LA FRASE
"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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domingo, 7 de enero de 2018
jueves, 21 de diciembre de 2017
NI SUBMARINOS, NI INDUSTRIA NAVAL
En medio de la maratón de leyes aprobadas en trámite express en el Congreso, volvió el Capitán Veto, y parece que no le gusta navegar en barcos construidos en el país, por la industria naval nacional.
En el Boletín Oficial de hoy fue publicado el Decreto 1076 (completo acá), por el cual Macri veta dos artículos -el 10 y el 13- de la Ley 27.418 de promoción de la industria naval, que fue sancionada por un amplísimo consenso en el Congreso.
El artículo 10 establecía la asignación de un fondo no menor a 1500 millones de pesos anuales para el Fondo de Desarrollo de la Industria Naval Nacional (FODINN), importe a ser actualizado por el índice de precios del INDEC, y el 13 la obligación para el Estado de sostener por lo menos por 10 años desde la promulgación de la ley, un régimen promocional para la industria naval nacional.
Como el veto fue parcial, Macri entendió que podía promulgar el resto de la ley sin esos dos artículos, porque aun sin ellos "no se altera el espíritu ni la unidad del Proyecto de Ley sancionado".
Cabe preguntarse cual será el futuro de la ley sin los recursos específicos destinados a fomentar la industria naval, y sin la obligación de sostener por al menos 10 años (para que produzca resultados) el régimen de estímulo. Nos podemos dar una idea al respecto.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
INDUSTRIA NAVAL
La industria naval nacional fue una de las mayores víctimas del desguace del aparato productivo ejecutado durante el menemismo: cierre de astilleros, pérdida de fuentes de trabajo, desnacionalización de la flota que prestaba los servicios de cabotaje, liquidación de ELMA (Empresas Líneas Marítimas Argentinas), fueron algunos de los efectos de las nefastas políticas de los 90' en el sector.
El lunes pasado se celebró el día de la industria naval con un acto en el astillero de Punta Alvear (en el sur de nuestra provincia), organizado por la cámara empresarial del sector.
"Luego de un largo período de crisis, la industria naval nacional resucitó en la posconvertibilidad y ahora busca recuperar parte de su antiguo esplendor. El crecimiento del transporte fluvial en la hidrovía Paraná-Paraguay es el principal motor de esas aspiraciones pero no el único. Los astilleros y el complejo de proveedores asociado apuestan a insertarse en un futuro desarrollo de la explotación petrolera off shore en el Mar Argentino.
La expansión hacia el sector de los astilleros tiene que ver con el cambio de modelo de negocios en el sector, a partir de la posconvertibilidad. Y, sobre todo, a partir de 2004, cuando el ex presidente Néstor Kirchner firmó el decreto que estableció parámetros favorables a la nacionalización del complejo industrial y de servicios asociado a la hidrovía.
Lo que fue un sector de punta en América latina fue casi destruido en los 90. Revivió con el nuevo modelo, apoyada en el más modesto horizonte del desarrollo de la navegación en los ríos. "La industria creció con este modelo y respondió con un aumento del 200 por ciento en los puestos de trabajo del sector". "
El decreto de Kirchner del cual habla la nota es éste; por el cual se promovió la construcción en el país de buques destinados a la pesca, las actividades deportivas o de recreación, el transporte de pasajeros, el transporte de cargas, los remolcadores destinados al remolque y/o maniobras portuarias, cualquiera sea su potencia, los remolcadores de tiro, de empuje, de operaciones costa afuera y las embarcaciones de apoyo y asistencia, para los tráficos marítimos y fluviales cualquiera sea su potencia, los destinados a actividades técnicas, científicas y/o de investigación, cualesquiera sean su porte y características, las dragas a cangilones, las de corte y de succión, los pontones, plataformas, boyas, monoboyas y artefactos navales y auxiliares de ayuda a la navegación, tareas de construcción y obras portuarias, vías navegables y tareas de exploración y explotación y los dedicados a la extracción de arena y/o canto rodado.
El mismo decreto propiciaba la nacionalización de las tripulaciones de los barcos destinados al tráfico de cabotaje (es decir el empleo de trabajadores argentinos) y el otorgamiento de la bandera nacional a los armadores locadores que locaran buques provenientes del exterior a casco desnudo, siempre que no se pudieran fabricar en el país.
Años después del decreto de Néstor Kirchner, están a la vista los resultados de una política acertada; otro ejemplo más de la reconstrucción del tejido productivo argentino protagnizada por el proceso político iniciado el 25 de mayo del 2003.
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