LA FRASE

"QUIERO DESMENTIR QUE EN LA REFORMA TRIBUTARIA QUE PREPARAMOS ESTEMOS PENSANDO EN GRAVAR CON LA PATENTE AUTOMOTOR LAS SILLAS DE RUEDAS." (NICOLÁS DUJOVNE)

martes, 20 de diciembre de 2016

¿TODO ESTÁ GUARDADO EN LA MEMORIA?



Hoy se cumplen 15 años de la salida anticipada del poder de De La Rúa, dejando para la historia aquella tristemente célebre postal del helicóptero despegando de la Rosada.

Dejaba atrás la peor crisis política, económica y social de la restauración democrática, y 39 muertos por la represión descontrolada en la Plaza de Mayo, y en otros puntos del país.

La Alianza, aquélla coalición orquestada desde el Grupo Clarín para darle una alternativa electoral a la fase final de su relación con el menemismo (al cual ya no tenían nada para sacarle, tras obtenido de él múltiples benficios) coronaba un fracaso descomunal; defraudando las expectativas de millones de argentinos que la votaron, muchos de ellos creyendo que se podía hacer "menemismo prolijo", es decir convertibilidad e ilusión primer mundista, pero sin corrupción.

Si alguien quiere encontrar en el cuadro descripto semejanzas con la situación actual y con el contexto en que se gestó "Cambiemos" y Mauricio Macri llegó al poder por el voto ciudadano, es porque las hay: un gobierno sustentado en buena medida en el voto de las clases medias que asocian su progreso a los propios méritos, y que muchas veces no tienen la capacidad de leer el contexto del país en el que viven y los tira para arriba o para abajo, más allá de su esfuerzo personal.

O no quieren verlo, y en realidad se sienten cómodos votando como votan, una y otra vez; sin reconocer jamás que se equivocan, y mucho menos mostrarse dispuestos a rectificarse; aunque ese gobierno los cague, como pasó con De La Rúa y los ahorros, y como está pasando con Macri con Ganancias y los tarifazos. 

Quizás sea porque han incorporado a su credo aquéllo de que la movilidad social ascendente es algo bueno, siempre que les toque a ellos, y la negrada no levante cabeza. Acaso porque suponen que compartiendo el mismo "corpus" de ideas con los que son garcas por linaje y billetera, pertenecerán de algún modo a ese círculo.

Los protagonistas del fracaso de la Alianza -que dejó el poder bajo el estruendo del "que se vayan todos" del que Néstor Kirchner rescató a los políticos argentinos- se reciclaron después, incluso muchos de ellos (hay que decirlo) en los gobiernos kirchneristas.

Y buena parte de ellos no solo no se fueron, sino que volvieron, y son otra vez gobierno, por el voto ciudadano: el núcleo duro de aquel experimento (centralmente la UCR y su herencia cultural, como Carrió y Stolbizer) hoy vuelven como si nada a ser parte de un proyecto político que repite y profundiza lo peor de las políticas del menemismo, y del gobierno de De La Rúa.

Y lejos de haber hecho "autocrítica" o el más mínimo acto de contrición por aquél fracaso (del cual además han logrado mantenerse impunes en la justicia, presionando a través de ese aguantadero que es el Consejo de la Magistratura) ese mismo núcleo duro trata de blanquearlo a De La Rúa paseándolo por los medios para que diga que a su gobierno lo volteó el peronismo; y advierta que a Macri le puede pasar lo mismo. La advertencia no hizo falta: ya lo estaban diciendo el propio Macri y los voceros del gobierno.

No se trata de que si volvieran al gobierno harían exactamente lo mismo que antes, sino que volvieron, y lo están haciendo: la UCR de Mathov y Mestre hoy estrecha filas en torno a Gerardo Morales ("orgullo radical", al decir del inefable Barletta) y su régimen de ignominia, banca la existencia de presos políticos y pide más espacio en el gobierno de los CEO's, a cuyo triunfo electoral hicieron su módico aporte.

Sturzenegger -segundo de Cavallo con De La Rúa, procesado por el Megacanje, luego salvado por la justicia adicta- maneja el Banco Central y endeuda al Estado en 7000 millones de dólares por intereses de las LEBAC's, mientras Elisa Carrió (la custodia de la moral republicana de los argentinos) propagandiza en el exterior el blanqueo de capitales, y justifica que Macri haya incluido por decreto en él a los familiares de los funcionarios, expresamente excluidos por ley del Congreso. 

Además se da el lujo de advertir que pueden haber muertos en diciembre, por culpa de protestas sociales provocadas por el kirchnerismo. Y en el colmo del cinismo, dice que los muertos de aquél diciembre se los tiraron a De La Rúa, para tumbarlo.. 

Margarita Stolbizer trasega los tribunales con denuncias contra Cristina y el gobierno anterior, mientas al presidente y su familia le encuentran todos los días una empresa off shore nueva, una cuenta oculta en algún paraíso fiscal, algún movimiento sospechoso de fondos; y no pasa una semana sin que conozcamos -pese al blindaje mediático- algún nuevo negociado de los funcionarios, familiares, amigos y empresarios próximos al poder.

Lombardi -el que lloraba emocionado en la Rosada cuando despegaba el helicóptero- funge de comisario político en los medios, y Darío Lopérfido (aquel de los jóvenes del Grupo Sushi de entonces), de vocero de Cecilia Pando; y provocador oficial. 

Para lograr que se aprueben sus proyectos cuando se traban en el Congreso, el gobierno está a nada de volver a pelar la Banelco, si es que ya no lo ha hecho. Y como ayer eran Branda y Cantarero, hoy son Pichetto y Massa., siempre hay alguno dispuesto a mostrarse comprensivo, por el precio conveniente.

Claro que no todo es igual que entonces: en esa época Moyano denunciaba la Banelco, hoy la usufructúa.

Pero si todas estas cosas volvieron a pasar en la Argentina (como si estuviéramos condenados a repetir fracasos) es porque hay profundos quiebres en nuestra memoria colectiva, zonas oscuras donde impera el concepto de que es mejor olvidar, y hacer borrón y cuenta nueva con el pasado. A menos, claro, que sea para dar rienda suelta al revanchismo y ajustar cuentas con el peronismo, en el mejor espíritu del 55'.

O tendremos que admitir acaso que (por decir poco) exageramos con aquélla consigna "Argentina, un país con buena gente", y hay muchos compatriotas que no olvidan sus errores y por eso los repiten: los recuerdan perfectamente, y obran en consecuencia con una escala de valores y una idea de país que es distinta a la nuestra; o para ser más precisos: que está en las antípodas.

Aunque nos quieran convencer de que votaron a Macri porque prometía "la pobreza cero" y "unir a los argentinos", y porque estaban hartos de la corrupción.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Derrumban otra vez el país, destruyendo la producción y el empleo, fabricando miseria en tiempo récord, endeudando a varias generaciones con préstamos que los grandes grupos económicos se llevan fuera del país, desfinanciando la educación y la ciencia.
Los votantes de Macri ya van a ir a buscar la plata al banco y van a encontrar las sucursales cerradas y rodeadas de policías.
Y otra vez vendrá el bombero "populista" a recomponer el tejido social y a distribuir un poco de justicia. Pero entonces,en el medio pelo nadie reconocerá que votó a Macri, como nadie había votado a De la Rúa.

Anónimo dijo...

¿Margarita Stolbizer no votó a favor de la flexibilización laboral y los superpoderes para Cavallo? Era diputada, en aquel entonces.