LA FRASE

"NO TENGO NADA QUE VER CON LA IMPORTACIÓN DE LOS PELUCHES DE LA MASCOTA DE LAS OLIMPÍADAS JUVENILES, CUALQUIERA QUE ME CONNOZCA SABE QUE NO LE PONDRÍA DE NOMBRE "QUIERO VERGUITA" A UNA EMPRESA." (FEDERICO ANDAHAZI)

sábado, 21 de julio de 2018

"MAMARRACHO, MAMARRACHO, VENDEDOR DE HONESTIDAD..."


La imagen de apertura está armada tomando los párrafos más interesantes de ésta nota de Giselle Rumeau en El Cronista de ayer, sobre el proyecto de ley de “extinción de dominio” de bienes provenientes de la corrupción, que está en el Senado con media sanción de Diputados. En su momento analizamos el tema en ésta entrada, en la que decíamos que el proyecto es un absoluto mamarracho jurídico, que se da de patadas con la Constitución Nacional, y con el propio Código Penal vigente.

Y la nota lo confirma: los “expertos” consultados coinciden en que tiene groseras falencias constitucionales, en que ya existen en el Código Penal vigente mecanismos para secuestrar o decomisar bienes presuntamente provenientes de ilícitos, y que los problemas van por otro lado. Por ejemplo por la absoluta ineficacia de la justicia para dictar sentencias condenatorias por hechos de corrupción en plazos razonables, y que estas queden firmes por ser sólidas e inatacables desde el punto de vista jurídico.

También queda claro leyendo el artículo (ver partes resaltadas del mismo en la imagen de apertura) que el proyecto de “extinción de dominio” es puro humo para la gilada, concebido de apuro al influjo del caso López, y para dar una respuesta más a los medios (que ponen la lupa de la corrupción exclusivamente en la política), más que a la sociedad, que tiene otras preocupaciones.

La payasada de los medios con este tema queda expuesta por el simple de que la firmante de la nota sigue afirmando, con total contundencia, que todos vimos por televisión a López revoleando los bolsos con dólares “a través de la pared de un convento”, cuando los videos son claros: el tipo llegó en auto, bajó los bolsos, tocó timbre y lo atendieron, nada de revoleos. Por no decir que si los revoleaba contra la pared, rebotaban, pero bueno, son detalles.

Un López que -por cierto- aun no tiene condena firme y del cual no hay mucho empeño por averiguar quien le llenó los bolsos, acaso porque todas las pistas disponibles apuntan a Macri, su familia, sus negocios con el Estado y sus banqueros amigos.

Es tan ridículo el artículo que una de las “expertas” consultadas” (que de kirchnerista, nada) termina reconociendo que la posibilidad de decomisar bienes en forma anticipada como medida cautelar antes de que exista sentencia existe desde el 2011, pero “sólo” para delitos que afectan el orden económico financiero, como el lavado de dinero.

Efectivamente: fue el presuntamente corrupto kirchnerismo el que la introdujo en esos casos, por la Ley 26.683 dictada ese año; pero los jueces no la aplican, salvo en el caso de la valija de Antonini Wilson, que además se fugó del país. Si en tiempos de “cambio” no hay condenas contra la corrupción que permitan recuperar bienes mal habidos porque -como dice la nota- los jueces no son independientes o son lisa y llanamente corruptos, ¿la culpa también se la van a echar al kirchnerismo?

Por el contrario, no hay que hacer ningún esfuerzo interpretativo para concluir en que el mamarracho votado por Diputados y que perdería estado parlamentario en breve si no lo refrenda el Senado tuvo un único y exclusivo propósito: dirigirlo contra los ex funcionarios del gobierno anterior, aunque no hubiera sentencia condenatoria en su contra, por falta de pruebas. Lo dice la propia nota, con todas las letras.

O sea que los custodios de la ética, la transparencia y la moral republicana, los guardianes de la Constitución, las leyes y las instituciones hicieron una ley equiparable -como dijimos antes- a las “comisiones especiales” de las dictaduras que la misma Constitución prohíbe, para invertir la carga de la prueba, llevarse puesto el principiko de inocencia, y estigmatizar socialmente a los opositores al gobierno, sacándolos de la cancha.

Y lo hicieron del peor modo, a tambor batiente sobre la indignación social amplificada por los medios, como en su momento pasó con las “leyes Blumberg” que destrozaron el Código Penal y no sirvieron para nada, aunque el error en ese entonces haya sido de Néstor Kirchner.

Pero tienen un modo de demostrar que lo que decimos es falso, y despejar toda duda sobre su real compromiso con la corrupción: el escándalo de los aportantes truchos a la campaña de “Cambiemos” en la provincia de Buenos Aires.

Hay allí un caso clavado de lavado de dinero, porque el verdadero problema es quiénes pusieron la guita que quisieron blanquear con tantos aportantes que no lo fueron. Y tirando de ese hilo pueden llegar a determinar cual es el origen de esa guita negra, que sus reales aportantes no pueden declarar; y decomisarles bienes, usando la ley que aprobó el kirchnerismo.

Total, al gobierno que impulsó el blanqueo de capitales más generoso de la historia (con perdón de los delitos cometidos al evadir impuestos, y sin la obligación de traer la guita al país) y que ahora en respuesta al escándalo quiere “bancarizar los aportes” (algo que pueden hacer ya mismo, sin cambiar las leyes) después de haber impulsado la banca off shore en el país, no le faltan aliados en la justicia como para llegar a la verdad.

Incluso podrían contar con el apoyo de los medios, a menos que los dueños de esos medios se cuenten entre los que pusieron guita en la campaña, violando la ley vigente.

1 comentario:

MÓNICA ROSANO dijo...

aparte de chorros cool son muy mediocres los repúblicos, berretas, más de lo mismo