LA FRASE

"EN UNA REUNIÓN CELEBRADA EN EL ASCENSOR DE MI EDIFICIO, HEMOS RESUELTO DEJAR EN LIBERTAD DE ACCIÓN A MIS VOTANTES, PARA QUE CADA UNO VOTE COMO LE PAREZCA EN LAS ELECCIONES DEL DOMINGO." (PINO SOLANAS)

martes, 24 de mayo de 2016

¿LA BILLETERA DE ONGANÍA MATA AL "PERONISMO DE PERÓN"?


Para ser francos, no es que nos sorprendamos mucho: desde el principio no se los veía muy convencidos a los muchachos de pintarse la cara, y armar un plan de lucha o algo por el estilo.

De hecho, en ésta entrada decíamos nosotros: "Aprobado el proyecto en Diputados y aun antes de ese veto (ni hablar si finalmente y como todo lo indica, se produce) la política ya ha hecho lo suyo, y la pelota queda exclusivamente en el campo de las centrales sindicales.

Si al menos parte de ellas (sobre todo las CGT de Moyano y Caló) deciden tragarse sus propias palabras de ir al paro en ese caso y no ejercen presión sobre Macri para que promulgue la ley, estarán esterilizando las consecuencias políticas de la rotunda movilización popular que lograron el 29 de abril.

Habrá que pensar entonces que los siempre pospuestos anuncios sobre cambios en Ganancias y la plata de las obra sociales cumplieron en relación a los dirigentes sindicales -o para ser justos, parte de ellos- la misma función que los fondos de la coparticipación para con los gobernadores: billetera mata opositor, que le dicen.".

Sobre la guita de las obras sociales, y -en general- el funcionamiento de esa "caja" sindical, recomendamos leer éste posteo, y éste otro. Tema para una discusión más profunda, en otro momento. 

Lo que sí vamos a recordar al respecto hoy es que el sistema de las obras sociales sindicales tal cual lo conocemos hoy no es una creación del primer peronismo, sino del gobierno de Onganía, a través de la Ley 18.610 (1970), y desde entonces viene funcionando con diferentes "parches", según la idea que tuvieron los diferentes gobiernos para encarar el espinoso asunto de la financiación del sistema de salud.

En el gobierno de Macri la "caja" de las obras sociales sindicales (lo que era en tiempos del menemismo la famosa "APE": Administración de Programas Especiales, luego disuelta por Cristina) recayó en la Superintendencia de Servicios de Salud, a cargo de la cual "Cambiemos" puso a Luis Alberto Scervino; hombre de José Luis Lingeri, secretario general del gremio de Obras Sanitarias, pero que fue consensuado con todos los "gordos" del sindicalismo tradicional.

Dejando de lado a soretes inveteradamente funcionales a las patronales como Barrionuevo (patrón él mismo) o el "Momo" Venegas, los otros popes sindicales de las CGT como Moyano y Caló siempre hacen sus movimientos con un ojo puesto en éste tema, y de allí que no extrañe que el gobierno lo aproveche para abortar cualquier intento de paro o movilización para protestar por el veto a la ley anti despidos.

Habrá que ver como decantan los acontecimientos, pero tal como viene la mano, parece que para buena parte del sindicalismo la impresionante movilización del 29 de abril fue apenas una puesta en escena para apurar un par de cheques que estaban trabados.

Sería penoso que la billetera de Onganía condenara (una vez más, como en los 90') a los portadores del "peronómetro" a ser funcionales a un modelo político, económico y social que busca hacer tabla rasa con todo lo que representa el peronismo. 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ud.se equivoca, ellos son peronistas de peron ........(????)

Anónimo dijo...

una más de los sindicalistas corruptos. No cambian más.

Luiggi dijo...

Digo yo, desde la base sindical, no se cuestiona nada de lo que estos hijos de puta están haciendo? Cuesta creer que a un delegado no le importe que estos chorros le vuelvan a vaciar las obras sociales. Y de ninguna manera creo que no existan líneas opositoras en cada sindicato.

Nando Bonatto dijo...

Desde San Sebastian para acá los tiene agarrados con esa guita