LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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viernes, 8 de noviembre de 2019

EL PRECIO DE QUE TE ELOGIEN


Serían unos $ 3.234.340,00, pagados todos con la nuestra, para ser más precisos.

Para más información, ver acá y acá.

¿Alguien (los muchachos de la UCA, ponéle) podría explicar como es que, si el Plan Abre es tan maravilloso, el socialismo perdió por paliza en los barrios donde se viene aplicando en las elecciones provinciales y municipales (en las que ganó con los votos del centro), y en esos mismos barrios Lavagna hizo una elección desastrosa en las nacionales?

domingo, 16 de junio de 2019

PAGANDO CUALQUIERA




Más información, acá.

Y sobre todo, acá.

Y también acá.

lunes, 15 de abril de 2019

TENEMOS QUE PARAR DE SANATEAR, POR LO MENOS POR DOS AÑOS


Más información, acáY sobre todo:

* Acá sobre el Plan Abre, 

* Acá sobre las mordidas de monedero de la UCA al gobierno provincial, y 

* Acá sobre la evolución de los homicidios y delitos violentos en los barrios más desprotegidos de la ciudad de Santa Fe.

* Y acá sobre lo que Bonfatti llama "ley de extinción de dominio" en la provincia.

viernes, 12 de abril de 2019

ES COMO PAGAR POR SEXO, YA


¿Cuatro años evaluando el Plan Abre para ver como funciona, no será mucho?

¿No estaremos en presencia de un subsidio permanente del socialismo a la UCA, con la nuestra, no?

Más información acá.

miércoles, 3 de abril de 2019

COMPETENCIA DE COMEBILLETERAS: EL CIPPEC Y LA UCA


Que en el CIPPEC son expertos en morderle el monedero al socialismo (es decir, a nosotros) no es ninguna novedad: ya anduvieron por acá para "evaluar el impacto de la boleta única", sobre la que previamente habían hecho un "manual explicativo". Todo rentado, por supuesto

Y a juzgar por lo que dice la resolución de apertura, ahora asesorarían al Ministerio de Desarrollo Social vaya a saber uno en que, a cambio de $ 2.151.948,33. Sí se sabe en que: "en el monitoreo del Plan Abre".

Lo interesante es saber de donde saldrá la plata que irá a parar a las cuentas de la ONG, porque la resolución dice que para eso "sacrificaron" partidas de otros programas del ministerio. Veamos el anexo pertinente que lo aclara:


Interesante: todos los fondos salen de la partida "Servicios No Personales", y van a parar a la misma, para pagar "Servicios Técnicos y Profesionales".

Varias veces hemos dicho acá que el presupuesto de Desarrollo Social desde que en 2007 llegó al gobierno el Frente Progresista tiene dos características constantes: 1) pierde participación relativa en el conjunto de los gastos del Estado provincial, y 2) cada vez una porcentaje mayor de sus partidas se va en los gastos de la burocracia, y deja de llegar en forma directa a los beneficiarios de los diferentes programas que atienden (al menos en teoría a los sectores vulnerables).

Como en éste caso, por ejemplo, en el que se puede ver que buena parte de los fondos para pagarle al CIPPEC saldrán del programa de Diversidad Sexual, y del IPAS (Instituto Para el Aborígen Santafesino), el organismo que ejecuta las políticas destinadas a las comunidades de pueblos originarios que existen en Santa Fe. Pero hay más mordidas del monedero provincial:


Por el decreto (fresquito, de la semana pasada) se están destinando 2,9 millones de pesos al CIPPEC y a la Universidad Católica Argentina (UCA), para -como dijimos- el monitoreo del Plan Abre. 

A lo ya dicho sobre el CIPPEC, agreguemos que la UCA viene currando en la provincia con ese tema desde hace tiempo: desde el 2015, para ser más precisos.

Y también en este caso es interesante ver de donde vienen los fondos, con los que se refuerzan las partidas del Ministerio de Desarrollo Social, para el pago de ambos convenios "evaluadores". Que no es de otro lado que de partidas originariamente destinadas a la salud pública, como pueden ver acá en las planillas anexas al decreto:


lunes, 24 de diciembre de 2018

FOGONEANDO EL "QUE SE VAYAN TODOS"


Advertencia preliminar: el tipo de estudios sobre "lo que piensan los argentinos de..." (como éste del Observatorio Social de la UCA publicado en Infobae) deben tomarse siempre con pinzas, y no solo por posibles dudas que genere su consistencia metodológica o la amplitud y representatividad de la muestra, sino por el propósito que persiguen. 

El propósito da cuenta de un fenómeno que parece obvio, y no necesitaría ser apuntado: la disconformidad de la gente con la situación actual, por la incapacidad del sistema democrático para proveer soluciones a problemas sustanciales vinculados a las condiciones objetivas y materiales de subsistencia como el empleo, el salario, el consumo, la vivienda propia.

Que la gente está insatisfecha es obvio, lo que despierta sospechas del estudio son las conclusiones, en especial cuando las culpas por la insatisfacción que deberían tener un destinatario concreto (el gobierno y su plan económico) se diluyen en "la democracia", es decir, el sistema político en su conjunto.

Y ahí es donde se le ven las patas a la sota: se le achacan a un sistema las consecuencias de un modelo económico concreto -el neoliberalismo-, que está fehacientemente comprobado es el más incompatible con la idea misma de la democracia; mientras se advierte que esa insatisfacción social creciente puede derivar en opciones políticas "anti sistema" como un Bolsonaro criollo.

Casualmente (o no) el estudio da cuenta de que los niveles de insatisfacción con la democracia, desconfianza en las instituciones y apatía ciudadana son más altos en los sectores populares y marginales, y crecen a medida que se desciende en la pirámide de ingresos. Es decir -curiosamente, o no- en aquellos sectores donde las encuestas de intención de voto reflejan mayor adhesión a la candidatura de Cristina: jóvenes, trabajadores informales, desocupados, personas con menor nivel de instrucción formal. 

No se trata de que no exista el riesgo de la aparición de un Bolsonaro argentino, o que los sectores populares no sean permeables a este tipo de discursos, como se acaba de verificar en Brasil; sino de acotar que el estudio falla por la base (al no ampliar sobre las causas que disparan los niveles de insatisfacción social de los que da cuenta); y por las conclusiones: flota la idea de la reedición del "que se vayan todos" de la crisis del 2001, cuando está muy claro que, aun mediando en este caso otra crisis terminal, la situación sería muy distinta; precisamente porque el sistema tiene una alternativa, que es Cristina, como consecuencia de la experiencia kirchnerista.

El propio cuadro de apertura da pistas de ellos, si se comparan las cifras de los indicadores entre el 2011 (reelección de Cristina con el 54,11 %) y este 2018 (gobierno de Macri con crisis, recesión y ajuste), a salvo el "índice de participación ciudadana", que mediría el grado de involucramiento de la gente con alguna instancia colectiva de participación, que nos parece el indicador más irrelevante.

En efecto, el deseo de participar en alguna instancia puede incluso ser disparado precisamente por la disconformidad con las soluciones que provee el sistema, pero sin dudas está directamente vinculado a la posibilidad concreta de hacerlo, hasta por disponibilidad de tiempo: alguien preocupado por conseguir trabajo, o viviendo de changas o teniendo que repartirse en varias ocupaciones para suplementar ingresos propios o familiares, difícilmente pueda participar en algo, aunque lo deseara.

Un fenómeno que hay que contrastar con el "oenegeísmo" de las clases medidas y medias altas con problemas de subsistencia material resueltos, y tiempo disponible para otros menesteres. También aquí correspondería una disgresión sobre como, donde y por que se participa, porque no es lo mismo hacerlo en un sindicato o en una cooperativa de trabajo, que en una asociación por los derechos de las mascotas, por más loables que sean los propósitos de ésta; pero nos parece que en rigor, el indicador está puesto allí para darle cierta credibilidad a las conclusiones del estudio, al correlacionarlo con los demás, y no mucho más.

Lo mismo vale para la "desconfianza en las instituciones de la república": el estudio agrega que las más devaluadas en la apreciación social son -en ese orden- la justicia, el gobierno y el Congreso: que aparezca en primer término el desprestigiado Poder Judicial (tal su nombre correcto, porque la justicia es un valor) no estaría directamente vinculado a la degradación de las condiciones objetivas y materiales de subsistencia, sino a la (presunta) preocupación social por la corrupción, y la impunidad de los corruptos. No parece que sea ésa la preocupación dominante de los sectores populares, golpeados por la crisis.

El estudio, en síntesis, es una conveniente apreciación del fenómeno del descontento social que cualquiera puede palpar por la calle, en un modo muy convenientemente exculpatorio para el gobierno de Macri al diluir sus responsabilidades, y de modo también muy conveniente, derivando una posible corriente de "voto castigo" hacia la vía improductiva del "que se vayan todos", en contra de los números que vienen arrojando hasta los propios sondeos encargados por el gobierno.

Fogoneando esa anomia se intenta (se diga o no) morderle la base electoral al kirchnerismo, y los sectores donde puede crecer por contraste entre el gobierno actual, y sus experiencias de gobierno, como los sectores populares que votaron a Macri, por ejemplo. Tuit relacionado: 

sábado, 18 de marzo de 2017

PAY PER WIEW, VERSIÓN POBREZA E INDIGENCIA


Leemos en el diario que aun es del Loco Lindo: "Según el Barómetro de la Deuda Social de la UCA, la ciudad y su área metropolitana se redujo drásticamente y se ubica en el 4 %, casi 3 puntos por debajo de la media nacional (6,9%). En tanto, los niveles de pobreza alcanzan un 21,6 %, más de 11 puntos menos que el resto del país. “El Plan Abre tiene un papel importe”, reconoció Agustín Salvia, responsable del estudio.

Los datos marcan a las claras la importancia de invertir en políticas sociales.

Como hizo el socialismo por ejemplo, pagándole $ 1.220.000 al Observatorio Social de la UCA, para que haga el estudio: 



Ver más información al respecto, acá.

sábado, 5 de noviembre de 2016

MEJORES INDICADORES


Por si alguno no lo recuerda, hace un tiempo contábamos acá que la UCA iba a "monitorear" el avance del Plan Abre a partir de un contrato firmado con el gobierno de la provincia en la gestión de Bonfatti, por el cual le pagaban $ 1.220.000, de los que la mitad la iban a cobrar cuando presentaran su informe.

Lo que supone que por relevar los "mejores indicadores" del Plan embolsaron $ 610.000, habiendo cobrado a la sola firma del convenio otra suma similar. Acá van por las dudas las imágenes del decreto respectivo:


No es la primera vez que nos ocupamos del "Plan Abre": a principios del 2015 contamos en ésta entrada de que se trataba en esencia: un conjunto de monumentales negocios sobre todo en Rosario, con un grupo de 5 ó 6 empresas que se cartelizaron para repartirse las obras, por las que cobraron un anticipo financiero del 20 % (antes de empezar a trabajar) y sobreprecios de casi un 20 % por encima de los presupuestos oficiales, en todos los casos.

Ninguna de las obras se adjudicó por licitación pública sino por "concursos de precios" aunque estaban en juego millones de pesos, porque el gobierno provincial usó la "ley de emergencia en seguridad", que nada tiene que ver con la urbanización de villas o mejoras en la infraestructura de barrios periféricos. Si no a los avances del "Plan Abre" los debería haber monitoreado Pato Bullrich, y no el Observatorio Social de la UCA. 

Además de los sobreprecios y los anticipos financieros, en todas las obras del "Plan Abre", repartidas en Rosario entre 6 empresas (OBRING S.A., DYCASA S.A., EPRECO S.R.L., EDECA S.A., PECAM S.A. y DINALE S.A.) hubo en la ejecución de los contratos "redeterminaciones de precios", "adicionales de obra", "trabajos extrancotractuales" y otras yerbas, que terminaban inflando los costos finales.

En solo 23 días de éste año (los que van del 20 de septiembre al 13 de octubre) Lifschitz firmó 10 decretos (nros. 2372, 2448, 2449, 2520, 2522, 2764, 2846, 2847, 2879 y 2880), aprobando "redeterminaciones de precios" y "adicionales de obra" que significaron un aumento promedio del 47,24 % en los precios de obras que se adjudicaron a fines del año pasado, e incluso en éste.

Así obras que costaban originalmente $ 362.581.405,96 pasaron a costar  -por ahora, porque algunas ya llevan más de una "redeterminación"- $ 533.882.534,62: más de 171 millones de pesos de aumento de los precios de contrato.

De ese total, PECAM S.A. (la "Austral Construcciones" del socialismo, con múltiples obras asignadas en los 3 gobiernos del FPCyS, y parte del consorcio concesionario de la autopista Santa Fe-Rosario) se quedó con el 68,03 %: sus contratos por el "Plan Abre" subieron de $ 236.313.022,93 a $ 363.204.592,53, un 53,69 % de aumento y el 74,07 % de los mayores costos que pagará la provincia.

Quizás esos sean los indicadores que mejoraron con el Plan.

lunes, 24 de agosto de 2015

¡ATENTO ARTEMIO, EL OSO OPOSITOR LE MUERDE EL MONEDERO AL PROGRESISMO SANTAFESINO!


Quien mas quien menos conoce lo que Artemio López llama "el OSO opositor": el "Observatorio de la Deuda Social Argentina" que funciona en la PUCA (Pontificia Universidad Católica de la Argentina) con sede en Puerto Madero.

En los últimos tiempos ha trascendido por sus mediciones sobre la pobreza y la indigencia (ver por ejemplo acá), que llegan a conclusiones muy curiosas; como por ejemplo que ahora serían iguales o mayores que cuando no existían la AUH, las moratorias jubilatorias, la ley de movilidad previsional,  la creación de millones de puestos de trabajo o la actualización anual del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM).

Sin embargo, la espectacularidad de sus conclusiones y el respaldo institucional de que goza (nada menos que el de la iglesia) le han ganado cierto prestigio en ambientes opositores, prestigio que -como podemos ver en el decreto cuyas imágenes ilustran el post- aprovechan para morderle el monedero a esa oposición cuando es gobierno; como ocurre en Santa Fe.

El "contrato de locación de servicios" firmado entre el gobierno de Bonfatti y la PUCA de Puerto Madero se basa en otro convenio previo que debía ser ratificado por la Legislatura santafesina, que nunca lo trató: un detalle que al parecer no incomodó ni a unos ni a otros (gobierno y Universidad Católica); que suelen reclamar por "el respeto a las instituciones y la plena división de los poderes".

Las tareas encomendadas al OSO serían básicamente dos: evaluar la implementación del "Plan Abre", y tener un diagnóstico sobre los comportamientos adictivos a sustancias psicoactivas de jóvenes y adolescentes; y aconsejar políticas viables para encarar soluciones al problema.

El Plan Abre ha sido analizado acá, y es -básicamente- un formidable curro para repartir negocios entre empresas amigas, de modo tan ostensible que motivó un pedido de informes en la Legislatura; que por supuesto hasta ahora no ha sido contestado.

¿Esperarán a las conclusiones del OSO para hacerlo?

De cualquier modo, invertir $ 1.220.000 para que vengan de allá a ver que pasa en un gobierno que -año a año- gasta cada día menos en Desarrollo Social, y de lo poco que gasta, cada vez menos dinero llega directamente a los sectores sociales más desfavorecidos (ver al respecto acá las últimas cifras disponibles) se parece bastante a un subsidio a la Universidad Católica.

¿Para granjearse algún futuro informe que nos cuente las maravillas del Plan Abre, tal vez?.


viernes, 27 de diciembre de 2013

PARA LA IGLESIA, EN ALGUNOS CASOS NO SERÍA PECADO MENTIR


O por lo menos, mandar fruta en forma reiterada y sistemática; como el Observatorio Social de la UCA; que dice que los indicadores sociales del país están peor que en el 2004.

Para despejar de antemano cualquier polémica al respecto, demos por sentado que los datos del INDEC están mal; aunque lo que se cuestionan son los índices de costo de vida, y no las demás estadísticas e indicadores.

Y admitamos también que la inflación es alta (no comparemos con otros períodos históricos, porque no sería serio: remember las híper varias) sobre todo en los alimentos; y que la economía no viene creando empleo con el mismo ritmo que lo hacía en años anteriores, o que subsiste un alto porcentaje de empleo en negro. Todo eso es cierto.

Tan cierto como que es poco serio decir que los indicadores sociales de hoy de la Argentina son peores que los del 2004: para refutaciones de las barbaridades del Observatorio de la UCA por gente que conoce bastante más que nosotros del asunto, leer acá a Artemio , y acá la reseña que hace Verbitsky de su polémica con los que arman estos informes, que se repiten periódicamente, con serias inconsistencias técnicas como allí se dice.

Por nuestra parte diremos que resulta curioso decir que la situación social es peor hoy que en los primero tiempos posteriores a la crisis del 2001, cuando entonces el país tenía un índice de desempleo largamente por arriba del 25 %, y hoy hace tiempo ya está consolidado en guarismo inferiores a un dígito. La evolución de las propias cotizaciones al sistema de seguridad social (que permite sostener una mayor cobertura) da cuenta del volumen de creación de empleo genuino y registrado, producido en estos años.

Años en los que además se tomaron medidas para fortalecer la inclusión social, y reducir los niveles de desigualdad; aumentando la cobertura previsional de las personas en condiciones de jubilarse, y estableciendo un régimen legal de movilidad semestral de sus haberes, que anteriormente no existía; y que vino arrojando aumentos siempre por encima de las estimaciones privadas de la inflación, y del promedio de las paritarias de los empleados en blanco

Otro tanto puede decirse de la evolución del Salario Mínimo, Vital y Movil, luego de una década de hibernación del Consejo del Salario; cuya evolución además puede medirse por el poder de compra de bienes sensibles de la canasta familiar: ver acá y acá.  

Y si eso ocurre con los sectores formalizados del trabajo, y los que obtienen cobertura previsional, otro tanto sucede con los excluidos del sistema formal: no puede sostenerse seriamente que la situación del país en orden a los niveles de pobreza e indigencia sea peor luego de que se instaurara la AUH, que antes.

Estas y otras medidas marcaron que las políticas de protección social de los sectores más vulnerables fueran  destacadas por el programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD); así como hace poco la FAO declaró a la Argentina con hambre cero, es decir sin situaciones de desnutrición crónica.

Se puede discutir cuanto y aceptar que la velocidad del proceso ha disminuido en los últimos tiempos, pero no se puede negar que la desigualdad en el país (medida por el Coeficiente de Gini) ha disminuido, así como ha mejorado la distribución funcional del ingreso, en beneficio de los trabajadores, que vieron aumentar en estos años su participación en la torta nacional.

Es muy poco serio decir que hemos retrocedido en posibilidades de acceso de las clases populares a la educación, cuando la ley de financiamiento educativo permitió alcanzar una inversión en el rubro del 6,51 % del PBI (cifra histórica), programas como Conectar Igualdad han contribuido a disminuir la brecha digital; o medidas como la AUH incrementaron notoriamente la matrícula escolar, especialmente en el nivel secundario; medida en términos históricos.

El informe vincula el aducido crecimiento de la pobreza y la desigualdad, y de las situaciones de marginalidad, con el incremento de la inseguridad: una vinculación lineal entre pobreza y delito que simplifica brutalmente situaciones sociales complejas, y omite el rol de la criminalidad organizada en la generación de determinados niveles de inseguridad: ¿o acaso el propio episcopado no acaba de alertar sobre el auge del narcotráfico en el país? 

Pero además las conclusiones del informe de la UCA se dan de patadas con un hecho irrefutable: el kirchnerismo obtuvo un rotundo respaldo popular en dos elecciones presidenciales, ambas celebradas con posterioridad a la intervemción del INDEC (por si se cuestionan las cifras oficiales) y la primera de ellas, antes de la instauración de la AUH y la ley de movilidad jubilatoria.

Sería muy pueril explicar esos resultados por el argumento del clientelismo, cuando el principal programa social  (la AUH) tiene un universo de beneficiarios consolidado en torno a los 3,6 millones que en su mayoría no votan (recordemos que los jóvenes de 16 años sólo pueden hacerlo desde fines del 2012); y en las últimas elecciones presidenciales Cristina rozó los 12 millones de votos.

Es más sensato asociar esos contundentes triunfos electorales con un proceso continuado de crecimiento económico apuntalado por un mercado interno en alza, con mayor consumo de la clase media (en buena parte depauperizada tras la crisis de la Convertibilidad) y los sectores populares; que accedieron en estos años a niveles de consumo inaccesibles en tiempos anteriores.

Las opciones electorales de vastos sectores de la sociedad argentina serían entonces, de pura racionalidad instrumental; consecuentes con una percepción mejorada de su propia situación, como resultado de políticas públicas concretas.

El intento de deslegitimar en bloque la década kirchnerista que subyace en este tipo de análisis ni siquiera tiene la franqueza de plantear frontalmente que, en el fondo, quienes los hacen esconden un profundo desprecio por las mayorías populares; que según ellos votarían irracionalmente a quienes no representan sus auténticos intereses.

domingo, 20 de noviembre de 2011

LES SOBRAN LOS MOTIVOS


Desde hace mas de un mes los trabajadores no docentes de la Universidad Católica de Santa Fe viene realizando medidas de fuerza que son reflejadas por los medios santafesinos siempre desde el mismo lugar: las molestias que ocasionan a los estudiantes y profesores, o a las autoridades de la casa.

Autoridades que concurrieron a la justicia, y que obtuvieron de la misma en tiempo récord una orden de desalojo, y del gobierno provincial el despliegue de un impresionante operativo de seguridad, como si los trabajadores estuvieran por asaltar o destruir su lugar de trabajo, y no simplemente reclamando por sus derechos.

Porque ahí está el punto: nadie dice cuales son los reclamos, ni les pregunta a los trabajadores por qué protestan, y la cobertura sesgada y anti sindical de los medios locales es ya costumbre: un par de días antes del derrumbe del edificio en Buenos Aires, y mientras en Rosario se registraba una increíble seguidilla de muertes por accidentes de trabajo de obreros de la construcción, el diario "El Litoral" titulaba un editorial "Inadmisibles exigencias de la UOCRA"; ante los reclamos del gremio por la falta de medidas mínimas de seguridad en muchas obras en construcción (públicas y privadas) en Santa Fe.

Del mismo modo que, por ejemplo, cuando los docentes o empleados públicos reclaman aumentos salariales les preguntan cuanto ganan y cuanto quieren ganar; pero en pleno conflicto agrogarca por la 125 entrevistaban a los piqueteros V.I.P. de la Mesa de Enlace y les preguntaban "¿cómo se siente?", o cosas por el estilo.

Sesgo clasista de las patronales de los medios, aceptado obedientemente por muchos periodistas, que olvidan que también son trabajadores, aunque muchos ya se han convertido en empresarios.

En esta nota de Sin Mordaza (encabezada con el titular que ilustra el post) se cuentan las razones del conflicto: la negativa de las autoridades de la Universidad Católica de sentarse a discutir con los representantes del SOEME (el gremio que nuclea a los empleados) en paritarias, salarios y condiciones de trabajo.

Un derecho elemental reconocido a los trabajadores argentinos desde 1953, con la sanción de la Ley 14.250 durante el gobierno de Perón, pero que las autoridades de la Católica (una asociación civil, pero con la conducción del nuevo presidente de la Conferencia Episcopal, el arzobispo Arancedo) se niegan a reconocer.

Como sucede con los docentes de las escuelas privadas: tampoco tienen paritarias donde sentarse a discutir salarios y condiciones de trabajo con sus patrones; y por lo menos en Santa Fe, se integran a la paritaria de los docentes estatales de Amsafe, porque la Ley 6427 equipara sus salarios, y la provincia los subsidia en la mayoría de los casos.

Los trabajadores de la Universidad Católica y los docentes de los colegios privados comparten entonces con los trabajadores agropecuarios el dudoso privilegio de ser de los pocos laburantes que no pueden sentarse a discutir en el marco del régimen de convenciones colectivas de trabajo.

Por algo será, ¿no?