LA FRASE

"SI UN PERRO DE LA GENDARMERÍA MUERDE A UN DIPUTADO, HABRÁ QUE TOMAR COMO CRITERIO DE VERDAD LO QUE DIGA EL PERRO, A MENOS QUE SEA VERBITSKY." (PATRICIA BULLRICH)

viernes, 19 de febrero de 2016

MANTENER LO MALO Y CORREGIR LO BUENO


Pasó con los DNU, con el Consejo de la Magistratura y con lo del INDEC: no mejoraron nada de lo que decían que estaba mal y -por el contrario- lo empeoraron.

Pasa con Ganancias, en las propias narices de los sindicalistas que fueron a hacerle de claque en la Rosada para un anuncio que significó -en la práctica- que van a pasar a pagar el impuesto menos trabajadores que los que dejarán de hacerlo, mientras la discusión de fondo para corregir las distorsiones (las escalas y alícuotas, las deducciones) pasará de largo para el año que viene; o vaya uno a saber para cuando.

Dicho por el propio Macri el día después del anuncio, del que no se entendió nada y fueron cambiando la versión de los alcances de la medida con el correr de las horas. El mismo Macri que en campaña prometía lisa y llanamente, eliminar el impuesto a las Ganancias para los trabajadores desde el primer día de gobierno:



Es decir otra promesa de campaña que tuvo la misma consistencia que "unir a los argentinos", "no quitarte ningún derecho" o "no perseguir al que piensa distinto".

Y en otro  caso de aparente "mala praxis", ahora parece que el 40 % de aumento ofrecido a los docentes en la paritaria nacional , no sería tan así; porque el propio Macri se ocupó de dejar en claro que el techo es del 25 %, y de ahí no se piensa mover.

Decimos "aparente" porque acá no hay mala praxis (más allá de mocazos comunicacionales del propio gobierno, empezando por Macri) sino un gobierno que funciona claramente en dos velocidades: 

Una súper rápida para atender los reclamos de los sectores más poderosos, regalándoles beneficios de todo tipo (desde la eliminación de las retenciones, a la derogación de la ley de medios, pasando por la desregulación del mercado financiero) aun a costa de resignar ingresos para el Estado mucho más importantes que los que puede perder por los cambios en Ganancias, o los gastos que le genera aumentar las jubilaciones o los salarios a los empleados públicos.

Otra más lenta para generar respuestas a los sectores populares cuyos intereses están siendo afectados por las políticas del gobierno: allí sobran los pedidos de prudencia, las apelaciones a la razonabilidad y la comprensión, y no hay apuros para tomar decisiones.

En fin, un gobierno consistente con sus reales apoyos, aunque eso le signifique granjearse la antipatía de muchos que votaron un "cambio" (la postergación de los cambios profundos en Ganancias y el "techo" a la paritaria docente pegan de lleno en su base electoral), y se encuentran con que la "revolución de la alegría" consistía en esto: mantener todo lo que hacía el kirchnerismo que ellos decían que estaba mal, mientras van desmantelando prolijamente, sin prisa pero sin pausa lo que -al menos de la boca para afuera- reconocían que estaba bien.

Si lo votaste y te sentís un pelotudo es comprensible; pero por ahora, no queda otra que ajo y agua. 

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