LA FRASE

"EN ÉSTE PAÍS NO SE PUEDE TENER MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y ARRIESGARSE EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS OPORTUNIDADES DE NEGOCIOS PORQUE ENSEGUIDA TE DESTRUYEN CON LA MÁQUINA DE IMPEDIR." (JOAQUÍN BENEGAS LYNCH)
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jueves, 11 de abril de 2024

EX PAÍS

 

El día después de que Caputo fingiera preocuparse por los aumentos de las prepagas que el propio gobierno liberó, el mismo gobierno -con la firma entre otros de Caputo- dio luz verde para que las empresas de telefonía celular, internet y televisión por cable cobren lo que se les antoje, desregulando por completo esos servicios con un nuevo DNU publicado en el Boletín Oficial, el 302 (completo acá).

Por todo fundamento de la medida, luego de historiar la evolución de la legislación en la materia desde la Ley 27078 de Argentina Digital dictada en el último gobierno de Cristina, el DNU 267/15 de Macri que la mutiló juntamente con la ley de medios y el DNU 690/20 de Alberto que los declaró servicios públicos (por ende sujetos a regulación estatal, con autorización del Estado para fijar nuevas tarifas), se señala en los considerandos que esa última norma "...debe ser corregida con el fin de salvaguardar las reglas que permitan el desarrollo de un mercado en competencia y la libre fijación de precios de los servicios prestados.".

Y abunda en la misma línea de ¿razonamiento? que "...ante el creciente desarrollo de los servicios de telecomunicaciones, la contemplación de las diferentes circunstancias del mercado resulta fundamental, tanto para favorecer su dinamismo y generar un equilibrio competitivo sostenible como para asegurar una mayor oferta de servicios a los usuarios a precios justos y con mayor calidad,... ". O sea: sostiene la misma idea falopa de como realmente funciona el mercado, que acaba de ser rotundamente desmentida en el caso de las prepagas.

O lo que es lo mismo: un gobierno que es un simple vehículo de intereses privados muy poderosos, no está muy preocupado ni por la coherencia de sus actos. ni por la lógica de sus razonamientos, ni por el bienestar de la población ni mucho menos -desde ya- por el respeto a la Constitución y las leyes. Ni que decir que a sus mandantes reales les importa un pomo que no lo esté.

Tanto así que otros considerandos del DNU señalan en relación al DNU 690/20 que "...su aplicación ha sido limitada debido a las distintas resoluciones judiciales que obtuvieron los licenciatarios para evitarla." y "...como consecuencia de dicha limitación judicial, se logró evitar la distorsión de precios relativos en cuanto al valor fijado por tarifas impuestas desde la Autoridad de Aplicación y los precios oportunamente percibidos por los licenciatarios, esquema que no ha podido replicarse en servicios públicos que mantuvieron una gran distorsión de precios relativos que los afecta.".

O sea, gracias a las cautelares interpuestas por Clarín y otros poderosos grupos de medios y que prestan servicios de TICS, se evitaron distorsiones en los precios de los servicios por la intervención del Estado, y casi que lamenta que no haya sucedido lo mismo con otros servicios públicos como la luz, el agua, el gas o el transporte. Lo cual nos da una idea clara de la función que piensa el gobierno que tiene que cumplir la justicia, que es también la que se ha impuesto a sí mismo: garantizar la rentabilidad del capital, a cualquier costo.

Mientras tanto, seguimos sosteniendo la farsa de una democracia aparente en la que la oposición analiza con académicos por que el DNU 70 se da de bruces con la Constitución (cosa que sabe hasta la señora que hace cola en la verdulería), el oficialismo impide la constitución de la comisión de Juicio Político (nada menos) en Diputados con una disputa en sus propias filas; y la Corte sigue aposentando sus nalgas sobre las causas que tiene a fallo sobre el mega DNU sin pronunciarse, mientras el presidente saca un nuevo DNU todos los días, como si el Congreso estuviera cerrado -de hecho a los efectos prácticos lo está-, y sólo a él le correspondiera legislar, y determinar sobre que, cuando y como.

Al mismo tiempo, Francos invita a tomar el té a los gobernadores y la CGT para discutir la ley ómnibus, y todos simplemente regatean el tamaño del pijazo que nos vamos a comer, en lugar de impedir que nos lo comamos. El país tiene dueños y no somos nosotros, y esos dueños hacen lo que quieren con él. Eso, o directamente somos un ex país. 

Tuits relacionados:

miércoles, 11 de agosto de 2021

YA PASÓ, ALBERTO

 

El lunes en el acto donde anunció el lanzamiento del Plan Argentina Programa Alberto hizo el anuncio que marca el tuit de apertura, con el cual no podemos estar más de acuerdo: en los tiempos que corren Internet es (se lo declare así o no) un servicio público, que debe ser regulado por los Estados, para garantizar su accesibilidad universal, o lo más amplia posible.

La pandemia no ha hecho sino agudizar la criticidad de la conectividad digital, y en consecuencia la necesidad de regulaciones estatales al respecto; para promover y garantizar inversiones, disponibilidad y tarifas razonables. El tema es que el presidente ya hizo lo que dijo el lunes que iba a hacer, concretamente en agosto del año pasado, mediante el DNU 690 (completo acá).  

Lo que hizo el decreto fue retomar el texto de la Ley 27078 de "Argentina Digital" aprobado durante el gobierno de Cristina, que fuera mutilado por Macri a poco de asumir por el DNU 267/15, al igual que la Ley 26522 de Servicios de Comunicación Audiovisual. E incluso avanzar sobre ella, en lo referente precisamente a Internet.

La norma fue analizada en su momento en detalle acá, y decíamos entonces: "Conceptuar una determinada actividad como servicio público supone someterla a una regulación estatal más intensa, dejando librado menos espacio al mercado: por eso el DNU define que las tarifas por esos servicios deberán ser autorizadas por el ENACOM, y que debe establecerse un servicio básico común del que ningún usuario puede ser privado. Hay por supuesto muchas otras consecuencias posibles derivadas de una regulación más intensa, como los planes de inversiones para mejorar los servicios, o la misma propiedad de las empresas prestatarias (por ejemplo las transferencias accionarias de ellas).".

Recordemos que éste mismo gobierno -más precisamente el presidente- anunciaron que no iban a insistir en la ley de medios aprobada durante el gobierno de Cristina (con lo cual, por ejemplo, Clarín sostiene su posición dominante en el mercado de las comunicaciones audiovisuales), así como tampoco ha avanzado en cuestionar la fusión entre Cablevisión y Telecom, que le permitió reforzar esa posición dominante (de la que también goza en materia de provisión de servicios de Internet), e incluso extenderse al campo de la telefonía celular, donde compite con otros jugadores de peso.

El DNU fue incluso ratificado por el Senado de la Nación en el marco del procedimiento establecido por la Ley 26122, con lo cual tiene fuerza de ley. Y sin embargo no se cumple: como no podía ser de otro modo, la justicia en lo contencioso administrativo federal de la Capital hizo lugar a un recurso de Telecom, y la causa escaló hasta la Corte Suprema, donde está prudentemente cajoneada por los chantas supremos, entre ellos el abogado de Clarín, Rosenkratz. También un juez federal de Córdoba (de donde si no) dictó una medida similar.

Es decir entonces que el presidente ya hizo lo que dijo que va a hacer, y ya se produjo lo que vaticina que se podría producir: se enojaron los que se tenían que enojar (los que tienen intereses creados en que no se regule, específicamente Clarín), y lograron su propósito: tumbar el decreto.

De modo que la cuestión ya está planteada como lo que fue desde el principio: una puja de poder, para ver quien manda, si las instituciones de la democracia que vota el pueblo, o los poderes corporativos a los que no elige nadie. Los mismos poderes que -por ejemplo- se han pasado por donde no les da el sol las disposiciones del propio presidente o del ENACOM congelaban tarifas, les ponían un tope a los aumentos que podían fijar las compañías, o las mandaban a devolver lo cobrado de más.

Como dijo alguna vez uno que de esto entendía, "mejor que decir es hacer, y mejor que prometer es realizar". Tuit relacionado: 

domingo, 30 de mayo de 2021

PROBLEMAS DE CONEXIÓN: ¿CUI BONO?

 


Ahora que con lo de las clases virtuales los temas  de conectividad se pusieron de moda y han generado polémicas en Santa Fe entre el gobierno y la oposición, es bueno recordar que en la Legislatura duermen no uno, sino dos proyectos enviados por Perotti, relacionados con el tema: el más conocido es un pedido de autorización para concertar un préstamo por 100 millones de dólares con la Corporación Andina de Fomento (CAF) para el componente específicamente educativo. Es decir, para mejorar la conectividad de las escuelas, y potenciar los usos educativos de las tecnologías TIC's.

Pero en una perspectiva más amplia (como que en Santa Fe, como en todos lados, no solo las escuelas tienen déficit de conectividad), hay otro proyecto, explicado en su momento acá, por el cual se amplía el objeto de ENERFE (una empresa con propiedad estatal mayoritaria, creada durante los gobiernos del socialismo), para que pueda prestar servicios de conexión a internet, y eventualmente telefonía celular y otro tipos de servicios TIC's.

Ambos proyectos -con distinto grado de avance en las Cámaras- llevan casi un año de enviados por el Ejecutivo provincial, sin ser aprobados. Y hasta acá poco sabemos de las razones por las que eso ocurre, salvo las que la oposición aduce para cajonearlos: que falta información, que se piden precisiones, cosas así. La misma oposición que -cuando le tocó gobernar la provincia- aprobó rápidamente un endeudamiento por 1000 millones de dólares (o sea diez veces lo que ahora pide Perotti) para hacer obras, basándose solo en una "lista de la felicidad" elaborado en acuerdo con los senadores del PJ.

Después están las especulaciones de todo tipo, como las que hace el operador a sueldo del socialismo en el video de apertura, que ve intenciones nefastas del gobernador y del gobierno por todos lados, en todo lo que hacen. En éste caso sería un negocio personal de Perotti la conectividad, dicho por el mismo que dijo que se había vacunado por izquierda, él y su familia; o que pensaba entregarle el contrato del agente financiero del Estado provincial a un empresario que presuntamente puso plata en su campaña

Y acá hay que prestarle atención al personaje, no por su envergadura como comunicador o la repercusión de lo que dice, sino porque anticipa las movidas de la oposición, como cuando advirtió que pensaban dictar las "leyes anti-Saín" para impedirle al ex ministro retornar a su cargo en el MPA

Dicho de otro modo: lo que los legisladores y dirigentes de la oposición no pueden decir de frente manteca (para no quedar pagando como le pasó a Pato Bullrich con su denuncia al gobierno nacional por presuntos pedidos de coima a Pfizer), se lo mandan a decir a éstos personajes, que por una moneda no vacilan en tirar, una y otra vez, la honra de los demás a los perros, porque la propia ya la perdieron hace rato.

Pero es cierto que en éste tema existe la posibilidad de hacer negocios, tanto que ya hay quienes los hacen, y obtienen pingües ganancias de ellos. Lo que hay que preguntarse entonces es -como en las novelas de detectives cuando se investiga un crimen- quien se beneficia con que no avance el plan de conectividad, y que el Estado provincial no pueda salir a competir prestando servicios de TIC's y asociados. O como decían los romanos: "¿cui bono?". La respuesta es sencilla: las empresas que tienen posición dominante en ése mercado, como Fibertel , Telecom, Cablevisión. Clarín, bah.

Es muy probable que, incluso siendo aprobadas las leyes, el Estado provincial invierta primero en garantizar conectividad allí donde no existe porque al mercado no le interesó que existiera, y está bien que así sea. Lo que estaría mal es que llegado el caso, se detuviera allí si está en condiciones -en un futuro- de competir con otros prestadores; brindando los mismos servicios, a menos precio. La propia Ley 27078 de Argentina Digital establece que son servicios prestados en régimen de competencia, aunque haya que tramitar licencias en el ENACOM.

Como también estaría mal que esos mismos intereses privados a los que les interesa que el Estado no les aparezca como competidor, quieran utilizar luego la infraestructura desarrollada por éste, para llegar a los lugares donde ellos no llegaron, porque no les resultaba rentable invertir para llegar. Y peor todavía sería que  haya legisladores que frenen los proyectos que envió Perotti por los intereses de esas empresas u otras, traficando a su favor: no hay forma más eficaz de disimular un negocio, que denunciar que lo está haciendo otro.

Tiempo atrás y cuando los proyectos recién habían llegado a la Legislatura, contábamos en ésta entrada como los senadores provinciales de la UCR se habían hecho eco de los planteos de la cámara de cableros de la provincia (muchos de ellos, nombres de fantasía del propio Clarín y prestadores de servicios TIC's), a punto tal de pretender que el Estado facilite el acceso a su infraestructura a los privados; y que se introdujera en el texto original enviado por Perotti en relación con la sociedad estatal que prestaría los servicios, lo siguiente: Al desarrollar su actividad la Sociedad se complementará con los prestadores privados de Servicios de TIC que actualmente operan en la provincia, quedando habilitada a construir redes de última milla y/o de conexión al usuario domiciliario únicamente en aquellas localidades en las que no exista un prestador privado ofreciendo servicios de TIC.". " (las negritas son nuestras).

martes, 23 de febrero de 2021

LA REPÚBLICA CLARÍN

 


Cuando el grupo Clarín a través de su controlada Telecom desafió las disposiciones del gobierno limitando a un 5 % el aumento de los servicios TIC's y de telefonía celular a partir de enero fijados por el ENACOM, decíamos nosotros en ésta entrada  que "Pero del mismo modo que la ley de medios no fue una disputa por "la democratización de la palabra" (o al menos, no sólo ni principalmente eso) sino un conflicto entre el poder político y las corporaciones económicas, en todos esos casos la disputa es la misma: el Estado intentando regular para componer intereses y compensar diferencias, injusticias o desigualdades, y el poder económico tratando de imponer la ley de la selva del mercado, y maximizar ganancias, a como dé lugar.

De modo que la pelea por hacerle cumplir a Clarín el DNU 690 y la Resolución 1466 dictada en su consecuencia va mucho más allá del caso en sí, y no se resuelve llamando a que los usuarios "hagan valer sus derechos como consumidores", del mismo que la suba descontrolada del precio de los alimentos no se resuelve con un boicot de los consumidores: son problemas que remiten a una discusión profunda sobre el sentido y los alcances de la democracia, y la cuestión del poder; y así deben abordarse.".

El sábado pasado hubo una edición especial de Boletín Oficial, que todos suponíamos motivada por la necesidad de publicar la aceptación de la renuncia de Ginés, y la designación de Carla Vizzotti en su reemplazo en el Ministerio de Salud. Sin, embargo, se publicaron otras cosas, como la Resolución 203/21 del ENACOM, por la cual se autoriza un aumento de los precios de los servicios de telefonía celular por "Considerar que la adecuación de precios minoristas de hasta un siete y medio por ciento (7,5%) para el mes de febrero de 2021 y de hasta el dos y medio por ciento (2,5%) a partir del 1 de marzo propuesto por las Licenciatarias de Servicios de Comunicaciones Móviles (SCM) para sus clientes actuales, cumple con la regla de razonabilidad establecida por el artículo 48 de la Ley 27.078.".

En el artículo 3 de la resolución se establece que únicamente podrán aplicar los incrementos autorizados aquellas licenciatarias que hubieran cumplido con los porcentajes determinados en el artículo 1° de la Resolución ENACOM 1466/2020 o, en su defecto, que se hubieran comprometido expresamente ante el ENACOM a la devolución inmediata de los importes facturados en exceso y así lo acrediten en la facturación del mes de marzo. Por tal razón, Telecom (la prestadora de esos servicios controlada por el Grupo Clarín) quedó afuera del aumento.

Tal como se señala en los  considerandos, ello es así en tanto la empresa no cumplió con la Resolución 1466/20 del propio ENACOM que fijaba un tope de aumento para enero del 5 %, y ordenaba a las empresas que hubieran fijado incrementos mayores, a devolver la diferencia a sus abonados, en facturaciones sucesivas. Telecom, como se sabe, no cumplió ninguna de las dos cosas: aumentó sus precios por encima de lo autorizado, y se negó y se niega a devolver la diferencia.

Ello no obstante haber sido apercibida por el ENACOM de aplicarle las sanciones que establece la Ley 27078, amparándose en que no está obligada a cumplir con lo dispuesto en el DNU 690/20 que congeló las tarifas ni en la Resolución ENACOM 1466/2020 por cuanto la ejecución y efectos del decreto y la resolución han sido suspendidos por una medida cautelar dictada por la Justicia Federal de Córdoba, en un causa promovida por otra empresa; medida apelada por el Estado nacional. 

Es decir, la República Clarín sigue rigiéndose por sus propias leyes, que no son las del Estado argentino, las que desconoce olímpicamente. Pese a la premura por publicar un sábado la autorización del aumento para las demás compañías, nada dice la resolución de como sigue la cosa con Telecom, es decir, hasta cuando van a esperar para sancionarla, y si las sanciones pueden llegar eventualmente a quitarle la licencia.

Pero que el árbol no nos tape el bosque: para todas las demás compañías de telefonía celular que sí acataron las normas dictadas por el gobierno, se autorizó un aumento del 10 % en dos tramos para febrero y marzo, apenas después de que se dijera que para enero era un 5 %; y el problema es que a ciencia cierta, no sabemos bien por qué, no al menos leyendo la resolución. 

En efecto, más allá de que en ella se hace mención a que los porcentajes de aumento que las empresas pidieron y el gobierno concedió cumplen con la regla de razonabilidad que establece el artículo 48 de la Ley 27078 conforme a los estudios realizados por el ENACOM (a los que menciona solo genéricamente), solo se dice genéricamente "Que todos los precios minoristas de servicios regulados en la reciente reglamentación persiguen la menor afectación en los ingresos de la población, junto con razonables márgenes de ganancia para las empresas prestadoras, fomentando un escenario en el que se pretende estimular la competencia por precios libres, pero sin sustraerse del marco de emergencia sanitaria ampliada por DNU 260/2020; pues la República Argentina, al igual que el mundo entero, se enfrenta a incalculables consecuencias derivadas de la pandemia que se encuentra atravesando por la propagación del coronavirus SARS-CoV-2 -que provoca la enfermedad del COVID-19-; y cuya inadvertencia es inexcusable." (las negritas son nuestras) 

Es decir, la curiosa línea argumental usada por el organismo regulador para autorizar los aumentos no tiene que ver con la evolución de los costos de prestación de los servicios, ni con las utilidades que las empresas obtuvieron durante la pandemia (que se incrementaron precisamente por eso), que por el contrario, les juega a favor: según dicen los fundamentos de la propia resolución, "...en atención a la coyuntura que atraviesa nuestro país, han sido particularmente estudiadas las propuestas efectuadas por los prestadores de Servicios de Comunicaciones Móviles (SCM), pues se los reconoce como actores esenciales e inevitables protagonistas del sostenimiento y fortalecimiento en la prestación de esos servicios que, por su importancia y reconociendo la mayor penetración desde hace años entre los Servicios de TIC, adquieren la mayor relevancia entre sus usuarios y usuarias pues, en muchos casos, sólo a través de ellos les es posible el acceso a la comunicación y la conectividad.".

Y agrega: "Que el Servicio de Internet al que una ingente cantidad de usuarios y usuarias acceden a través de las prestaciones del Servicio de Comunicaciones Móviles (SCM) es indispensable e insustituible y su contenido debe ser mantenido indefectiblemente en orden a salvaguardar los derechos fundamentales en juego, máxime a partir del paroxismo que la pandemia sobre el SARS-CoV-2 y la enfermedad del COVID-19 acarrea en el mundo entero, y sus inabordables consecuencias socioeconómicas a nivel global y nacional.".

Es decir: nadie duda que en pandemia la telefonía celular se vuelve más necesaria, casi indispensable. El asunto es que precisamente por eso las empresas vieron incrementadas su facturación y en consecuencia sus ganancias. Y justamente para garantizar la accesibilidad, se dictaron normas disponiendo el congelamiento de las tarifas, en un contexto general de caída de la actividad económica.

jueves, 28 de enero de 2021

CASO TESTIGO

 


Cuando Cristina envió al Congreso lo que luego de un amplio debate sería la ley de medios, dijo con visión profética que se trataba de una prueba ácida para las instituciones de la democracia: ver cuanto eran capaces de avanzar profundizando esa democracia, cuando ese avance supone -siempre lo supone- recortar privilegios o tocar intereses poderosos.

Y no se equivocó: si bien la ley logró sortear airosa la discusión y aprobación en el Congreso, estuvo luego cuatro años durmiendo en los cajones de distintos juzgados frenada por un festival de cautelares, hasta que la Corte la declaró constitucional, para luego frenar su lógica consecuencia: los planes de adecuación forzada a las cláusulas desmonopolizadoras, por parte de los grupos de multimedios (el principal, Clarín) que debían desinvertir desprendiéndose de licencias.

Lograron así ambos (el poder económico, en éste caso Clarín, y sus ramificaciones en el Poder Judicial) estirar el status quo hasta que llegara un gobierno más afín (el de Macri), que de un DNU borró de un plumazo las cláusulas irritativas de la ley, y volvió letra muerta el resto de sus artículos. En palabras de Cristina, prueba ácida no superada: la democracia -o al menos parte sustancial de las fuerzas políticas que compiten en su marco- no pudo o no quiso avanzar sobre los intereses de importantes grupos económicos.

Alberto Fernández -que ya no estaba en el gobierno y casi ni en el kirchnerismo cuando se impulsó la ley- llegó a la presidencia con ese estado de cosas, y no sólo no ha dado muestras de avanzar para reponer el texto original de la ley (para lo cual bastaría un DNU como el 267/15 de Macri que la mutiló), sino que dijo explícitamente que era un debate que no le interesaba dar, y un tema en el que no tenía interés en insistir. 

Dijo sí, que si algún valor tenía la ley era haber mostrado el rol político que juegan los medios: precisamente eso mismo fue lo que Cristina intentó poner de manifiesto cuando hablaba de la "prueba ácida", y cuando en el mismo momento convocó -en vano- a las fuerzas políticas de la oposición a sumarse a la cruzada democratizadora de la comunicación audiovisual. Claro que uno y otro extrajeron enseñanza diferentes de su comprobación sobre el rol político de los medios: mientras Cristina siempre tuvo claro que son solo la punta del iceberg del poder económico que siempre prefiere quedar oculto bajo la superficie, Alberto supone que se puede negociar con ellos, si no se les hostilizan sus negocios.

Así que no solo no hubo el menor intento de reimplantar la ley de medios, sino que tampoco ningún organismo oficial competente (Defensa de la Competencia, el ENACOM) ensayó el más mínimo curso de acción tendiente a revisar la fusión entre Cablevisión y Telecom, que profundizó aun más la posición dominante que el Grupo Clarín tiene en todos los mercados de bienes y servicios en los que participa. Grupo Clarín cuyos medios, además, siguen recibiendo generosamente pauta oficial del gobierno nacional, aunque lo masacren a diario con sus líneas editoriales, operaciones de toda índole y "fake news" a granel.

En ese estado de las cosas, Alberto dictó el DNU 690, por el cual declaró "servicios públicos" a la telefonía celular, los servicios de Internet y la televisión por cable, como consecuencia de lo cual pasaron a estar sujetos a una regulación más intensa por parte del Estado, y sus tarifas deben ser aprobadas por el gobierno. En consonancia con ello, el ENACOM dictó la Resolución 1466, que autorizó a las empresas a aplicar a partir del 1º de enero un aumento del 5 %, sobre las tarifas anteriormente vigentes.

El Grupo Clarín -como es su práctica habitual- se pasó las regulaciones oficiales por donde no les da el so, y envió facturas con aumentos del 20 %, y hasta acá ha desoído las intimaciones del organismo de control para volver a facturar, o reintegrar a sus abonados lo pagado de más. Todo indica que se abre una disputa judicial para que el Estado haga cumplir sus normas, de azaroso rumbo en los tribunales que supimos conseguir.

Por supuesto que hoy el gobierno tiene otras cosas mucho más urgentes de las que ocuparse antes que el precio del celular, el cable o internet: los precios de la comida, la liquidación de las divisas provenientes de las exportaciones, las maniobras de los bancos para seguir presionando sobre el tipo de cambio o sortear los controles de capitales, que se cumplan los DNU que prohíben los despidos o fijan doble indemnización. 

Pero del mismo modo que la ley de medios no fue una disputa por "la democratización de la palabra" (o al menos, no sólo ni principalmente eso) sino un conflicto entre el poder político y las corporaciones económicas, en todos esos casos la disputa es la misma: el Estado intentando regular para componer intereses y compensar diferencias, injusticias o desigualdades, y el poder económico tratando de imponer la ley de la selva del mercado, y maximizar ganancias, a como dé lugar.

De modo que la pelea por hacerle cumplir a Clarín el DNU 690 y la Resolución 1466 dictada en su consecuencia va mucho más allá del caso en sí, y no se resuelve llamando a que los usuarios "hagan valer sus derechos como consumidores", del mismo que la suba descontrolada del precio de los alimentos no se resuelve con un boicot de los consumidores: son problemas que remiten a una discusión profunda sobre el sentido y los alcances de la democracia, y la cuestión del poder; y así deben abordarse.

Como los aborda Clarín, sin ir más lejos: mostrando desafiante su poder crudo y duro para ver como responde el gobierno, y dándole una señal a los poderosos intereses que amalgama y conduce en la AEA respecto a cuanto pueden tensionar su relación con el gobierno, en defensa de sus intereses. Y si en el gobierno no lo entienden así, estamos ante un problema mucho más grave que facturas de servicios que deben ser reformuladas.

Cuando se dictó el DNU 690, dijimos acá: "Pero más importantes que todo eso, son las consecuencias políticas del DNU: aunque el presidente se esfuerce en decir que él no está en guerra con nadie, hay muchos que están en guerra con él y con su gobierno, desde el primer día; como el Grupo Clarín. Y si toma medidas que toquen su víscera más sensible, que es el bolsillo, la guerra tenderá a intensificarse, y tendrá que estar preparado para eso. ". En ese preciso punto estamos, y frente a un caso testigo de un problema mucho mayor.

sábado, 5 de septiembre de 2020

LA DEMOCRACIA RENGA

Para sorpresa de casi nadie, los senadores de "Juntos Para Que Nada Cambie" votaron en contra de la ratificación del DNU 690 que congela las tarifas de los servicios de Internet, telefonía celular y TV por cable, y los declara servicios públicos sujetos a una mayor regulación por parte del Estado.

Argumentos (léase excusas) no les faltaron, porque nunca les faltan para oponerse en general a todo lo que haga o proponga el gobierno, o -y esto es lo que nos interesa destacar- para alinearse incondicionalmente en defensa de los intereses corporativos, en especial si son los de los principales grupos económicos del país, y más en especial si hablamos de grupos que tienen fierros mediáticos de respaldo, como Clarín.

Víctor Hugo Morales dijo alguna vez que la oposición al peronismo era un grupo de políticos menesterosos de apoyo mediático, porque no han conocido otra forma de construcción y acumulación política, y la caracterización es muy cierta. Tanto como que el problema que eso encierra es bastante más complejo, y tiene que ver con la representación política, y las condiciones de estabilidad del sistema institucional.

Lejos de nuestra mirada el culto a la alternancia político como un valor en sí mismo, sí es cierto que los sistemas políticos tienen que tener la capacidad de generar alternativas, que es otra cosa. Y que sean realmente tales (es decir, alternativas) supone distintas miradas de las fuerzas políticas sobre los asuntos públicos y los mejores modos o formas de encararlos y resolverlos, pero no necesariamente enfoques diferentes sobre la relación entre la política y las fuerzas políticos que compiten en el plano electoral por la representación social, y los intereses sectoriales, por muy importantes o poderosos que sean.

Lo que pasa en la Argentina es otra cosa, y es grave precisamente porque falla eso: el sector predominante de la oposición al gobierno nacional (los que fueron gobierno los cuatro años anteriores), y no desde ahora sino desde 2003 por lo menos, se ha asumido como un simple vehículo institucional de las demandas del poder real en el país, sin hoja de ruta propia y siempre a la zaga del pliego de reclamos de ese poder "no institucional". Incluso para oponerse a cosas que hasta el día anterior ellos mismos proponían, como por ejemplo la declaración como servicios públicos de determinadas actividades.

Se puede ser más o menos creyente en el libre juego de las fuerzas del mercado, más o menos amigo de la regulación estatal, o de la apertura o cierre de la economía, o el lugar que tiene que tener la iniciativa privada, y así en todos los asuntos públicos: al fin y al cabo se supone que en democracia el sistema político formal debe reflejar el pluralismo real de la sociedad, y darle expresión electoral primero, e institucional después.

Lo que no se puede es convertir a las estructuras políticas -ya de por sí bastante apolilladas y en larga crisis de representatividad- en simples locales vacíos en alquiler, que un día le sirven a la Mesa de Enlace, otro a la AEA, la UIA o Clarín y así sucesivamente; y se ofrecen al mejor postor. 

Porque una cosa es intentar armonizar y conciliar intereses para que los leyes o regulaciones públicas contemplen -en la medida de lo posible- como armonizar los intereses contrapuestos que hay en una sociedad; máxime si son todos legítimos, aunque no de igual importancia, o necesidad de protección por parte del Estado. 

Pero otra muy distinta es desnaturalizar la esencia de la representación política por la cual la gente vota y todos los votos valen uno -sean el del CEO de una gran empresa, o el de un desocupado-, vaciando de contenido a la democracia que se queda así renga y sin alternativas, algo que a largo plazo solo puede beneficiar a los que no juegan con sus reglas de juego, y por el contrario medran cuando se la desestabiliza.  

domingo, 30 de agosto de 2020

ME COLGUÉ DEL CABLE


Hace un mes y medio atrás contábamos en ésta entrada que el gobernador Perotti había enviado un proyecto de ley a la Legislatura de la provincia creando Santa Fe Redes y Servicios SAPEM, una sociedad controlada por el Estado provincial (que poseería el 55 % de su capital) para -entre otras cosas- prestar servicios de relacionados a las TICS (tecnologías de la información y la comunicación), lo que involucra por ejemplo Internet y telefonía celular. 

Algo más de un mes después, apareció publicado en el Boletín Oficial de la Nación el DNU 690 (completo acá), por el cual Alberto Fernández declaraba "...servicios públicos esenciales y estratégicos en competencia..." a esos servicios, retomando el artículo 15 de la Ley 27078 de "Argentina Digital", que Macri había desguazado junto con la ley de medios, por el DNU 267/15. 

Como parte de la discusión del proyecto en la Legislatura, este jueves pasado el bloque de senadores de la UCR recibió a los empresarios de la cámara de empresas de televisión por cable de la provincia. Muchas de esas empresas prestan a su vez, los servicios de Internet, en diferentes localidades del territorio provincial. En esa oportunidad, los cableros les hicieron llegar a los senadores radicales un documento con su opinión sobre el proyecto de Perotti, y muy sugestivas sugerencias de cambios y agregados, de las que nos interesa destacar algunas.

Dicen algunos de los párrafos del documento (las negritas son nuestras): "Que la construcción de políticas públicas en materia de telecomunicaciones debe surgir del diálogo y el trabajo mancomunado con el sector privado, históricamente comprometido en el desarrollo productivo y social de la provincia. Que el primer hito de este trabajo coordinado debe centrarse en un análisis detallado y preciso del estado de redes troncales y de última milla. Que sobre la base de esta información se puede trabajar en planes de mejora de redes existentes y desarrollo de nuevas."

"Que es indispensable coordinar acciones con el gobierno para concentrar esfuerzos económicos y financiamiento en la creación de redes, troncales o de última milla, sólo allí donde no existan, evitando superponer recursos escasos con la duplicación de redes construidasQue debe existir la mayor disposición del gobierno provincial para compartir con los operadores TICs toda la infraestructura provincial posibilitando despliegues rápidos y a bajo costo."

"Que sería muy deseable contar con el apoyo financiero del sector público bajo diferentes modalidades para la realización de nuevos tendidos allí donde el Consejo Provincial de Telecomunicaciones considere prioritarios, asegurando la optimización de dichos recursos financieros. A tal fin, esta Asociación propone a los cuerpos legislativos que tratarán el Proyecto de modificación de la citada Ley, incorporar al Artículo 3 de la misma, Inciso 1, in fine, el siguiente texto: Al desarrollar su actividad la Sociedad se complementará con los prestadores privados de Servicios de TIC que actualmente operan en la provincia, quedando habilitada a construir redes de última milla y/o de conexión al usuario domiciliario únicamente en aquellas localidades en las que no exista un prestador privado ofreciendo servicios de TIC.".

Para que se entienda el planteo de estos buenos muchachos (que en su momento salieron a cruzar la ley de medios, aun cuando muchos de ellos fueron atropellados por Clarín, por años). lo resumimos de éste modo:

* Lo que les interesa en definitivas es la discusión por la "última milla", es decir el tramo final de las redes o ductos que va directo a los usuarios domiciliarios, comerciales o industriales: quien los atiende con servicios de TICS, y que piensa hacer allí el Estado provincial con la nueva sociedad.

* Si el Estado se quiere meter, que invierta donde ellos no invirtieron, ni piensan invertir en desarrollar redes e infraestructura, porque no es rentable. Pero que la mismo tiempo les facilite su infraestructura (sea el tendido de fibra óptica estatal, o los postes de la Empresa Provincial de la Energía), para reducir sus costos.

* Que además la provincia les financie la expansión de sus redes, así se ahorran de invertir ellos, donde durante años no quisieron hacerlo.

* Y finalmente lo más importante: que ni se le ocurra al Estado ponerse a competir con ellos allí donde prestan servicios, a ver si los ofrece a más bajo costo, y les saca clientes, La parte del DNU presidencial que dice que las TICS son "un servicio público esencial", pero "en régimen de competencia" se la saltearon; así como el hecho de que las condiciones de prestación de esos servicios son materia de competencia del Estado nacional, y no de las provincias.O capaz que precisamente por eso se oponen al DNU: porque no quieren competir. 

Lo que están intentando, en definitivas, es que la sociedad controlada por el gobierno de la provincia nazca "amputada", y exclusivamente limitada a prestar esos servicios allí donde ellos no tienen interés en hacerlo: incorregibles nuestros empresarios schumpeterianos y emprendedores.

Hilo de tuits relacionados:

martes, 25 de agosto de 2020

EL DNU SUMA APOYOS OPOSITORES



El ex senador y presidente por un día Fede Pinedo nos dice que el que controla Internet, controla tu vida. O sea, como decimos siempre desde ésta lado de la grieta: el Grupo Clarín, a través de Fibertel, controla nuestras vidas, o pretende hacerlo.

Razón de más para que el Estado se meta a regular allí, tratando de evitar abusos, monopolios, concentraciones o posiciones dominantes, y sus consecuencias en materia de precios y condiciones de acceso a los servicios. Gracias, Fede, muy valioso tu aporte.

¿Posiciones dominantes, dijimos?

En un gesto que la enaltece, Pato Bullrich, ex ministra de Seguridad de Macri y actual presidenta del PRO, nos dice que: 1) el Grupo Clarín tiene posición mayoritaria en el servicio de tv por cable e internet, 2) que además de eso (o sea, sin desprenderse de esa posición, en esos dos mercados) ahora opera con celulares a través de la fusión (sic) "con Personal": en rigor se está refiriendo a la fusión entre Cablevisión (la principal operadora de TV por cable del mercado) y Telecom, una de las licenciatarias del servicio básico teléfono, y dueña a su vez de Personal, prestadora de servicios de telefonía celular móvil.

Dice más Pato: que el dominio de Clarín es tan amplio, que para "meterse con ellos", el gobierno "encontró una ventana": alguien podría pensar que si se trata de encontrar negocios donde Clarín tiene intereses, cualquiera podría hacerlo, con los ojos cerrados y en la oscuridad.

Como sea, valorables gestos de apoyo al DNU presidencial, de dos opositores políticos al gobierno nacional. Porque no van a venir ahora con que, habiendo dicho lo que dijeron, se van a oponer al decreto, y van a apoyar a un grupo con posición mayoritaria en el mercado, que integra distintos rubros de negocios para fortalecerla, y desde allí controlar nuestras vidas.

¿Qué clase de liberales serían si admitiesen semejante injerencia en nuestras libertades, y semejante posición dominante en el mercado, en lugar de promover la competencia?

Posiblemente liberales argentinos, de los que siendo oposición al kirchnerismo en 2009 votaron en contra la ley de medios, que tendía a desconcentrar la propiedad de los medios audiovisuales, y obligaba a grupos como Clarín a desprenderse de licencias; como pasa en los países del mundo que ellos llamarían "serios", y suelen poner como ejemplos.

O que, siempre siendo oposición al kirchnerismo, votaron en el 2014 en contra la ley de "Argentina Digital", y luego, siendo gobierno, la mutilaron con el DNU 267/15; que también desguazó las cláusulas antimonopólicas de la ley de medios.

Esos raros liberales que rehabilitaron la licencia de internet de Fibertel (del Grupo Clarín) que el kirchnerismo había caducado, para que pudieran controlar nuestras vidas, en palabras de Pinedo.

O que autorizaron la fusión de Cablevisión y Telecom, para que el Grupo Clarín (en palabras de Pato Bullrich) afianzara su posición dominante en los mercados de la TV por cable, internet y la telefonía celular.

Como sea, bienvenidos ambos al "Frente de Todos". ¿O van a organizar una marcha en defensa de las posiciones dominantes en el mercado, y del derecho de Clarín a cobrar las tarifas que quiera por los servicios que prestan sus empresas?   

lunes, 24 de agosto de 2020

LA VÍSCERA MÁS SENSIBLE


El DNU 690 (completo acá en el Boletín Oficial) por el cual el gobierno declarar "servicio público" a la telefonía celular, los servicios de internet y la televisión paga, es mucho más que un simple congelamiento de tarifas hasta fin de año; en términos de lo estrictamente regulatorio, y por su significado político.

Conceptuar una determinada actividad como servicio público supone someterla a una regulación estatal más intensa, dejando librado menos espacio al mercado: por eso el DNU define que las tarifas por esos servicios deberán ser autorizadas por el ENACOM, y que debe establecerse un servicio básico común del que ningún usuario puede ser privado. Hay por supuesto muchas otras consecuencias posibles derivadas de una regulación más intensa, como los planes de inversiones para mejorar los servicios, o la misma propiedad de las empresas prestatarias (por ejemplo las transferencias accionarias de ellas).

Pero más importantes que todo eso, son las consecuencias políticas del DNU: aunque el presidente se esfuerce en decir que él no está en guerra con nadie, hay muchos que están en guerra con él y con su gobierno, desde el primer día; como el Grupo Clarín. Y si toma medidas que toquen su víscera más sensible, que es el bolsillo, la guerra tenderá a intensificarse, y tendrá que estar preparado para eso.

Una de las grandes astucias de los conglomerados de medios con intereses de negocios cada vez más diversificados y con pretensiones de ejercer influencia política como Clarín, es utilizar la enorme masa de maniobra de boludos disponibles a embanderarse en defensa de sus intereses, convocados por banderas vaporosas a inasibles como "la defensa de la libertad de expresión", o cosas similares. Con esa astucia maniobraron durante el conflicto del gobierno de Cristina con las patronales del campo por las retenciones móviles, y con la disputa por la ley de medios.

Algo parecido sucedió hace poco con el fallido intento de expropiación de Vicentín: por raro que nos parezca a nosotros, siempre habrá gente dispuesta a ser llevada de las narices para defender a garcas corruptos y evasores, por una aparente buena causa. Cierto es que contribuye a ello la existencia de un porcentaje importante de la sociedad argentina que tributa al antiperonismo visceral y psiquiátrico, y estará siempre dispuesto a embarcarse en cualquier cruzada contra lo que haga o deje de hacer un gobierno peronista.
   
Pero no es menos cierto que, para que esa oposición pueda tener anclaje en la realidad de modo tal de disuadir a un gobierno de avanzar en un sentido determinado, se necesita que las medidas que éste quiere tomar no favorezcan a su vez los intereses objetivos de la mayoría de la sociedad, incluidos algunos de los que las adversan, por motivos ideológicos. De allí que emprender disputas por una "agenda republicana" como la reforma a la justicia está destinado al fracaso social de antemano, porque son cosas que no le mueven el amperímetro a nadie, salvo a los directamente concernidos como operadores del sistema que se desea reformar.

Las reformas o medidas económicas, que impactan en el bolsillo, son muy otra cosa: cuanto más concreta sea la lesión a intereses creados de determinados sectores (regulando allí donde se dejaba imperar libremente a las fuerzas del mercado, por ejemplo), más virulenta será su oposición; pero si al mismo tiempo se tiene la astucia suficiente de comunicar criteriosamente que esas mismas medidas benefician objetivamente a mucha gente, también serán más sólidos los apoyos con los que el gobierno cuente para llevarlas a cabo: hemos dicho otras veces y lo reiteramos ahora que las "correlaciones de fuerzas" no son algo estático e inmodificable, sino que se van construyendo con el tiempo, y con la acción política.

Puede que -como dice el zócalo del tuit de apertura- a los más pobres no les preocupe demasiado tener Internet, y habría que verlo; pero casi con toda certeza sí les preocupe pagar más barato el uso del celular, y que les funciones mejor, porque de ello dependen no solo sus consumos culturales o distracciones, sino hasta sus mismas oportunidades de trabajo. Y está en la habilidad política del gobierno demostrar que si se mete en el tema, es también para que tengan acceso a Internet, que en estos tiempos es tan importante como tener agua, asfalto o cloacas.

Desde esta misma óptica, cajonear iniciativas de sentido progresivo como el impuesto a las grandes fortunas solo puede explicarse porque hay disidencias al interior de la coalición gobernante, y no por la previsible oposición de los pocos que lo deben pagar, frente a la anuencia mayoritaria de los que estarían exentos de hacerlo, incluso siendo opositores al gobierno.

Más concretos seamos en el sentido de las medidas, a más personas beneficien en forma concreta, más fácil nos resultará ampliar los apoyos sociales necesarios para avanzar en ellas; sin dejarnos arrastrar hasta disputas estériles en nombre de consignas abstractas, incomprensibles para el hombre común, o eficaces para proveer justificativos adecuados a los que se oponen a todo, incluso antes de que se anuncie o se concrete. 

Si hasta un desvastado neuronal como Casero comprende, aun en medio de su tiniebla mental, que el DNU de las tarifas y los servicios provocará una réplica implacable del Grupo Clarín, en términos mafiosos, y en defensa de su víscera más sensible. Hay que lograr que nadie se embandere en defensa de eso que, estricta y objetivamente hablando, solo les interesa a los accionistas del hólding de Magnetto: de eso se trata la política, en definitiva.


sábado, 22 de agosto de 2020

NECESARIO Y URGENTE


Al momento de subir estas líneas, no está publicado aun en el Boletín Oficial el DNU al cual se refieren los tuits de Alberto de la apertura, por el cual se declararían como servicios públicos la telefonía celular, los servicios de internet y la televisión paga. Cuando aparezca, haremos en su caso un análisis más detallado, pero la noticia es impactante.

Según dice el presidente, el DNU procura recuperar para el Estado capacidades regulatorias que el gobierno de Macri le quitó en ésta materia: suponemos que referirá al DNU 267 de diciembre del 2015 (el mismo que mutiló la ley de medios), que por ejemplo derogó el artículo 15 de la Ley 27078 de "Argentina Digital", aprobada durante el segundo mandato de Cristina. Precisamente ese artículo declaraba "servicio público esencial y estratégico de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en competencia al uso y acceso a las redes de telecomunicaciones, para y entre licenciatarios de Servicios de TIC.".

Señala Alberto que por el DNU qwuedarán congeladas las tarifas de esos servicios hasta el 31 de diciembre, y que en lo sucesivo todo aumento de precios de los mismos requerirá de una autorización previa del Estado: precisamente esa regulación estatal más intensa es una consecuencia de la declaración como servicio público, algo que se venía reclamando desde hace mucho tiempo, incluso desde sectores de la oposición menos recalcitrante. 

Apenas el jueves pasado decíamos acá: "Hace pocos días se conoció un informe sobre la distribución de la pauta oficial del gobierno nacional en el primer semestre del año, que denota que encabezan el reparto los medios del Grupo Clarín, el diario La Nación y hasta el portal Infobae; que hacen punta en la oposición frontal al gobierno, en el armado y difusión de las protestas callejeras opositoras y, en general, en la ofensiva de desgaste contra el oficialismo. 

También veíamos acá como las telefónicas -entre otras empresas- se van a beneficiar con la ampliación de la moratoria, y no se avizoran iniciativas del gobierno para introducir otros jugadores en el mercado de provisión de los servicios de Internet, o revisar la fusión entre Cablevisión y Telecom. Los grupos económicos dueños de los medios son también tenedores de bonos de la deuda argentina, y tienen lazos de negocios con los principales fondos de inversión que hasta último momento bloqueaban el acuerdo, presionando para obtener una mejor oferta. Alguno podría ver todos estos hechos como demostrativos de un respecto irrestricto por Alberto Fernández y su administración de la libertad de prensa, otros somos más escépticos (o realistas), y tenemos la impresión de que estamos pagando las balas con las que nos van a tirar, hasta matarnos si pueden.".

En ese marco, es difícil no entender el DNU como un contragolpe rápido y contundente del gobierno a la maniobra devaluacionista del Grupo Clarín en estos días, a través de fuertes compras de bonos en la operatoria del "contado con liquidación" a través de su controlada Telecom, para hacer subir el precio del billete verde. Sí, la misma Telecom beneficiada por el gobierno permitiéndole entrar a la moratoria ampliada votada hace algunos días, y cuya fusión con Cablevisión está pendiente de revisión aun por el gobierno.

Sea o no es así, se trata de un claro acto de reafirmación de la autoridad presidencial, al mismo tiempo que un duro golpe al corazón de los negocios del Grupo Clarín, y el principio del diseño de una políica pública necesaria, en un área crítica. A esos fines bastaría retomar y profundizar el espíritu original de "Argentina Digital" y la ya citada Ley 27078. 

¿Estaremos acaso ante el inicio de un verdadero "relanzamiento" del gobierno del "Frente de Todos"? Si es así bienvenido sea, y esperemos que no haya reculadas, como en el caso Vicentín, porque habrá que prepararse para la guerra, porque nos van a tirar con todo, comenzando por los jueces de la servilleta de Magnetto: ya deben estar preparando el amparo con cautelar incluida, para paralizar el DNU y tumbarlo. Habrá que aguantar. Tuits relacionados: 

Actualización: Habemus DNU: 

jueves, 16 de julio de 2020

SANTA FE CONECTADA


Con escasa repercusión en los medios más importantes de la provincia (por obvias razones), se supo que ingresó al Senado provincial un proyecto de ley remitido por Omar Perotti, por el cual se amplía el objeto social de ENERFE SAPEM (Santa Fe Gas y Energías Renovables), la empresa que creara el socialismo en el 2016 por la Ley 13527.

El objeto de los cambios es que la sociedad (que pasaría a llamarse Santa Fe Redes y Servicios) pueda prestar también servicios relacionados a las TICS (tecnologías de la información y la comunicación), lo que incluye Internet y telefonía celular. El Estado provincial tiene el 55 % del capital social, y otro 15 % está en manos de municipios y comunas, lo que supone un 70 % de control público estatal de la sociedad.

El 30 % restante se reparte en porcentajes del 10 % asignados a las cooperativas (que en la provincia son muchas, y muy importantes), otros prestadores privados y las entidades que nucleen a empresas (como por ejemplo la FISFE, FECECO, o cámaras empresariales). Además de mantener el predominio de la provincia en las decisiones del directorio con el doble voto del presidente que representa al Poder Ejecutivo, éste conservaría el voto decisivo (algo así como "la acción de oro") para las decisiones más trascendentes que deba tomar la compañía.

Tal como surge del mensaje que envió Perotti a la Legislatura, la ampliación del objeto de la sociedad (en la práctica, crear una nueva empresa estatal prestadora de servicios) es parte del Programa Estratégico de Conectividad de Santa Fe aprobado por el Decreto 616 del propio gobernador, norma esta que señala que se buscará "...una ampliación de su objeto para ser esa entidad la que impulse y lidere el avance del proceso de conectividad de la Provincia; previendo que pueda ser la que titularice licencias conforme la Ley Nacional N° 27078;... ".

La ley mencionada es la de "Argentina Digital" aprobada en diciembre de 2014, durante el gobierno de Cristina. De éste modo, el gobierno provincial -si prospera el proyecto- gestionaría del ENACOM licencias para la prestación de servicios de TICS a terceros, dentro de su territorio; ingresando en un terreno hoy exclusivamente vedado a prestadores privados, excepto algunos servicios a cargo de ARSAT. Otras provincias están intentando el mismo camino, como La Pampa, Misiones o Formosa; creando entes similares.   

El Decreto 616 que aprueba como dijimos el Programa Estratégico de Conectividad de Santa Fe, señala en su artículo 1º que "...tendrá como ejes el acceso universal a las tecnologías de la información y las comunicaciones, garantizar la inclusión digital de la población bajo estándares de calidad, la optimización del uso del espectro radioeléctrico, la capacitación e investigación en tecnologías de las comunicaciones; todo lo anterior en un proceso de mejora continua, que permita incorporar en forma constante los nuevos desarrollos de tecnologías emergentes."

En sus considerandos se vuelcan datos provistos por el ENACOM sobre los déficits de conectividad en la provincia, situación que dispara la iniciativa: 

* Sobre un total de 365 pueblos y ciudades de la provincia, las localidades conectadas a través de terceros solo llegan a cuarenta (40) en todo el territorio, y dentro de ellas no a todos los edificios donde funcionan dependencias del Estado provincial

* En lo que refiere a la conectividad por "redes fijas", el 30,5% de los hogares de la Provincia no tiene Internet; y el ancho de banda promedio de los hogares conectados de la provincia es muy bajo (21 Mbps) y la posiciona en el noveno lugar a nivel país, siendo el promedio nacional 28,2 Mbps, dato que se desagrega en cuanto a su calidad de la siguiente manera: a) el 22,8% (249.508) de los hogares tienen una conexión a Internet muy mala (hasta 5 Mbps); b) el 17,4% (190.664) de los hogares tienen una conexión a Internet mala (6 a 10 Mbps); c) el 10,4% (113.527) de los hogares tienen una conexión a Internet regular (11 a 20 Mbps); y d) el 18,9% (206.574) de los hogares tienen una conexión a Internet buena (+20 Mbps).

* En la Provincia la participación de servicios hogareños brindados por fibra óptica, es solo del 3,7%; y la situación es más deficiente en los barrios populares ubicados en el territorio provincial, de los cuales y según información del RENABAP (Registro Nacional de Barrios Populares), existen trescientos cuarenta y un (341) barrios populares en la provincia; de los cuales el 48%, ciento sesenta y cuatro (164) se encuentran en Santa Fe y Rosario, los que significan el 67% de las familias que viven en barrios de esas características.

* En los casos de Santa Fe y Rosario, se da la paradoja de la mala calidad del servicio de Internet en general en esos barrios, sumado a la imposibilidad de afrontar el costo por parte de las familias, cuando en su cercanía la Provincia cuenta con red de fibra óptica que se utiliza para el sistema de video vigilancia que podría utilizarse para desplegar redes especiales de Wifi y así brindar servicio de conectividad de Internet desde el sector público. Desarrollar esa infraestructura con esos fines es parte de los objetivos del Programa, y de las tareas a cargo de la nueva sociedad.

* El 72% de las escuelas no tienen conexión a Internet para uso pedagógico; y del 28% (793) de las escuelas que si tienen conexión a Internet para uso pedagógico ese dato se desagrega, conforme a la calidad del servicio y a si tienen red interna, de la siguiente manera: el 66% tienen un tipo de conexión muy mala o mala y el 34% restante tienen una conexión regular o buena.

* Si la descripción de la realidad se centra en la red de telefonía móvil, se verifican significativas deficiencias de conectividad para la comunicación en las principales rutas y en la autopista Rosario-Santa Fe, en la cual se presentan cortes de Ilamadas o imposibilidad de comunicarse; que, según datos oficiales de ENACOM, una importante cantidad de localidades (mas de ochenta) que no tienen cobertura 3G y 4G de telefonía móvil; y en las zonas alejadas de los centros urbanos el nivel de señal de celular es muy débil, lo que se acentúa en zonas rurales. Allí también el Estado provincial se plantea como objetivo ambicioso intervenir para mejorar los servicios.

En plena pandemia, mientras hay que cuidar la salud, con una complicada situación financiera del Estado provincial heredada del socialismo y en un contexto económico difícil, Perotti lanza una iniciativa que trasciende la coyuntura; y que si logra traducirse en resultados concretos, marcará sin dudas su gestión. 

Y a contrapelo de la fama de "privatizador" que le colgó la campaña mediática del socialismo, marca otro hecho de ampliación de los límites de la intervención estatal, como ya había hecho con la recuperación de la administración de la autopista Santa Fe-Rosario, y la intervención del puerto de Reconquista, en manos de una empresa del grupo Vicentín. 

jueves, 7 de mayo de 2020

HAGAMOS LA DIFERENCIA


Empecemos por lo más fácil: suscribimos en un 101 % lo que dice acá Alberto sobre la absoluta irresponsabilidad de los que piden levantar totalmente la cuarentena, y reanudar las actividades normalmente, sin tener en cuenta los riesgos que eso encierra; como se puede comprobar a diario con solo leer los diarios o ver la tele, en todo el mundo. Si lo dijeran solamente loquitos como Milei o Boggiano no sería un problema, pero cuando lo dicen -por ejemplo- los principales empresario del país nucleados en la AEA la cosa cambia, y se comprende el enojo presidencial: como dijo el presidente, están condenando a la muerta a miles de argentinos, sin decirlo. 

Lo que no supone -ni mucho menos- estar de acuerdo con todo lo que dijo AF ayer, empezando por la barbaridad de minimizar los efectos de la rebaja salarial del 25 % que el gobierno está homologando en trámite express cuando hay acuerdo entre los empresarios y los gremios, con el argumento de que los trabajadores tienen menos gastos, porque deben permanecer en sus casas, o no salen a comer afuera.

Y desde allí decimos que no tiene mucho sentido enojarse con los empresarios, si se va a ceder a todos sus planteos, o a tolerar lo que hagan, sin que les cueste nada. Hace poco y a propósito del Día del Trabajador, decíamos acá: "...el gobierno dictó un DNU que prohibió por 60 días los despidos y suspensiones por causa de fuerza mayor (por ejemplo la merma en las ventas y la facturación por la pandemia), pero que al día de hoy es letra muerta: los despidos y suspensiones siguen estando a la orden del día, sin que el propio gobierno haga nada para hacer cumplir su propia norma.

Peor aun: esta misma semana se conoció que la UIA y la cúpula de la CGT llegaron a un acuerdo por el cual, a cambio de evitar despidos, los trabajadores (o en todo caso los sindicalistas que dicen representarlos) aceptan una rebaja de hasta el 25 % de sus salarios; y el gobierno adelantó que homologará todo acuerdo que se mueva dentro de esas pautas, con la velocidad que no tuvo -por ejemplo- para aprobar el impuesto a las mayores fortunas, ya en el inicio de su mandato.

Nada de eso debería pasar en un gobierno peronista, o éste no lo debiera permitir, porque como dice la cuarta verdad, "no existe para el peronismo más que una clase de personas: las que trabajan". Tenemos un compromiso moral con todos los que nos votaron, de cumplir con la palabra empeñada en campaña, sin desconocer las enormes dificultades que se nos plantean, y la descarnada oposición que tenemos enfrente. Pero es bueno recordar, justo hoy, el día de los trabajadores, que nuestro primer compromiso es con ellos, y no podemos fallar en cumplirlo."

Y las cosas siguen igual, si no peores: los despidos y suspensiones están a la orden del día, sin que el gobierno se asegure siquiera que las empresas sigan el procedimiento preventivo de crisis que establece la Ley 24013 para acreditar fehacientemente (con sus balances y facturación) que no les queda más remedio que despedir; y por el contrario homologa automáticamente los acuerdos de reducción salarial, sin disponer simultáneamente -por ejemplo- que el Estado se hace cargo de pagar la parte restante del salario a los trabajadores. 

El área económica del gobierno y el propio presidente parecen presos de un discurso monetarista, y tienen miedo de prender la maquinita y emitir para inyectar dinero en el consumo y sostener una actividad que se cae a pedazos, efecto de la pandemia: nótese que no planteamos -como los irresponsables que sí lo hacen- levantar la cuarentena, sino tomar medidas concretas para contrarrestar sus efectos sobre el nivel de actividad. Pero tampoco inmolarse en el altar del equilibrio fiscal, cuando el propio gobierno dijo hace poco, al presentar la propuesta de reestructuración de la deuda, que esa no podía ser una meta a la que se subordine toda la política económica. 

Por otro lado y si se nos apuntara que los gastos del Estado tienen que tener financiamiento genuino, allí está la lentitud de tortuga con que avanza el impuesto a las grandes fortunas, contrastando con la velocidad express de las homologaciones de los acuerdos de reducción salarial: no basta con decir que una cosa corresponde al Congreso y la otra al poder administrador, para disipar la sospecha de que a ambas no las mueva la misma intensidad en la voluntad política.

Dejando de lado las Pymes que pueden tener problemas reales (a los que el Estado debe darles respuestas, ya, sin dilaciones ni trabas burocráticas absurdas), las grandes empresas le tomaron el tiempo al gobierno, al presidente, a sus funcionarios y a sus "advertencias": están haciendo literalmente lo que se les viene en gana, sin pagar ninguna consecuencia.

Comenzando por las propias empresas nucleadas en la AEA, como Arcor, Mercado Libre, Techint, Clarín y las de la COPAL: mientras mantienen o aun aumentan sus ventas y remarcan precios (por ejemplo de la telefonía celular o los productos alimenticios de consumo básico), despiden empleados, suspenden y recortan salarios, bicicletean en la Bolsa o con el dólar MEP o el contado con liqui y -como siempre- evaden y fugan. 

En ese contexto, es irrelevante (y si se quiere contraproducente) que vayan a Olivos a decirle al presidente y a guzmán que apoyan su propuesta de reestructuración de la deuda. Tan contraproducente, que en ese mismo marco la cúpula agrogarca habría hecho llegar una propuesta de "prestarle" al gobierno 5000 millones de dólares a cambio de un bono en dólares a 10 años, para que pague la deuda con el FMI, y a cambio les elimine las retenciones, y libere por completo las exportaciones: negocio ruinoso para el Estado por donde se lo mire, pero bien dice el dicho "como te ven, te tratan"; y todo indica que nos están viendo fáciles.

Se trata de una pulseada de poder que el gobierno viene perdiendo por goleada, y eso es una situación que no se puede prolongar demasiado en el tiempo, porque afecta la gobernabilidad. Y cuando eso sucede, no se arregla con guitarreadas presidenciales, ni pidiéndole a los chicos que te manden dibujitos por Twitter. 

La gente nos votó el año pasado porque confió en que éramos distintos que el macrismo. Viene siendo hora ya de que -en materia económica- apretemos el acelerador y hagamos más cosas concretas, y demostrarles a los que confiaron en nosotros, que no estaban equivocados. No basta con decir que somos distintos: hagamos la diferencia.

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