LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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martes, 16 de enero de 2018

COMO PANCHO QUE NO ANDA POR SU CASA


No dejar de llamar la atención la campaña contra el Papa orquestada desde los medios y el trollerío del call center macrista, ambas ramas de la vocería de lo que el gobierno de "Cambiemos" no puede decir en público, por razones obvias. Alcanza incluso a la propia agencia oficial de noticias Télam.

Le reclaman que venga a la Argentina (o que se haga una escapada estando tan cerca, como si un viaje papal fuera tan sencillo de organizar como una salida de mochileros), y amenazan con que si no lo hace se harán ateos, promoverán la separación de la iglesia y el Estado, o abren la discusión sobre el sostenimiento estatal del culto católico: bienvenidos sean esos debates y desde acá los alentamos, siendo plenamente concientes de que son solo fruto de un berrinche ocasional, y no están realmente dispuestos a llevarlos a cabo en serio.

Con los dardos lanzados contra el obispo de Roma no hacen más que dejar en evidencia que el desdén papal les duele más de lo que están dispuestos a admitir, y que les cuesta metabolizar que - salvo algún cambio de último momento- Francisco no pisará la Argentina mientras Macri sea presidente. Desde el mismo día que a Bergoglio lo eligieron Papa, empezó la pelea por “apropiárselo”, y como Cristina con inteligencia los primereó, no se la bancan. 

Claro que no olvidamos que Francisco fue antes Bergoglio, el confesor de Carrió y Michetti, el que se autoerigió en el orquestador de la oposición al kirchnerismo y su líder virtual en las sombras en el gobierno de Néstor; porque advirtió que con la recuperación de la autonomía de la política y la centralidad presidencial que encarnaba el santacruceño la iglesia perdía el rol gravitante que tuvo tras el derrumbe de la Alianza, a través del Diálogo Argentino que presidió la transición de De La Rúa a Duhalde.

Bergoglio, el mismo de las acusaciones de complicidad con las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, el de la oposición al matrimonio igualitario (conteste con la doctrina tradicional de la iglesia sobre el tema, que hoy él mismo parece dispuesto a revisar en parte) que pagó con un sonoro fracaso político al no impedir la sanción de la ley, asumiendo en público como buen jesuita -y por ende hombre orgánico que es- una estrategia fallida diseñada por monseñor Aguer, aquel disparate de denunciar que era "el plan del demonio".  

Bergoglio, el del envío de la extremaunción a Néstor cuando estaba internado (un gesto de piedad cristiana acorde al sentido que tiene el sacramento para los fieles, interpretado como un gesto de agresión por los que no lo son); pero también el de un interesante trabajo social como obispo en la diócesis porteña contra los talleres clandestinos, la trata de personas o la irrupción de la droga en las villas.

El que hoy, como Francisco, debe velar por los intereses de la institución que conduce y representa (de allí que se haya ocupado de proveer el obispado castrense vacante desde el raje de Baseotto por Kirchner en 2005), al tiempo que enfrenta dentro de la misma curia romana feroces resistencias a los cambios que quiere imponer. Francisco, el mismo que acaba de nombrar por primera vez en la Argentina a dos curas villeros como obispos, dando una señal de lo que entiende debe ser la línea pastoral de la iglesia que conduce.

O el que desde que accedió al trono de Pedro para acá hizo -en lo que al país respecta, o puede ser leído desde acá (casi) todo bien: desde el regalo del rosario a Milagro Sala frente a su cautiverio político, hasta recibir a Hebe de Bonafini, a Estela de Carlotto o la familia de Santiago Maldonado. Otra vez: actos de estricta caridad cristiana acordes al mensaje del Evangelio, pero con un profundo significado político que no se le puede escapar a un jesuita, menos si está sentado en el trono de Pedro.

Mantuvo y mantiene fluidos contactos con sindicalistas y los dirigentes de los movimientos sociales, y con dirigentes políticos; y sin decirlo abiertamente hasta se hizo tiempo para deslizar sus preferencias en la interna del peronismo porteño y otras minucias: siendo cura, jesuita y peronista ¿cómo no le iba a apasionar la rosca?

Detalles que no invalidan la potencia del hecho político central que envuelve a su papado, visto desde acá: es un argentino que ejerce una función de alcance global (acaso no volvamos a ver a ningún otro en ese rol), que despierta de ordinario expectativas y hasta esperanzas en el mundo; que en su caso particular son mayores incluso fuera de la iglesia católica, que hacia el interior de la misma. Y ese argentino no viene a su país porque no comulga (valga la expresión) con su gobierno, ni con su presidente.

Visitar la Argentina supondría para Francisco -que es Bergoglio- un riesgo político mayúsculo, porque cada gesto que hiciera o dejara de hacer, cada palabra o silencio suyos y hasta la misma agenda del eventual viaje serían cuestionados, de un lado u otro de la grieta. Una grieta que él no inventó, pero que en un gesto de realismo político reconoce implícitamente al no venir, que no está en condiciones de cerrar; ni siquiera apelando a su intercesión en teoría privilegiada, antes los poderes extra terrenales a los que debe reportarse.  

Como todo jefe de la iglesia romana, hay que intentar diferenciar en Francisco los dos roles del Papa: en las definiciones doctrinarias que hacen al (que obligan a los católicos,  no a quienes no lo son) es estrictamente ortodoxo, pero con giros resistidos no menores que le han traído fuertes dolores de cabeza, por las resistencias solapadas y abiertas hacia el interior de la propia curia.

En la mirada de los asuntos políticos, económicos y sociales (donde todo lo que diga es opinable), Francisco expresa una perspectiva interesante que ya hizo ver en sus tiempos de obispo porteño; siendo una de las plumas más importantes del documento de Aparecida del CELAM en 2007, marcando una línea que luego profundizaría en sus encíclicas y documentos sobre la economía, el mundo del trabajo, el orden globalizado y el cuidado de los recursos naturales y el medio ambiente.

Al mismo tiempo intentó tomar un rol activo en situaciones de conflicto (en Venezuela, el embargo a Cuba, la crisis del Medio Oriente), con suerte dispar y asumiendo el riesgo de no poder contentar a todos; algo que ni siquiera la diplomacia tradicional y profesional puede garantizar, pero sin dejarse tironear de la sotana sino intentando seguir su propia agenda, como fue y es notorio en el caso venezolano.

Si las definiciones y las acciones del Papa en ese plano lo fueron colocando sistemáticamente en la vereda opuesta al gobierno argentino, es más responsabilidad de Macri, (el del foro de Davos, y la obsesión por agradar en el G20, ingresar a la OCDE o "insertarse en el mundo", el que pone en acto las recomendaciones del FMI, el esposo de los talleres Awada), que de Bergoglio, hoy Francisco.

Un ejemplo próximo para que se entienda: el acto más trascendente de la visita de Francisco a Chile será la ceremonia interreligiosa con los líderes de la comunidad mapuche en Temuco, la capital de la Araucanía chilena; y al mismo tiempo la región con más pobreza de Chile, y epicentro del conflicto con los mapuches por la reivindicación de sus tierras. 

Días antes y del otro lado de la cordillera, Patricia Bullrich (la responsable política de las muertes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, junto con Macri) en compañía de los gobernadores de Río Negro, Chubut y Neuquén ensayaba una Campaña del Desierto de Play Mobil; presentando un absurdo mamotreto en el que presuntamente exponía el plan terrorista de la fantasmal RAM, el enemigo interno inventado por el macrismo para justificar sus desbordes represivos.

Solo alguien con escasos conocimientos de como se mueve la milenaria diplomacia vaticana, y con más escasa conciencia aun de los tamaños relativos de los actores en juego, podría imaginar que el Papa recibirá a los mapuches para enfurecer al gobierno argentino. En todo caso es éste el que debe mirarse en el espejo de la gira pontificia, para darse cuenta cuan lejos está meando del tarro en el enfoque del conflicto suscitado por los reclamos de los pueblos originarios sobre sus tierras ancestrales.  

Evitemos caer también nosotros en la tentación de “apropiarnos” del Papa y zamarrearlo para este lado de la grieta, porque sería un error en términos políticos; por la naturaleza global de su rol, y por la necesidad que tenemos de construir una alternativa política al macrismo desde acá, y sin depender de las señales de Santa Marta; como en su momento se dependía de  los mensajes de Puerta de Hierro.

Lo cual no obsta a recordar las enseñanzas de quien fundara la religión que hoy conduce Francisco desde el trono de Pedro, cuando dijo aquello de “...el que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama...” (Mateo 12,30). Y hoy el Papa, en sentido amplio, “recoge con nosotros”; y a su particular modo (jesuita, vaticano) le hace notar a Macri que él desparrama.

sábado, 11 de julio de 2015

FRANCISCO Y LA PERPLEJIDAD DE LA DERECHA



El episodio de la "cruz comunista" que le entregara Evo Morales al Papa Francisco y la tergiversación de la reacción papal (contra la evidencia que aporta el video que documentó el momento, y los discursos y gesto del Papa antes y después de ese momento) no son sino una muestra menor de la perplejidad de los sectores dominantes del país y buena parte del continente, ante el rumbo impreso por Jorge Bergoglio a su papado; y el discurso público del pontífice.

Un burdo intento de buscar cualquier mínimo resquicio para construirse un Papa a su medida, que les permita llevar agua para su molino, porque están fracasando estrepitosamente en su intento de utilizarlo como una herramienta política contra los gobiernos que vienen encarnando procesos de cambio en el continente; que era lo que esperaban ellos y -por que no decirlo- también muchos de nosotros, cuando el ex arzobispo porteño fue elegido para conducir a la Iglesia Católica.

En su nueva visita al continente del que partió para ocupar el trono de Pedro, Francisco eligió con puntillosidad jesuita los países que visitar, y los tópicos por los cuáles habría de transitar su discurso, de los que no quedó afuera ninguno de los que señalaba la corrección política.

La necesidad de un orden económico internacional más justo e inclusivo, el rechazo a la brutalidad del capitalismo financiero que oprime a los pueblos, la reivindicación de los pueblos originarios y una autocrítica por el rol de la iglesia en la conquista europea del continente, el peligro que implican los monopolios en general y en particular los mediáticos (un fenómeno común a muchos países del continente), la explotación racional y responsable de los recursos naturales y el cuidado del medio ambiente; y como no, alguna referencia a la superación de los personalismos y los enfrentamientos. Hasta se hizo espacio para reclamar el diálogo para resolver el diferendo por la salida al mar para Bolivia.

No es del caso analizar acá cuanto hay de sincero en las palabras del Papa (que en la mayoría de los termas no hizo sino reiterar lo que venía diciendo desde sus tiempos de arzobispo), o cuantos cambios concretos podrán impulsar sus palabras hacia las sociedades de América Latina; lo que supondría también analizar que grado de influencia real conserva la iglesia en el continente.

Una iglesia que es también un espacio en tensión y disputa permanente, en el sentido tanto eclesial como político del término: Bergoglio como Papa ha podido hasta acá avanzar más en las grandes líneas de su discurso político y social (lo que no es poco, considerando como venía la cosa por ese lado en la iglesia católica), que en cambios concretos hacia el interior de la propia curia, donde ya se alzan voces "rebeldes" contra su liderazgo y su impronta pastoral.

De hecho hace poco los obispos norteamericanos -cuyo apoyo fue decisivo en el cónclave que lo consagró como Papa- cuestionaron duramente su encíclica "verde" en la que alerta contra los riesgos del cambio climático, el aprovechamiento irracional de los recursos naturales y los daños al medio ambiente. 

Fiel a sus concretos apoyos económicos (que son también en buena medida los de la iglesia global) la curia yanqui alertó que en esos casos no juega el dogma de la infalibilidad pontificia que -en temas de estricta doctrina- impone a los católicos seguir a pie juntillas los criterios del romano pontífice; e incluso sugirió que la opinión papal -que sería en tal caso una más- podría fundarse en asesoramientos equivocados. 

Y en simultáneo con la gira papal por América Latina, el obispo de Tucumán aprovechaba la ocasión del Te Déum (para muchos, una rémora de los tiempos coloniales) para alzar su dedo admonitorio y desde el púlpito volver a transitar los temás más trillados del catolicismo tradicional; para impugnar a una sociedad plural y democrática que no termina de comprender, y mucho menos aceptar. 

Pero que el árbol no tape el bosque, o que el discurso antidiluviano del obispo tucumano no nos haga perder de vista la magnitud de los gestos simbólicos que prodigó el Papa en su paso por el continente, y su profunda significación política.

Que no es -como podrían suponer equivocadamente algunos- una suerte de "validación" o bendición eclesial a los procesos de cambio que se vienen desarrollando en América Latina: en todo caso la validación de esos procesos debe venir de los propios pueblos que los protagonizan, y que sostienen con su voto a los gobiernos que los encarnan y conducen.

Tampoco se trata de que incurramos nosotros en el mismo error que la derecha neoliberal y conservadora, construyendo un Papa a nuestra imagen y semejanza, o según nuestros particulares gustos políticos o sociales: Jorge Bergoglio no es Hélder Cámara, ni Carlos Mugica ni Camilo Torres, ni pretende serlo.

Pero sí ha venido con otro espíritu de apertura política al continente en el que sentó raíces la teología de la liberación y sus máximos exponentes padecieron por parte de la iglesia que hoy él conduce la censura, la persecución y la marginación.

Y se ha convertido -de hecho, y con conceptos muy claros y contundentes- en un inesperado aliado táctico para los procesos de cambio político, económico y social en América Latina; cuando muchos lo imaginaron (y reiteramos: imaginamos) decididamente en la vereda de enfrente; o cumpliendo respecto de los "populismos" latinoamericanos el mismo rol que desempeñó Juan Pablo II para los socialismos reales de Europa del este.

Este contundente hecho político es el que han percibido al unísono los gobernantes del continente, desde Cristina a Evo Morales, Maduro o Correa; y han obrado en consecuencia.

martes, 10 de marzo de 2015

VATICANO Y DINERO



Bajo el título:"Los lobos regresan al Vaticano", leemos en El País de España la nueva embestida que proyectan los mercaderes espirituales, como antes lo hicieron con Benedicto esta vez contra el actual Papa.

Y la nota habla de la absoluta soledad de Francisco y de como lo que importa no es la rediscusión del dogma de la indisolubilidad del matrimonio (tema en agenda), o la ampliación de derechos de los homosexuales, sino los tejos. 

La tarea de Pell, comisionado por el Papa para hacer del IOR una entidad que no sea un paraíso fiscal o una mesa de dinero, será una causa perdida posiblemente, porque quienes han manejado el destino de la Iglesia son, precisamente, los llamados "lobos" y no vemos como Bergoglio les podrá hacer frente solo mi alma. Pero bueno, es una cuestión de fe y en el caso de los esteparios, de mala fe.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

PROPONEN HACER ANDAR LOS AUTOS CON AGUA BENDITA, Y HAY POLÉMICA


Vemos en la imagen de apertura como Pino fue hasta el Vaticano a verlo a Pancho, que como Perón en Puerta de Hierro en los 60' y principios de los 70', no le niega a nadie una foto con él.

Leemos en Clarín detalles de la entrevista: "El director y político le llevó inquietudes sobre lo que denomina “delitos ambientales”, entre los que se encuentra principalmente el acuerdo que realizó el Gobierno con Chevron, “el cual representa el mayor desastre ambiental en el Amazonas”, sentenció Solanas.".

Alguien tendría que avisarle a Pino que Vaca Muerta está en la provincia de Neuquén, y no en la Amazonia; por las dudas.

De todos modos, el cineasta vuelve a incurrir en su ya clásica contradicción en estos temas: o es un problema de nacionalismo y se cuestiona que empresas extranjeras participen en la explotación de nuestros recursos naturales, o las condiciones en que lo hacen; o es un problema de medio ambiente y no podemos explotarlos, porque contaminamos.

Dicho de otro modo, si el famoso fracking provoca daños ambientales (cosa que nadie niega: cualquier actividad económica a gran escala daña el ambiente, el punto es cuanto es lo tolerable) y no queremos que eso suceda, entonces es secundario si lo usa como método YPF asociada con Chevron, o por su cuenta y sin ayuda de nadie.

Si contamina y causa daños irreparables, hay que dejarlos como están al petróleo y al gas de Vaca Muerta, y no quejarse porque nos asociamos con Chevron: no se sacan y listo. Y la cuenta por importación de combustibles se la mandamos a Bergoglio a Roma.  

Pero volvamos al principio: Solanas deberá resolver si se postula por Proyecto Sur, UNEN (donde cada uno de sus miembros piensa distinto en el tema puntual de Vaca Muerta) u otra fuerza política; o se engancha como voluntario en Greenpeace.

Eso sí: si la búsqueda de apoyo papal (de oro algo deben saber en el Vaticano, después de todo) a su cruzada supone que los autos, industrias y centrales energéticas funcionen con agua bendita u oraciones, la cosa parece compleja desde el punto tecnológico.

Pero para el que tiene fe, la ayuda divina todo lo puede.  

lunes, 5 de agosto de 2013

FRANCISCO, UN APASIONADO DE LA DEMOCRACIA


Leemos en el diario del Loco Lindo: "El llamativo dato lo pasó un lector a la redacción de El Litoral. El papa Francisco, hoy en el Vaticano, debería presentarse a votar el próximo domingo en las elecciones internas, abiertas y simultáneas, y las PASO (a nivel nacional), en la mesa 2026, con número de orden 91, de la escuela San Francisco, ubicada sobre calle San Martín 1326, de la ciudad de Santa Fe.

El papa, Jorge Mario Bergoglio, tiene 76 años y es ciudadano del estado Vaticano aunque tiene nacionalidad argentina, y tiene domicilio en nuestra ciudad, de acuerdo a como fue publicado en el Padrón Electoral que se puede consultar en Internet."

Sin embargo antes de que se amarguen los que gastaron en pasaje a Brasil cuando lo podían ver acá cerquita viniendo a votar, leemos en la misma nota: "...como relata Evangelina Himitian en su libro Francisco, el Papa de la gente (Aguilar, 2013), Jorge Bergoglio votó por última vez en una elección legislativa en tiempos de la presidencia de Arturo Frondizi (1958-1962), publicó el jueves pasado Infobae."; lo que implica que ni siquiera habría votado por Perón en el 73', aunque tuvo un paso por Guardia de Hierro, según dicen.

Raro que no haya hecho en algún momento -en todos estos años- el cambio de domicilio para poder votar, por ejemplo en Buenos Aires; donde fue arzobispo hasta ser elegido Papa. si hasta se ocupa de pagar religiosamente (nunca tan bien dicho) la cuota de San Lorenzo, claro que con débito automático. 

Lo que se dice un apasionado por la democracia el hombre: más de 50 años sin votar, aunque hace casi 30 que terminó la dictadura.

Aunque como ahora tiene más de 70, no está más obligado a votar.

Por suerte para no perder la costumbre, en todos estos años se entretenía despuntando el vicio en los cónclaves para elegir Papa; aunque le tocaron sólo dos, y ya al segundo lo eligieron: un afortunado.

¿Lo habrán multado por no ir a votar, o se habrá beneficiado con las leyes de amnistía que sanciona el Congreso después de cada elección?

lunes, 8 de abril de 2013

CUANDO LA NACIÓN LE TEME A SUS PROPIOS LECTORES


No sea cosa que aparezca más de uno que diga que el Belgrano estuvo bien hundido, o que lástima que la Tatcher no gobernaba ahora en Inglaterra, para escarmentarla a Cristina; o barbaridades por el estilo.

Que están implícitas en toda la línea editorial del diario, pero siempre es mejor que no se note, ¿vieron?   

Actualización:


Leemos en la propia tribuna de doctrina: "El recuerda los valores cristianos que estaban en la base de su compromiso con el servicio público y en la promoción de la libertad entre la familia de las naciones", asegura el texto, escrito en inglés y difundido por la oficina de prensa de la Santa Sede.

"Confiando su alma a la misericordia de Dios y asegurando a su familia y al pueblo británico un recuerdo en sus oraciones, el Santo Padre pide la abundante bendición de Dios para todos aquellos cuyas vidas ella tocó", "  

¿El último parrafito se referirá a las víctimas del Belgrano?

domingo, 7 de abril de 2013

APLICACIÓN PRÁCTICA DE LA DOCTRINA GELBLUNG


¿Era Chiche Gelblung el que decía algo así como "No permitas que algo tan poco importante como la verdad se interponga entre vos y una primicia", o algo por el estilo?

Acá paso algo vinculado a esto con el asunto éste de los supuestos pedidos de audiencia de Bergoglio a Cristina cuando era obispo de Buenos Aires (catorce, según nos informaban con precisión y exactitud, aunque otros hablaban de diez), y (supuestamente también) sistemáticamente denegados.

Que la relación del kirchnerismo con la iglesia fue y es tirante no es ninguna novedad, y para afirmar eso, era innecesario llevar una seudo contabilidad de pedidos de audiencia supuestamente denegados en forma sistemática, de lo que por otra parte el propio Episcopado nunca se quejaba, por lo menos en público.

Sin embargo la ¿noticia? (¿vále llamarla así cuando se habla de algo que no pasó, sin fuentes corroborables?) apuntaba a una idea: la falsedad intrínseca de Cristina al apresurarse a saludar a Bergoglio por su designación como Papa, cuando antes lo había desairado, "y catorce veces": el número refuerza el argumento, para darle consistencia.

Pero resulta que tanto se batió el parche con los pedidos de audiencia denegados (obviando el dato antes apuntado: desde el Episcopado no hubo quejas al respecto), que forzaron a la propia iglesia católica argentina, a desmentir públicamente que hubiera existido tal cosa.

Incluso aunque la desmentida fuera parte del operativo de replanteo de las relaciones entre la curia local y romana, y el Estado argentino (en el cual los purpurados están tan embarcados como el gobierno, otro dato que soslayan ex profeso las plumas de los medios hegemónicos), lo cierto es que, producido el comunicado de la Conferencia Episcopal con la desmentida, los que propalaron mediáticamente la ¿noticia? de las catorce audiencias denegadas, quedaron pedaleando en el aire.

Y como no son de recular fácilmente, ahora acuden al recurso más a mano del que siempre disponen: echarle la culpa a una supuesta apretada del gobierno a la iglesia (como si los curas fueran fáciles de apretar para decir lo que no quieren decir, y si no pregúntenle a Bergoglio cuando declaró por lo de los dos jesuitas), para que saliera a publicar la desmentida.

Que es más o menos lo mismo (en términos periodísticos) que recursos como "un empresario que no quiso dar su nombre por temor a represalias oficiales" o "altas fuentes del gobierno que pidieron anonimato".

Truchadas, berretadas propias del peor periodismo amarillo de chimentos; pero en éste caso usadas por los supuestos "cronistas serios".   

sábado, 30 de marzo de 2013

BERGOGLIO


Por Elabas Ave

Se me ha dicho, como acusación, que soy agnóstico (que no lo soy y como si serlo merecería una imputación), lo cual me ha llevado a hacer una introspección y reafirmar mi convicción católica. Ello no implica que mi divorcio de la jerarquía eclesiástica, desde hace más de treinta años, me inhiba para criticarla (a veces con dureza) o alabarla (no recuerdo cuándo fue la última vez). Sí tengo la mejor de las impresiones con algunos feligreses y curas párrocos, que para mí son el substrato moral que tiene, aunque es escaso. Ahora, si todo eso significa que soy culpable de agnosticismo, lo confieso.

Así las cosas, y desde esa postura, me puse frente al televisor para enterarme sobre la designación terrenal del “representante” de Dios.

Y cuando escuché el apellido Bergoglio, a decir verdad, me quedé mudo, con una mezcla de sorpresa (sinceramente nunca pensé en él como probable Papa) y de indignación.

Con el correr de las horas y los días, mi ánimo fue objeto de distintas sensaciones entremezcladas en forma simultánea, ante las sucesivas informaciones que iba buscando.

Y como conclusión debo decir que mi indignación se transformó en conformismo. No en conformidad. Pudo ser mejor, pudo ser peor. Parece que la Iglesia se salvó de Scola o Scherer, aunque quizá se perdió a O´Malley. Quién sabe? Y creo que esa es la evaluación que se ha hecho desde el gobierno, quien además debe mantener relaciones diplomáticas con el Vaticano e, internamente, se ha dado cuenta que Bergoglio no encarna lo peor de la oposición.

Como no me gusta chuparme el dedo, que normalmente lo tengo sucio, dejo pasar las posturas cambiantes de Pérez Esquivel y Jalics y prefiero enmarcarlas dentro de esa misma línea: Bergoglio es el mal menor y además es argentino. Hay que salir a bancarlo.

Y por último, los gestos del Papa. En realidad uno espera cambios utópicos en la Iglesia, que no descarto verlos. Pero no puede atribuirse a los gestos más importancia que la que tienen. No hace falta mucho para diferenciarse de Benedicto. El único importante que rescato de Francisco es respecto a nuestra Presidenta. Y no por una cuestión de ser kirchnerista, sino porque creo que el Papa también se ha dado cuenta lo necesario que es tener el reconocimiento merecido, para que nuestra tierra siga avanzando en materia de justicia social. Y a eso, seguro que no se lo puede esperar de la oposición.

jueves, 28 de marzo de 2013

SI ESTÁN TAN ENOJADOS, QUE NO COBRE ENTONCES


Leemos en Clarín sobre la supuesta molestia de la iglesia porque desde el gobierno habrían filtrado el nombre del sucesor de Bergoglio al frente del arzobispado de Buenos Aires; y también se dice allí que el Vaticano lo comunicó al Estado argentino, por el concordato firmado en 1966 durante el gobierno de Onganía.

Lo que no dice el artículo es para que la Santa Sede debe comunicar al gobierno de la Argentina cuando va a designar a alguien como obispo, antes de hacerlo.

Y es porque el propio concordato (firmado por la Santa Sede con la dictadura de la Revolución Argentina para terminar con el patronato que le reconocía al Estado la Constitución Nacional de 1853) prevé que se comunique al gobierno "el nombre de la persona elegida para conocer si existen objeciones de carácter político general en contra de la misma.".

Por poner un ejemplo claro, supongamos que al Papa Francisco se le hubiera ocurrido proponerlo como obispo porteño a Von Wernich, aunque sabemos que eso no hubiera podido pasar, porque Bergoglio no tuvo ningún tipo de vínculos con la dictadura.

De todos modos, todavía está corriendo el plazo que contempla el Concordato para que el gobierno haga objeciones si las cree oportunas (en estricto secreto, como lo dice el acuerdo), pero si es cierto lo que dice Clarín que dice la iglesia, en tanto ha filtrado el nombre de Poli, no las haría.

Y del lado de la iglesia, si la molestia por la supuesta filtración (que habrá que ver de donde salió: podría ser de la propia curia, para que luego el gobierno no lo pueda objetar) es tanta; bien podría el nuevo obispo renunciar a cobrar un sueldo del Estado argentino; como explicábamos acá, y bancársela con la colecta de la limosna de los fieles.

Porque si no los curas cuando les conviene (como para designar obispos) quiere separación de la iglesia y el Estado y que no se metan en sus asuntos, y cuando les conviene, te vienen con el sostenimiento del culto.     

martes, 26 de marzo de 2013

UN ANTICIPO DE NESTORNAUTAS


La Papamanía no se detiene, y todos los días nos sorprendemos con las transformaciones que le está imprimiendo Francisco al Vaticano: ahora parece que no quiere usar los suntuosos dormitorios papales, y preferiría un alojamiento más austero.   

Y si bien en la tapa de la tribuna de doctrina (súbitamente convertida de la masonería al catolicismo más visceral y militante) se habla de que el Papa se quedaría en la Casa Santa Marta (donde se alojó durante el cónclave), estamos en condiciones de afirmar que no sería así, y que el otrora cardenal Bergoglio estaría ya pasando sus noches de descanso (e anche una que otra siesta, porque al hombre le cuesta dejar las costumbres argentinas) en otro lugar ,más acorde con los nuevos aires de austeridad que impulsa para la Santa Sede; como vemos en ésta imagen exclusiva:


Lo que se asoma por detrás del Papa en su merecido reposo, es nada más ni nada menos que un Metrobús, gentulmente cedido por Macri para que Francisco (un entusiasta usuario del transporte público) se desplace de un lugar a otro en sus tareas diarias.

Después de un Pepe Mujica (capaz de dormir en un changuito de supermercado, de austero que es, vean) conmueve el ejemplo de éste Papa dispuesto a renunciar a los lujos mundanos.

Que lo sigan los que están desesperados por comprar dólares. 

viernes, 22 de marzo de 2013

PAPADAS


Como no podía ser de otra manera, la columna de esta semana de nuestro compañero Raúl Degrossi en el programa "Entre el Ruido" por Radio Nacional Santa Fe, fue sobre la elección del Papa Bergoglio.

La influencia en el panorama político nacional, la reunión con Cristina, las expectativas opositoras, los populismos de América Latina y el rol del nuevo Papa, la crisis de la propia iglesia y el documento de Aparecida que Bergoglio le entregó a la presi en la entrevista -entre otras cuestiones- en el audio que les dejamos acá:   


jueves, 21 de marzo de 2013

HAY QUE ESPERAR QUE SE DISIPE LA FUMATA


Desde que salió el humo blanco de la chimenea del Vaticano y el señor Burns franchute anunció que Jorge Bergoglio era el nuevo Papa, estamos todos subidos a la calesita, y no nos podemos bajar.

Las exageraciones de los medios -subidos a la papamanía- rankean alto para entrar en la antología del ridículo, como el informe de Román Lejtman sobre el supuesto complot kirchnerista para impedir que el ex arzobispo porteño fuera elegido Papa.

La gente común aporta lo suyo al carnaval, con incoherencias notorias: tipos que hasta ayer nomás protestaban por no poder comprar dólares, criticaban la AUH, o proponía castrar a los pobres (cuando no matarlos, o deportarlos a sus países de origen); hoy descubren la pobreza, y agotan el stock de estampitas de San Franciso de Asís.

Hasta allí, hay en el caso del Papa Francisco un revival del efecto Blumberg, Cobos post voto no positivo, o De Angeli en los piquetes agrogarcas (magnificado por la escala de las responsabilidades a las que accedió Bergoglio); y como tal, muy probablemente destinado a tener el mismo final: consumirse con el paso del tiempo, y la aparición vertiginosa de otra noticia que todos transmitan, o repliquen en cadena. 

En el aspecto estrictamente político (y vaya si el hecho de tener un Papa argentino no tiene una dimensión de tal), Cristina terminó madrugando a la oposición que quería apurarse a fabricar un Papa anti K, a tono con los antecedentes políticos de Bergoglio.

En la entrevista que los reunió (antes de la entronización de Bergoglio) los dos repartieron guiños para todos lados: no me rompan los quinotos con lo que haga o diga el Papa desde Roma, que yo hablo directamente con él si quiero (diría Cristina); no piensen que todos los domingos le voy a dedicar un párrafo expreso del Angelus a la Argentina, para pegarle al gobierno y que ustedes tomen aire, diría Bergoglio.

En el medio, la situación dará lugar a todos los grises posibles, que darán lugar a las más múltiples y variadas interpretaciones, donde todos (oficialistas y opositores) querrán tener su pedacito de Papa propio, por lo menos mientras dure la espuma de la asunción de Bergoglio.

Y hasta algunos analfabetos funcionales (como Majul) se ilusionan con que la ola papal será el clima de época del final del kirchnerismo, obviando lo obvio: Francisco no será candidato en las legislativas, y -como no podía ser de otro modo- no vendrá al país hasta después de las elecciones; cuando habrá que ver además cuanto queda de la euforia por el Papa argento.

Así que los que pensaban sacarse la foto subidos al papamóvil tendrán que pensar en otra estrategia electoral.

La elección del Papa alumbró lo que para algunos (que eligen manejarse con clichés preestablecidos) es una novedad, que es el debate hacia el interior del kirchnerismo sobre que hacer al respecto; acá Mendieta (como siempre) ilumina el asunto y su pluma nos remitimos: el que crea ver ahí el principio de un cisma, entiende poco; no ya del kirchnerismo, sino de política.

Para ponerlo en un ejemplo simplote, el problema no es que Cristina se haya reunido con el Papa (¿alguien puede pensar que no debería haberlo hecho?), sino que el problema sería si -por ejemplo- a partir de la reunión el gobierno diera marcha atrás en su política de derechos humanos, y se terminara el apoyo a los juicios por la verdad. 

Mientras eso no ocurra, se puede reunir veinte veces, porque lo que define a un gobierno son sus acciones, no la agenda protocolar de la presidenta; aunque esté compuesta por reuniones con alto voltaje político.

Y si se quiere una perspectiva más amplia (no ceñida a la cuestión de los derechos humanos, y la responsabilidad de Bergoglio durante la dictadura), el episodio papal debería en todo caso habilitar una vigilancia a futuro para no retroceder en lo que fue -sin dudas- un logro aportado por Néstor Kirchner para la consolidación de la gobernabilidad democrática, al disminuir la influencia de la iglesia (entiéndase bien: en tanto corporación con apetencias y aspiraciones políticas) en la sociedad y en la política, en un contexto de recuperación de la autonomía de ésta, frente a todo tipo de lógicas corporativas.

Que la iglesia intente relegitimarse ante los fieles y la opinión pública (argentina y mundial) para superar sus escándalos, con la expectativa que alienta el nuevo Papa, es perfectamente lógico y responde a sus necesidades. Que desde la política se entre en esa lógica para retroceder en terreno ganado, sería un error que ni oficialistas ni opositores (aunque estos siempre estén despistados en esa materia, como les pasa en su relación con los medios hegemónicos), deberían cometer.

Y el análisis sería incompleto si no reflejara los enormes quilombos internos que enfrenta la propia iglesia, a los que el nuevo Papa se tendrá que avocar de inmediato, y seguramente le insumirán bastante más tiempo que pensar que hacer con la Argentina.  

Quilombos a los cuáles les vino de perillas la designación de Bergoglio y sus "gestos", no tanto porque el nuevo Papa vaya a emprender un programa de profundas reformas de la iglesia (algo que está por verse en que medida quiere y puede concretar), sino porque demostró un formidable manejo de las relaciones públicas, para asordinar -al menos por unos días- los escándalos que precipitaron la renuncia de Ratzinger; y su confesión de que no podía resolverlos. 

Vaya como un ejemplo de los conflictos internos de la iglesia, el propio documento de Aparecida de los obispos latinoamericanos que Bergoglio le entregó a Cristina.

Un documento que contiene párrafos como éste: "Trabajar por el bien común global es promover una justa regulación de la economía, finanzas y comercio mundial. Es urgente proseguir en el desendeudamiento externo para favorecer las inversiones en desarrollo y gasto social236, prever regulaciones globales para prevenir y controlar los movimientos especulativos de capitales, para la promoción de un comercio justo y la disminución de las barreras proteccionistas de los poderosos, para asegurar precios adecuados de las materias primas que producen los países empobrecidos y normas justas para atraer y regular las inversiones y servicios, entre otros.

(Y) Examinar atentamente los Tratados intergubernamentales y otras negociaciones respecto del libre comercio. La Iglesia del país latinoamericano implicado, a la luz de un balance de todos los factores que están en juego, tiene que encontrar los caminos más eficaces para alertar a los responsables políticos y a la opinión pública acerca de las eventuales consecuencias negativas que pueden afectar a los sectores más desprotegidos y vulnerables de la población."

Casi una declaración de kirchnerismo explícito, con rechazo al ALCA, los tratados bilaterales de inversión y el tribunal del CIADI incluido, y todo.

Pero que está precedido de un discurso del entonces Papa Benedicto XVI donde dijo cosas como éstas: "En América Latina y El Caribe, igual que en otras regiones, se ha evolucionado hacia la democracia, aunque haya motivos de preocupación ante formas de gobierno autoritarias o sujetas a ciertas ideologías que se creían superadas, y que no corresponden con la visión cristiana del hombre y de la sociedad, como nos enseña la doctrina social de la Iglesia".

O sea, ojo con los populismos y esas cosas; que no sabemos para donde pueden disparar. 

Tiempo al tiempo entonces, o -como dice Serrat- cuando pase la euforia, "con la resaca a cuestas vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas. "

martes, 19 de marzo de 2013

SIN PALABRAS


Raro que un tipo tan locuaz y que disfruta de una verba tan florida como Mauricio, se haya quedado sin saber que decir cuando estuvo frente al Papa.

Porque Francisco (un hombre que ha luchado duro contra la trata de personas, y ayer le planteó a Cristina su preocupación por el tema) seguro que aprovechó que estaba Juliana Awada (oia: ya hay cambios en el Vaticano, aceptó a un divorciado vuelto a casar, que fue con su segunda mujer), para preguntarle si ya había solucionado lo de los bolivianos y peruanos que tiene en los talleres textiles clandestinos. 

lunes, 18 de marzo de 2013

L'OSSERVATORE PORTEÑO


LAS RAZONES DE UN PAPA LATINOAMERICANO


Es difícil tratar de entender e interpretar cuáles fueron las razones por las que el cónclave de cardenales eligió a Jorge Bergogilo como el nuevo jefe de la iglesia católica en todo el mundo; con lo que todo lo que se pueda decir al respecto, son simples especulaciones.

Lo que ciertamente habilita un sinnúmero de opiniones al respecto, desde las más serias, hasta las francamente risibles, o que en todo caso exteriorizan operaciones políticas de todo tipo; que haciendo pie en el novedoso acontecimiento, aprovechan la volada para llevar agua para su molino.

Al respecto leemos en Infoabe: "El vaticanista italiano Vittorio Messori aseguró haber intuido la elección de Jorge Bergoglio por cálculo, no cabalístico sino estratégico, basándose en su conocimiento de la realidad de la Iglesia.

Messori, autor de una entrevista con Juan Pablo II que acabó en libro (Cruzando el umbral de la esperanza), escribió en el Corriere della Sera que la elección de Francisco es una opción geopolítica tan fuerte como en su momento la de Karol Wojtyla. Si aquella vez se trató de contribuir a la liberación de medio continente del yugo del autoritarismo soviético, la opción geopolítica “verdaderamente urgente, incluso urgentísima,” que se imponía esta vez, dice Messori, venía de un desafío: “La Iglesia de Roma está por perder al que consideraba ‘el Continente de la Esperanza’, el continente católico por excelencia: Sudamérica abandona el catolicismo a un ritmo de miles de hombres y mujeres cada día”.
La mayoría de los fieles que ha perdido la Iglesia Católica latinoamericana –casi un cuarto del total desde comienzos de los años 80- han ido a las diferentes vertientes del neopentecostalismo, muy activas y provistas de recursos más que suficientes para atraer a los sedientos de espiritualidad pero también de contención social y hasta económica.
Por este alejamiento de las masas del catolicismo, Messori responsabiliza en parte a “las teologías políticas de los últimos decenios, predicadas por curas y monjes convertidos en activistas ideológicos”." (los subrayados son nuestros)

Vemos entonces que las dos causales indicadas por Messori para la crisis de la iglesia católica en América Latina (como si en el resto del mundo atravesara un período de esplendor) son el avance de los movimientos protestantes, y el activismo ideológico hacia el interior de la propia iglesia.

No puede pensarse que ninguno de los dos factores estuvieran ausentes en el 2005, cuando murió Juan Pablo II y fue reemplazado por Benedicto XVI; como tampoco que ambos no se hayan ocupado (en sus respectivos papados) de "depurar" a la iglesia católica de las disidencias y el "activismo ideológico" hacia su interior: los teólogos de la liberación excluidos del seno de la iglesia y férreamente perseguidos por los inquisidores romanos (como Leonardo Boff) pueden dar fe de eso.

Con lo que hasta acá y a estar por estas explicaciones, pareciera ser que la misión del Papa Francisco (en lo que específicamente vinculado con América Latina) no diferiría demasiado de la de sus antecesores.

Pero luego el artículo de Infobae (ya en el tren de operación política disfrazada de análisis de coyuntura) complementa a Messori: "La elección de Bergoglio puede ser vista también como un modo de recuperar un impulso transformador, que había sido muy intenso durante los primeros años del pontificado de Wojtyla, cuando la política le hacía el relevo a los caminos que el Papa señalaba desde la fe. Su histórica visita a Polonia reavivó el fervor religioso y fortaleció el movimiento sindical Solidaridad que fue clave en la erosión del régimen totalitario.

Pero, años después, a diferencia de lo sucedido con el comunismo, las críticas y advertencias de Wojtyla contra los peligros de la globalización y del capitalismo salvaje no parecían tener impacto en la política, que desoía sus llamados a reducir la desigualdad, la pobreza y la deuda de los países más atrasados. 

Y sigue: "Latinoamérica no es solamente el “Continente de la Esperanza”, también es el continente de los peligros que representa su enorme deuda social: la desigualdad sigue siendo extrema, el narcotráfico y la violencia delictiva azotan a muchos de sus países de un modo indignante y, tras una década de gobiernos de discurso anti-neoliberal, exhibe la poco honrosa cifra de 66 millones de indigentes.

La opción por los pobres, que Jorge Bergoglio quiere convertir en signo de su Pontificado, no puede tener mejor escenario que ése. No será el único, por supuesto: otras regiones del mundo en desarrollo lo son igualmente.
Pero en América Latina, la mayoría de los gobiernos actuales tiene también a los pobres en el centro de su discurso, lo que no significa en todos los casos una historia de éxito en materia de reducción de la pobreza. " (los subrayados otra vez son nuestros)

Ahí está el huevo, y no lo pise, como decía Inodoro Pereyra: el propio artículo constata que la iglesia católica (en el papado de Juan Pablo II) tuvo grandes éxitos en contribuir a erosionar el comunismo en Europa del este, pero luego de caído el muro, no logró replicarlo en poner en la
agenda de las naciones desarrolladas del Occidente triunfador de la guerra fría, los problemas de las injusticia y desigualdades que crea el capitalismo.

La pregunta es si este segundo objetivo fue buscado con el mismo ahínco del primero, o una vez asegurado el colapso del comunismo (un régimen autodefinido como ateo, y perseguidor de la religión), la Santa Sede se retrajo en el terreno doctrinario y de la práctica pastoral; asumiendo perfectamente cual era su rol en el tablero del poder mundial.

Tanto, que la crisis financiera global que hoy sacude al mundo desarrollado sorprende al propio Vaticano sumido en los escándalos del Banco Ambrosiano, y con la opacidad de sus finanzas que lo llevaron a la categoría de paraíso fiscal, sospechado de lavado de dinero: lejos de ser parte de la solución, bien zambullido en el problema.

¿Y por qué entonces volver la mirada ahora a América Latina, o que cambió desde que en el 2005 se producía el último relevo en la silla de Pedro?

Cambió que en América Latina se consolidaron movimientos políticos en algunos países (y surgieron en otros) que captaron el favor de las masas, y que -a diferencia de lo que sugiere el artículo- pudieron acreditar desde el gobierno logros importantes en la reducción de la pobreza, aun cuando es cierto que la región sigue estando entre las más desiguales del planeta. Las propias cifras de la CEPAL corroboran la tendencia del período al respecto.   

No se trata entonces de descreer de la preocupación de Bergoglio o la iglesia por los pobres (que al fin y al cabo -lo dice el Evangelio- siempre estuvieron allí), sino de analizar como se incardina esta decisión del cónclave en el actual contexto político; cuando las nuevas  experiencias populares de América Latina en la primera década del siglo XXI (que coincidentemente dieron cabida a reclamos sociales de apertura a nuevos derechos, pese a la oposición de las jerarquías ecleciásticas en muchos casos: Bergoglio y su cruzada contra el matrimonio igualitario son un ejemplo valedero al respecto) enfrentan la ofensiva combinada de los países centrales y de los intereses corporativos (que no son sino dos caras de una misma moneda); para desandar el camino de las políticas que desafiaron las premisas del consenso de Washington.

Premisas con las que las jerarquías del episcopado católico de América Latina (con honrosísimas excepciones) eligieron no confrontar, o lo hicieron exclusivamente en el plano discursivo, y sin la contundencia que la propia iglesia tuvo en otras épocas de su historia; como en los lejanos 60' y 70' del siglo XX.

Entre el neoliberalismo económico (con desvastadores consecuencias sociales, por todos conocidas) y el conservadurismo social (no avanzando en la modificaciones de las relaciones sociales y las costumbres, por ejemplo para reconocer derechos a las minorías sexuales), la Santa Sede y sus representaciones locales eligieron soportar el primero (o mirar al costado mientras se desplegaba), para garantizar que los gobiernos de la época no avanzaran sobre el segundo.

Es esa historia de la iglesia (atravesada ella misma por las contradicciones de esos años, con víctimas y verdugos en sus propias filas) la que hoy interpela la apelación del nuevo Papa a ocuparse de los pobres y la pobreza; y la decisión de los cardenales del cónclave de venir a buscarlo en estas tierras; indagando sobre su credibilidad última.

Del mismo modo que la cerrada defensa del Vaticano de Bergoglio por sus cuentas pendientes con el pasado de la dictadura argentina, parece más bien un intento de clausurar el debate sobre la responsabilidad de toda la iglesia (la Argentina, la de América) en aquéllos años de oprobio; cuando las autocracias del continente desplegaban políticas que no se caracterizaron justamente, por una opción preferencial por los pobres.

sábado, 16 de marzo de 2013

AUSTERIDAD Y PRIVILEGIOS


Desde la designación de Bergoglio como Papa venimos asistiendo a un bombardeo mediático que recalca su austeridad, y que replica cada gesto "de humildad" que adopta, para diferenciarse de sus predecesores.

Entre ellos, y en un lugar destacado, se nos contó que fue en persona al hotel en el que estaba alojado en Roma durante los días previos al cónclave, a pagar personalmente y de su propio bolsillo, los días de alojamiento: la foto que encabeza el post documento el momento.

Lo que no nos dijeron -o casi nadie se preguntó- es de donde saca la plata un obispo (que por supuesto no trabaja) para pagar algo; en éste caso la cuenta del alojamiento en un hotel de Roma.

Y la respuesta es muy sencilla: de nuestro bolsillo, de "los impuestos que pagamos todos" (católicos o no), tal el latiguillo frecuente cuando se habla -por ejemplo- del "Fútbol Para Todos", o la publicidad oficial.

Como obispo que era Bergoglio hasta el momento en que lo nombraron Papa, es beneficiario de una asignación mensual a cargo del Estado argentino, equivalente al 80 % del sueldo de un juez nacional de primera instancia; mientras dure en su cargo.

De acuerdo con lo establecido por la Ley 21.950 (ver texto acá) dictada en marzo de 1979 -es decir, durante la última dictadura militar-, y que lleva nada menos que las firmas de Videla y Martínez de Hoz, que hoy nos dejó.

Y que de acuerdo con éste decreto dictado por Duhalde cuatro días antes de entregarle el mando a Néstor Kirchner, debe calcularse tomando en cuenta siempre como si el juez del caso (que sirve de caso testigo para "enganchar" lo que cobran los obispos), tuviera 30 años de antigüedad.

Asignación que además está exenta de pagar Ganancias, como los sueldos de los jueces. 

Un privilegio que es consecuencia de la interpretación que se hace del artículo 2 de la Constitución Nacional, que establece la obligación del gobierno federal de proveer al sostenimiento del culto católico, apostólico romano; una rémora de 1853 que ni siquiera la reforma del 94' (que por ejemplo eliminó el requisito de ser católico para poder ser presidente) eliminó.  

Así cualquiera es austero.