LA FRASE

"ENTRE LA MUERTE DEL PADRE DE MESSI, LA DECLARACIÓN JURADA DE ADORNI Y EL ÍNDICE DE INFLACIÓN DEL INDEC YA ESTAMOS HASTA LA CORONILLA DE FAKE NEWS." (VÍCTOR HUGO MORALES)

domingo, 21 de junio de 2026

BANDERAZO


Ayer hubo un acto oficial del día de la bandera en Rosario, con Milei, Pullaro y Javkin, pero también con Adorni, Villarruel y Patricia Bullrich: no habrá sido una fiesta, pero tuvo colados, e invitados indeseados e indeseables. Lo que no tuvo fue calor popular, no al menos como en los tiempos kirchneristas, y no al menos durante el acto oficial:por algo será.

Milei -como siempre- aprovechó la oportunidad para intentar llevar agua para su molino hablando sobre el pensamiento económico de Belgrano, y para variar, demostrando que en temas históricos -como en tantos otros- es un ignorante: es tan cierto que Belgrano (desde su labor en el Consulado de Comercio de Buenos Aires) adhirió a las ideas de la fisiocracia y de Adam Smith, como que desde entonces comprendió que para que el país fuer verdaderamente libre, debía crecer mediante el aprovechamiento de todo sus recursos, y su industrialización acá. 

Si el liberalismo económico en su versión original lo sedujo  como un medio para quebrar el poder español en América quebrando el régimen del monopolio comercial -porque en efecto funcionaba de ese modo-, comprendió pronto que lo que haría verdaderamente libre a la nación en gestación por la que peleó sería tener un desarrollo autónomo, sin tutorías extranjeras.

De allí que no son pocos los historiadores que le atribuyen a su pluma los capítulos estrictamente económicos del Plan Revolucionario de Operaciones de Moreno, que tanto han seducido por décadas a muchos, y en los que se desarrolla la idea de un Estado fuerte y presente, con activa injerencia y regulación de los resortes claves de la economía. Nada más alejado de las ideas que expresa y ejecuta Milei. 

Como tampoco nada más lejos de Belgrano y su praxis política, que Milei y la suya: si bien el creador de la bandera participaba de la visión dominante en sus tiempos de confiar más en las alianzas y componendas diplomáticas para conseguir los apoyos necesarios para la independencia, que en el apoyo de las masas populares y las armas de la patria, no vaciló en tomarlas y abrazar una profesión que jamás había sido suya -la militar-, para poner el cuerpo donde había puesto las ideas.

Por eso creó la bandera. y desoyó la orden del Triunvirato para esconderla, y con ella al frente de sus tropas triunfó en Tucumán y Salta. Para Mileiv (lo decía en campaña) las banderas son como muros que dividen, y si abrazó alguna para la foto no es la nuestra, sino la de Israel. La idea misma de soberanía no entra en su cabeza. 

Tanto que en la semana -y como si se apurara para llegar al acto de Rosario con el deber cumplido- adjudicó la concesión de la hidrovía por 30 años, en un proceso licitatorio viciado de irregularidades y armado a la medida de intereses bien concretos: la adjudicataria que venía de los tiempos del menemismo (asociada ahora con empresarios del poder) y la embajada yanqui y el cuerpo de ingenieros del Comando Sur, que vigilaron todo el proceso con la excusa de combatir la posible influencia china.

Cierto es que pudo hacerlo por el fracaso (uno más y van) de Alberto Fernández y el gobierno del FDT de no lograr enderezar el proceso en modo acorde con lo intereses nacionales, y con un modelo estratégico de desarrollo. Ello le dejó el campo orégano a los poderosos intereses privados (nacionales y extranjeros) vinculados al modelo agroexportador para ser los que impusieran las reglas, en las mismas aguas del río a cuyas orillas Belgrano enarboló por primera vez los colores patrios.

Ya lo decía Jauretche en su "Manual de zonceras" hablando de la "libre navegación de los ríos": la zoncera (contada como hazaña y gloria nacional) consistía en haberlos librado de nosotros mismos y de nuestro dominio en la Constitución aprobada en Santa Fe en 1853 (bajo las ideas de Alberdi, un liberal convencido que por entonces no había pasado la prueba de la sensatez nacional, como lo hizo Belgrano); después de haber combatido con las armas en la mano para defenderlo en Obligado, El Tonelero y el Quebracho.  

También ayer hubo un acto -este sí popular- por la fecha, en Parque Lezama, para pedir por la libertad de Cristina: podrá señalarse que no estaba allí toda la gente, o que solo es una parte del pueblo; y es tan cierto como que -hoy por hoy- ninguna persona en la política argentina convoca como Cristina, y ninguna causa moviliza como su libertad, y eso que no faltan motivos para salir a la calle. La gente (o parte de ella) saltea los dilemas existenciales de la diligencia, la encuestas y los focus groups, tanto como los análisis complejos de cosas que son simples  y las conveniencias y tacticismos políticos.

A Cristina -como a Belgrano- también le pidieron que arriara las banderas, y porque desobedeció está presa. Por eso pedir por su libertad es honrar a la bandera, y lo que ella simboliza. Tuits relacionados:

No hay comentarios: