si fueran troscos- que es necesario que toquemos fondo, para poder salir a flote; y que se están animando a hacer lo que nadie hizo, que es "construir futuro", a costa de hacer mierda el presente.

Del “Queremos un país en el que todos progresen un poquito cada día” y “No te vamos  sacar nada de lo que tenés” pasamos sin escalas a enterarnos (por boca de ellos, que nacieron con la vida resuelta) que lo que tenemos no nos lo merecemos, o es demasiado, artificial, insostenible o superfluo; y tenemos que sentir culpa por tenerlo.

Mientras espiaban con Ciro James se quejaban de Milani porque les tenía los teléfonos pinchados a todos para carpetearlos, para una vez en el gobierno entregarle los servicios llave en mano a Stiuso y sus muchachos, eximiéndolos de rendir cuenta del manejo de la guita y reciclando su basura de pinchaduras de teléfonos, para perseguir opositores.

Después de haber votado en contra de la eliminación de las AFJP y a favor de un 82 % móvil para los jubilados sin decir como lo iban a financiar, lanzan una “reparación histórica” supuestamente pagado con los fondos del blanqueo, que después fueron a parar a otro lado; mientras rifan el fondo de la ANSES, derogan la moratoria previsional, recortan la cobertura del PAMI en medicamentos e intentaron retocar para abajo la fórmula de movilidad.

Vagos consuetudinarios como Macri se quejan de que “se ha perdido la cultura del trabajo”, o quieren precarizar los convenios colectivos y los feriados convocándonos al sacrificio, mientras se toman vacaciones a razón de un día de descanso por cada dos de trabajo, o por ahí andamos.

Prometieron que en su gobierno "nadie sería perseguido por pensar distinto", pero el presidente avaló nada menos que desde el Congreso, las amenazas de muerte contra Baradel y su familia, dando un claro guiño para que los amenazadores entendieran que tienen zona liberada; y piden listas de los docentes que hacen paro mientras el periodismo servilleta hace gráficos en televisión abierta, al mejor estilo de los diagramas de Camps mostrando las "ramificaciones de las células subversivas".

Se dicen preocupados porque “hay que generar empleos de calidad” pero son insensibles a los despidos que sus políticas van dejando a su paso; y la “calidad” consiste en aceptar ser flexibilizados, precarizados o explotados; incluso con subsidio estatal para todas esas variantes, y arman campañas desde los call centers para quebrar una huelga docente con "voluntarios" ciudadanos que acepten trabajar gratis, o macartean sindicalistas díscolos.

Los que venían a “dar vuelta la hoja y no mirar más al pasado” apelan como principal argumento para excusar sus desastres a “la pesada herencia recibida”, y tienen más interés que nosotros en volver al pasado, para reconstruirlo históricamente en la memoria social de los argentinos y crear el clima que les permita garantizar la impunidad por las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.

Y si bien últimamente vienen perdiendo seguido la sonrisa fotogénica y el espíritu de estudiantina del Cardenal Newman (tal como se pudo ver a un desencajado Macri en su discurso en el Congreso), con total naturalidad segregan, marginan, maltratan, persiguen, encarcelan, censuran, hambrean, despiden, macartean, estigmatizan y recortan derechos a opositores políticos, trabajadores, inmigrantes extranjeros, menores y cualquiera que se convierta a sus ojos en un blanco móvil sobre el que disparar culpas. 

Eso mientras ponen en práctica el mismo plan económico de la dictadura y ensayan una y mil formas oblicuas de justificarla intentando llevar la teoría de los dos demonios a la estatura de doctrina oficial del Estado, pero eso sí: acusándonos a nosotros de golpistas y desestabilizadores, y convocando a sus apoyos sociales a "movilizarse para defender la democracia".

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buen resumen sobre las contradicciones de este gobierno y su cinismo sin igual. Pero sigo sin comprender cómo ante tantas mentiras, ante tantos desengaños, sabiendo que hacen lo contrario a lo que prometieron, haya gente que lo sigue bancando y hasta lo volvería a votar. Es digno de un serio análisis sociológico este comportamiento.

Alberto dijo...

Anónimo, hay muchos motivos, pero para una buena parte de ellos, es interesante leer "El Poder de la Agenda". Los muchachos son unos hijos de puta, pero no son improvisados.

LO QUE RESTA DEL DIA dijo...

Hay no menos de un 25% de ciudadanos de este país y probablemente en el resto de latinoamérica y el mundo que votarían a hitler, menem, berlusconi, drácula, frankestein o cualquiera de los íconos de la derecha con tal de dar rienda suelta a su revanchismo de clase. Algunos hasta te dicen, que prefieren cagarse de hambre pero ver presa a la yegua...tienen tan moldeada su subjetividad que parecen perros pavlovianos que responden con ira y odio ante cualquier imagen de morochos, laburantes, peronistas, etc. Y todo fogoneado desde hace más de cuarenta años por el grueso de los medios masivos de desinformación y tráfico de ideología, que practican la más ramplona antipolítica. A pesar de todo eso, y con todo eso en contra ya hemos ganado antes y lo volveremos a hacer, por comprensión histórica y por voluntad política...