LA FRASE

"YO USO LA METÁFORA DEL FLAN PARA EJEMPLIFICAR SOBRE ALGO QUE NO HAY PARA TODOS; Y EL PRESIDENTE SUBE UNA FOTO SUYA COMIENDO FLAN, SIN CONVIDAR, UN POCO PELOTUDO ME SIENTO, PARA QUE VOY A MENTIR." (ALFREDO CASERO)

miércoles, 20 de junio de 2018

OJALÁ


Leyendo el gran diario argentino nos enterábamos los otros días que este miércoles MSCI (Morgan Stanley Capital Internacional) pospondría hasta el año que viene la calificación de la Argentina como "mercado emergente"; desde su actual condición de "mercado de frontera" en la que se encuentra desde el 2009. 

Hace un mes atrás y a propósito de las presiones para que el Congreso aprobara las reformas a la ley que rige los mercados de capitales que finalmente terminó sancionando, decíamos acá: "Cuando la Argentina estaba desconectada de los mercados de capitales porque no se cerraba el diferendo con los fondos buitres, al mismo tiempo permanecía desconectada de otros “curros” anexos al negocio de prestar plata al que se quiere endeudar, como las calificadoras de riesgo que miden el “riesgo país” o “ponen nota” a los países, según las políticas económicas que desarrollan sus gobiernos.

Las recetas son las mismas de siempre, entonces y hoy: ajuste del gasto público, aumento de las tarifas de los servicios, flexibilización laboral, desregulación del comercio exterior, eliminación de impuestos “distorsivos”, eliminación de todos los controles de capitales, suba de las tasas de interés y desregulación de los mercados financieros. El programa económico de “Cambiemos”, en sus grandes líneas. 

Pero la experiencia histórica nos indica que una vez que se ha ingresado al circuito del endeudamiento, con o sin “condicionalidades” del Fondo, los “mercados” siempre te corren el arco, y constantemente están planteando nuevas exigencias que sí o sí hay que cumplimentar para obtener algún premio: el “investment grade”, la calificación como “mercados emergentes” dejando de ser “fronterizos”, el ingreso a la OCDE. Y entonces sí, vendrá la “lluvia de inversiones”, y el país crecerá. No hace falta remitirnos a los antecedentes históricos de nuestro país para saber que eso nunca sucederá, porque la conclusión la tenemos a la vista por estos días

Esas exigencias, esas "corridas de arco" permanentes son juegos de suma cero para el país, donde los esquemas están pensados para que el capital (que nunca arriesga) gane siempre, de un modo u otro. Juegos en los que el gobierno de Macri se metió solito, al arreglar el diferendo con los fondos buitres capitulando incondicionalmente ante su extorsión, y por cierto: entonces se dijo que esa era la condición sine qua non para que llegara la lluvia de inversiones. A las pruebas nos remitimos. Para peor, la crisis cambiaria de la semana pasada demostró que es el mercado el que maneja la economía, porque además así lo decidió el gobierno, con sus medidas aperturistas y desregulatorias. Y el mercado siempre aprovecha las crisis que crea (porque para eso las crea) para imponer sus exigencias por la razón, o por la fuerza."

Un mes después, la crisis cambiaria se prolonga, y el gobierno ha ido respondiendo a la misma con todas medidas "favorables a los mercados", que no solo no la han resuelto, sino que la agravaron; y en ese contexto, el pulgar para abajo de MSCI para el ingreso al país a la condición de "emergente" no es -como nos señala el pensamiento dominante- una mala noticia para el país, sino todo lo contrario: si finalmente lo "consiguiéramos", seríamos considerados un blanco apetecible para los grandes fondos de inversión institucional del exterior, que hacen quedar a otros como Templeton o Black Rock (de los que tenemos noticias por acá, y no precisamente buenas) como mutuales de crédito, o poco más.

Es decir, aumentan aun la vulnerabilidad financiera del país a los ataques especulativos, de los que vendrían a invertir en activos argentinos (acciones de las empresas que cotizan en bolsa por ejemplo) depreciados por la crisis y a precio de remate; y no precisamente para incrementar la capacidad productiva del país, mejorar la diversificación de su estructura y modelo de desarrollo, o su capacidad exportadora para afrontar en mejores condiciones el repago de la abultada deuda externa que ha venido contrayendo el gobierno de Macri.

Paradojalmente -o no tanto.- el rumor de que no conseguiríamos ser declarados "emergentes" contribuyó al derrumbe del MERVAL de ayer, con lo cual tampoco habría que descartar alguna operación alentada desde el exterior, para que ingresen fondos "de barata" a quedarse con empresas argentinas descapitalizadas, aumentando así la ya excesiva desnacionalización y extranjerización de nuestro entramado empresarial más importante; y haciendo en consecuencia más vulnerable a la economía del país a los shocks externos, en éste caso por decisiones empresariales que se tomarían fuera de sus fronteras.

Como fuere, si los presagios se confirman y la Argentina sigue siendo "mercado de frontera", se habrá demostrado una vez más que nos vuelven a correr el arco, porque ni siquiera la espantosa reforma a la ley de los mercados de capitales sirvió para ese propósito, aunque sí para otros (securitizar la cartera de préstamos hipotecarios de los bancos, o vaciar el fondo de ANSES, entre los más relevantes.

Y si ese fuera finalmente el caso, sería una excelente oportunidad para dar marcha atrás con todas las medidas que tomó el gobierno de Macri en dirección a conseguir la calificación de economía emergente, como la eliminación de todos los controles a los movimientos de capitales, el régimen de "participación pública privada", la desregulación del mercado financiero, los privilegios otorgados a los exportadores para que no liquiden las divisas, o las mencionadas reformas a los mercados de capitales. 

Claro que para eso en realidad, todo indica que habrá que esperar a un próximo gobierno.

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