LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
Mostrando entradas con la etiqueta primarias abiertas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta primarias abiertas. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de agosto de 2021

TODAVÍA ESTAMOS A TIEMPO

 

No estamos a tiempo de evitar ir a una interna al pedo, pero sí estamos a tiempo de hacer que transite por carriles mínimamente razonables, sin agravios mutuos de los que no se pueda volver, sin descalificaciones que se nos vuelvan en contra el día de mañana, cuando tengamos que apoyar todos, a los que ganen las PASO y nos representen en la general.

No estamos a tiempo de borrar algunas huevadas que se dijeron, pero aún podemos evitar transitar la campaña de camino a las PASO coincidiendo en el discurso con el "Coni" Cherep, Lilita Carrió o Ernesto Sanz, para descalificar a otro compañero. A los "ultras" de uno y otro lado hay que encuadrarlos, y si no se consigue hacerlo, que se encierren en una pieza a cagarse bien a piñas entre ellos para sacarse las ganas, y nos dejen tranquilos al resto.

Y si hay algún boludo (del lado que fuera) que sube a las redes cosas de las que se arrepiente (tanto que a veces las borra, o se las hacen borrar), o la pudren, alguien lo acomoda de un cocazo, y listo: la política es una cosa muy seria como para dejarla en manos de gente que no controla sus impulsos, y la ejerce como si fuera una pelea de mamados en un bar, a la madrugada, de la que nadie se acuerda al otro día cuando se despertó.

Estamos a tiempo, sí, de evitar repetir la nefasta experiencia del 2011 en que fuimos a internas, unos ganaron, y los que perdieron hicieron huelga de brazos caídos para la general, no militaron, no hicieron campaña, votaron en blanco o ni siquiera fueron a votar. No la gente común -que al fin y al cabo hace lo que se le canta con su voto-, sino tipos que dicen que son dirigentes, o militantes más o menos encuadrados; actuando como si el resultado de una interna, les importara más que el de la elección general: necesitamos ganar en noviembre, no saber quien tuvo razón.

Las PASO (se planteen como se planteen, razonables o caníbales) van a ordenar las listas, van a mezclar candidatos de uno y otro lado, se van a tener que sacar la foto juntos el día después aunque no sean amigos o no se puedan ni ver, por una razón muy sencilla: será la consecuencia de lo que la gente votó.

Estamos a tiempo de llegar lo mejor armados posibles para la elección que importa, que es la del 14 de noviembre, la general. Ahí le tenemos que ganar a una oposición impresentable (en el país y en la provincia), que venía desflecada hasta que nosotros, solitos, les dimos de comer con nuestras huevadas.

Unos, que nos acusaban a nosotros de hacer "viudismo" en el 2011 con la reelección de Cristina, ahora apelan a sensibilizar votantes llevando como cabeza de lista a la viuda de Lifschitz. Los otros, descuartizándose entre ellos a ver no cual es más racional y tiene puentes de diálogo con nosotros, sino cual nos extermina más rápido: como dijimos una vez en Twitter, el dilema de ellos es si nos fusilan en un basural, o nos bombardean desde el aire, si pudieran: no necesitan que nos despellejemos entre nosotros, pero tampoco se van a negar a recibir ayuda.

Y entre ellos los radicales, que son tan gorilas que, después del desastroso gobierno de Macri, descubrieron que es mejor que todos sigan aliados al PRO, o se alíen si no lo estaban. A ese tren fantasma de la política alimentamos con nuestras divisiones.

Estamos a tiempo de entender que somos gobierno en el país y en la provincia, y lo vamos a ser hasta el 2023, y en consecuencia tenemos que asumirnos como oficialistas, con todo lo que eso implica: planteemos las críticas que queramos, pero teniendo en cuenta que estamos atados a las gestiones de los gobiernos, nacional y provincial. No son del otro, son nuestros, de todos.

Tanto que -por ejemplo- si la interna la gana la lista del "Chivo" Rossi, también se va a beneficiar, de cara a las generales, con la Billetera Santa Fe, el boleto educativo gratuito, la obra pública (de la nación y de la provincia), y con el plan de vacunación. Como si la ganara la lista que acordó Perotti con Cristina, porque ahora queda claro que así fue, como se sabía desde un principio pero algunos se negaban a aceptar. Y estamos a tiempo todavía de no randazzearla toda, tirando por la borda una trayectoria de militancia por ideas y convicciones, empezando a militar por despecho. 

Porque no solo es necesario (si tal peligro existiera) evitar que el peronismo santafesino se transforme en el cordobés, una fuerza comarcal sin anclaje nacional: hay que evitar el peligro (mucho más concreto) de que el kirchnerismo santafesino se transforme en su par cordobés: una fuerza puramente testimonial, que orilla el 15 % de los votos, sin capacidad de gobernar, ni incidir en el resultado de una elección. Tuits relacionados:

domingo, 11 de abril de 2021

SOLUCIÓN ÚNICA

 


La boleta única de papel se sancionó en Santa Fe en 2010, a través de la Ley 13.156. Se dijo entonces que era una respuesta a la tergiversación de la voluntad popular que suponía la "ley de lemas", cosa que podría haber sido cierta si no fuera porque la ley de lemas había sido derogada en la provincia seis años antes, en el 2004, durante el gobierno de Jorge Obeid y a través de la Ley 12.367 que estableció las PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias).

De allí que ahora, cuando a nivel nacional se discute si las PASO se posponen o directamente se suspenden, es un contrasentido que se proponga como solución la boleta única de papel como alternativa, porque acá coexisten las dos cosas hace 10 años, porque atienden a dos aspectos diferentes: una el "bricolage" electoral (el procedimiento para votar), y la otra a la forma de seleccionar los candidatos de los partidos políticos, que luego integran las listas que van a las elecciones generales. 

Pero con la boleta única sucede que sus mentores la consideran la solución única, algo así como un Paracetamol o Ibuprofeno para dolores electorales: si hay un problema con las elecciones, ponéle boleta única, sea una pandemia, o el presunto peligro de fraude.

Respecto a ésto último (si entendemos por fraude modificar la voluntad popular expresa en los comicios, con algún artilugio tramposo), tampoco tiene nada que ver: en la Santa Fe de la boleta única de papel la elección se sigue haciendo como desde la ley Sáenz Peña, pero sin cuarto oscuro. O sea, hay menos garantías, no más.

Y no podría ser de otro modo porque la Constitución de la Provincia (que data de 1962) dice en su artículo 29 -en lo que acá importa- lo siguiente: "La Legislatura de la Provincia dicta la ley electoral con las garantías necesarias para asegurar una auténtica expresión de la voluntad popular en el comicio, con inclusión, entre otras, de las siguientes: 1) la autoridad única del presidente de la mesa receptora de votos, a cuyas órdenes está la fuerza pública; 2) comienzo y conclusión de la elección dentro del día fijado; 3) escrutinio provisional público, en seguida de cerrado el acto electoral y en la propia mesa, cuyo resultado se consignará en el acta, suscripta por el presidente del comicio y fiscales presentes, a quienes el primero dará certificado de dicho resultado;...".

Lo cual nos lleva al otro tópico en el que se suele basar la necesidad de la boleta única, que es el robo de boletas en el cuarto oscuro: adviertan que no dice que para "asegurar una auténtica expresión de la voluntad popular en el comicio" haya que poner un policía en cada cuarto oscuro para que no se roben boletas, o que el presidente de la mesa acompañe a su interior a cada votante, a los mismos fines.

La sustracción de boletas es un delito (artículo 139 inciso g) del Código Electoral Nacional Ley 19945), que como tal nunca podría devenir en fraude, por la simple y sencilla razón de que se roban las que aun no fueron introducidas en las urnas por los votantes; cosa que es otro delito -éste sí que puede incidir en el resultado- contemplado en el inciso f) del mismo artículo del Código. Y respecto a la falta de fiscales (que es en realidad el motivo por el cual algunos partidos apuestan a la boleta única), es responsabilidad de los partidos, no del Estado.

De lo contrario nuestra Constitución provincial diría que debe haber al menos un fiscal presente, por cada partido o alianza que participen de la elección; o el Código Electoral Nacional citado, en su artículo 144 inciso 1) no dispondría la anulación de la mesa (en el escrutinio definitivo) cuando "No hubiere acta de elección de la mesa o certificado de escrutinio firmado por las autoridades del comicio y dos fiscales, por lo menos.". Es decir, si firman todos los que estuvieron mejor, pero con que lo hagan dos, basta.

Con éste sistema -perfectible como todos- los argentinos venimos votando en condiciones de razonable transparencia hace más de un siglo, solo interrumpidas (dictaduras aparte) por el "fraude patriótico" en la Década Infame, y por la proscripción del peronismo entre 1955 y 1973, cuando los problemas eran otros, y no el "como" se vota. Curioso: es probable que, siguiendo el hilo histórico de las tradiciones partidarias, los que hoy defienden la boleta única como presunta garantía contra el fraude o tergiversación de la voluntad popular, hayan acompañado ambas tropelías.

Con la boleta única, en cambio, siguen existiendo al día de hoy dudas sobre la legitimidad del resultado del 2011 (cuando computados el 85 % de los votos ganaba Del Sel y luego terminó perdiendo), y en el 2015 estuvimos un mes esperando saber quien era el gobernador de la provincia. No fue culpa de la boleta única, claro, como entonces no puede ser ella la que garantice la transparencia de las elecciones, como nos la quieren vender.

Fíjense que, tal como decíamos más arriba, se confunde un aspecto (la selección de los candidatos) con el otro (el "tutorial" del procedimiento de votación), que cuando se habla de posponer o suspender las PASO por la pandemia, hay quienes ven el fraude en eso, lo cual es ridículo: se podría decir que a los candidatos los elija cada partido o alianza en elecciones internas o haya listas únicas rosqueadas, y nada tendría que ver con que luego esas listas deben someterse a la voluntad de los electores, en las elecciones generales.

Y el último argumento, que es el sanitario como se dice acá, es el más ridículo de todos: con la boleta única no se evita la circulación masiva de personas (eso sucedería con el voto por correspondencia, o con el "televoto"), ni su aglomeración en los locales escolares y en las colas en cada mesa receptora de votos. Por el contrario y como se dijo, el cuarto oscuro deja de ser oscuro, porque dentro de él están las autoridades de la mesa, y varios votantes al mismo tiempo, a escasa distancia, generalmente menor de la que marca el distanciamiento social exigible en la pandemia. Eso sin contar que también se manipulan objetos: papel, lapiceras, documentos, para el que caso en que se entienda que el virus se propaga de ese modo, sobre lo que no hay consenso científico.   

En lo que sí mejora la situación la boleta única, es para las empresas que las imprimen, como Boldt (la concesionaria de dos de los tres los casinos de la provincia desde 2006, y del procesamiento de las apuestas de la Lotería desde 1984), o Artes Gráficas del Litoral (AGL), la empresa conformada como socios en partes iguales (50 y 50 % del capital accionario) por el diario "El Litoral" y Arte Gráfico Editorial Argentino (AGEA), es decir Clarín (con su planta impresoras inaugurada apenas un año antes de que se aprobara la boleta única en Santa Fe); a las que el socialismo les adjudicó -juntas, separadas o con alguna firma fantasma de su cercanía como Su Papel-  la impresión de las boletas en 2011, 2015 y 2019, y en todas las elecciones provinciales intermedias habidas desde entonces.

Actualización: Por supuesto nunca falta el boludo autóctono como éste de acá, que nunca defrauda: a favor de la boleta única, pero también de los sobres:



jueves, 20 de junio de 2019

GASTOS SUPERFLUOS


Apenas se supo que Sergio Massa no competiría en las PASO contra la fórmula compuesta por Alberto Fernández y Cristina, sino que encabezaría la lista de diputados bonaerenses del Frente de Todos, comenzó al unísono en los medios hegemónicos la operación “Las PASO son un gasto inútil”; basada en que no existe competencia real -al menos en el tramo de la fórmula presidencial- en ninguno de los frentes y alianzas inscriptos.

Podría pensarse que en realidad se trata del refrito del discurso derechoso del “costo de la política”, que cada tanto reaparece tirando cifras que se van abultando con el paso de los días, para hacer ver el funcionamiento mismo de las instituciones democráticas como un despilfarro de recursos públicos sin sentido, que bien podrían destinarse a otros fines.

Es el mismo género de discurso de “Fútbol Para Todos” versus jardines de infantes, pero peor, porque basta escuchar o leer un poco a los que lo esgrimen para darse cuenta que en realidad lo que les jode es la democracia, y haya elecciones: el viejo y conocido “con los militares estábamos mejor”, y “gastábamos menos”, agregamos nosotros.

Sin embargo, el hecho de que en esta ocasión el disparador de ese discurso berreta haya sido el cierre de listas del principal frente opositor, con serias chances de desplazar a la alianza gobernante del poder, y que al mismo tiempo haya otros gastos vergonzosos del Estado que no merezcan quejas (como lo que se paga por intereses de la deuda, o los subsidios a las petroleras y generadoras de energía, o los astronómicos intereses que paga el Banco Central por los papeles que emite), nos dice que detrás de la queja hay otras cuestiones; vinculadas a la dinámica del proceso electoral.

En efecto, hasta acá todos los análisis políticos y los armados electorales que se iban gestando en su consecuencia, giraban en torno a la hipótesis de la inevitabilidad del balotaje presidencial, porque ninguna fuerza estaría en condiciones de ganar en primera vuelta. Desde allí por ejemplo se le bajaba el precio al peso electoral de Cristina, y se hablaba del famoso “techo bajo” que no podía perforar.

Pero de un tiempo a esta parte (aun antes de la nominación de Alberto Fernández para encabezar la fórmula) son cada vez más las encuestas que vienen marcando que un posible triunfo opositor en primera vuelta tiene altas probabilidades; algo que por lo demás, estaría a tono con  los resultados que se vienen dando en las elecciones provinciales, en especial si consideramos el ostensible declive del oficialismo.

En ese marco, las PASO se transforman claramente en la primera vuelta de la elección general, y precisamente por esa razón es que la mayoría de los espacios tendieron a evitar la competencia en esa instancia, sobre todo en la fórmula presidencial. Pero además los resultados de las PASO no son inocuos de cara a la primera vuelta de las elecciones generales, que vendría a funcionar en ese contexto como un balotaje.

En efecto, la dinámica del voto marca que los resultados de una elección, cualquiera sea la naturaleza de ésta y siempre que se haga sobre la base del padrón general (es decir que no se trate de una mera interna partidaria), condiciona en gran parte la de la siguiente a la que está vinculada, en un lapso relativamente corto: crecen las expectativas de los que obtuvieron buenos resultados, a la inversa caen de los que alcanzaron flojas perfomance, y aparece el “voto a ganador”, que termina captando a buena parte de los indecisos.

Si la fórmula FF estuviera en las PASO a tiro de conseguir la mayoría dispuesta en el artículo 98 de la Constitución Nacional para ganar en primera vuelta (40 % más uno de los votos válidos afirmativos emitidos, a una distancia de 10 % del segundo), la primera vuelta estaría casi decidida. Eso es lo que realmente preocupa, y no cuanto cuestan las PASO: con la economía cayéndose a pique y todos los indicadores dando mal, creen que votar en agosto es suicidarse, como si en los 77 días que median entre las PASO y la elección general, por fin aparecieran los brotes verdes. Tuit e imágenes relacionados:


viernes, 12 de abril de 2019

"NO NOS VAMOS EN DICIEMBRE"


El régimen gobernante tiene una obsesión con modificar el sistema electoral, desde el primer día de su gestión; y no precisamente para transparentarlo: primero trató de imponer el voto electrónico (y estuvo a punto de conseguirlo, pero el proyecto naufragó en el Senado), luego insistió una y otra vez con legalizar los aportes de las empresas a las campañas de los partidos políticos; proyecto que tampoco cuajó pese a que fue uno de los pocos que Macri incluyó en el listado de temas a tratar en extraordinarias, y a que contaba con un guiño del bloque de senadores de Pichetto.

Solo en lo que va de éste año (el año de las elecciones) y por sendos decretos, Macri modificó el procedimiento del voto de los residentes en el exterior, de las fuerzas armadas y de seguridad afectadas al comando electoral y de los electores privados de libertadLa más controversial de las reformas fue la que, por otro decreto, permitía prescindirdel telegrama en el que se consignaban los resultados de cada mesa, para reemplazarlo por un escaneo del acta de escrutinio para transmitir digitalmente los datos. Este último fue parcialmente cruzado por la Cámara Nacional Electoral que hace pocos días ratificó la vigencia de los telegramas en una acordada, y dispuso además que se confeccionara un certificado con los resultados, firmado por los fiscales y que se enviaría en el sobre bolsa junto con el acta de escrutinio.

Todos los cambios que sí se concretaron fueron orquestados por decretos de Macri, en pleno desarrollo del año electoral y sin consenso alguno con el conjunto de las fuerzas políticas; como que todos fueron dictado con el único imperativo del interés y conveniencia electoral del oficialismo.

Como prueba de ello, ahora dicta el Decreto 259 (completo acá en el Boletín Oficial), por el que modifica el artículo 15 del Decreto 443 dictado en el 2011 por Cristina reglamentando la Ley 26.571 que instauró las PASO. La norma que ahora se modifica disponía que en el caso de las alianzas electorales, “En el acta de conformación de las alianzas pueden establecerse acuerdos de adhesiones de boletas de diferentes categorías para las elecciones generales, con otras agrupaciones políticas no integrantes de la alianza, siempre que las listas a adherir resulten ganadoras en sus respectivas elecciones primarias.”, es decir lo que se conoce como las “colectoras”: listas que se cuelgan de otras, como por ejemplo un candidato a gobernador que se “engancha” de las boletas de mas de una fórmula presidencial.

Que fue ni más ni menos que lo que hizo Gerardo Morales en Jujuy en el 2015, yendo en las boletas presidenciales de Macri, Massa y Margarita Stolbizer, gracias a lo cual ganó. El sistema, como decimos, estaba vigente desde el 2011 y atravesó todos los procesos electorales desde entonces no solo sin ser mayormente cuestionado, sino que cuando lo fue, la Cámara Nacional Electoral ratificó su validez; eso sin mencionar que el actual oficialismo nacional lo utilizó cuando le convino.

Pero ahora las cosas son distintas: crecen las versiones de que los diferentes sectores del peronismo unificarían una candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires, con una lista provincial que podría “colgarse” de la boleta de más de un candidato presidencial, de los que participen de las elecciones generales tras haber ganado las PASO. Los intendentes bonaerenses tanto del FPV/PJ como del Frente Renovador son los principales promotores de la movida, porque suponen que de ese modo pueden enfrentar con mas chances de éxito la candidatura de María Eugenia Vidal a la reelección.

Precisamente es la gobernador bonaerense la que promueve la medida que Macri acaba de tomar como cuentan sin empacho acá en La Política Online. Una medida que es falso que, como se dice acá en Infobae (enlace) sea para “prohibir las candidaturas múltiples” en las PASO: el artículo 22 vigente de la Ley 26.571 señala que “Los precandidatos que se presenten en las elecciones primarias sólo pueden hacerlo en las de una (1) sola agrupación política, y para una (1) sola categoría de cargos electivos.”.

Los fundamentos, son como mínimo, risibles. Así por ejemplo se señala en los considerandos del decreto: "Que la proliferación de las combinaciones de boletas, conocidas como “listas colectoras”, genera confusión en el electorado e inequidad entre los competidores." (y) "...ello conspira contra la emisión de un voto informado y afecta seriamente la calidad del proceso electoral como un mecanismo eficaz de rendición de cuentas y de elección entre alternativas de gobierno."; por lo cual afirma que "...resulta preciso delimitar claramente los alcances de la posibilidad de realizar adhesiones de boletas, armonizando el ordenamiento jurídico a los fines de evitar la confusión en el electorado y promoviendo la transparencia en los procesos electorales.

Los cambios al parecer no serían dictados por las necesidades electorales del gobierno, sino por la "opinión de los expertos", pues dice el decreto que "...la necesidad de ordenar la oferta electoral a través de la eliminación de los pegados múltiples o “listas colectoras” constituye una recomendación persistente de los expertos en la materia y un reclamo de las asociaciones de la sociedad civil abocadas a la mejora de la calidad de los procesos electorales." y que "...la eliminación de estas “listas colectoras” tiene por objetivos contribuir a la transparencia del proceso electoral y promover el fortalecimiento y la cohesión de los partidos políticos."; con lo cual de por sí dejan más claro aun que el Poder Ejecutivo se entromete en materia estrictamente reservada por la Constitución Nacional al Congreso de la Nación, en su artículo 77. 

Sabido es que toda la materia electoral y el régimen de los partidos políticos merecen un tratamiento especial por parte de la Constitución; al punto que prohíbe expresamente que se dicten DNU (decretos de necesidad y urgencia) en esas cuestiones en el artículo 99 inciso inciso 3) párrafo tercero, y exige que las leyes sobre ambas cuestiones sean aprobadas por la mayoría absoluta del total de los miembros de cada Cámara del Congreso (artículo 77 segundo párrafo).

Todo lo cual supone que son cuestiones que (como la reforma constitucional) exigen un alto grado de consenso entre las fuerzas políticas, porque se trata de las reglas de juego que aplican a todas, para garantizar la igualdad de condiciones en la competencia democrática, la transparencia de los procesos y la legitimidad de sus resultados. Pues bien, todo eso -que son más de 25 años de trabajosa construcción democrática- se está pasando a nado un régimen que deja muy en claro que hará todo lo que esté a su alcance (y todo es, literalmente, todo, hasta el fraude, si tiene la oportunidad) para sostenerse en el poder.

Para que no queden dudas de que el decreto es a pedido y a la medida de María Eugenia Vidal para evitar una derrota en la provincia de Buenos Aires, el decreto incorpora tres artículos más al texto vigente del Decreto 443/11; uno por el cual dispone que "Para las elecciones generales sólo se admitirá la adhesión de boletas entre agrupaciones que hubieran adherido sus boletas en las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias. En ningún caso se permitirá que a través de un acuerdo de adhesión UNA (1) misma lista de candidatos para las elecciones generales se encuentre en más de UNA (1) boleta...", y otro que señala que "En caso de simultaneidad de elecciones en el marco del régimen previsto por la Ley N° 15.262, cada agrupación política de orden nacional y cada agrupación de distrito sólo podrá adherir sus boletas con UNA (1) agrupación política de orden provincial de idéntica denominación. Únicamente cuando no participe en la elección UNA (1) agrupación de orden provincial con esas condiciones, podrán hacerlo con UNA (1) única agrupación de orden provincial de diferente denominación. De igual modo, no se permitirá que UNA (1) agrupación de orden provincial adhiera sus boletas con las de más de UNA (1) agrupación de distrito o nacional.".

El argumento (que se menciona en la nota de Infobae) de que Macri lo hace por decreto porque reglamenta una ley del Congreso (cuando esa reglamentación además cercena y no amplía el accionar de los partidos políticos, como pasaba con el texto vigente), o de que lo hace por esa vía porque no prosperó el proyecto que envió a las Cámaras es tan absurdo, que no resiste el mínimo test de razonabilidad constitucional; y hasta con los jueces que tenemos, el decreto no debería durar más que el primer planteo que se haga en su contra.   

En este contexto, y aunque estas trapisondas son al mismo tiempo una señal de debilidad porque trasuntan miedo a una derrota cercana y posible, adquiere pleno sentido la bravuconada del Jefe de Gabinete en su paso por Diputados para dar su informe, cuando les gritaba a los diputados kirchneristas “No nos vamos en diciembre”: el sub texto implícito no sería “porque vamos a ganar”, sino “Nos vamos a quedar, aun perdiendo”. Por lo menos lo van a intentar, que de eso no queden dudas. Va a haber que echarlos de un urnazo, nomás. Tuits relacionados: 

jueves, 4 de abril de 2019

CAMPAÑA SUCIA


El 6 de febrero te contábamos acá como, a pocos días del cierre de lista para las elecciones provinciales de éste año, el socialismo ponía en marcha el operativo para montar una amplia red de punteros barriales financiada con fondos públicos en las principales ciudades de la provincia. Los llamaron "referentes territoriales", y los insertaron en el "Plan Abre", por el cual vienen interviniendo -selectivamente- en los barrios más carenciados de Santa Fe, Rosario y Villa Gobernador Gálvez, entre otras localidades.

Los "referentes territoriales" recibirían por sus "servicios" una "beca estímulo" mensual de monto a definir, y en Santa Fe pasaban a competir abiertamente con el esquema de las "cooperativas de trabajo" del programa "Iniciativa Comunitaria"; armado por Corral y la UCR en Cambiemos, sobre todo en los barrios del norte y oeste de la ciudad; para sostener su propia estructura punteril con fondos públicos.  

El 18 de marzo ampliábamos acá la información, dando cuenta de que el Ministerio de Desarrollo Social de la provincia (en manos de un "radical progre") fijaba en 15.000 pesos mensuales el monto de la "beca estímulo" de los "referentes territoriales", y la duración del programa en seis meses, prorrogables por otro tanto. Lo que nos hacía pensar que la estructura clientelar llegaba para quedarse más allá de las elecciones provinciales de junio de éste año; justo cuando Miguel Lifschitz y una parte del radicalismo  trabajan en el armado de la candidatura de Lavagna para las elecciones nacionales de octubre.

Tal parece que nuestra suspicacia no estaba mal encaminada, o no éramos los únicos en pensar mal sobre los reales motivos del "programa" de "referentes territoriales". A menos que en el gobierno provincial lean éste humilde blog, y hayan decidido no dar pasto para las fieras: como ven en la resolución que encabeza el post, el ministro de Desarrollo Social de Lifschitz decide "posponer" su vigencia hasta que asuma el nuevo gobierno, en diciembre de éste año.

Y como dicen los fundamentos de la resolución, lo basa en "...evitar opiniones que tiendan a tergiversar el verdadero sentido de la Resolución..." , y en "...la necesidad de dejar en claro que el programa que se hace operativo no tiene ningún contenido político partidario...". Si eso no es tener cola de paja, o mejor dicho: el culo sucio, no sabemos que será. 

También esa muy sugestivo que el programa que premia con fondos públicos a los "referentes territoriales" sea "pospuesto" justo cuando hace unos días se produjo un enfrentamiento en una parrillada del norte de la ciudad entre punteros de Jatón (el candidato a intendente del socialismo) y de Simoniello (otro sector interno del FPCyS, otros dicen que era de Corral); de resultas del cual el dueño del local -que intentó calmar los ánimos- terminó con graves lesiones y lucha por su vida; mientras su agresor (un conocido puntero de Jatón) sigue prófugo, y ni la policía provincial ni el MPA (Minsterio Público de la Acusación, o Militantes Para El Acomodo) logran dar con su paradero. Algo nos dice que no aparecerá hasta después de las elecciones, y que su nombre figuraba en la posible lista de los "referentes territoriales" becados, a través del programa ahora "pospuesto" hasta la asunción del futuro gobierno.

Pero eso no es todo respecto a las elecciones provinciales: hay un despelote tremendo con la asignación de los espacios publicitarios para los partidos y alianzas electorales, que deberían empezar a difundirse por los medios provinciales a partir del próximo lunes 8. Los criterios de reparto de esos espacios no los definió el Tribunal Electoral de la provincia, sino la Secretaría de Comunicación Socal del gobierno de Lifschitz, es decir el organismo que maneja la pauta oficial; y por una razón muy sencilla: porque a diferencia de la nación donde esos espacios son gratuitos para los partidos y los medios deben cederlos obligatoriamente en la misma condición (o sea gratis) por la Ley 26.571 de 2009 que introdujo las PASO, en Santa Fe los paga el gobierno provincial, con la plata de todos los santafesinos.

Siendo así las cosas, no es de extrañar que los criterios de reparto que impone la Ley 13.461 (sancionada en 2013) hayan sido violados, en beneficio del oficialista Frente Progresista, al que consideran como una única alianza provincial, aun cuando presentó 19 listas distritales, una en cada Departamento de la provincia. El criterio de reparto de los espacios fue impugnado por el PJ (claramente perjudicado porque no se aplicó el mismo criterio para su frente "Juntos"), y por Cambiemos; que además disputa con el socialismo la representación de la UCR.

En éste caso el oficialismo nacional pretende que les otorguen los espacios que corresponden a todos los votos que obtuvo en el 2015 Miguel Del Sel (que en realidad no fue por "Cambiemos" que no existía al momento de las anteriores elecciones a gobernador, sino que su armado se llamaba "Unión PRO Federal), más la mitad de los que entonces obtuvo Lifschitz por el Frente Progresista, que le "correspondían" (dicen) a la UCR, ahora en Cambiemos.

Para completar el desaguisado, el senador radical Rodrigo Borla (presidente de la Convención Provincial de la UCR) solicitó al Tribunal Electoral que como las autoridades provinciales de la UCR fueron intervenidas por el Comité Nacional para forzar la alineación con "Cambiemos", y la intervención está recurrida por las autoridades provinciales del partido ante la justicia federal, mientras eso no se resuelva, no se asignen espacios de publicidad gratis en los medios para ninguno de los frentes que integran los radicales santafesinos: "Cambiemos" y el "Frente Progresista".

Por estas horas el ministro de Justicia de la provincia (el mismo que vehiculizó el acomodo masivo de militantes del socialismo en el MPA en connivencia con el Fiscal General Baclini) se apresta a resolver la cuestión en forma salomónica: la mitad de los espacios para cada uno, y listo. Sus argumentos son calcados de la presentación...de los apoderados del Frente Progresista: hay que atender (dicen) a "la realidad sociológica" de que la mayoría de los dirigentes y votantes radicales están con el oficialismo provincial (?).

Silberstein quedó a cargo de las cuestiones electorales en el Ejecutivo porque Lifschitz "excusó" de intervenir al ministro de Gobierno Farías por ser candidato a diputado provincial en las listas del oficialismo. Claro que se acordó de hacerlo recién el 28 de marzo, tras el reparto de los espacios publicitarios (y de los fondos provinciales a los partidos), cuando el cierre de listas y candidaturas fue el 22 de febrero.

Mientras tanto el Tribunal Electoral (compuesto por la presidenta de la Corte Suprema y dos camaristas de la justicia provincial) rechazó sin mayores fundamentos sendas presentaciones del PJ y de "Cambiemos" contra la asignación de los números de lista y el orden de colocación de éstas en la boleta única, de resultas de la cual -por ejemplo- y conforme al sorteo hecho por la Lotería provincial, Lifschitz (candidato a diputado) quedó primero: ¿usarán el mismo bolillero de Comodoro Py por el cual todas las causas contra Cristina le caen a Bonadío?

Sin embargo, nada dijeron de las presentaciones contra la asignación de los espacios publicitarios gratuitos en los medios para los partidos, que como se dijo fue resuelta por funcionarios del Poder Ejecutivo provincial. Como tampoco se animaron a anular la consulta popular convocada por Lifschitz por decreto para el mismo día de las elecciones, sobre la reforma constitucional: los jueces se limitaron a decir que ellos no fiscalizarán esa elección, ni convalidarán sus resultados.  

Razón por la cual desde la Casa Gris insisten en llevarla a cabo con mesas paralelas, que funcionarán el día de las elecciones, en las mismas escuelas y lugares de votación de las elecciones provinciales; con autoridades de mesa designadas por el gobierno de Lifschitz, y sin la seguridad de que los partidos políticos designen fiscales para esa elección, que además es una formidable excusa para que el oficialismo pueda tener a sus militantes haciendo abiertamente proselitismo en los locales de votación, el día del comicio.

En estas condiciones, con un oficialismo dispuesto a echar mano de todos los recursos a su alcance (legales o no) para retener el poder que detenta hace 12 años (lo que denota cierto nerviosismo y preocupación por los resultados), vamos a ir los santafesinos a las urnas en las PASO del 28 de abril.

lunes, 21 de enero de 2019

SAPOFAGIA


"En política hay que tragarse un sapo todos los días". La frase, se sabe (¿lo sabrán todos los que la repiten?) es de Perón, y su significado es preciso: es un llamado al pragmatismo, a ser capaz de dejar de lado las preferencias y gustos personales, las propias opiniones, en pos del conjunto, de un objetivo mayor y más importante que uno mismo. Traducida hoy, en tiempos de preocupación por la gestación de una opción opositora electoralmente competitiva frente al macrismo, llama a la amplitud, la reconciliación, el olvido de las diferencias o las querellas del paso, en pos del desafío presente y las posibles responsabilidades futuras. 

Sin embargo la frase, acá y ahora, no tiene un sentido abstracto, o destinatarios imprecisos: es bien concreta, los que tenemos que "aprender" a tragar sapos o estar dispuestos a hacerlo somos nosotros, los kirchneristas; que cargamos con el sambenito de ser sectarios, excluyentes, "emocionales", excesivamente rígidos en determinadas cuestiones; que no comprendemos que los ranchos se levantan con barro y bosta, y ese tipo de cosas.

Lo cual es -como mínimo- una simplificación interesada de las cosas: ninguna fuerza política permanece siempre igual e incontaminada, inmutable a través de su decurso, y el kirchnerismo no fue la excepción. Por el contrario, resolvió algunos nudos gordianos de la gestión del Estado que le tocó protagonizar en más de 12 años desde el más puro pragmatismo, y sin apego alguno a esquemas preconcebidos; y no arrancó en el 2003 igual que como terminó en el 2015, ni en su ancho, ni en sus protagonistas, ni en sus apoyos sociales y políticos: algunos fueron quedando en el camino, otros se sumaron, cualquiera puede hacer su propio repaso mental al respecto; fue todo el tiempo prueba y error. 

Pero siempre con un norte, una idea o un conjunto de ideas, por supuesto, como el propio Perón; al que injustamente presentan (aun sin quererlo) del mismo modo que los gorilas: como un pragmático completamente vacío de identidad, contenido y principios, dispuesto a cualquier maniobra o contorsión política con tal de sostenerse en el poder. Si así fuese, no hubiera debido marchar al exilio por 18 años.

En política todos somos -en un punto- el sapo de alguien: lo intragable, un límite difícil de cruzar, o aquello a lo que sólo se llega por necesidad; la cuestión es que significa hoy, en concreto y sin apelaciones abstractas a la "realpolitik", "tragarse un sapo". Está el "progre" para el cual tragarse el sapo es aceptar convivir con el peronismo y al revés (aunque se hable menos de ellos, pese a que se supone que son los expertos en la materia): el peronista que debe "tragarse el sapo" de aceptar a los "progres". Pero el mismo Perón decía que en política había que estar dispuestos a negociar concediendo el 50 % de lo que el otro reclamaba, para obtener el 50 % de lo que uno pretendía, pero teniendo la habilidad de conseguir el 50 % más importante: flexibles, pero no boludos.

Los teóricos de la sapofagia nos pintan (a nosotros, los kirchneristas, los que tenemos que aprender como son las cosas) como no dispuestos a transigir en nada, es decir "a no comernos ningún sapo", pero por mucho que le den vueltas al asunto, nunca nos terminan de explicar las dimensiones o el peso del batracio: ¿significa habilitar la competencia interna para resolver legitimidades hacia el interior del espacio opositor, algo perfectamente razonable, si al fin y al cabo las PASO las impulsamos nosotros? ¿O es acordar una propuesta electoral común en la que no estén presentes todos los puntos que consideramos relevantes, y tengamos que aceptar otros que nos parecen menos importantes, para sumar? ¿Acaso es "amnistiar" a algunos con los que estábamos peleados, disculparnos con ellos, no ha hecho ya bastante de eso Cristina estos últimos meses? Acá también cada uno puede hacer su propio repaso mental al respecto. 

Reinterpretada la metáfora del batracio en el significado concreto que -al menos para nosotros- tiene en la coyuntura, "tragarse el sapo" parece ser exclusivamente aceptar que Cristina no sea candidata, que se corra de la disputa, y si es posible que señale un candidato "que no sea del palo", para que lo votemos los "kirchneristas paladar negro", que sería -dicen- el único modo de ganarle a Macri. De ese modo ella misma daría el ejemplo de que realmente quiere la unidad, tragándose su propio sapo. Así funciona, al parecer.

Porque -dicen- ella pierde, es funcional al gobierno, tiene el techo bajo o -más llana, sencilla y ocultamente- no les gusta a ellos, y no se la bancan, y algunos -para no ser injustos generalizando- no se la bancaron nunca, ni siquiera cuando estaba en el gobierno, y ganaba elecciones. Pero no les quedaba más remedio, porque como tenía poder "se tragaban el sapo". ¿O no usaban la metáfora entonces? 

Como ven, estas cosas nadie (o casi nadie) las discute, pero a Cristina sí, aunque sea -por lejos- la que tiene más votos, y aunque los que la discutan son los que no tienen votos. Sobre todo ellos. ¿Quiénes son, entonces, los pragmáticos, y quiénes los emocionales? Eso sin entrar siquiera a discutir si "tragándose sapos" efectivamente se gana, sin margen alguno de duda, o si lo que se suma por un lado, se resta por el otro; porque la gente (mal que les pese a los Maquiavellos ensamblados en La Salada) vota como le parece y no como le dicen los dirigentes políticos, y está bien, para eso estamos en democracia. 

En estos tres años hubo mil y una foto y "armado" del "peronismo alternativo no K", o como lo quieran llamar: Randazzo, Massa, Urtubey, Solá, Pichetto, Massa de nuevo y ahora Lavagna fueron desfilando por el escaparate de candidaturas, armando una madrioshka del ¿cuánto, 10 % de los votos, algo más? de suma cero: lo que puede crecer uno, se los resta a los otros. ¿O acaso fueron cayendo a su turno por el dedo flamígero de Cristina, porque les puso bolilla negra, o más bien por su propia levedad política? Hasta en algún momento soñaron con rodear a Tinelli. 

Si la unidad, como dicen, se construye "aprendiendo a tragar sapos", ¿quiénes representan los mayores obstáculos a esa unidad, Cristina, o los que como Urtubey, Pichetto o  Massa dicen que el límite es Cristina (y dice más: que a Nisman lo mataron, y que es un verso que hay presos políticos, como Milagro Sala: están en cana por afanar, y listo), o que con ella no pueden compartir un espacio (como dice Urtubey), porque no tienen nada que ver? 

¿Y saben qué?: tiene razón, deberíamos imitarlo, no intentando compartir espacios con los que no tenemos nada que ver y -mucho más importante aun-, con los que dicen a quien los quiere oír que no quieren tener nada que ver con nosotros, porque "no están dispuestos a tragarse el sapo K", al parecer. ¿O al revés no funciona? Tuits relacionados: 

jueves, 25 de octubre de 2018

LA ÚNICA VERDAD ES LA REALIDAD


Las imágenes que ilustran el post son del acta de la sesión de Diputados que terminó esta madrugada, en el momento de la votación del presupuesto, con el detalle de los 138 votos afirmativos y las 8 abstenciones que posibilitaron la aprobación del texto, y su pase al Senado donde todo indica que alcanzará la sanción definitiva. El acta completa, acá.

Los que están recuadrados en verde son los diputados de los peronismos provinciales que responden a los respectivos gobernadores (17 votos a favor y los 8 abstenidos) o “sueltos” de provincias donde el peronismo no gobierna (como un correntino y el ¿randazzista? Bucca); sin cuyo concurso el proyecto no salía, porque la cuenta es sencilla: si esos 25 diputados se sumaban a los 103 que votaron en contra, era rechazado por 128 votos, contra solo 121 del oficialismo y sus otros aliados, como el bloque de Lousteau, o los partidos provinciales.

Esto no significa excluir la responsabilidad primaria de los diputados de “Cambiemos” en la aprobación del presupuesto del ajuste, diseñado por el FMI, pero al fin y al cabo para eso son oficialistas; sino decir las cosas como son. Como fuere, allí están también sus nombres porque el año que viene (cuando los estragos de ese presupuesto se hagan sentir) seguramente volverán a pedirle a la sociedad su voto.



De los partidos provinciales como el Frente misionero, el MPN neuquino o los cívicos santiagueños no se podía esperar mucho más: siendo como son emprendimientos políticos comarcales sin proyección nacional, son, han sido y serán oficialistas de todos los gobiernos, en busca de algún toma y daca que les reporte beneficios para sus situaciones locales. Corresponderá a sus votantes en cada una de esas provincias juzgar si los intercambios fueron beneficiosos.

Detengámonos en cambio en lo que pasó con los diputados peronistas que acompañaron -por acción u omisión- el presupuesto enviado por Macri al Congreso: anticipándonos a que alguna diga que las mismas razones que pudieron esgrimir los partidos provinciales para sus votos positivos, son valederas para los peronistas que deben gestionar en sus respectivas provincias, diremos que algún día habrá que discutir el daño que ha hecho al peronismo (en tanto movimiento nacional, surgido así con una idea o proyecto de país) una idea distorsionada del federalismo; que en realidad -es nuestra opinión- trafica un intento de convertirlo en una federación de partidos provinciales donde cada uno se mira el propio ombligo y se desentiende de la suerte del país en su conjunto, como si eso fuera posible: habría que recordarles aquello de Perón de que “nadie puede realizarse en una comunidad que no se realiza”.

Sobre este asunto del ítem "federalismo" en los gobiernos peronistas, hemos dicho hace un tiempo acá que "...desde Kirchner para acá, funcionó un esquema compensatorio de la transferencia de los servicios sociales (escuelas, hospitales) a las provincias en los 90', absorbiendo por contrapartida el Estado nacional el peso de las políticas destinadas a morigerar los efectos sociales del neoliberalismo a través de mecanismos de protección social: ampliación de la cobertura previsional, AUH, ampliación de las pensiones no contributivas; sumado luego a la devolución al conjunto de las provincias de parte de la captación de la renta agraria diferencial del modelo sojero, a través del "Fondo Federal Solidario" creado por Cristina en el 2009 por el DNU 206.", (hoy extinto por decisión de Macri) y se puede abundar seguramente. Pero volvamos a la votación del presupuesto, y sus implicancias políticas al interior del peronismo.



Hace poco decíamos en ésta entrada que la discusión del presupuesto era una prueba ácida para los ensayos de unidad “amplia” del peronismo como preludio de una más amplia unidad opositora para enfrentar al macrismo en las presidenciales del año que viene, con chances de éxito. Y la prueba confirmó algunas sospechas: entre los votos a favor y las abstenciones al presupuesto abundan las de los asistentes al acto de Tucumán por el 17 de octubre, y los diputados salteños y cordobeses que responden a Urtubey y Schiaretti, dos protagonistas de la foto famosa con Massa (cuyo bloque remanente votó en contra) y Pichetto.

Algunos -como Manzur- repartieron estratégicamente abstenciones y votos a favor, suponiendo que de ese modo diluían su responsabilidad, y después se preguntan (como lo hizo el propio Manzur en el acto del 17 de octubre) por qué razón los peronistas no se pueden sentar todos juntos a una mesa a discutir políticas: por ese tipo de agachadas, entre otras cuestiones, como la maniobra muy burda de los diputados de San Luis de dar quórum, para después votar en contra.

Muchos de los que votaron a favor son reincidentes, porque habían acompañado el acuerdo con los fondos buitres o el blanqueo de capitales, o más acá en el tiempo, la reforma previsional, y acá nos queremos detener: si con los resultados a la vista del saqueo al bolsillo de los jubilados volvieron a acompañar al gobierno en un proyecto claramente nocivo para los intereses de las mayorías nacionales, habrá que empezar a dejar de hablar de traición y traiciones, y pensar la cosa en otros términos.



Por ejemplo y como lo hemos dicho muchas veces acá, en que hay sectores del peronismo con nostalgia del menemismo (y más de uno, si nos apuran, del palco de Ezeiza) que tienen coincidencias ideológicas de fondo con el macrismo y sus políticas (acá Pichetto aporta un ejemplo contundente al respecto); o reportan a la misma lógica de gobernabilidad: “dar señales a los mercados”, mostrarse confiables para el establishment, disipar los temores de que el peronismo en el gobierno repetiría otra experiencia imprevisible como fue el kirchnerismo.

Sostener que todas estas reculadas pueden explicarse sistemáticamente como tales, o como resultados de una negociación en la que se obtienen a cambio beneficios concretos es -siempre en nuestra opinión- una explicación intelectualmente perezosa, que no da cuenta de la real dimensión del problema.

Menos cuando los supuestos beneficios concretos que compensen las penurias que las decisiones del gobierno que ese sector del peronismo convalida con su voto infligirán a muchos argentinos, son relativos o no existen. Un ejemplo: el fondo sojero creado por Cristina desapareció de un plumazo y nada lo reemplazó en el presupuesto votado ayer, y el mismo día en cuya madrugada se votó ese presupuesto (como el famoso cuento gorila del par de zapatillas que se completa después de que el “clientelizado” votó como le ordenaron) salió publicado en el Boletín Oficial el reparto del “fondo compensador” para este año; que será transferido por única vez y representa una séptima parte de lo que era el fondo suprimido.



Otro tanto pasa con el “fondo compensador” de la eliminación de los subsidios al transporte, que solo cubriría menos de la mitad de lo que las provincias venían recibiendo por ellos (congelados hace dos años a valores nominales), siempre y cuando aporten con fondos propios más de lo que van a recibir. Así podríamos seguir con otras tantas cuestiones, o a la inversa: cuesta encontrar razones concretas de peso (y de pesos) que expliquen los votos positivos del bochornoso presupuesto elaborado por el FMI y presentado formalmente por Macri al Congreso.

¿Significa esto que no se puede ir a las PASO con estos sectores, justamente para dirimir estas diferencias? No, significa asumir que estas cuestiones serán tema del debate interno, y que nadie debe enojarse y salir corriendo a gritar que se busca una fractura funcional al macrismo, si se cuentan las costillas y se señalan estas claudicaciones. De lo contrario, ¿a qué quedaría reducida la interna entonces, a un torneo de buenas intenciones donde todos decimos generalidades sobre lo mal que está el país por culpa de Macri y su gobierno?

Y significa también bajar las expectativas respecto de los alcances posibles y reales de una “unidad con todos adentro” en términos de sumatoria automática de votos, sobre todo teniendo en cuenta que no votan solo los afiliados, sino todo el padrón general: si los ciudadanos que adversan al gobierno de Macri y a sus políticas no ven un peronismo de claro perfil opositor, con antecedentes inmediatos que lo avalen en esa condición y con propuestas a futuro que sean consecuencia de ese posicionamiento, buscarán otras opciones electorales; por más amplia que haya sido la unidad, o por más civilizada que haya sido la competencia interna. Tan simple y sencillo como eso, porque como dijo una vez alguien , “la única verdad es la realidad”. Tuit relacionado:

sábado, 8 de julio de 2017

EN MI BARRIO ESTO SE LLAMA CAGAZO. A CRISTINA, PARA SER MÁS PRECISOS


Todo comenzó con un tuit del "Turco" Asís, tal como lo señala acá Oscar Cuervo. Ayer aparecieron dos notas en los medios dando cuenta de la noticia: ésta de Liliana Franco en Ambito, y ésta otra de La Política Online.

Las versiones son todas coincidentes en un punto: por instrucción expresa de Macri funcionarios del gobierno sondearon en la justicia la posibilidad legal de suspender las PASO convocadas para el 13 de agosto; con resultado negativo: fueron establecidas con carácter obligatorio por la Ley 26.571 (2009), aun cuando uno o varios partidos no las utilicen para seleccionar a sus candidatos.

Poco interesan los entremeses de la movida (si hablaron o no con Lorenzetti, que pasa con los jueces de la Cámara Nacional Electoral que en la semana cuestionaron la adjudicación del escrutinio a INDRA, el rol de Servini de Cubría cuya estabilidad en el cargo pende de un hilo por su edad y el fallo de la Corte al respecto), pero lo cierto es que en los días previos Macri venía instalando la idea, sobre la base del costo de la elección.

Pero las razones profundas son muy otras, y las dice con más o menos claridad la nota de la Política Online, o más bien "la" razón: Cristina, y sus posibilidades cada vez más concretas de ganar en la provincia de Buenos Aires.

Hoy por hoy no hay ninguna encuesta -ni siquiera las pagadas por el gobierno- que no la coloque ganando, o segunda a una distancia de "Cambiemos" inferior al margen de error; lo que supone que en el gobierno están leyendo las elecciones como decíamos acá: "...si Cristina gana aunque sea por un voto (y ese es el modo correcto de leer las cosas, eludiendo la trampa de comparar ésta elección con el 54 % del 2011), el gobierno estará derrotado aunque gane en la sumatoria total del país, bajo el mismo sello...".

Saben perfectamente bien que en el actual contexto político las PASO operarán como una encuesta precisa, que validará o desmentirá a todas las que andan circulando, dando una radiografía más concreta de cara a las elecciones de octubre. Y ya empiezan a dudar del acierto de su estrategia de polarizar con Cristina, y de haber inflado la candidatura de Randazzo: es mucho más posible que así contribuyan a dividir el voto anti kirchnerista, que a morderle votos a CFK.

Saben también que los movimientos del dólar se trasladarán a precios, además de los que provocará el aumento de las naftas, y los de la luz y el gas. Incluso todo indica que esos factores dispararán más despidos, porque hay Pymes y otras empresas que ya no pueden seguir soportando las alzas de costos; así como el alza de los precios de los alimentos básicos impactarán en los sectores populares y de ingresos fijos.

Es decir, precisamente todos los sectores del electorado a los que está interpelando Cristina y la propuesta de "Unidad Ciudadana". Son concientes del efecto social que provocan sus políticas (que en cierto punto -el de la reducción del salario real- es deseado), pero están empezando a preocuparse por los efectos políticos.

Son concientes también de la fragilidad de un esquema macroeconómico atado con el alambre del endeudamiento y el ingreso de capitales golondrinas, que ya están desarmando sus posiciones en LEBAC´s´para pasarse al dólar y acelerar la fuga: un triunfo de Cristina en agosto podría acelerar la dinámica del proceso, transmitiendo la idea de que el gobierno perdió el control de las variables, porque no controla el tablero político en su totalidad.

Desde allí se entienden las absurdas operaciones de ésta semana con la "ley de responsabilidad penal empresaria" y el pedido de desafuero de De Vido; que no son sino apelaciones al núcleo duro de sus votantes (en el conurbano profundo todas esas cuestiones tienen nula incidencia electoral); para que no se les escapen hacia Massa o Randazzo, agrandando así la diferencia por la cual triunfe Cristina sobre los candidatos de "Cambiemos".

El miedo -que no es zonzo- los lleva a intentar movidas desesperadas, como llevarse puestas las leyes electorales apretando/rosqueando con los jueces; y esperemos que no los haga pisar el palito de la tentación del fraude electoral. 

martes, 27 de junio de 2017

LAS PASO SANTAFESINAS


A diferencia de la mayoría de los distritos del país, en Santa Fe habrá efectivamente competencia interna en las PASO en los principales espacios políticos; y salvo el caso del armado de Agustín Rossi (claramente referenciado en CFK y con clave nacional decididamente opositora a Macri), los alineamientos parecen hechos más pensando en las elecciones provinciales del 2019, que en las nacionales de éste año; tanto en los que juegan, como en los que decidieron quedarse al margen (Perotti y Bonfatti por ejemplo).

Hasta la propia fractura de la UCR encabezada por Corral parece más un intento radical de conseguir en “Cambiemos” lo que el socialismo que hegemoniza el Frente Progresista nunca quiso concederle (que el candidato a gobernador fuera un radical), que un alineamiento incondicional con el gobierno de Macri: si el nuevo experimento neoliberal fracasa, los radicales (al mejor estilo del pragmatismo peronista) ya encontrarán la forma y la oportunidad de despegarse de él, como si no lo hubieran alentado desde el principio, y sostenido en su desarrollo. Claro que no les será fácil, porque fueron dejando las pezuñas por todos lados.

En el FPCyS y más allá de la fractura de la UCR provincial, apareció sobre el filo del cierre la lista de los radicales disconformes con el modo como los trata el socialismo (que tienen en eso un punto de contacto con Corral), eligiéndoles los candidatos como viene pasando desde 2007; cuando Binner descartó a Fascendini (elegido por la convención provincial de la UCR) para imponer a Griselda Tessio como su candidata a vicegobernadora.

Ahora le arman una interna a Lifschitz que ante la negativa de Bonfatti de arriesgar su capital político en elecciones de resultado dudoso, impuso a un candidato (Contiggiani) que más allá de su origen radical, ni fue propuesto por el partido, ni perteneció nunca orgánicamente a él como dirigente o candidato. Como se ve, aunque los años pasen y los protagonistas roten, hay ciertas prácticas arraigadas en la alianza que gobierna la provincia desde hace una década.

El otro dato novedoso que arrojó el cierre de listas es (por raro que parezca) el ocaso electoral del socialismo, al menos a juzgar por las listas: desaparecido del escenario hasta 2019 Bonfatti (presidente del partido a nivel nacional, y su principal carta electoral), Binner -a quien se le vence el mandato como diputado- fue definitivamente jubilado tras el fracaso de la campaña por la tijerita hace dos años, y Alicia Ciciliani que está en la misma condición (política, no de salud) porque se le vence el mandato aparece recién en el tercer lugar de la lista, en zona de riesgo electoral.

Paralelamente en Rosario (el principal baluarte del socialismo) la lista “oficial” para concejales será encabezada por Pablo Javkin, un ex UCR y ex ARI (o ex Carrió, para ser más precisos); mientras que en Santa Fe tuvieron que jugar a Jatón, estrenado en la política hace apenas dos años como senador provincial, y sin trayectoria previa ni en el partido de la rosa, ni en ningún otro. ¿Acaso el agotamiento (biológico y político) de la “nomenclatura partidaria” que tanto denostró el expulsado Rubén Giustinianni ya no se puede ocultar?

En “Cambiemos” los acuerdos construidos desde la Rosada con Corral (el hombre de Sanz en Santa Fe) pasaron por encima incluso de los que le pusieron el cuerpo al experimento del PRO en la provincia; comenzando por las campañas de Del Sel y siguiendo por los “timbreos” de Marcos Peña, ya en tiempos de Macri presidente, como Angelicci o López Molina.

Tanto es así que el segundo en la lista es Luciano Laspina que de santafesino lo único que tiene es el lugar de nacimiento (acaso un canje de prisioneros con Alvarito González, que partió desde acá a depredar comarcas porteñas, hace años ya), y entró al Congreso por la ventana, tras la renuncia de Miguel Del Sel a su banca para irse a Panamá, y de allí a Midachi.

Y por si bastaran evidencias, el armado de Peña en la provincia detonó la lista opositora de Boasso, que con todo el derecho del mundo puede reclamar ser el titular de los derechos de autor de la movida radical en Gualeguaychú: fue el primer radical que se jugó por Macri en Santa Fe; vaya el ejemplo para los que suelen decir que el kirchnerismo paga mal a sus fieles. Eso sí: en el cierre de listas obtuvo el calificado aval de Usandizaga, lo que seguramente levantará un montón su intención de voto.

La interna del massismo santafesino es tan grotesca como su construcción, de la que ya se marginó el funcionario macrista de ARSAT Oscar “Cachi” Martínez. Tanto, que podríamos decir que en la competencia interna, la lista más seria es la de Amalia Granata. Digresión: los que suelen poner a Santa Fe como un ejemplo en el país de equilibrio, alternancia política y calidad institucional tendrán que explicar alguna vez como es al mismo tiempo uno de los distritos más permeables al aterrizaje de figuras mediáticas sin ningún compromiso o definición política previos.

En el PJ se registró la luz fugaz aparición de Oscar Schmid de la CGT nacional, que pasó, vio la puerta abierta en la sede partidaria de calle Crespo y se mandó para anunciar en compañía de Reviglio una candidatura que duró menos que la de Sanz a presidente, o que la presidencia del Adolfo de la que el ex gobernador fue ministro. ¿Será mufa el hombre? Sin embargo, alcanzó para que los senadores de la Fapnelco le soltaran la mano a Olivera, provocando su salida de la conducción del partido provincial.

Pero volvamos a Schmid: ¿En qué cabeza cabía que en el año en el que le coparon el palco y le destrozaron el atril, puteándolo a coro por no animarse a ponerle fecha a un paro contra Macri el tipo podía acumular políticamente al punto de ser una alternativa electoral, en una provincia atravesada por conflictos sindicales en los que la CGT  brilló por su ausencia, y en la que nunca tuvo trabajo territorial? Solo pudo concebirse tal idea desde la perspectiva de un “gordo” (en sentido amplio), incapaz de ver aun su propio ombligo.

Incluso los sindicatos santafesinos que se definieron políticamente se habían jugado ya por las otras dos listas que competían en la interna (luego apareció una tercera, la de los devotos de María Eugenia Bielsa); o sea que el fallido anuncio de Schmid ni siquiera pudo imantar apoyos sindicales. 

A diferencia de lo que ocurrió en Buenos Aires, en Santa Fe no hubo discusión sobre una lista de unidad, o que fuera cada uno con su propio sello: el congreso provincial del PJ resolvió que lo harían todos bajo su paraguas, habilitando las PASO para resolver las diferencias. Sin embargo, los armados de las dos listas principales que competirán en agosto (el bielsismo residual es siempre un misterio, como su fundadora) replican en buena medida la lógica con la que se bifurcó el peronismo en la PBA.

La lista de Agustín Rossi (que también se llamará “Unidad Ciudadana”) parece hecha en espejo con la de CFK, o armada con los mismos criterios: sumar mujeres para hacer realidad la paridad de género, y conjugar la representación territorial (va el presidente comunal de Chovet, por ejemplo) con la renovación de nombres, y la apertura a los sectores sociales golpeados por las políticas del macrismo; como científicos, dirigentes sindicales, representantes del movimiento cooperativo o las Pymes, referentes de organizaciones sociales y activistas de los derechos humanos.

Un caso particular es el de Patricia Mounier, secretaria general del SADOP y tercera en la lista: mujer, sindicalista y docente, además de unir en sí las luchas del “Ni una menos” y contra los recortes en educación, le suma la larga pelea de su propio sindicato por conseguir en la provincia una ley contra los despidos arbitrarios; cuyo principal escollo fueran justamente algunos de los senadores que hoy impulsan la candidatura de la ex jueza Rodenas.

Del otro lado y al igual que sucedió en la PBA, la lógica del armado parece estar enfocada más en “cerrarle el paso” al kirchnerismo al control del PJ provincial (algo que no está en disputa, al menos en ésta instancia), que en aportar a una estrategia opositora a Macri. Habrá que ver incluso cuantos de los que estuvieron en el lanzamiento de Rodenas protagonizan su campaña, y desde que lugar. El Movimiento Evita por lo pronto, ya se bajó.

El indulto al sector de UPCN que fugó al macrismo en el 2015 (posibilitando los triunfos de Lifschitz en la provincia, y de Corral en la ciudad) se extendió a concederle el segundo lugar en la lista detrás de la jueza; lo que genera la duda respecto a si el resto del “peronismo no k” santafesino está tomando distancia a priori de una posible derrota en las PASO y por eso no se compromete con la lista, o admite implícitamente que no tenía derecho a reclamar para sí ese lugar en función de su desarrollo político previo.

Rodenas se estrenó en la arena política haciendo pucheritos porque Rossi (dice) pretende atribuirse en Santa Fe el monopolio de la oposición a Macri desde el peronismo; lo que recuerda berrinches parecidos ante Cristina del peronismo “dialoguista” estilo Urtubey, Pichetto y Bossio, o del peronismo silente estilo Randazzo: si hasta el día anterior era jueza y por ende no podía opinar de política ni participar activamente de ella, no puede pretender que la identifiquen desde ese lugar, ni como opositora ni como adherente al gobierno de Macri, o a ningún otro.

Y lo mismo cabe para los senadores provinciales del PJ, principales impulsores de su candidatura: si hasta ayer la política nacional les chupaba un huevo porque estaban concentrados en defender sus quintitas locales sin hacer olas (¿o acaso alguien los registra en la línea de defensa de los santafesinos y santafesinas agredidos por tarifazos, despidos y cierres de empresas?), y llevan segundo en la lista a un candidato que en 2015 (año de la elección que depositó a Macri en la presidencia) compitió en Santa Fe con los colores del PRO, no pueden pretender ahora que se los considere una referencia para los que no les gusta Macri, aunque sean los que tampoco la quieren a Cristina.

Agustín Rossi no se atribuyó el monopolio de nada; en todo caso dijo lo suyo desde el principio (que es lo mismo de siempre, porque estuvo parado siempre en el mismo lugar), y suplió un vacío de representación para los que desde Santa Fe y desde el peronismo quieren frenar a Macri y sus políticas. Si otros se suman a esa idea, aunque sea desde otro lugar en las PASO del PJ o aunque recién hayan llegado a la política, bienvenidos sean.