LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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miércoles, 4 de marzo de 2015

EL PEZ POR LA BOCA MUERE

La semana pasada, el candidato a gobernador por el PRO, Miguel Torres (alias Miguel del Sel), salió a defender a Carlos Reutemann por su actuación durante la inundación de 2003, y ello ante el acuerdo arribado entre Mauricio Macri y el excorredor de F1.

Inmediatamente, el ágil Mario (intendente de la ciudad de Santa Fe entre 2007 y 2011, y actual precandidato a gobernador por el FCyS, salió a criticar a su adversario, sosteniendo que:"... no puede culpar a la naturaleza de la inoperancia de los gobernantes... hoy Santa Fe muestra una situación en la que estamos mucho más tranquilos. Estamos preparados para enfrentar las crecidas y las lluvias" (tomado de la Página oficial del Ingeniero en recursos hídricos, Mario Barletta). Aunque no lo crean, eso lo dijo a principios de la semana pasada, obviamente antes de la inundación de estos días. A lo mejor interpretamos mal o nos falta información. Quizá anduvo por Grimoldi y se compró un buen par de botas para andar en el agua.

Por su parte, su sucesor y discípulo, José Corral, no sólo sostuvo ante los medios nacionales que la situación estaba controlada (en el momento en que los barrios e incluso el centro se inundaban mal), sino que fue muy recordado por los medios radiales locales su autobombo por un premio del año pasado que habría otorgado Naciones Unidas lo que, aguas vistas, resulta inexplicable.

Respecto al pedido del Secretario de Gobierno (Carlos Pereira), de que la gente se informe por los medios locales (y no por TN, sería el mensaje), casi dijo por los "que tenemos pautados". Fuera de broma, en esto le damos la derecha al funcionario, porque ya sabemos que dicho medio esencialmente viene a hacer el trabajo sucio, buscando la carroña para darle de comer a Macri y sus socios santafesinos. Ya se sabe que la independencia del periodismo encolumnado atrás del multimedio, quiere decir hoy con vos, mañana con el otro, pasado vuelvo... Todo dependiendo de la tarasca y que su poderío no se menoscabe. Ahora, queridos radicales: cuando ustedes son abrevados en la cola del ganado por los pisos del canal, salen corriendo a tuitiar para que los miren por la señal. Al final, TN, miente o no miente?


Como se vé, en absoluto es nuestra intención salir a bancar a Miguel Torres ni a Carlos Reutemann, de quienes ya nos ocupamos (como en los últimos tiempos acá y acá) y nos seguiremos ocupando.


Pero sí es cierto algo: cuando uno es funcionario y tiene que rendir cuentas a la ciudadanía, es mejor cerrar el pico si tiene gestiones que, precisamente, no cierran. O, en este caso, más vale no morir por la boca, si andás nadando por las calles santafesinas.






sábado, 11 de enero de 2014

SOCIALISMO EN UNA SANTA FE ¿CONSERVADORA?



Desde 2007 nos están gobernando en la provincia y van a cumplir 20 años cuando termine la actual gestión, en la municipalidad de Rosario. 
Llamarse socialista y no gobernar para los más necesitados, sólo se puede explicar en una provincia como la nuestra. Una provincia en la que, en todo este tiempo, las élites han tenido una gran influencia política, económica, cultural y mediática, y que los "progresistas" del gobierno han sabido tutelar en sus reclamos y pretensiones, mientras la mayoría de la sociedad se muestra inerte al recibir las migajas que le tiran desde el capital concentrado.
Nos sobran los motivos para estar en contra de este gobierno provincial, que ha triunfado con gran amplitud en las últimas elecciones. Pero, como diría Alfonsín, es preferible que las sigamos perdiendo, antes que convertirnos en conservadores. Si no lo somos, habrá esperanza para revertir la situación. Le ponemos el videíto a Barletta, Corral y alrededores, porque creemos que no lo han visto. O sí?


lunes, 18 de abril de 2011

GASTO NACIONAL EN SANTA FE II


Como decíamos en una entrada anterior, continuamos analizando la inversión del Estado nacional en Santa Fe, y comparándola con la del gobierno provincial; en este caso en los programas destinados a los sectores más vulnerables de la sociedad, atendidos desde las áreas de Desarrollo Social y Seguridad Social, así como los subsidios a las tarifas de los servicios públicos (una redistribución indirecta de ingresos), en el rubro electricidad.

Desarrollo Social:

El Presupuesto del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia para este año será de $ 518.043.00, levemente inferior a lo que invertirá en la provincia de Santa Fe el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación que conduce Alicia Kirchner: $ 530.944.092.

Pero además hay una diferencia cualitativa: del total de las partidas asignadas a la cartera de Pablo Farías, un 68,97 % son asignadas a "Transferencias", es decir dinero que llega directamente a los beneficiarios del programa, quedando el resto de los fondos afectados a los gastos operativos y de funcionamiento del área. En el caso de Desarrollo Social de la Nación, el 99,91 % de los fondos tienen como destino directo a los beneficiarios de cada programa.

Del total de los fondos imputados a "Transferencias" del Ministerio conducido por el candidato de Binner a la intendencia de Santa Fe, $ 133.614.000 (es decir el 37,39 %) son partidas aportadas por la Nación en el marco del programa "El hambre más urgente", establecido por la Ley 25.724 (2003), para los comedores comunitarios; y otros $ 15.091.000 son destinados por la provincia a los municipios y comunas, y a las entidades deportivas de acuerdo a la Ley Provincial del Deporte 10.554.

Si se considera eso, la relación entre los aportes nacionales y provinciales que llegan directamente a sectores que demandan asistencia crítica, es de 1,81 a 1, o sea: por cada peso que pone la provincia, la Nación pone en su territorio casi dos.

Seguridad social:

Este es un capítulo particularmente interesante para el análisis, especialmente a partir del reclamo del gobierno de Binner ante la Corte Suprema por el descuento del 15 % de la coparticipación que se destina a la ANSES, el 82 % móvil que la oposición intentó sancionar en el Congreso, medida que el gobierno dice que rige en Santa Fe para los jubilados provinciales; cosa que en su momento demostraremos que no es cierto.

De acuerdo al Presupuesto provincial de éste año, la Caja de Jubilaciones y Pensiones de la provincia invertirá $ 3.277.055.000 en "Prestaciones de la Seguridad Social", es decir el pago de jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares a sus beneficiarios, y la contribución al IAPOS para la cobertura prestacional de salud de los mismos; cifra importante que representa el 13,20 % del total del gasto público planteado para el 2011 por el gobierno de Hermes Binner.

No tan importante como los $ 11.041.808.097 (más de once mil millones de pesos) que invertirá en Santa Fe este año la ANSES, y que representan el 63,88 % del gasto público nacional en territorio santafesino. De ese total de gastos de la ANSES, el 99,17 % son "Prestaciones de la Seguridad Social", lo que incluye además en este caso el Seguro de Desempleo, que es un programa sin contrapartida provincial (Santa Fe no tiene uno equivalente), y distinto a los que administra el Ministerio de Trabajo, Empleo y Formación Profesional de la Nación de los que hablábamos en la entrada anterior de éste tema; y los $ 349.998.654 que se transfieren al PAMI para la atención médica de los beneficiarios (más allá de los aportes personales de estos a la obra social).

Estas cifras implican que, por cada peso que el gobierno provincial invierte en prestaciones de la seguridad social, el Estado nacional invierte en Santa Fe $ 3,37, o sea más del triple.

Y para tener una perspectiva de la amplitud de la cobertura en uno y otro caso (y poner en contexto la discusión sobre el 82 % móvil): los 65.159 jubilados y pensionados de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de la provincia representan el 2,03 % de su población; mientras que que los 487.589 jubilados y pensionados cuyos haberes paga la ANSES en Santa Fe, representan el 15,23 % de la población provincial; es decir una diferencia de cobertura de 7,48 a 1 (siete y medio jubilados y pensionados nacionales, por cada uno provincial).

Mientras las cifras del Censo Nacional de Población y Vivienda del 2010 arrojaron que la provincia de Santa Fe reúne en su territorio al 7,98 % de la población total de la Argentina, tiene en su territorio al 8,79 % de los beneficiarios del sistema previsional de reparto que administra la ANSES, es decir por encima de la participación porcentual que le corresponde en el conjunto poblacional.

Y eso obedece a que hay en la provincia un gran número de beneficiarios del régimen de inclusión previsional establecido por la Ley 25.994 (2005), para aquéllos trabajadores que perdieron sus empleos durante el menemismo, y como consecuencia de eso les faltaban años de aportes para poder acceder a la jubilación. No hay que olvidar que los conglomerados urbanos del Gran Santa Fe y el Gran Rosario lideraron por años las estadísticas nacionales de desempleo.

Comparación del conjunto de "Transferencias":

Comparems a continuación los volúmenes de dinero transferidos en Santa Fe por la Nación y la provincia, directamente a los sectores sociales más vulnerables, a través de diferentes programas, administrados por distintos organismos.

En el caso del Estado provincial, si sumamos los montos transferidos por el Ministerio de Desarrollo Provincial con fondos provinciales, las pensiones que paga Santa Fe a los veteranos de Malvinas, las pensiones sociales no contributivas de la Ley 5110 y los importes que gasta en la atención de la salud de los dos últimos rubros, obtenemos unos 418 millones de pesos.

Si, en el caso del Estado nacional y su despliegue de recursos en Santa Fe, sumamos la AUH, las pensiones no contributivas a cargo del Ministerio de Desarrollo Social, las que se pagan a los ex combatientes (que no son incompatibles con las provinciales), los aportes al Ministerio de Salud de la provincia para la atención de ambos sectores en los hospitales provinciales, los fondos transferidos a la provincia para los comedores de Desarrollo Social y para sus similares del Ministerio de Educación y los programas Repro y el Seguro de Capacitación y Empleo de la cartera laboral nacional, el total asciende a $ 1.538.999.711 (casi mil quinientos treinta y nueve millones).

Lo cual implica que por cada peso que esos sectores más vulnerables del entramado social reciben del Estado provincial, están recibiendo $ 3,69 de la Nación.

Subsidios a la tarifas eléctricas:

Una política de Estado seguida invariablemente por el gobierno nacional desde el 2003, ha sido subsidiar el costo de los servicios públicos básicos a la población, de modo de evitar aumentar las tarifas de los mismos; lo que alimentaría aun más la inflación y perjudicaría a los sectores de ingresos fijos, además de aumentar significativamente los costos de la producción industrial.

De acuerdo al Presupuesto nacional 2011, el Estado invertirá en subsidios a las tarifas de energía eléctrica $ 17.509.000.000 (más de diecisiete mil millones de pesos) en todo el país, y si bien este es un gasto difícil de clasificar geográficamente -porque se distribuye entre todo el Sistema Interconectado Nacional (SIN)-, vemos que comparación se puede hacer en el caso santafesino considerando los números que arrojó el Censo Nacional de Población y Vivienda 2010, y las cifras del Presupuesto de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) para este año.

Como de acuerdo al Censo, Santa Fe reúne al 7,98 % de la población total del país; si utilizáramos esa pauta para asignar ese porcentual de los subsidios a las tarifas eléctricas en nuestro territorio, tendríamos que el gobierno nacional invierte aquí en ese ítem $ 1.397.218.200 (casi mil cuatrocientos millones de pesos); lo que en la práctica debe ser mucho más: Santa Fe es una de las provincias con mayor actividad industrial del país, en su territorio funciona el mayor polo aceitero del mundo y una importante industria petroquímica en el cordon industrial del Gran Rosario.

Todo ello implica que es una provincia "electrointensiva", por decirlo de alguna forma, al punto que muchas industrias radicadas aquí toman energía directamente del Despacho Nacional de Cargas (DNC), sin recibirla de la EPE, que es simplemente una distribuidora; no produce o genera la energía, ni la transporta, rubros en los que se demanda la mayor inversión para abastecer de energía eléctrica.

De acuerdo al Presupuesto provincial 2011, la EPE gastará en comprar electricidad al Despacho Nacional de Cargas (DNC) por $ 941.106.000, mientras que percibirá de los usuarios por el suministro (vía tarifas) ingresos por $ 2.337.756.000, es decir 2,48 veces más.

Esas cifras arrojan un "superávit compra/venta de energía" de la distribuidora estatal de $ 1.396.650.000 (más de mil trescientos noventa y seis millones de pesos), lo que deja una clara conclusión: el monto de los subsidios nacionales a las tarifas de la energía eléctrica en Santa Fe (repetimos: en una versión "amable" para el gobierno provincial, que tiene en cuenta exclusivamente los parámetros poblacionales, y no los de consumo efectivo) es equivalente a la "ganancia" que obtiene la EPE por comprar y vender energía.

Lo que, considerando que los subsidios nacionales no se han eliminado ni reducido, hace más incomprensible que, con esas cifras, los santafesinos hayamos tenido más de seis aumentos de la tarifa de la luz en los poco más de tres años del gobieno de Hermes Binner.

jueves, 14 de abril de 2011

GASTO NACIONAL EN SANTA FE



Cuando se plantea la discusión por la distribución de los recursos entre la Nación y las provincias, hay un aspecto que suele dejarse frecuentemente de lado: el Estado nacional no es una entelequia abstracta, que opera en un plano superpuesto de la realidad; sino que despliega su accionar en el mismo territorio en que las administraciones provinciales ejecutan el suyo, y eso implica desplegar a lo largo y a lo ancho del país sus recursos.

Y esos recursos impactan también en el contexto económico y social de cada provincia, de un modo que puede medirse a través de la clasificación geográfica del gasto, aunque sea esta una de las más discutibles para analizar la ejecución del gasto público, porque hay erogaciones que -por su naturaleza- son complejas de referir a una provincia determinada, y por eso están nomencladas como un gasto geográficamente distribuido por todo el territorio nacional.

Un caso típico serían los subsidios que eroga el Estado nacional para mantener sin aumentos las tarifas de algunos servicios públicos críticos como la electricidad y el gas, que se aportan al Sistema Interconectado Nacional a través de CAMMESSA (Compañía Administrador del Mercado Mayorista Eléctrico S.A.) en el primer caso, y directamente a las productoras y distribuidoras en el segundo.En cambio otros subsidios como los del transporte automotor de pasajeros están perfectamente distribuidos y clasificados por provincias.

Otro aspecto a tener en cuenta es que la Constitución Nacional establece un reparto de competencias entre la Nación y las provincias, del cual resulta que cada una de ellas tiene esferas de actuación exclusiva o preponderante, mientras que otras son concurrentes.

Respecto de éstas últimas vamos a exponer algunas cifras del gasto nacional en la provincia de Santa Fe, comparándolas con las de la administración provincial para las áreas correlativas, que arrojan aristas interesantes para el análisis. En ambos casos las cifras son las de los respectivos Presupuestos para éste año.

Obras públicas:

El Ministerio de Planificación Federal, Infraestructura en servicios tiene previsto invertir este año en obras en la provincia de Santa Fe $ 1.051.140.588, sea a través de obras encaradas directamente por la Nación, como por vía de las Transferencias de Capital al Estado provincial, para que sea ésta el que las ejecute.

A ese importe deben añadirse los $ 630.878.352 cuantificados (estimación ciertamente conservadora, considerando que el año pasado ingresaron más de 712 millones por ese rubro) en concepto de transferencias por el Fondo Solidario Federal (Fondo Soja), lo que hace que lo que el Estado nacional invierta en Santa Fe en obras más recursos que los estimados por la provincia  en su propio Presupuesto, que son del orden de los 1454 millones de pesos.

Obviamente hay que considerar además que las partidas del Fondo Soja están comprendidas dentro de ese dinero que invertirá la provincia, y tomando en cuenta a su vez los porcentajes de ejecución efectiva de obras que viene acusando la administración del Frente Progresista -sobre lo que ya informáramos en este blog- la conclusión es clara: la Nación no solo ejecuta más obra pública en Santa Fe que el Estado provincial, sino que solventa buena parte de la que éste lleva adelante, inyectando recursos.

Y sirva el ejemplo de la red caminera provincial: mientras Vialidad Provincial tiene previsto invertir en obras éste año $ 298.875.000, la Dirección Nacional de Vialidad invertirá en las rutas nacionales de Santa Fe $ 481.929.264, es decir un 61,24 % más. Pero del total de los recursos que invertirá Vialidad Provincial en obras en las rutas santafesinas, $ 184.844.000 (es decir el 61,84 %) provenían del Fondo Soja.

Y decimos provenían, porque luego de éste decreto, el aporte del Fondo a las obras de Vialidad aumentó en 20 millones, y su participación porcentual ascendió al  68,53 %.

Apoyo a la producción:

El Ministerio de la Producción de la provincia tiene asignado éste año un presupuesto de $ 95.477.400, que representa apenas el 0,48 % del Presupuesto provincial; pero la comparación con las cifras nacionales arroja que la sóla sumatoria de los dineros que gastarán en Santa Fe el INTA y el SENASA representan $ 109.966.687, es decir un 15,17 % más que el total de los fondos previstos para la cartera productiva santafesina.

Y por el lado de las transferencias directas de dinero a sectores productivos (vía subsidios, compensaciones, reintegros o bonificaciones de tasas de interés) la diferencia es mayúscula: la provincia gastará en eso apenas $ 12.094.000, a través del Ministerio de la Producción; mientras que por el lado de la Nación sólo en las compensaciones de la hoy disuelta ONCCA (que se pagan a productores lecheros, ganaderos y las industrias de la cadena de valor agropecuaria como frigoríficos, tambos y molinos, para mantener los precios internos desacoplados de los internacionales) suman $ 1.394.500.000, es decir que por cada peso que gasta la provincia en asistir a sectores productivos, la Nación invierte 115 con 30 centavos, considerando solamente a los eslabones de la cadena agroindustrial.

El indicador no incluye el análisis de otras fuentes de financiamiento al sector productivo, como el reintegro del IVA a las compras de bienes de capital (régimen prorrogado para este año), la línea de créditos del Bicentenario, los préstamos del Banco Nación, o los del Fondo de Garantía y Sustentabilidad de la ANSES, como el que fuera otorgado a la terminal de General Motors de General Alvear.

Investigación científica y desarrollo tecnológico:

La provincia cuenta con una Secretaría de Estado de Ciencia, Tecnología e Innovación, que cuenta con un Presupuesto de $ 17.224.000 para éste año, de los que 7 millones están destinados a subsidios para proyectos de investigación científica y desarrollo tecnológico; mientras que el Ministerio nacional del ramo que conduce Lino Barañao dispondrá a esos fines en Santa Fe (a través de subsidios que reciben las Universidades nacionales para desarrollos en Ciencia y Técnica, y los investigadores del CONICET) de $ 15.233.200, es decir un 117,47 % más de fondos.

Es necesario aclarar en este punto que los aportes estatales al desarrollo de la investigación científica y el desarrollo tecnológico son muchas veces difíciles de identificar geográficamente (no obstante las cifras expuestas son ya indicativas de una tendencia), y que en el ejemplo dado no se consideran otras acciones nacionales con impacto en Santa Fe, como la repatriación de científicos argentinos residentes en el extranjero a través del Programa Raíces, que ya suman más de 800 desde que fue puesto en marcha; 59 de los cuáles son santafesinos que retornaron a nuestra provincia.

Programas nacionales sin contrapartida provincial:

En este apartado en particular vamos a considerar programas que ejecuta el gobierno nacional en todo el país (y obviamente también en Santa Fe), con un generoso despliegue de recursos, sin que existan otros comparables o análogos establecidos por los gobiernos provinciales; aspecto éste en el cual nuestra provincia y su administración, no escapan a la regla.

El más impactante es, sin dudas, la Asignación Universal por Hijo para Protección Social (AUH); por el cual la Nación plantea invertir éste año en Santa Fe $ 795.161.201, sin considerar en ese monto la erogación que irrogue extender el beneficio -a partir del mes de mayo- a las embarazadas a partir del tercer mes de gestación, conforme al anuncio hecho por la Presidenta al inaugurar las sesiones del Congreso nacional el 1º de marzo.

Para poner la cifra en perspectiva, hay que decir que por sí sola representa el equivalente al 153,49 % (o sea más de una vez y media) el presupuesto total del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, incluyendo los sueldos del personal y los gastos de funcionamiento.

Otro tanto puede decirse de los programas del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación para mitigar los efectos de los vaivenes de la economía sobre los niveles de empleo (que se revelaron particularmente necesarios en lo más agudo del impacto de la crisis financiera internacional): entre el REPRO (Recuperación Productiva) y el Seguro de Capacitación y Formación, la cartera de Tomada invertirá este año en la provincia $ 137.829.000.

Una vez más, para poner en perspectiva el dato hay que tener en cuenta que el presupuesto global del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la provincia es de $ 242.227.000, pero de ese total hay que descontar los importes correspondiente a las pensiones sociales de la Ley 5110, y las pensiones pagadas a los ex combatientes de Malvinas (que serán motivo de un análisis por separado), de modo que el Ministerio propiamente dicho cuenta con partidas por $ 55.830.000; o lo que es lo mismo: los programas nacionales destinados a prevenir o paliar el desempleo no tienen contrapartida en equivalentes del gobierno provincial, e invierten en nuestra provincia dinero por un equivalente a 2,47 veces (casi dos veces y media) al presupuesto de la cartera laboral de Hermes Binner.

En otra entrada analizaremos los programas sociales del área de Desarrollo Social, y lo inherente a los fondos destinados a la seguridad social, es decir jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares.

sábado, 9 de abril de 2011

PAISAJE SANTAFESINO: EL PERONISMO


Por Raúl Degrossi

El proceso electoral en Santa Fe avanza hacia las internas del 22 de mayo en medio de un panorama  que a algunos podría parecerles extraño: la competencia al interior del peronismo transcurre civilizadamente, mientras la puja en el Frente Progresista se recalienta día a día, pero lo apuntado tiene poco de extraño: se corresponde con los tiempos políticos de consolidación del oficialismo nacional y de la figura de Cristina, y el estallido del espectro opositor; al que los pasos al costado de Sanz y Cobos no hacen más que agregarle confusión y pánico.

Sin embargo, eso no implica que en el distrito se pueda hablar así como así del "efecto Cristina" y  de que el camino a la gobernación esté allanado para el vencedor de la interna peronista (hoy por hoy, claramente Agustín Rossi), aunque la situación tiene similitudes con Catamarca: meses atrás, la ventaja del oficialismo provincial -aun sin definir candidatos- era clara, y el horizonte de fractura del PJ en la provincia (entre los "federales" y el FPV) lo ponía muy lejos de las chances de reconquistar el gobierno provincial perdido en 2007 a manos de Frente Progresista Cívico y Social.

Por el contrario, de cara a las elecciones presidenciales de octubre, todo parece indicar que en Santa Fe se replica el panorama que se visualiza en todo el país: Cristina encabeza cómoda los sondeos, y quiénes estén dispuestos en nuestra provincia a votar a una alternativa opositora lo tienen difícil, porque han perdido al menos dos candidatos potenciales (Reutemann y Cobos), y tienen otros dos con dudas sobre su efectivo lanzamiento (Macri), o sus posibilidades concretas de llegar a una segunda vuelta (Carrió, que siempre hizo en Santa Fe buenas elecciones), de modo que el voto opositor sea "útil", y no testimonial. Probablemente ese panorama cambie algo si Hermes Biner se suma a alguna de las fórmulas opositoras, lo que dependerá del resultado de la interna del Frente Progresista.

Pero volviendo a las elecciones provinciales, la tranquilidad con que se desarrolla la campaña interna entre los candidatos del peronismo tiene que ver con que el eje central de conflicto entre el peronismo federal y el FPV en el distrito (amén de la centralidad de la figura de Néstor Kirchner, que daba sustento a la existencia del peronismo "disidente"), que fue las diferentes posturas que ambos adoptaron frente al conflicto con las patronales del campo, hoy está en un segundo plano en la agenda social -con el descrédito creciente de la Mesa de Enlace-; y por ende no puede constituirse en factor determinante del discurso y la acumulación política, para ninguno de los sectores.

A eso se suma que ninguno de lo candidatos (con la excepción del irrelevante Mercier) asume una postura contraria a la del gobierno nacional: por el contrario todos tratan de parecer si no oficialistas en ese plano (como Rossi y Bielsa), al menos no abiertamente confrontativos, como Perotti. De modo que el eje "Cristina sí-Cristina no" (con el que se llegó al Congreso del PJ donde el Frente Para la Victoria decidió jugar por adentro en la interna) hoy no existe como tensionante, y nada indica que vaya a cambiar de cara a octubre.

El peronismo provincial afrontará las elecciones generales de julio sin la candidatura ni la participación activa de Carlos Reutemann y Jorge Obeid, quienes gobernaron la provincia durante 16 años, y manejaron el aparato partidario por más; en ambos casos por decisiones propias que -en diferentes momentos-  expresaron una lectura del escenario que se avecinaba: consolidación de Cristina e implosión del peronismo federal, en él que no tenían precisamente un lugar estelar. Sus referentes territoriales han buscado cobijo en las listas de Bielsa y Perotti, y no pocos apuestan a la candidatura de Miguel Del Sel.

Amén de la tracción personal de votos que podrían haber aportado (sobre todo en el caso de Reutemann) si se hubieran involucrado  en el proceso electoral, dejan tras de sí un aparato partidario vaciado de contenido y de militancia y despliegue territortial, hándicap fundamental que juega en contra de quien venza en la interna del 22 de mayo y encarne la candidatura del PJ, sobre todo cuando se carece de la estructura del Estado provincial desde el 2007.

Como flecha del parto contribuyeron a generar el engendro de la boleta única (si no por acción, por clara omisión de directivas a quienes les respondían en la Legislatura provincial), en la creencia -allá por diciembre del año pasado- que la provincia se perdía irremediablemente a manos del Frente Progresista, y que la estrategia de supervivencia era "salvar la ropa" del naufragio electoral, en los cargos legislativos, municipales y comunales.

A más de tres meses vista, cuando el "efecto Cristina" y el desflecamiento opositor ponen las cosas más pareja de cara a las elecciones generales de julio, probablemente (repito: sólo probablemente) estén arrepentidos, sobre todo Obeid. Reutemann -abandonado su eterno sueño presidencial- parece casi un hombre que está dejando la política, y se ve claramente que el "ismo" tras su apellido, era más una creación ficcional de la prensa adicta, que una construcción política con anclaje en la realidad.

Y esa salida de escena de Reutemann (¿dónde quedaron aquéllos años en que proponía "alambrar la provincia" para resistir ingerencias externas en la política santafesina?) es el factor que suma el mayor interrogante respecto de las chances del PJ provincial en julio, porque el liderazgo electoral del ex piloto se construyó (entre otros factores) en la captación de parte del voto tradicionalmente anti-peronista (lo que le permitió por ejemplo obtener el 52 % en 1999 en su segunda elección como gobernador), en especial en el interior de la provincia.

Ese electorado hoy por hoy no parece seducido por ninguno de los candidatos a gobernador del PJ con chances de ganar la interna (Rossi, Bielsa y Perotti, en estricto orden de probabilidades), y, si bien podría inclinarse por la candidatura de Mercier, no tiene la entidad para influir en la nominación del candidato peronista, y se encuentra con otra opción atrayente por fuera del PJ: la candidatura de Miguel Del Sel por el PRO.

El interrogante primordial post internas para el PJ es en que medida quien las gane podrá alinear tras su candidatura al conjunto del electorado que tradicionalmente vota al  peronismo en las elecciones provinciales, o de lo contrario, quien está en condiciones de captar otros sectores, como algunos segmentos de clase media urbana con visión progresista que votaron por Binner y Cristina en 2007.

A esta alternativa apunta la estrategia electoral de Agustín Rossi (en ese contexto debe leerse la elección de Jorge Hofmann como compañero de fórmula), pero si se revela efectiva para sortear la interna sin mayores inconvenientes (sumada al oportuno arreglo con algunos intendentes del sur provincial que se desgranaron del sector de Bielsa, y rompieron el cerco de la Liga de Intendentes que venía armando el "Chueco" Mazzón), puede no serlo para la general: se diga lo que se diga, Santa Fe es una provincia conservadora, y el "voto Reutemann" (por decirlo de algún modo) que queda vacante con su ausencia, es cuantitativamente mayor que el voto "progre", que además casi no existe en el interior rural.

Claro que no es ésta la única variable a considerar para especular con el probable resultado de las elecciones generales de julio, y resta además analizar los factores específicamente provinciales del caso, es decir el juicio de valor que merezca a los votantes la gestión de gobierno de Hermes Binner; aspecto sobre el cual por cierto los candidatos del PJ (con la sóla excepción de algunas menciones de Bielsa y su compañero de fórmula "Cachi" Martìnez) poco y nada han dicho hasta aquí, probablemente privilegiando como eje de discurso el alineamiento al gobierno nacional (en lo que Rossi lleva clara ventaja, porque genera credibilidad al respecto por su conducta consecuente), guardando munición gruesa para la elección general.

En mi opinión, esa estrategia tiene una falencia: quien aspira a gobernar la provincia, debe demostrar que está en condiciones de hacerlo por desarrollo político y propuestas concretas, y debe suscitar confianza en el electorado al punto de querer cambiar de responsable de la gestión provincial. No debe olvidarse que por primera vez desde el retorno de la democracia, el peronismo "corre desde atrás" en ese aspecto.

Clásico partido de poder y habituado a ejercerlo en la provincia por 24 años en forma ininterrumpida, el peronismo y sus dirigentes han sufrido en carne propia en los últimos 3 las consecuencias de la derrota electoral del 2007: la asistencia financiera del gobierno provincial para obra pública (algo clave por ejemplo en las comunas que renuevan su mandato cada dos años) o para resolver urgencias ha llegado en goteo, y no ha ido más allá de los compromisos que establece el régimen de coparticipación, el que por cierto en el caso de los impuestos provinciales no es para nada generoso, sin que esto sea responsabilidad del actual gobierno provincial.

Los ATN (aportes del Tesoro nacional) se constituyeron en una fuente adicional de recursos que llegaban desde la Nación a los municipios y comunas, cegada a partir del 2008 cuando el gobierno de Binner (en una controvertida decisión) resolvió meter mano en su distribución, contrariando el reparto establecido por el gobierno nacional a través del Ministerio del Interior.

La aparición en escena del Fondo Solidario Federal (vulgarmente llamado Fondo Soja) a partir de 2009 y como consecuencia de la decisión de Cristina de transferir a las provincias el 30 % del producido de las retenciones a las exportaciones de soja (decisión crucial que debió haberse adoptado antes, en pleno conflicto agropecuario) sumó un nuevo elemento al panorama: es hoy por hoy el principal (si no único) recurso con que cuentan municipios y comunas para ejecutar obra pública, y la mayor parte de la que ejecuta el Estado provincial, se solventa con esos recursos.

En paralelo, el llamado Fondo de Obras Menores (creado en 2004 con el 1 % del producido de los impuestos provinciales) fue redireccionado en medio de la crisis del 2009 hacia los gastos corrientes de los gobiernos municipales y comunales, pero el gobierno provincial lo administra con una exasperante morosidad (que contrasta con la automaticidad del Fondo Soja), vinculada al cierre de sus propias cuentas y a la generalizada ineficacia de la administración socialista; todo lo cual hace que no sea una herramienta útil de gestión para los gobiernos locales.

Estos elementos (y otros análogos que exceden este análisis, como las obras públicas de envergadura que sólo puede financiar la Nación) permiten comprender cuan importante sería para la dirigencia territorial del peronismo (intendentes y presidentes comunales) recuperar el gobierno de la provincia en 2011, y si es posible manteniendo al mismo tiempo un gobierno nacional de signo afín.

Aun aquellos referentes territoriales que son fuertes en sus distritos, y pueden garantizar el triunfo en ese plano con su propio volumen político, necesitan de ese contexto político favorable para luego desplegar su gestión de gobierno; y eso puede contrapesar el efecto fragmentador que genera la boleta única, y decidirlos a involucrarse activamente en la campaña provincial por la gobernación.

Y otro factor sin dudas decisivo en esa línea, es un efectivo despliegue territorial del accionar de las diferentes áreas del gobierno nacional en el territorio de la provincia (en especial Desarrollo Social, PAMI, y ANSES sin excluir otras), algo que los referentes locales del kirchnerismo parecen haber comprendido recientemente. Ni hablar de un protagonismo personal de Cristina en la campaña como sucedió en Chubut y Catamarca, algo que obviamente sólo se producirá cuando se haya resuelto la interna. 

Esto es clave porque cualquier sea el ángulo desde el que se enfoquen las políticas públicas (las obras de infraestructura, la contención e inclusión de los sectores más vulnerables, el apoyo a los sectores productivos), el aporte concreto y efectivo, con recursos y medios disponibles y desplegados, que efectúa el gobierno nacional en Santa Fe (pese a las protestas mediáticas a coro de los funcionarios provinciales empezando por el mismísimo Binner) es infinitamente superior al pobrísimo desempeño de sus áreas equivalentes del Estado provincial conducido por el Frente Progresista.

Algo que el aceitado aparato publicitario diseñado por el socialismo se encarga concienzudamente de disimular, sin que muchas veces se oponga desde los sectores kirchneristas santafesinos una práctica militante (en especial orientada a los sectores más pauperizados, destinatarios de políticas como la AUH) que permita  a vastas porciones del electorado vincular las mejoras en los indicadores sociales, con las políticas desplegadas al efecto por el gobierno nacional. 

Algo que por supuesto no se les puede pedir a recién llegados al espacio (como muchos de los que conforman el soporte político de la candidatura de Bielsa), o a los que se jactan de decir que no pertenecen a él, como Mercier; pero que permitiría llenar otro hueco dejado por la salida de escena de Reutemann, a quien sorprendentemente no le iba mal en algunos de esos sectores.    

En otra entrada analizaremos que sucede con la interna del Frente Progresista.