LA FRASE

"EN REPUDIO A LOS DESPIDOS EN PEPSICO HEMOS DECIDIDO SUSPENDER LOS SNACKS EN LAS REUNIONES DEL CONSEJO DIRECTIVO DE LA CGT." (HÉCTOR DAER)

domingo, 14 de agosto de 2016

ALGUIEN LE TENDRÍA QUE EXPLICAR QUE EL RADICALISMO PROGRESISTA SON LOS PADRES



Siguiendo éste enlace pueden acceder al audio del reportaje que le hicieron en el programa "El hormiguero" (FM Chalet y Solar de Radio) al hoy diputado provincial y ex vicegobernador Jorge Henn, a propósito del lanzamiento de la mesa provincial de "Cambiemos" en Santa Fe, que integra al PRO, la UCR.

En la nota Henn expresa que lo que decidieron Corral (presidente del partido a nivel nacional) y Galdeano (presidente del partido en la provincia)...no representa el sentir del partido, porque la que decide la política de alianzas es la Convención provincial, como la Convención Nacional de Gualeguaychú decidió en su momento que el radicalismo formara "Cambiemos".

Pero además cuestiona la alianza con el PRO sobre la base de que se trata de un partido de derecha, y "Cambiemos" es una coalición conservadora, cuando el radicalismo santafesino -dice- viene integrando desde hace 20 años una coalición "progresista" con el socialismo y otros partidos menores, sello hoy denominado Frente Progresista Cívico y Social.

Como esto de los 20 años se repite y haciendo cuentas, caemos en la cuenta de que el supuesto frente "progresista" se remontaría a mediados de la década del 90', cuando se llamaba "Alianza Santafesina", y llevaba como candidatos a gobernador y vice a Usandizaga y Natale (dos ex miembros del ERP, como sabemos). El PDP -el partido de Natale- sigue siendo parte del FPCyS, y en la nación está en "Cambiemos". Natale fue candidato a presidente de la UCD, que hoy está en "Cambiemos", y por eso se enoja Henn con que la UCR esté a su lado.

De modo que el "Frente Progresista" como tal empezó en el 2007, cuando llegaron al gobierno de la mano de Binner, otro guerrillero bajado de la Sierra Maestra. La vieja "Alianza" y el nuevo "Frente" tuvieron en común lo mismo: unirse entre muchos para ganarle al peronismo, en todas sus formas; como viene haciendo la UCR integrando coaliciones con ese objeto desde la Unión Democrática de 1945.

La primavera socialdemócrata alfonsinista que Henn reivindica duró -con viento a favor- dos años entre el 83' y el 85', hasta el Plan Austral, por lo que fue la excepción que confirmó la regla en la historia del radicalismo, desde 1930 para acá, y algún día habrá que analizarla a fondo para ver cuan progresista fue.

Pero volviendo al radicalismo santafesino, el asunto radica en que los ascéticos radicales (hombres de principios, si los hay: lo que se les complica son los finales) quieren mojar el pancito en todos los lados que puedan: en la nación con Macri, acá con el socialismo. Si hasta con el kirchnerismo lo ensayaron algunos, en los tiempos de la "Concertación Plural", pero eso sí: por ese motivo los expulsaron "de por vida", como a Cobos (ejem).

Si algunos radicales de Santa Fe (no decimos que sea necesariamente el caso de Henn, que parece creer aun en Papá Noel y los Reyes Magos) dudan de pegar el salto hacia "Cambiemos" abandonando definitivamente el FPCyS no es por convicciones ideológicas, sino por incertidumbre sobre los resultados de la decisión: con el socialismo ganaron 3 elecciones provinciales consecutivas, y el PRO viene de perder dos seguidas, de la mano de Del Sel.

Sacan cuentas y se preguntan que pasa si renace un peronismo derechoso despojado de todo vestigio de kirchnerismo y se lleva los votos de Del Sel: ahí los radicales pueden -si dejan el FPCyS- quedarse sin el pan y sin la torta, ese es todo el problema.

Y a las pruebas nos remitimos: en la década pasada en el Congreso la UCR sin distinción de "progresistas" y "conservadores"  (incluyendo a los diputados santafesinos) votó siempre con el PRO, en contra de las propuestas del kirchnerismo: así pasó con la recuperación de Aerolíneas Argentinas, la resolución 125 de las retenciones móviles, la ley de medios, la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central, la ley de abastecimiento, la de pago soberano local contra los fondos buitres, el voto joven y la ley de medios.

Hasta en el caso de la expropiación de YPF acompañaron en la votación en general, pero votaron en contra casi todos los artículos en particular. 

En ese sentido, la decisión de la convención de Gualeguaychú de aliarse con Macri y el PRO fue la lógica consecuencia de más de una década de andar juntos, y ellos mismos reconocen que la tomaron para evitar que volviera a ganar del peronismo.

Lo demás (como el "radicalismo progresista santafesino") es puro cuento, o son los padres. Perdón si alguno se desilusiona por enterarse.

3 comentarios:

Anònimo Veneciano dijo...

El radicalismo progresista es la Semana Trágica, la Patagonia Rebelde, la bomba en el subte en Plaza de Mayo, el bombardeo del 16Jun1955, los comandos civiles, Méndez-Mussi-Retamar, los asesinados en el Puente Resistencia-Corrientes, en General Mosconi, Aníbal Verón, los 40 muertos del 20 y 21 de diciembre de 2001, la dictadura radical-policial de Morales en Jujuy...además son de la Internacional Socialista (!)

marcelo ignacio dijo...

Bueno, no: el radicalismo progresista es lo que queda cuando uno les saca eso que vos listás y muchas otras cosas más. Lo malo es que fuera de eso queda tan poco...

Ah, y que los mismos que aprueban las políticas "progresistas" son, con muy pocas excepciones, los mismos que aprueban toda esta bosta.

En suma: el radicalismo es un partido hereditario (no conozco ni un solo radical que no sea hijo de un radical), cuya esencia consiste en odiar al peronismo y a todo lo que el peronismo representa: básicamente, la igualdad entre "los negros" y ellos.

Algún día tendremos que juntar coraje y prohibirlos junto con el nazismo: son dos ideología cuyo fundamento último es el odio.

MontoneroGuasón dijo...

Me crié en una familia donde mi padre se reivindicaba radical. Pero siempre me resultó evidente que primero era gorila y recién después radical. Las cosas no han cambiado nada en los últimos treinta años. Yo por suerte, peronista.