LA FRASE

"SI EL GOBIERNO PIENSA DAR MARCHA ATRÁS CON LA LEY DE SALUD MENTAL PARA QUE VUELVAN LOS MANICOMIOS, QUE POR LO MENOS LA METAN EN UNO A CARRIÓ." (GINÉS GONZÁLEZ GARCÍA)

domingo, 28 de agosto de 2016

"VOTÉ A UN BOLUDO"


Existe el lugar común instalado de suponer que la ley de medios se limitaba exclusivamente a la pelea por lograr desguazar a Clarín, y es posible que en términos estrictos de puja por el poder haya sido así. Pero lo cierto es que fue también la culminación un de proceso de largas luchas de muchos sectores vinculados a la comunicación, por otras banderas además de la desmonopolización.

Hace poco contábamos acá el caso de los medios comunitarios y lo que está pasando con los subsidios del Fomeca, que el gobierno de Macri no entrega aunque estaban acordados y fueron asignados previo concursos públicos para el desarrollo de proyectos comunicacionales.

La Ley 26.522 implicó muchas otras cosas, como un conjunto de políticas destinadas a favorecer la producción audiovisual en el país, generando puestos de trabajo en un campo laboral que es de los que más desarrollo ha tenido en los últimos tiempos. Por ejemplo la "cuota de pantalla" en televisión abierta para el cine nacional.  

Al respecto, leemos en El Destape: "El sector audiovisual del Cine y la Publicidad sufrió durante los primeros seis meses la baja de 1415 puestos de trabajo, en comparación con el mismo período del año pasado. Se trata de técnicos de que trabajan en preproducción, rodaje y postproducción en cine y publicidad.

"Parte de la problemática en el cine es que hubo muchos meses en que el INCAA estuvo frenado", sostuvo el titular del Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina, Guido Valerga, en diálogo con El DestapeAdemás, apuntó que las productoras grabaron menos publicidades y muestran su preocupación por la crisis que atraviesa el sector. "Plantean que haya flexibilización, baja de salarios y de la cantidad de horas en la jornada", agregó en referencia a asociaciones como la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica, la Cámara Argentina de Cine Publicitario, Asociación de Productores Independientes de Medios Audiovisuales. Mientras en el primer semestre del año pasado había 12.165 técnicos trabajando en el sector, hoy son 10.750 y es ahí donde se registra la caída de 1.415 puestos de trabajo.

Otro punto que incide en la caída de los puestos de trabajo en publicidad es la falta de control sobre las publicidades que emiten los canales y son producidas en el extranjero. La Ley de Medios que derogó la administración de Mauricio Macri establecía la obligatoriedad para los canales de aire de emitir publicidad de producción nacional y el registro obligatorio corría por cuenta de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA). "Cuando reglamentaron la ley los anunciantes metieron los acuerdos de reciprocidad, pero también con un porcentaje. Para las señales de cable no hay regulación y hoy no sabemos qué hace el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) al respecto", afirmó Valerga." (las negritas son nuestras) 

La ley de medios en su artículo 59 creaba un registro de audiencias de agencias y productoras de puiblicidad, en el que obligatoriamente debían inscribirse para poder pautar en los medios audiovisuales; y de acuerdo con el artículo 60 en ese mismo registro se tenían que inscribir los responsables de la producción y emisión de señales "empaquetadas", como por ejemplo los programas de cable o productores de contenidos para los canales. 

Finalmente de acuerdo al artículo 61 "...Los licenciatarios o autorizados a prestar los servicios regulados en la presente ley no podrán difundir avisos publicitarios de cualquier tipo, provenientes de agencias de publicidad o productoras publicitarias que no hayan dado cumplimiento a lo dispuesto en el registro creado por el artículo 59.". Por eso aparecieron en las publicidades los cartelitos al pie de la pantalla que decían el número de registro y aclarando "aviso de producción de nacional".

Del paráte del INCAA podemos suponer que está pasando algo parecido a lo que pasó con las obras públicas: a cuento de los presuntos episodios de corrupción con los subsidios para el cine nacional, pararon todo; sumado a que esos subsidios se financian con la contribución que tienen que pagar los licenciatarios de radio y televisión con parte de sus ingresos publicitarios, y es dudoso que lo estén pagando. El 25 % de lo recaudado iba al INCAA, y la mitad de ese porcentaje lo debía destinar a subsidiar la producción de películas.

Con la desaparición de la AFSCA  desaparecieron los registros y controles obligatorios de todo tipo vinculados a la aplicación de la Ley 26.522, y la reforma introducida por el DNU 267/15 de Macri dejó al cable directamente fuera de su regulación, es decir librado a la ley del mercado. Y los resultados están a la vista.

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