LA FRASE

"ES FALSO QUE YO HAYA ACOSADO SEXUALMENTE A UNA FUTBOLISTA, LO ÚNICO QUE HICE DURANTE TODA MI GESTIÓN AL FRENTE DE LA FIFA FUE APOYAR PERMANENTEMENTE AL FÚTBOL FEMENINO." (JOSEPH BLATTER)

sábado, 21 de octubre de 2017

"EL RÍO CAUSÓ UNA NUEVA MUERTE"


Es notable la capacidad que tienen para recortar los hechos de la realidad, privarlos de todo sentido y contexto y utilizarlos como proyectiles lanzados al sentido social hasta destrozarlo; y moldearlo de acuerdo a lo que previamente han establecido como conveniente y verdadero.

Incluso los hechos que pueden ser indubitables, como las conclusiones preliminares de la autopsia del cuerpo de Santiago Maldonado, hecha -cabe aclarar- por el mismo cuerpo médico forense de la Corte Suprema al que desprestigiaron en el caso Nisman, reemplazándolo por la Gendarmería.

Presentan las cosas como si Santiago -que no sabía nadar- y a falta de nada mejor para hacer, tomó de repente la decisión de aprender por sí mismo una fría mañana de agosto en un lejano rincón de Chubut, a 15 grados bajo cero, y la cosa terminó mal, como era de esperarse.

Nos recortan que él -que llegaron a decir que ni siquiera existía- estaba allí -donde dijeron que no estaba- defendiendo lo que creía justo -que ellos denostaron con todo tipo de agravios- y frente a la Gendarmería; que negó haber llegado al río, o haber estado a menos de 30 metros de distancia de los que protagonizaron el corte en la ruta 40, y luego se replegaron hacia la pu lof.

Con la autopsia en la mano y aun sin concluir, nos exigen que nos retractemos de haber reclamado saber donde estaba alguien a quien no se preocuparon por buscar con demasiado esmero -como lo demuestra el hecho de que lo encontraron donde habían buscado varias veces antes-;  y que nos retractemos de haberle atribuido responsabilidad en su desaparición y muerte a un gobierno cuyos funcionarios (del presidente para abajo) no hicieron sino agredir a la familia, y organizar sistemáticamente el borrado de cualquier prueba que pudiera comprometer a la Gendarmería y al ministerio de Seguridad, a cuyas órdenes actuaba.

¿O acaso Nocetti y Patricia Bullrich están escondidos evitando toda aparición pública porque han ingresado en una comunidad de clausura, haciendo votos de silencio?

Pretenden tener el monopolio del perdón y la justicia, como ejercen en los hechos el de la verdad.

Pero no toda la miseria está depositada en los medios cloacales que forman parte del dispositivo político del gobierno, ni en el gobierno mismo: ayer y hoy las redes sociales dan cuenta de los insultos y las agresiones de gente común a una familia el mismo día, en las mismas horas, en que finalmente confirmaron que el muerto era su hijo y hermano, y estaban haciendo su autopsia.

Algo anda muy mal en ésta sociedad si algunos son capaces de llegar a esos extremos, mientras otros se movilizan para exigir justicia, o evitar que la impunidad se consagre. Hay una ancha y profunda grieta en el medio, cada vez más difícil de salvar.

Y en el medio de los dos lados de la grieta, quedan muchos argentinos a los que es muy posible que les chupen un huevo estas cuestiones, o tengan otras preocupaciones más apremiantes como el salario, el empleo, llegar a fin de mes o darle de comer a sus hijos.

El asunto (y viene bien recordarlo un día antes de que volvamos a votar) es que resolver esas cuestiones ciertamente más apremiantes depende de como nos expresemos políticamente porque no se resolverán de otro modo (por arte de magia, por el "derrame" de los más ricos); y si la idea de sociedad que prevalece -que en definitivas es de eso de lo que se trata votar- es la de los que creen válido insultar a una familia el día de la autopsia del cadáver de su hijo, no se puede esperar que se solucionen. 

1 comentario:

Roque Caballero dijo...

Como sociedad plural, posicionarse detras de la defensa de la vida y de los derechos nos define como seres humanos.Todos aquellos que tienen responsabilidades en la gestion publica deben demostrar con sus acciones lo que con sus predicas declaman, es de hacer notar que estas bestias que nos gobiernan no solo no podemos calificarlas de hipocritas sino que son verdaderos sinverguenzas insensibles ante el dolor ajeno.Escuche algo que alguien dijo por ahi: "Si en la dictadura militar hubiesemos salido a las calles protestando por el primer desaparecido, quizas no hubiesemos tenido a 30.000 mas".Las condiciones han cambiado, solo esperar la evolucion de uno de los poderes mas conservadores: el poder judicial