LA FRASE

"YO USO LA METÁFORA DEL FLAN PARA EJEMPLIFICAR SOBRE ALGO QUE NO HAY PARA TODOS; Y EL PRESIDENTE SUBE UNA FOTO SUYA COMIENDO FLAN, SIN CONVIDAR, UN POCO PELOTUDO ME SIENTO, PARA QUE VOY A MENTIR." (ALFREDO CASERO)

domingo, 8 de julio de 2018

QUIERO MI LULA LIBRE



Tres meses atrás cuando detuvieron a Lula, decíamos acá: "Aplicando aquello que decía Marechal que de los laberintos se sale por arriba, Lula dejó al régimen golpista de Témer y los que verdaderamente mandan hoy en Brasil (los grandes medios, los grandes grupos económicos y la justicia a su servicio) en una encerrona: convirtió el pedido de detención del juez Moro en su contra, en un arma política formidable en contra del sistema corrupto que gobierna el país, y que quiere proscribirlo para que no gane las elecciones. Lula preso gana, y libre también.

Si Lula no puede ser candidato y el gobierno o la derecha brasileña ganan la elección, no habrá triunfo más ilegítimo. Si no obstante encarcelarlo pierden, no habrá derrota más estruendosa. Y si es candidato y gana, no habrá victoria más rotunda: la única forma digna que les queda para vencerlo es hacerlo en elecciones limpias, con él como candidato."

Claro que no faltan agentes cada vez menos solapados del imperialismo como el juez Moro, que intentarán por todos los medios mantener preso a Lula, y marginado de la competencia electoral, a como de lugar:
Por estas horas y al momento de subir el post, se vive en Brasil una situación política e institucional bizarra: Moro desde Portugal (está de licencia por feria judicial) desconoce la orden de liberar a Lula, el juez que la emitió la ratifica y ordena a la Policía Federal que la cumpla, otro juez del mismo tribunal federal (de feria también) la desconoce, y un alto jefe militar llama públicamente a apretar al juez que ordenó la libertad.  

En ese contexto, es difícil saber que pasará (todo indica que una parte del Poder Judicial está apuntando al golpe de Estado), pero si Lula finalmente queda libre, comenzará la batalla por oficializar su candidatura presidencial, que seguramente la derecha brasileña tratará de impedir porque sabe que, con el clima de hoy, gana incluso en primera vuelta.

La perspectiva concreta de un triunfo del PT en Brasil (y no con cualquier candidato, sino con Lula) se suma así a las expectativas (recalcamos: expectativas) que despierta el contundente triunfo de López Obrador en México, a la destemplada e inverosímil solicitud de prisión para Rafael Correa en Ecuador (una clara muestra de impotencia política del gobierno de Moreno), a la buena perfomance electoral de Petro en Colombia; y a la acelerada descomposición del régimen macrista en nuestro país.

No se trata de que forzosamente el continente vuelva a girar políticamente, pero si de datos que confirmar que una cosa es segura: los pronósticos sobre una larga y extendida hegemonía de los proyectos de derecha neoliberal en América Latina deben -por lo menos- ponerse entre paréntesis.

Se vienen tiempos interesantes y esperanzadores para la reconstrucción política de las fuerzas populares, y del mismo proceso de integración regional y continental, tiempos que hasta no hace mucho se creían improbables, si no imposibles. Y de paso, hablando de jueces que interfieren en los procesos políticos, un necesario recordatorio:


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