LA FRASE

"RECIBÍ UNA AMENAZA DE BOMBA EN LA BASE MILITAR DONDE VIVO; AL FINAL ESTOY MÁS SEGURA CUANDO VOY A COMER SOLA AL MC DONALD'S." (MARÍA EUGENIA VIDAL)

viernes, 20 de enero de 2017

¿EL PRÓXIMO RAJE ES EL DE TODESCA?


Con la salida de Melconián del Banco Nación se siguen produciendo rajes en el gobierno presuntamente bajo la idea de “uniformar el estilo de gestión”, o en realidad eliminar toda posible disidencia sobre la marcha de la gestión, tal como pasó con Prat Gay e Isela Costantini.

Por otro lado vendría lo de Chaín en Obras Públicas: a alguno hay que echarle la culpa de la paralización de la inversión en infraestructura, y por esa razón Macri no vaciló en desprenderse de su otrora apuntador, previo hacerle hacer los deberes con el “hermano de la vida” Niky Caputo.

Ayer leíamos en Ambito Financiero que el ministro Triaca salió a cruzar las cifras del INDEC sobre puestos de trabajo perdidos en los tres primeros trimestres del 2016 (alrededor de 128.000, solo en el sector privado formal); diciendo que él “no tiene esos números”, y se maneja con las cifras del SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino).

Si bien en teoría tiene razón Triaca, también es cierto que no muestra los números del SIPA, y que ya el año pasado la pifió haciéndoe decir a Macri que el empleo crecía, cuando justamente esos números indicaban lo contrario.

Lo cierto es que al parecer la etapa del “sinceramiento” de las estadísticas públicas del INDEC podría estar llegando a su fin, sobre todo considerando que mientras el rumbo de la economía no cambie, el organismo solo será portador de malas noticias.

Al mismo tiempo ayer también salió publicado en el Boletín Oficial el Decreto 47 (completo acá), por el cual se modifican las responsabilidades y acciones a cargo de la Dirección Nacional de Cuentas Internacionales del INDEC.

En una parte de ellas se dice que le corresponde  esa Dirección “Realizar la estimación oficial de la Balanza de Pagos y sus componentes: cuenta corriente y cuenta capital y financiera.”, pero se suprimió del texto vigente (aprobado en su momento por el Decreto 1359/04) éste otro parrafito: “para el diagnóstico macroeconómico”.

Es decir que la Dirección de Cuentas Nacionales aportaba esa información al Ministerio de Economía (cuando existía) para que se formulara el diagnóstico del rumbo de la economía teniendo en cuenta el balance de pagos (las divisas que entran y salen del país) en base a todos los factores que lo determinan: ingresos por exportaciones, pago de importaciones, remisión de dividendos, formación de activos externos (fuga de capitales), ingreso de inversiones extranjeras directas, pago de los servicios de la deuda, nuevas colocaciones de deuda que generan ingreso de divisas, ingreso de divisas por el canal financiero (inversiones de portafolio).

Todos aspectos cruciales en cualquier modelo económico, más en uno como el actual que pone el acento en el comercio exterior, la apertura a la penetración de capitales, el re-endeudamiento y la valorización financieros como supuestos dinamizadores del crecimiento. En este punto del análisis es necesario decir que hay quienes sostienen que una de las causas de la salida de Melconián fueron sus críticas al alto nivel de endeudamiento y su sostenibilidad en el tiempo, claro que no por heterodoxo: él era partidario de forzar más el ajuste para reducir el déficit, en lugar de financiarlo con deuda.

Además de suprimir la parte señalada en las funciones de la Dirección de Cuentas Nacionales del INDEC, el decreto firmado por Macri las traslada al Banco Central, en estos términos: “El Banco Central de la República Argentina, en el marco de su competencia y de conformidad con lo dispuesto por el artículo 61 de la Ley N° 24.156, será el organismo encargado de realizar las proyecciones de las distintas cuentas del balance de pagos y de la posición de inversión internacional.”.

El artículo que se menciona de la ley de administración financiera es el que establece que previo a cualquier operación de crédito público que origine la constitución de deuda externa debe informar el Banco Central “sobre el impacto de la operación en el balance de pagos”; es decir como incidirán los pagos de ese nuevo endeudamiento en los sucesivos movimientos de divisas, en éste caso al exterior.

Si bien la cuestión está relacionada al balance de pagos, no así al diagnóstico macroeconómico que se deriva del análisis de la balanza de pagos; que fue lo que acaban de sacarle ¿al INDEC o al ex Ministerio de Economía, hoy desguazado en dos partes?

No está claro si los cambios son parte de un recorte progresivo de funciones de Todesca (en cuyo caso habría que sumarle el cuestionamiento de Triaca), o tienden a aumentar el poder y la ingerencia de Sturzenegger en el diseño de la política económica; o están sentando las bases para que desde el Banco Central (que viene disimulando en sus balances cambiarios la colosal fuga de capitales posibilitada por las medidas del gobierno, fundamentalmente el endeudamiento y la desregulación de la cuenta capital) se diga que el modelo de endeudamiento es sustentable a mediano y largo plazo, lo cual obviamente incide por ejemplo en las futuras operaciones de endeudamiento, y en el “humor de los mercados” locales.

En cualquier caso queda claro que al partirse en dos la cartera que manejaba Prat Gay, el nuevo ministerio a cargo de Caputo se limita a gestionar más deuda, sin importarle un comino la incidencia futura que tenga ese mayor endeudamiento en la economía en su conjunto.

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